¿Disidencia por izquierda?

http://youtu.be/x2K59tpW_Kw

Se habla mucho de los resultados de las PASO y su disidencia por derecha:

Según este concepto, el gobierno se ha «vivido peleando», ha reproducido continuamente eso de «Argen y Tina» y por esas peleas es que la sociedad «está como está».

Por eso, se advierte cierto «autoritarismo» en el que lo malo es disentir con la jefa, y el punto máximo es el momento en que los trabajadores de la Provincia de Buenos Aires no pudieron cobrar sus aguinaldos por una pelea interna.

Los recientes accidentes ferroviarios, o derrumbes de edificios (muchos se derrumbaron en la Capital con nula cobertura mediática) no son vistos como fruto de las espantosas privatizaciones menemistas, sino de la «corrupción de este gobierno».

La campaña electoral da la pauta de lo que se pretendía.

Pero ¿hubo otra oposición?

 

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Se expuso en otra ocasión que los mejores avisos (se concuerde o no con ellos) fueron los del FIT o los de Camino Popular, en menor medida los de Bodart y si bien no se vio aparecer a Zamora, en algo se reprodujeron sus argumentos, probablemente derivados de su trayectoria.

 

El del FIT reproducía en algo la inequidad tributaria y la criticaba.

 

Desfilaban una serie de presuntos contribuyentes a los que nada se les reclamaba, mientras se le exigía el pago del impuesto a las ganancias a una docente.

 

Camino Popular trataba con humor los spots de Marea Popular. y abordaba, si bien con las limitaciones que implica un spot televisivo, los diversos temas en debate.

 

No es así lo que vi del grupo de Vilma Ripoll y Alejandro Bodart, pero si lo que surge de sus propuestas.

 

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Se suele contar una historia que se considera verosímil entre la militancia.

 

Se dice que la gente del PC se entrevistó con Fidel Castro y que éste les recomendó apoyar al kirchnerismo.

 

Eso pareció verificarse en la integración de las listas. Los PC y los ex PC aparecen, en general apoyando las distintas variantes kirchneristas y así pudo advertirse, tanto en la variante que responde al denominado Congreso Extraordinario  como la que permaneció en la estructura de la izquierda tradicional que han apoyado a esa opción.

 

Eso no sucede con estas otras variantes de izquierda que en líneas generales presentan variantes opuestas al oficialismo.

 

Es extenso comentar todas las incidencias del debate producido pero valga como punto de partida la siguiente historia:

 

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Creo que  las únicas veces en esta campaña vi un debate con contenido, como el que se transcribe entre Itai Hagman y Bodart, es cuando participó algún miembro de estas agrupaciones.

 

Cierta vez, Jorge Altamira, ante diversos candidatos de distintos grupos, en especial de UNEN hizo un planteo muy directo que no fue respondido, a mi juicio, por estos últimos.

 

Les dijo Altamira  que «no se podía argumentar estar en contra del gobierno e ir con un pagador serial de la deuda externa como Pratt Gay».

 

El planteo de Altamira quedó sin respuesta.

 

En otro programa del periodista Gustavo Sylvestre se produjo, por un lapso, un verdadero debate.

 

Estaba el filósofo y precandidato a diputado Ricardo Förster, junto a un precandidato del Movimiento Evita de un lado.

 

Del otro, es cierto, miembros de distintas instancias de izquierda y Alcira Argumedo, a la que no ubico en esa calificación pero destaco a partir de su intervención.

 

Förster le respondió a Vilma Ripoll únicamente, recordándole su desafortunada participación en las jornadas de la Resolución N° 125 en las que la dirigente trotskysta aparecía en un incómodo apoyo a la Sociedad Rural.

 

Los demás le recordaban a Fórster, que no es precisamente tonto, una serie de limitaciones del gobierno o a menos de «limitaciones por derecha».

 

Argumedo, lejos ya de sus desafortunadas apreciaciones acerca de los «planes descansar» a propósito del Senador Filmus, le recordó a su interlocutor la apuesta oficialista por el «extractivismo» dejando de la do la industrialización.

 

Los demás le recordaron necesidad de  redistribución, la subsistencia de la precariedad laboral, el proceso privatizador etc.

 

El debate tuvo sus resultados, los votos «por izquierda» fueron en muchos casos perdidos por el kirchnerismo

 

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Es en este punto en el que nos hallamos frente a un eterno dilema histórico de la izquierda nacional, dilema que en nuestro país adquiere especial relevancia a partir de la existencia del peronismo.

 

De un lado, el de pertenecer a una opción mayoritaria, en nuestro país eso se puede interpretar como el peronismo en sus diferentes variantes, o el de mostrar su propia personalidad.

 

En nuestro país, esa segunda opción, tiene un planteo de alianzas anti populista como es el caso de la tradicional social democracia argentina y del otro el trtoskysmo en sus diferentes variantes que en general mantuvo la posición de defender la propia vertiente.

 

Veamos cada una de las posiciones en lo que resulta una realidad compleja como el peronismo, no por casualidad,a su vez, expresión mayoritaria de una realidad compleja como la argentina.

 

La postura trotskysta es anti frente popular por definición aunque han tenido distintas vertientes según la corriente de la que se trate y la época.

 

Por ejemplo la corriente trotskysta de Nahuel Moreno (hoy MST, PTS, MAS etc) ha tenido su época peronista a través de la agrupación conocida como «Palabra Obrera» en los lejanos años 50 (segunda mitad) y ha sido filo populista la corriente de Ernest Mandel.

 

La postura social demócrata, en nuestro país,  salvo excepciones como Enrique Dickman por ejemplo, siempre tendió al anti peronismo y por ende al anti populismo.

 

Hoy en día, salvo Jorge Rivas y algún otro caso, vemos que la mayoría de la social democracia tiende a alianzas con el radicalismo o vertientes similares.

 

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Teniendo en cuenta todo ésto ¿Con que nos encontramos?.

 

Nos encontramos con una izquierda que forma parte del oficialismo y otra izquierda que con sus diferentes matices está afuera.

 

Como suele ocurrir en estos casos, la izquierda oficialista, para rendir examen de lealtad, renuncia muchas veces a la crítica y sobreactúa sus lealtades.

 

La otra izquierda,la»opositora» es simplemente escuchada como tal, o sea «opositora», y confundida con la oposición de derecha ya que sus planteos se mezclan.

 

Desde ya no estoy diciendo que los planteos sean iguales, sino en muchos casos, lisa y llanamente opuestos pero ello lleva a muchas elucubraciones.

 

Para ser sintético:

 

Veo en un caso una confusión del enemigo con cierto tufo electoral.

 

El enemigo pasa a ser el gobierno nacional,por lo que en un caso se trata de probar que es «demagógico» y que aleja a vastos sectores de su misión histórica.

 

En otro caso se trata se trata de ver la «corrupción» exclusiva y fundamentalmente en el gobierno nacional presidiendo de la corrupción de sistema y en particular de aquellas opciones como el macrismo, el carriotismo, etc mas vinculadas al poder financiero.

 

Del otro lado se trata de la defensa del gobierno sin distinción de matices, lo que no permite advertir, en primer lugar, aquellos sectores acomodaticios de centro derecha dispuestos siempre a encolumnarse detrás de  quien gane la interna justicialista.

 

Esto es un comienzo, pero tal vez de lugar al análisis.

 
 
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