Dos Iglesias y un destino nada espiritual

un conflicto sin resolver y una excusa política

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De pronto, a finales de este año la Iglesia Católica en España y la Iglesia Ortodoxa en la República de Montenegro se encuentran defendiendo lo mismo. ¿Su pureza doctrinal? ¿ Su defensa de los pobres y la forma de ayudarles? No. Algo muy lejos de eso y muy prosaico: sus derechos de propiedad. Nada que ver , pues, con   principios cristianos, ausentes en las prácticas de ambas -y por sus frutos las conocemos. También por sus incoherencias, ya que ambas Iglesias difieren tanto en ritos, ceremonias, y sobre todo en sus jerarquías, cada una con su propio Papa, que habría que preguntarse cuántos dioses hay y cuantas iglesias necesitan esos dioses.

En lo que no difieren es en la defensa de sus privilegios ancestrales desde la época de Constantino, un emperador criminal al que deben su expansión y el principio de sus riquezas y por ello está en su lista de santos aunque el cristiano sabe que Santo solo es Dios, y no un “ Santo Padre” ni uno de tantos “ santos” de sus ricos calendarios. Amor con amor se paga. Y relacionado con el pagar es, pues, la cuestión que une a ambas Iglesias.

La República de Montenegro por su parte, pretende que la iglesia ortodoxa serbia presente los documentos que le acreditan su derecho a propiedades adquiridas antes de 1918. En caso de no poseer tales documentos, sus bienes millonarios pasarían a ser de titularidad pública en Montenegro. La airada reacción de la jerarquía religiosa serbia y de los diputados serbios ultras en el Parlamento montenegrino y las manifestaciones callejeras que pusieron en marcha no se ha hecho esperar. Y es que, ay, su sensibilidad cristiana no es comparable a su amor al oro. Y es de notar que en esta aventura siempre le acompañan movimientos ultras. No es nada nuevo en la historia del clero de todas partes y siempre se actualiza.

Hoy en España pasa algo parecido. En cuanto el Parlamento español ha puesto sobre la mesa la discusión sobre los privilegios del clero, entre ellos la exención de impuestos, con la amenaza de una posible auditoría sobre sus propiedades, se encuentra frente a una muralla defensiva altamente organizada por la cúpula episcopal, que ve amenazadas muchas de esas propiedades conseguidas a base de ejercer como notaria en muchos sitios del país. La excusa airada de la cúpula de los obispos en este caso elude ir al fondo del asunto, pero se traslada a las aulas. Ellos y sus eternos compañeros de la extrema derecha política  española han formado un frente que cuestiona la autoridad del Estado actual para educar a los escolares. Juntos defienden el derecho de los padres a negarse a aceptar la educación de sus hijos en la escuela en materias sensibles relacionadas con conductas éticas,orientaciones sexuales, etc. que puedan contradecir sus creencias. Hasta ahora no había ningún problema en lo referente a temas tan importantes como la igualdad entre razas, culturas, género, orientación sexual y similares, hasta el punto que la actual ley de Educación pública fue aprobada por el gobierno conservador y nunca hubo la menor crítica por parte de la extrema derecha ni de los obispos. Basta que hayan sido puestos en cuestión los privilegios de la Iglesia para que se abra la caja de los rayos y truenos.

 

La iglesia en España tiene serios problemas por resolver. Uno, su propia división interna entre jerarquías. Una parte está a favor del papa Francisco, y otra lo considera filocomunista y se alinea con un sector del Vaticano que piensa lo mismo y juntos hacen una guerra sorda a su jefe. Esto ya nos dice mucho sobre la incongruencia de esta institución que pretende representar nada menos que a Cristo- y a Dios, el mismo Papa- como si ambos pudieran estar divididos o enfrentados entre sí, mientras y unos y otros, aquí y allá  actúan como eternos partidarios del poder supremacista, de la riqueza, de la guerra, de la intolerancia, de la misoginia del patriarcado. Nada divino todo esto , pero esta es la verdadera doctrina de la católica Iglesia, cuyas cúpulas siempre llevan al fascismo bajo palio a cambio de inmatriculaciones, financiaciones incluidas o no en la casilla de la Renta, privilegios educativos y doctrinales, exenciones de impuestos, ingresos catalogados como limosnas para evadir a Hacienda, como las entradas a templos, y muchas cosas más, todas muy cristianas como se ve. Esto si es un mal ejemplo para los escolares y para sus familias, siempre que estas no estén sofronizadas con sus ostias y crean aún en el Infierno. De existir, estaría administrado por sus Eminencias. Siempre que fuera rentable, claro.

 

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