Diez años del caso 4F: la historia de un presunto montaje político, judicial y policial, descubierto por el documental “ciutat morta”

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4F: LA HISTORIA DE UN PRESUNTO MONTAJE POLÍTICO, JUDICIAL Y POLICIAL, DESCUBIERTO POR EL DOCUMENTAL “CIUTAT MORTA”

ENTREVISTA EN TRES TIEMPOS A MARIANA HUIDOBRO, MADRE DE RODRIGO LANZA:

No creo en la ‘justicia’. Para mí ahora es un término de mucho dolor”

Mariana Huidobro,madre de Rodrigo Lanza, vive ahora en Barcelona

La cito un frío día de febrero en la estación de Atocha, en Madrid, frío como aquel día de febrero cuando detuvieron a su hijo por un delito que no había cometido. Es Mariana Huidobro, chilena que llegaría a España para quedarse, después de que la fatalidad colocara a su hijo, Rodrigo Lanza, en el lugar de los hechos la noche del 4 de febrero de 2006, cuando una fiesta “okupa” en pleno centro de Barcelona, distrito Ciutat Vella, en un antiguo teatro abandonado, acababa con una carga policial y una maceta tirada desde un balcón estampada en la cabeza de un agente de la Guardia Urbana.

El policía, que iba sin casco, pasaría varios días en coma y al cabo de un tiempo despertaría y quedaría tetrapléjico. Tanto su hijo Rodrigo como otros chicos sudamericanos que solamente pasaban por allí, y ni siquiera procedían de la fiesta, fueron detenidos en el acto, y víctimas de torturas aquella misma noche noche, según su propio testimonio. Pero además de Rodrigo Lanza, Álex Cisternas y Juan Pintos, aquella noche también detendrían a Patricia Heras, junto a su amigo Alfredo, cuando se encontraba en un hospital cercano después de un accidente de bicicleta. Ni ella ni su compañero tenían nada que ver con la fiesta, ni pasaban cerca del edificio en el momento de los hechos. La única prueba que adujeron de su responsabilidad en el delito fue el testimonio de los policías y la estética que llevaban, que policía y jueces calificaron de “antisistema”. Ni siquiera los peritos avalaron la tesis policial de que el golpe en la cabeza había sido por el impacto de una pedrada, lo que los agentes argumentaban para inculpar a los chicos. A pesar de la inexistencia de argumentos a favor de su culpabilidad, todos cumplieron condena, y Patricia llegó a suicidarse mientras estaba en libertad condicional. Pero el trabajo de unos pocos periodistas como Jesús Rodríguez (La Directa), de los abogados de los detenidos, de sus familias y amigos, y su descubrimiento de las múltiples inconsistencias y evidencias del montaje hacen que el clamor popular crezca, hasta que estalla con la emisión del documental “Ciutat Morta”, de Xapo Ortega y Xavier Artigas, antes silenciado y censurado, a pesar de sus múltiples premios, en la televisión pública catalana en enero de 2015. A pesar de que, entre otras muchas pruebas, los dos agentes que detuvieron y testificaron contra ellos fueron condenados años más tarde por torturar a otro detenido y falsificar un atestado, y de que aparece un testigo anónimo declarando que conoce al verdadero autor del golpe, además de que el propio ayuntamiento, en ese momento de CiU, instó a la fiscalía a revisar el proceso, el caso no se ha vuelto a abrir y cuatro de los chicos del 4F cumplieron condenas de entre dos y medio y cinco años de cárcel, en el caso de Rodrigo. Detrás del 4F, los implicados tienen claro que el ayuntamiento de Barcelona dirigido por el PSC en 2006 orquestó un montaje para lavarse las manos puesto que el inmueble desde el que se habría tirado la maceta y agredido al guardia era de titularidad municipal, y todo ello en el marco de la gentifricación de la zona vieja y la limpieza de todos los elementos que “afearan” la ciudad, movimiento okupa incluido, y de la “Marca Barcelona”.

Los condenados siguieron, profundamente marcados, con sus vidas. Todos menos Patricia Heras. Se tira de un balcón en abril de 2011, mientras estaba de permiso penitenciario. Todos los que la conocieron, su novia, sus amigas, y también Mariana y Rodrigo, la calificaban como un ser excepcional, muy sensible, “un ser puro” que no pudo resistir el vacío de vivir una vida que no merecía vivir. Sus poemas contando sus sensaciones y sentimientos en torno a esta experiencia se recogen en “Poeta Muerta”, y el documental “Ciutat Morta” (2013), además de un impresionante relato y trabajo de investigación sobre uno de los mayores montajes de la “democracia” actual, un caso de presunta corrupción, prevaricación, violación de derechos humanos, condena de inocentes, racismo, clasismo y ocultación de la verdad, por parte de jueces, policía, funcionarios y políticos, es un homenaje a Patricia. Ahora, además, una década después, se publica “Ciutat Morta, crónica del caso 4F”, una recopilación de crónicas, narrativas, documentos y entrevistas que “desgranan las piezas del montaje del 4F”.

