Difundir infundios

Por Prudenci Vidal Marcos

La glorificación del engaño regresa como vieja forma de dominio, imponiendo la lógica tribal como sustituto de la legítima competición partidista.

Por Prudenci Vidal

La cancioncilla de un programa infantil de hace ya unas décadas decía: “La función va a empezar, ya llegó la diversión..”. La campaña electoral  ha empezado después de una larguísima precampaña. Ahora, cada día, en cada emisora de radio y de televisión estamos escuchando y viendo la ralea de nuestra clase política utilizando un lenguaje irreflexivo, impulsivo, desproporcionado y antidemocrático.

De forma mecánica, incluso torticera, utilizan un lenguaje como si de un puñetazo ilegal del boxeo, es decir, un golpe bajo. Cabe preguntarnos si los diferentes partidos ven en los demás a sus rivales, a sus adversarios o sus enemigos. Porque de ser así, los golpes bajos son lo más esperpéntico de nuestro día a día. Afirmar lo que “manos manchadas de sangre”, “traidor a España”, “romper España”, ”aliados del terrorismo” es despreciar no solo a los líderes políticos y sus estructuras de partido, es manifestar el desprecio hacia sus electores. En vez de ir creando confianza y la creación de vínculos sociales a través del mensaje tendente al convencimiento, lo que sucede es la radicalización que imposibilita el futuro diálogo. Las palabras las convierten en armas letales y no en instrumentos de comunicación.

Y el resultado periodístico del impacto mediático es la mentira, la difamación que se convierte en el mejor de los fines para impedir que los más afines a tus propuestas no tomen el sendero de la ultraderecha y dejen huérfano el proyecto que la corrupción y el endeudamiento han provocado en ellos. Explicar cuáles son sus objetivos de gobierno puede que sus votantes se diluyan hacia uno y otro lado como derretidos al calor de sus proclamas como los azúcares se diluyen por el calor del cafelito.

Proclamas como las de la Sra. Arrimadas  que debemos tener más hijos porque España los va a necesitar, es echar al aire burbujas de jabón. Ella misma tiene 37 años y aún no ha estrenado su maternidad, porque, mal que les pese a los que se proclaman liberales, esta es una decisión absolutamente personal en la que ninguna de las instituciones debe inmiscuirse. En cambio la creación de extensas redes de guarderías públicas municipales o de empresa sí que posibilitarían que la toma de decisiones sobre la maternidad fuera libre; ahora con los cargos de hipotecas, pagos y más pagos en el cuidado del hijo/a [menos mal que los abuelos estamos aún al servicio de la comunidad…] horarios laborales que imposibilitan la crianza y la vida familiar, la precariedad de los salarios, el encarecimiento del coste de la  vida, eso que sí está en sus manos el poder dirigir con políticas sociales… PASA DE LARGO EN SUS DISCURSOS, EN SUS PROGRAMAS Y EN SUS ACTUACIONES LEGISLATIVAS.

El resultado trasciende la puesta en circulación de un puñado de hechos falsos. La glorificación del engaño regresa como vieja forma de dominio, imponiendo la lógica tribal como sustituto de la legítima competición partidista.

Estas proclamas al viento tienen dos intenciones: la radicalización del discurso hace una llamada a los “viejos castellanos” a los “hombres y mujeres de sano juicio”, a los ”cristianos de siempre” en contra de los ciudadanos que puedan mostrar opiniones políticas opuestas a sus proclamas. Definir a los adversarios políticos como “peligros contra la democracia, el Estado y las instituciones”, convierte a sus votantes en cómplices de sus propios miedos, aberraciones y presos de sus estructuras mentales. La segunda intención es la recurrente separación entre buenos y malos, entre pecadores y santos, entre iluminados y oscurantistas, entre poseedores de la verdad absoluta y los falseadores de la realidad. En definitiva, en la obsesión de negar a la ciudadanía el protagonismo político como sujetos agentes de la construcción social.

Su “didáctica” no pretende la adhesión de ciudadanos libres, con criterio político, sino adeptos sectarios que siguen al líder con los ojos cerrados porque sus asesores predicen que esta radicalidad puede obtener frutos electorales. Pero la ciudadanía es ya muy madura, ya está entrada en años de democracia, de análisis colectivos, para caer en la tentación que nos libre del mal, porque  aquello que denuncian con tanta saña es tan abyecto y mal intencionado que podemos proclamar: ¡Dejen ya de tomarnos el pelo y dedíquense de verdad a la pedagogía política y expliquen cómo van a hacer posible la sociedad del bienestar y el cumplimiento constitucional de los derechos de los ciudadanos! En este empeño les vamos a escuchar y vamos a meditar sus propuestas. En el otro que están ejerciendo con tanto ímpetu, tanta insistencia y tanta dedicación, no sé si dan cuenta, pero es como escupir hacia arriba. Les va a llenar la cara de sus propios miasmas.

Prudenci Vidal Marcos

Miembro de la Marea Pensionista

 

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