Diez meses en la misma ola

Familiares de personas que viven en Residencias de Gipuzkoa continuamos reclamando medidas urgentes

Desde el 14 de marzo del año pasado (hace ya diez meses) y después de cientos de fallecidas y más aún contagiadas, las personas que sobreviven en Residencias siguen sufriendo total soledad. Aisladas del mundo exterior (familiares, amigos, actuaciones …) y hasta del interior (otras personas residentes) y viendo desde la ventana como caminamos con mascarilla los de fuera.
No “disfrutan” ni siquiera del cambio de ola del que supuestamente gozamos el resto. Desde hoy 10 meses viviendo en un limbo doloroso para privar a los medios de ese acumulado fatal de alcanzados por el Covid 19.
Para un estudiante diez meses es un curso. Los que formamos el micromundo de Residencias…qué hemos aprendido?
Es tiempo de tomar unas notas que nos impidan desfallecer, porque quedan olas hasta la orilla y porque sólo corrigiendo podremos mejorar.
Las personas que hoy sobreviven, han dado muestras sobradas de resignación y obediencia. Tampoco podrían elegir, pues no se les da voz. Rodeadas de nuevos seres enmascarados, irreconocibles,… Sin el abrazo de sus hijas, nietos,nietas…Todo por su bien; por su integridad física.
Familiares y amigos solo demandamos la puesta en práctica de lo que las instituciones y empresas reconocen y publicitan como servicios existentes, pero que no practican: ATENCION CENTRADA PERSONA. Diputación y Empresas, por la integridad física de nuestros familiares, nos cierran las puertas (físicas y psicológicas) de las Residencias, pues no sabemos qué pasa dentro en ningún sentido (limpieza, comida, vestido, atención, …)
Las trabajadoras desde otoño de 2018 reivindicando derechos elementales y fundamentales para el buen desarrollo de la vida en los centros, abandonan la huelga ante la emergencia y continúan trabajando con mayor precariedad y cubriendo bajas de compañeras no sustituidas.
A su vez reciben desde los atriles el aplauso, reconocimiento y agradecimiento por el orgullo que otorgan a nuestros representantes. Luego ellas, como todas las personas dedicadas a servicios esenciales reivindican continuamente respeto y reconocimiento, aumento de plantillas, trabajo fijo, salario justo… Pues, al parecer los reconocimientos por si solos no alimentan.
A las empresas, nada que reprochar. Continúan como antes de la pandemia, su objetivo de aumentar ganancias, impasibles a los adjetivos degradantes que les dediquemos: buitres, áreas de terror, record de fallecimientos,… En marcha varios recursos legales planteados por familiares. Hasta ahora no se ven obligados a dar ninguna explicación, deben sentirse bien respaldados.
A los políticos que dicen representarnos… escuchamos con frecuencia “estamos trabajando”. Si nos permitiesen participar en sus tareas les comprenderíamos, sabríamos por qué se nos hace tan largo ver el resultado de tanto trabajo; pero también nos han cerrado esta puerta. A finales del 2020 la Diputación Foral de Gipizkoa, la responsable de gestionar estos Centros presentó un informe esperanzador. Pero como en nuestro día a día en Residencias no apreciamos ningún cambio…no tenemos conocimientos sobre lo que “han estudiado/aprendido este curso nuestros representantes”.
– Preguntado por el incremento de contagiados y fallecidos en ciertas residencias de su área, un representante político respondió: “estas emergencias nos enseñan a todos/todas….” Me gustaría saber a qué se refería. Si hubiéramos sido corresponsales en las medidas tomadas, lo seríamos de las consecuencias en el mismo grado, pero la palabra AUZOLAN (trabajo comunitario) últimamente sólo se manosea por el eco tan significativo que tiene en la historia de este pueblo. Sólo la practicamos los de abajo entre cercanos!
A propósito de la apertura de una empresa de repostería en Valdegovía (Alava) que dará trabajo a personas del entorno, se describía la importancia para el Gobierno Vasco del desarrollo zonal. Felicidades!
Aprovecho para recordar que así eran las Residencias en los pueblos: entorno familiar, trabajadoras conocidas, consumo de productos del comercio cercano,… antes de la invitación a esos fondos. Vamos, que lo que ahora parece nuevo por llamarse con siglas ACP (Atención Centrada en la Persona) los que llevamos un tiempo… lo conocimos.
A lo mejor la lección a aprender la tenemos en esa antigua enciclopedia olvidada en el trastero! Y por conocida, sólo sería REPASAR y PONER EN PRACTICA!

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