Si no la habéis visto aún, no sé a qué estáis esperando 😉

Xapo Ortega y Xavier Artigas, directores del documental Ciutat morta, en su despacho en un espacio de coworking en el barrio de Gràcia

Xapo Ortega y Xavier Artigas

A Mariana la conozco una noche de febrero, pero de hace un año, en el centro social del barrio de Lavapiés “3peces3”, ante un auditorio abarrotado en la presentación y proyección del documental de Xavier Artigas y Xapo Ortega sobre el caso, “Ciutat Morta”, a cuyo término, mientras los demás contenemos aliento y lágrimas de rabia, habla calmadamente junto a otra madre coraje de hijo criminalizado por el sistema judicial: Elena, la madre de Alfon. Integridad, dignidad, entereza, coherencia, fortaleza, son sólo algunas de las ideas que se me vienen a la cabeza al escuchar a Mariana. Un profundo respeto y admiración por quien luchó durante años y sigue luchando por que su hijo salga adelante, después de que un suceso así, en el que se vieron envueltos sin quererlo, haya marcado sus vidas para siempre.
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Al día siguiente la cito a plena luz del día, una hora antes de que parta su tren para Barcelona y vuelva a la ciudad que tan bien la acogió pero también tanto la maltrató. Como todas las ciudades, tienen dos caras, una “viva” y otra “muerta”: por una parte, la gente que los apoyó y sus círculos de solidaridad, y por otra el sistema político, policial y judicial. Me cuenta toda la historia, sus sentimientos. Vuelve a hablar con dignidad, con entereza, con fortaleza. De principios, solidaridad, “justicia”, democracia, humanidad… Siento que Mariana es la madre de todos nosotros, esa mujer que no se rinde porque por su hijo no se lo puede permitir. Y le doy un beso antes de irse porque su historia me ha emocionado tanto que es como si fuera mi madre, y su familia la mía.

Rodrigo Lanza, en una imagen de archivo. / Edu Bayer

Después de toda la repercusión y la ola de solidaridad que ha generado el caso, y la cadena de proyecciones… ¿qué sientes, Mariana?

Satisfacción. Siento como un gran triunfo, un paso muy importante, porque más que una justicia legal, buscábamos una justicia histórica, y todos estos pasos, el documental, y que lo haya visto tanta gente, era uno de los objetivos que teníamos, fundamentales. Una satisfacción enorme, porque se hizo un trabajo bien, hay una respuesta de las personas y puede servir para algo todo lo que hemos hecho.

¿Y cómo ves la reacción de la gente?

Hermosa. Creo que lo más lindo y emocionante de ir a las proyecciones es ver cómo es la acogida de la gente con uno: cómo ven el documental, cómo escuchan, cómo se emocionan, cómo después te abrazan, las charlas, los debates que se hacen, siempre diferentes, siempre interesantes, siempre una aprende algo, es conmovedor ver que la gente, con una herramienta como esa, que produce esa sensación, se conmueve, se acerca, y las reacciones son muy bonitas en realidad. Te llegan profundamente. Yo he estado en una sala, se han encendido las luces y he visto un montón de gente con los ojos llenos de lágrimas, gente que a lo mejor no tiene ni idea de que esto puede pasar.

Sientes la solidaridad de la gente.

¡Totalmente! ¡Es muy bonito eso! He conocido un montón de gente, y hay un montón de gente que nos conoce ahora que yo no conozco, y muchísimas madres: la de Alfon, la del caso de Can Víes, la mamá de Ismael… y madres anónimas. Acabo de estar con una mamá que tiene dos gemelos en la cárcel, quería mostrarme su caso, y me abrazaba, quedamos a tomar un café… una cosa muy bonita.

– Está en contacto entonces con otras madres de hijos detenidos?

– Con las de Can Vies, con Elena, de Madres contra la Represión… Hemos recibido en Desmontaje (la web creada para denunciar el 4F) tantas cartas, tanta gente que se quiere acercar, que hemos dicho que aún no podemos, pero ahora llegando a Barcelona, voy a contestar que haremos algo, los casos que estamos recibiendo no son sólo de los de las madres de Can Vies o los de Madres contra la Represión de Madrid… Nos están llegando casos de gente que está en la cárcel, inocente. Otros montajes. Que habría que investigar; hay que tenderle la mano a esta gente.

Foto:

Con Elena, la madre de Alfon, por la izquierda, en el centro social 3Peces3 de Lavapiés

En el coloquio en 3Peces3 hablabas de la rabia como canalizador positivo de la energía. ¿Es lo que hace que estés en pie?

Una de las cosas. Yo creo que lo que más te hace estar en pie es ser madre. El hecho de saber que un hijo está sufriendo te mantiene en pie. Yo creo que te puedes caer si eres tú el que está sufriendo. Pero si es un hijo, tú no puedes caer. Más que la rabia, es la solidaridad de la gente, que te ayuda, que te da la mano, que te abraza, que te da fuerza, eso te da más energía todavía.

¿Y Rodrigo?

Mucho. Rodrigo me escribía cartas todos los días desde la cárcel. Y las contestaba.

