Ecce Homo, paralelismos

Vaya despropósito! Menudo cuadro! Y no me refiero precisamente al ya famoso Ecce Homo de Borja, sino al panorama social y laboral que nos ha dejado esta banda de “Borjamaris”, banqueros y políticos, tras años de chapuzas sin supervisión.

            No es poca cosa cargarse las Cajas, o alargar la edad de jubilación, tampoco llegar a los seis millones de personas en Paro, ni haber hinchado espectacularmente la burbuja inmobiliaria a base de especular hasta que la misma reventó en forma de desahucio.

            Compartimos con la población de Borja el hecho de que hasta que no estuvo hecha la pifia, no le estábamos prestando demasiada atención al asunto, siendo así un poco partícipes de esta caricatura social que hoy podemos contemplar. A políticos y banqueros les separa de la entrañable y voluntariosa zaragozana -a la que paradójicamente le faltó maña- su buena fe y su malestar tras ver las consecuencias de su mala decisión. Basta con recodar la estampa de Don Rodrigo dando explicaciones en el Congreso, tras haber cosechado un balance tan desastroso con su gestión al frente de Bankia, paradigma de la privatización y el despropósito. No pasó tan mal “Rato” el susodicho.

            En breve llegarán restauradores profesionales a Borja para hacerse cargo de la situación, tratando de dar forma a eso que ya no es un cuadro, es otra cosa. A su vez, sobre nuestras cabezas acechan tecnócratas, gestores profesionales, que llevarán sin remedio los designios de lo común por el único carril que nos presentan como posible a través de políticas capitalistas que redunden en la acumulación de los menos a costa del empobrecimiento de los más en esto que ya no parece una sociedad, parece otra cosa. De lo dantesco y kafkiano hemos pasado a lo “borjiano”, término que cada vez explica mejor el mundo en el que vivimos.

            Mucha audiencia dan todas las chapuzas y mucho revuelo generan en las redes sociales aunque de poco sirve todo esto, hoy por hoy, para arreglar nada. De la audiencia a la acción hay mucho trecho y tendríamos que pensar en cómo pasar de la opinión a la participación, piedra angular de un hipotético cambio social.

            Demasiado paralelismo, de manual para lelos, como nosotros. No obstante, a pesar de las muchas semejanzas entre lo pictórico y lo social, hay una diferencia de bulto entre ambos casos, el nuestro no tiene ninguna gracia.

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