¿Cómo estuvo él allí?

De todo, altos, bajos… Pero siempre fuerte igual. Siempre con sus principios, nunca bajó la cabeza, a pesar de que yo se lo pedí muchas veces, quería que le dieran el tercer grado, que saliera, que él “reconociera” lo que no hizo: todas esas cosas que te dicen los abogados. Nunca lo hizo, y yo ahora lo entiendo y lo admiro.

¿Y a Rodri? ¿Qué es lo que le mantiene en pie? ¿Cómo afronta ahora su vida en libertad?

Yo creo que Rodrigo tiene una ética muy grande, tiene sus principios claros, y eso es fundamental en él, no traicionar sus principios. Él siempre decía que prefería estar en la cárcel, pero seguir con su manera de pensar, y seguir reivindicando lo que piensa. Y eso, en un momento en que yo le pedí que “reconociera”, estuvo muy mal. No lo hizo pero estuvo mal. Cuando mi hija me dijo: “Mamá, date cuenta de que le estás pidiendo algo que él no quiere hacer”, yo le dije a Rodrigo: “¿No lo quieres hacer? ¿Tú quieres seguir luchando? ¿Aunque te comas toda la cárcel?”. “Sí”. Y ahí le cambió el carácter. A pesar de que significaba no salir en libertad condicional, no salir en tercer grado, estaba bien, fuerte, porque no estaba cediendo. El hecho de ceder en ciertas cosas que van en contra de sus valores lo tira para abajo. No lo hizo nunca, pero yo en cierto momento lo obligué, y él estaba como mal. Y después, cuando le dije “Vale, te vamos a apoyar, vale, perfecto”, entonces estaba bien: claro, en la cárcel ves tantas cosas que a veces estás muy mal. Estuvo muy mal con la Junta de Tratamiento. Cuando hacían la terapia de reinserción, eso fue horrible. Es una tortura total. Las técnicas que utilizaron para que Rodrigo fuese agresivo, que no lo es, son de tortura psicológica muy fuerte. Decirle que va a salir, “en una semana fuera”, y después, “mira, no, no vas a salir, rompe una silla”, para que él reaccionara violentamente, mientras todos nosotros esperándolo fuera… todo eso era mentira. Nosotros le estábamos esperando fuera un día porque nos decían que iba a salir, pero era para ver su reacción. No salió, porque lo rechazó el juez, pero hacían eso para ver cómo reaccionaba, si rompía algo, si es agresivo. Le decían “rompe la silla”, y Rodrigo contestaba: “¿por qué?” Juegan contigo como el gato con el ratón, y es horrible, porque él quedaba muy mal. Cada vez que tenían junta de tratamiento, dos veces a la semana, nos contaba un montón de cosas horribles. Al final le rechazaron el permiso.

Rodrigo se tenía que arrepentir de algo que no había hecho. Que él pidiese perdón a la familia del policía, pero él no era responsable de eso. Y todo estaba dirigido a esto. Entonces le hacían escribir cosas, y él no podía escribirlas, porque era mentira si las escribía. Era como un círculo vicioso. No podía salir de ahí. Hablé con la psicóloga, le dije que era como operar de apéndice a alguien que no tiene apéndice. Incluso a la familia la veía como un punto negativo en su rehabilitación, porque le apoyábamos en “no reconocer el delito”.

– Dices que sufre acoso por la Guardia Urbana desde que salió de la cárcel (hace 2 años), que por eso tuvo que mudarse a Zaragoza… y el 2 de febrero del año pasado (otra vez febrero) tiene lugar esa retención de la que se hace eco El Periódico ahora, un año después, en la que la policía afirma que él habría dicho que le lanzó una piedra a un agente, y que reconocía haber sido el culpable del fallecimiento del 4F, mofándose, aun después de cumplir toda la condena y por fin poder vivir en libertad…

La policía acusa a Rodrigo de haber tirado piedras esa noche en el Parque Güell, me parece que a un guardia, pero nunca existió ese guardia, eso fue lo que dijo la policía, porque estuvo Rodrigo con los policías, lo retuvieron y lo identificaron solamente, vieron que tenía antecedentes penales, que le habían acusado de eso, y él dijo que sí, pero en ningún momento reconocíó la autoría de aquello por lo que lo habían condenado, y menos se mofaría de eso, con unos policías que lo van a retener toda una noche ahí.

Siempre sufre acoso por la policía, siempre lo paran por la calle.

Cómo han sido los años que tu hijo ha pasado en prisión?

– Lo más fuerte de la cárcel es la distancia física, no poder tocar. Somos una familia de besarnos, de abrazarnos, de estar juntos viendo una peli, en la cama, conversar, guitarreo… La distancia física, no tocarlo, es algo como imperdonable, que sufríamos… De hecho el Rodri hizo una canción de eso, que me dedicó. “Otra vez han alejado tu piel de mi piel”. Son todos músicos, mis tres hijos, Carlos, Tatu y Rodrigo, él toca la batería.

Decías también que puedes llegar a entender la reacción de los policías, aunque no la aceptes, pero no el montaje orquestado por políticos con la complicidad de jueces, fiscales, periodistas, funcionarios, y hasta algún médico.

– No lo acepto ni lo perdono. Es macabro. Una reacción física de venganza –por el golpe en la cabeza al agente y su posterior coma– la puedo llegar a entender, aunque menos de un policía, pero cuando las cosas son frías y calculadas, que gente vaya a la cárcel, teniendo todas las herramientas para evitarlo, sabiendo que no tienen nada que ver, por dinero, porque sabes que así tienes beneficio económico, todo un rollo de dinero… eso lo encuentro mucho más perverso.

Marcaron para siempre la vida de tu hijo.

– Claro. De todos. La vida de Rodri, la mía, la de mis otros hijos también. Y de mucha gente, eh.

– ¿Pero tú ahora estás bien?

– Sí, yo ahora estoy bien, he aprendido mucho, pero no hay que dejar de pensar que ahora estoy sin nada, que antes tenía casa, pareja, trabajo, y ahora no tengo ni casa ni pareja ni trabajo. Nunca había trabajado en España, no vivía aquí, no voy a tener pensión, y perdí todo. Cuando pasó esto tuve que venir, yo vivía en Italia pero estaba aquí de vacaciones, y me tuve que volver definitivamente. Monté una librería y la perdí…

¿Qué se te viene a la cabeza cuando piensas en Patri?

– Una mujer maravillosa, y un dolor enorme por que no esté con nosotros. Ahora no me voy a poner a llorar, pero el nudo se me hace inmediato. Y una alegría enorme de haber tenido la posibilidad de conocerla, de compartir con ella una rabia inmensa de que no pudo conocer a Rodri. A mí me dijo la Patri que le dijera a Rodrigo que eran hermanos, porque se habían mirado a los ojos, se habían entendido, y eso ya te hacía hermano para siempre. Pero no le dieron la oportunidad de vivir esta hermandad.

¿Qué es lo siguiente?

– Ahora seguir con terminar los actos de presentación del documental, y aparte, tenemos que escribir un libro donde estén todos los documentos para ayudar a la gente que quiera estudiar el caso, encontrar todo lo necesario para entenderlo bien, porque el caso es mucho más complejo de lo que se explica en el documental, que esté todo ahí. Y hacer una plataforma para gente que nos está llamando todos los días. (Cuando tenemos esta conversación, aún no se ha publicado ni siquiera gestado el libro sobre el caso…)


– Y legales? ¿Esperamos el recurso ante el Constitucional?

– Claro.

– Que falta por responder… Y si saliera a la luz el verdadero culpable de haber tirado la maceta, ¿qué podría pasar?

– Si sale y él quiere hablar, no lo sé, tendría que hacer algo, pero yo no creo que eso suceda porque nunca ha salido, y tampoco lo hemos buscado. No lo hemos buscado y no hemos querido buscarlo, porque el tema no es ése.

– Podría ayudar…

– Podría ayudar, pero yo no voy a obligar a nadie. Si esta persona quisiese aparecer, me gustaría que primero se acercara a nosotros, porque a mí me gustaría decirle eso: «Nunca te hemos buscado», “nunca hemos ido a por ti”, y me gustaría que esta persona se quedara tranquila también en ese sentido.

– ¿No le tienes rencor?

– No, yo sé que es difícil de entender, me lo dice mucha gente, cómo es posible que tú no tengas rencor hacia una persona así… porque yo insisto en que no era nuestro trabajo buscar a esta persona, era un trabajo de la policía y la fiscalía. Rodrigo no tenía que haber ido a la cárcel porque no era culpable. Se acabó, eso fue todo nuestro trabajo. Y buscar otro culpable nunca me ha interesado. Lo podría haber hecho la familia del policía, algún abogado, y desde luego la Fiscalía. Pero no nosotros. Lo único decir: «Rodrigo no fue. Basta».

¿Y el testimonio de esa persona que aparece en el documental? (la que aparece con la cara tapada diciendo que sabe quién es el culpable)

– Yo hablé con él. Rodrigo no quiso ni escucharme, «a mí no me interesa eso». Y no seguimos. Si Rodrigo decidió eso… Ese testigo también estaba mal porque se había quedado callado mucho tiempo, y me pedía disculpas, y yo le decía «Mira, no te tengo que perdonar nada, allá cada uno con su conciencia». Entiendo que es una persona muy asustada, y además no sé qué pasó esa noche, yo no tiraría una maceta a nadie, pero no sé por qué tiraron la maceta. Pudo ser para defender a alguien también… Yo no voy a juzgar a nadie. Y a mí me gustaría, si un día esa persona decidiese aparecer, quedar los dos, anónimamente, y darle un abrazo. Decirle: «Ya no pasa nada. Estate tranquilo. ¿No hay rencores, sabes? No pasa nada».

Caso 4F:

Después de cinco años en la cárcel, ¿crees que puede haber algo parecido a la reparación?

– No, reparar el daño… Lo que está vivido está vivido. A Rodri le cambió radicalmente la vida. Se quedó sin carrera, se quedó sin trabajar, no tiene currículum para ningún trabajo. Rodrigo estaba trabajando, estaba estudiando. Ahora tiene 30 años y no sabe cómo se las va a arreglar. Salió a los 28 de la cárcel, hace dos años. A su edad los chicos tienen una carrera, o han trabajado. Rodri trabajó en el gimnasio de la cárcel.

– Pero el documental, ¿no puede aliviar un poco, que se demuestre públicamente la verdad? ¿Pagar una deuda con Rodrigo y con Patri?

– Hay gente que está en la cárcel que tiene como vergüenza… Nosotros siempre hemos dicho la verdad y hemos andado con la cabeza alta… La gente que ha estado con Rodrigo le ha creído y le ha apoyado. Lo que hemos vivido ya está. Ahora se trata de evitar los otros casos. Yo creo que ya no se puede reparar en nada lo que ha pasado, los traumas que te quedan de las torturas son muy fuertes. Te cuesta mucho hacer montones de cosas. Es muy difícil que el caso se resuelva y haya una sentencia absolutoria, que se limpie su nombre. Ojalá… sobre todo por la Patri, pero también por Rodrigo, se le limpiaría el nombre, para que viva bien, y siga su vida. Sería ideal. Lo encuentro difícil pero podría hacerse. Pero lo hacemos no sólo por Rodrigo sino para la gente que venga después, porque yo alucino pero estos casos están pasando ahora, hay muchos. Ésa es la urgencia que tenemos, no es otra en realidad. Lo otro no me lo creo mucho. Que sirva este caso para otros, eso sí.

– ¿Pero este documental y la verdad que descubre no te parece también que repara un poquito?

– Mucho. Absolutamente. Más que el documental, la acogida de la gente.

El otro día, en Vía Layetana, vi que todavía estaba pegada la foto de la Patri, y me emocioné, me pareció bonito, lo del libro también. Yo lo dije en la manifestación, quiero que la Patri sea recordada como poeta, que se quite un poco el 4F, que se le recuerde por eso.

‘Ciutat Morta’ se convierte en libro en el 10º aniversario del caso 4F

Trataron de comprar el silencio de tu hijo en la cárcel? En octubre de 2010 los jueces de la Audiencia Provincial rechazaron la aplicación del artículo 100.2 porque se trataba “de un individuo de ideología antisistema en general, con una total falta de asunción delictiva”. ¿Qué crees que entiende por “antisistema” este sistema?

– Es por ese artículo que te decía que esperábamos que saliera, y al final no salió en libertad. Este documento me lo han pedido profesores universitarios, para mostrarles a los alumnos cómo los presos viven ilegalidades, cómo los jueces las cometen. No puedes mantener a nadie en prisión por eso, no hay ningún papel que diga eso. Es el primer papel que dice que Rodrigo es eso, ni en todos los dossieres. Se habla de estética «okupa», pero no de «antisistema». Esto es como para denunciar a los jueces, no lo hicimos porque ya estamos hasta aquí…

¿Le preguntaron algo por su ideología para determinar eso? ¿O lo juzgaron solamente por las pintas que llevaba?

– No, esto lo sacan de la prensa. Los jueces lo estigmatizan porque la prensa lo estigmatiza. Una vez una psicóloga le dijo a mi hijo: «Rodrigo, tú tienes demasiados principios». Así piensan estos.

– ¿Piensas que tu hijo fue a la cárcel por su apariencia estética? Por no responder a la “norma” de esta sociedad hipócrita?

– Rodrigo fue a la cárcel porque, de entre todos los que detuvieron, fue el que pensaron que iba a tener menos defensa. Totalmente encarcelables: eran sudacas, tenían pintas, y por lo tanto nadie iba a decir nada. Yo creo que fue así la elección. Si hubiera habido un marroquí, hubiesen culpado al marroquí. Yo creo que iba por grados y estratos sociales. Eso es lo que yo opino.

En la “Carta Abierta al Alcalde de Barcelona señor Hereu”, culpas a Hereu, Clos, Tura, y todos aquellos y aquellas que participaron en el presunto montaje de “matar a Patricia”. Como decía Bertolt Brech, hay “muchas maneras de matar”, sin apretar necesariamente un gatillo.

– Claro. Escribí un montón de cartas… Esa se la entregué en la mano, en un mitin político y me echaron. Pero se lo entregué con todas las cámaras y prensa. Le dije: “Léala y dígnese a responder esta carta”. También se la mandé por correo y por Internet, y antes a todos los periódicos, pero quería dársela en mano. Como decía, ellos son los peores culpables de todo, porque son de guante blanco. Para mí tienen nombre ya, lo cual no significa que no haya muchos más. Pero ellos son culpables de esto. Son los que borraron las cosas, desaparecieron documentos e hicieron el montaje. Estos son los que tenían que ser guionistas de Ciudad Muerta. Ahí me faltó Carles Martí (regidor de Ciutat Vella) que sale diciendo lo de la maceta (explicó al alcalde Joan Clos que había sido una maceta, en las primeras horas después de los hechos). No me di cuenta de la importancia que tenía hasta que vi el documental.

Y además dices que “hay que poner nombre a los culpables”, que “es muy importante poner nombre y cara”. No sé si estás más “tranquila” por eso, si ésa es la palabra.

– Sí, es que somos seres humanos, y funcionamos un poco así.

Decías que al principio eras inocente, ingenua, creías algo en la Justicia, y el paso de los años te ha quitado esa venda. ¿Es duro asumirlo?

– Yo creía en la “justicia”, entre comillas, como cualquier persona, creía que se podía equivocar, pero no en que llegara a los niveles a los que llegó. Sí, es duro porque estás viendo a diario muchos casos, y te da mucha rabia. La justicia es sólo para el que tiene dinero o tiene poder. “Justicia” entre comillas, porque es injusticia. Los políticos hacen lo que quieren, con dinero, y siguen tal cual, la cárcel está llena de gente pobre.

Dices también: “Como enseñanza, creo que hay que crear conciencia de la magnitud de la corrupción, crear conciencia de la manipulación de la que somos objeto, de las vendas que nos ponen en los ojos y saber quitarlas y mostrarlas”.

– Eso creo que es el trabajo que tenemos que hacer. Y también con los niños, porque creo que tendemos a protegerlos. Leí un artículo en un diario que me emocionó mucho, y hablaba sobre una madre que llevó a una proyección a su hija de 8 años, y ella entendió, sabía cuestionar, se emocionaba y se preguntaba cosas. No hay que menospreciar a los niños, que sepan lo que vivimos, porque tienen mucha más capacidad de lo que creemos. Tenemos que darnos cuenta de muchas cosas, y dejar de proteger el sistema, la ignorancia de la gente.

Tú viviste la dictadura de Pinochet, pero no viviste en tu piel una represión parecida a la de este régimen supuestamente democrático. ¿Qué piensas de cómo ha evolucionado España a la “democracia”?

– No sé mucho de esto, pero para una chilena es duro que llegue y justo le pasen estas cosas. De lo que sí estoy convencida es de que, si pasan en una democracia, es mucho peor que si pasan en una dictadura. No porque pasen menos en una dictadura, que al revés, es más terrible, en época de Franco te mataban directamente, ni te “desaparecían”: es mucho más fuerte, más duro, pero la gente sabe que está en una dictadura, está más concienciada. En cambio en una “democracia”, la gente se cree que está en una democracia, es más peligroso, y yo creo que la democracia, hoy en día, en general en el mundo, no son democracias, son esclavitudes. Estoy convencida. Somos esclavos y nos quieren mantener esclavos. Con todo lo que pasó, me di cuenta de eso. Te das cuenta de la magnitud de la esclavitud de una democracia. Porque los poderes giran en torno al dinero. No somos democráticos, somos capitalistas.

– ¿Crees que pueden cambiar las cosas a partir de este año?

– No soy muy crédula de que cambien las cosas. Yo creo que hay seres humanos que son maravillosos, pero hay muchos otros que son horribles, y el poder corroe, y corrompe, y es muy difícil evitar eso. Pero sí creo que tenemos la capacidad, y hay que creer que tenemos la capacidad de cambiar eso, porque creo que la capacidad de cambiar nos hace avanzar… Y yo creo más en las personas, y en el tú a tú, que en cualquier otra cosa… La gente cuando te abraza, y te mira a los ojos. Yo prefiero hablar con la gente, aunque pierda tiempo, entre comillas, me parece más valioso que otras cosas… Porque conociéndote, creas vínculos… me parece más importante que cualquier otra lucha para mí, los vínculos humanos son la base del cambio.

– Pero concretamente, con todo lo que está pasando, el 15M, las mareas…?

Lo positivo del 15M es que precisamente trabajó con vínculos humanos, yo soy distinto a ti pero estamos juntos y nos respetamos. Mientras existan esos vínculos, y se mantengan, yo soy igual que tú, mientras se mantengan estos vínculos en horizontal, puede haber un cambio, pero ya cuando empieza a haber poder… En cambio, yo pongo el ejemplo de una persona que conozco, que además es preciosa, David Fernández, de las CUP, que lo ha hecho fantástico en Barcelona, y se va a retirar ahora, porque ya cumplió. Ellos dicen que en política no pueden estar más de un periodo, y se tienen que retirar. Es una pena, pero está bien. Él estará seguramente, pero en horizontal, no como cargo público. Es una pena, pero es positivo que así sea. Tú también como anónimo puedes trabajar. Es una persona valiosa, pero no le interesa ser diputado.

– ¿Algún día creerás en la “Justicia”?

– Uy, muy difícil. Tendría que reinventarlo. Para mí el concepto “justicia” al principio tenía sentido, luego dejó de tenerlo, y ahora es un término de mucho dolor, significa todo lo contrario de lo que debería significar en este momento, y espero, quiero pensar que en algún momento pueda reconciliarme con esa palabra. Pero en este momento justicia como concepto de que alguien la tiene “per se”, no lo creo en absoluto. Yo sí creo, vuelvo a lo mismo, en las personas, en que tú puedes ser justo en la medida en que no juzgues a las personas, precisamente, y en la escala del ser humano. Pero como institución, no creo en eso. Y no creo que nadie pueda ejercer una “justicia”. Creo más en lo que hacen las comunidades indígenas, que, cuando tú cometes un error, empiezan a contar cosas positivas de tu vida, te rodean, y te hacen ver lo injusto que has hecho… Nosotras mismas, como madres, nos equivocamos muchas veces educando a nuestros hijos, queriendo criarlos bien, con amor, te equivocas muchas veces. Justicia es una palabra abstracta. Cuándo va a haber justicia? Cuando todos seamos iguales. Más que justicia, prefiero la palabra “Humanidad”, no sé… prefiero palabras más concretas, más reales.

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Me vuelvo a poner en contacto con Mariana unos días después de que Ada Colau y Barcelona en Comú ganen las elecciones municipales del 24 de mayo. Nace una nueva esperanza para quienes han sufrido la desigualdad y la represión en Barcelona, y me interesa saber lo que piensa de esta victoria y lo que espera de ella, además de actualizar algunos datos después de tres meses sin vernos ni saber del proceso del 4F.

– ¿Cómo va el caso en este momento?

– Legalmente el caso está cerrado. Lo interesante sería ir más allá. El Ayuntamiento (el anterior de Xavier Trias, de CiU), a partir del revuelo mediático que tuvo Ciutat Morta, dijo que iba a comenzar una investigación. La respuesta a esta auto-investigación fue una total falta de respeto, no solo hacia nosotros sino a todas las personas que la habían solicitado. Por ejemplo, hablan de los hechos del 4F repitiendo totalmente la sentencia; en cambio hablan del caso de Yuri basándose en los testimonios de la policía y no en la sentencia, que les había condenado por tortura; esto es manipulación. Por otro lado el Ayuntamiento hizo desaparecer documentos importantísimos y borró pruebas, que es lo que debieran haber investigado, y no hicieron ningún protocolo para averiguar quiénes fueron los responsables, más allá de decir que la desaparición del libro de custodia de los detenidos no era un hecho relevante. Cuando la voluntad es proteger la corrupción sigue todo igual. Solamente respondieron para que la gente crea que han hecho algo.

– Ha ganado Barcelona en Comú. ¿Tienes esperanzas en lo que pueda hacer esta plataforma ciudadana en Barcelona?

– Sí. creo que ha sido un logro importante. Durante mucho tiempo he sentido el ayuntamiento como un muro gigante, y pienso que ahora ese muro, al menos para otra gente, se podrá abrir. Sí. Tengo esperanzas de que se puedan hacer algunos cambios que ayuden a reforzar el respeto de los derechos humanos. Pero para la ciudadanía ha sido importante ver que estas cosas ocurren y abrir los ojos. Pienso que Barcelona en Comú puede ayudar a que este tipo de cosas no ocurran. Y en cuanto a la acusación particular que ejerce el ayuntamiento (cesante, el de CiU) sobre casos como Can Vies, si se cambia este modus operandi puede ser significativo. Y quizás revisar también la supuesta investigación que ha hecho el mismo ayuntamiento, donde básicamente han confirmado la sentencia y no han investigado realmente a ningún responsable de los hechos del 4F.

– De momento ya hemos visto que van a dimitir todos los altos cargos de la Guardia Urbana.

No estoy tan segura de eso, de que dimitan. En mi experiencia muchas veces se han dicho cosas que después no suceden; creo más bien que ha sido una táctica para crear inseguridad. Es evidente que el caso 4F ha sido el referente en cuanto a las respuestas de la Guardia Urbana frente a las políticas de Ada Colau y eso me parece significativo. 

A partir de «Ciutat Morta» hemos conseguido que se nos acerquen muchas personas que han vivido injusticia en muchos ámbitos. Nos hemos juntado muchas madres y familiares de casos como el de Alfon, en Madrid, donde están las Madres contra la Represión, y aquí en Barcelona con la Red Antirrepresiva de familiares de detenidos, con las madres y padres de los represaliados en las protestas de Can Vies, y los familiares de los condenados en el caso del Parlament, que están viendo a sus hijas e hijos con condenas de tres años de cárcel por protestar contra los recortes. A todas nosotras, que hemos visto acusar y violentar a nuestros hijos injustamente, la vida nos ha cambiado y nuestra experiencia tiene que servir para algo. Una vez que has vivido algo así, no hay marcha atrás, no sólo por ellos, sino porque hemos visto la realidad en que se manejan los poderes.

****************************EPÍLOGO (junio de 2016)******************************

Efectivamente, la gente de Barcelona en Comú empezó a gobernar y hubo un cambio esencial en la actitud del poder con la ciudadanía. Aún así, por el momento es insuficiente. Ya antes de llegar al poder, que ostenta precariamente (no alcanzó la mayoría absoluta y necesita pactar para sacar adelante sus decisiones), el equipo de Ada Colau tuvo gestos y un encuentro con los afectados por el 4F que provocaron que la cúpula de la Guardia Urbana anticipase su dimisión (la propia Mariana sería invitada a la investidura de la nueva alcaldesa), pero como vaticinó ella misma, un año después de la llegada al ayuntamiento se ha mantenido a los mismos responsables del cuerpo policial, a pesar de esos anuncios de dimisión, probablemente para no generar más tensiones entre éste y el consistorio, aunque supervisados ahora por el propio Ayuntamiento, lo que ha generado las críticas de la policía urbana. También ha acabado con la función de antidisturbios del cuerpo municipal, que invadía competencias que no eran las suyas, además sin formación, así como ha disuelto la polémica Unitat de Suport Policial, y ahora sólo ejercen este cometido los también polémicos Mossos d’Esquadra del gobierno autonómico. De hecho, el ayuntamiento no permitió a la Guardia Urbana intervenir en los disturbios de Gracia, y medió también para que se evitara la denuncia a un mantero por parte de la policía, lo que generó no pocas quejas de los sindicatos policiales. Y a pesar de que estos mismos denuncian que se quiera dar una imagen negativa del cuerpo poniéndolos de “torturadores”, un ex trabajador de la propia Guardia Urbana admite que los negros episodios conocidos en que se han visto envueltos los policías municipales «no son casos aislados”, que el 4F fue “un montaje” y “una venganza” y que “Joan Clos y Jordi Hereu son responsables de encubrirlo”. Es unánime la denuncia de la represión en estos cuerpos policiales por parte de organizaciones de derechos humanos. Aún así, falta de momento lo más importante: que el Ayuntamiento inicie una nueva investigación, y llegado el caso, pida disculpas y repare en lo posible el daño causado. Los condenados por el 4F piden un “gesto institucional”, mientras el consistorio de Barcelona en Comú dice que está tratando de reparar de alguna manera los daños, pero que de momento no ha tenido “tiempo” para estudiar cómo, y hace malabarismos para sortear las tensiones con su propia policía. Al mismo tiempo, se ha retirado de todas las causas que habían emprendido ayuntamientos anteriores contra activistas y manifestantes, incluidos los de Can Vies.

– ¿Cómo ha sido tu relación con el nuevo ayuntamiento de Barcelona, y qué esperas de él?

Después de tantos años tenemos un ayuntamiento que nos ha recibido y donde hay personas muy cercanas al 4F, por lo que espero que se realicen investigaciones y cambios concretos para una reparación y para evitar que sucesos así se vuelvan a repetir. Sólo que ahora hay un pacto con el PSOE y eso me da escalofríos! Para mi el PSOE significa Joan Clos, Jordi Hereu, Montserrat Tura, Carles Martí.

– ¿Cómo está el caso ahora mismo? ¿Vais a seguir hasta Estrasburgo?

Seguiremos en la medida que podamos, eso está en manos de los abogados.

– ¿Qué ha supuesto “Ciutat Morta” para vosotros?

Ciutat Morta” ha sido muy importante porque ha logrado que las personas ajenas a este tipo de violencia institucional, que no creían que sucedan montajes así, estén abriendo los ojos, y ahora hay una mayor credibilidad cuando se denuncian otros casos de represión. Existe una visión más crítica a pesar de que seguimos sufriendo la impunidad de modo bestial: hemos visto que los Mossos han sido absueltos en el caso de Ester Quintana, y que en el caso de Juan Andrés Benítez, a pesar de reconocer un homicidio, seguirán ejerciendo como policías y no pisarán la cárcel. Pero esto no sucede al contrario: Rodrigo estuvo cinco años en prisión y ahora, en cualquier momento, entrarán a la cárcel ocho jóvenes por protestar contra los recortes frente al Parlament en Barcelona. La “Ciutat Morta” la seguiremos viviendo mientras continúen así las cosas.

– Y ahora, además, el libro. ¿Cómo ha sido el proceso de recopilar todos estos textos, y la acogida?

Ha sido muy doloroso el revivir lo sufrido, con muchas lágrimas entre las tres que nos juntamos para realizarlo. El proceso de recopilación, de relectura de cartas, informes, etc., fue muy fuerte, y ponerse a escribir difícil y duro, pero nos dimos el tiempo y nos apoyamos entre las tres. El proceso tenía que ser doloroso y lo sabíamos, pero era importante y lo hicimos con amor porque la historia había sido contada por el otro lado y los afectados teníamos que contar nuestra parte. La presentación del libro “Ciutat Morta, crónica del caso 4F”, diez años después en el mismo lugar, fue emocionante. Ahora estamos realizando presentaciones. La acogida ha sido muy buena, tanto por parte de las personas que lo leen para conocer la historia, como la de otras que lo hacen porque estudian o trabajan en temas relacionados y nos cuentan que el libro les ha servido mucho.

– Tienes una relación hermosa con la madre de Alfon.

Elena es una mujer extraordinaria, con mucha fuerza y una gran integridad. Cuando nos hablamos por primera vez por teléfono, cuando Alfon fue detenido al inicio, ya nos sentimos cercanas. Luego la conocí, me recibió en su casa y nos quedábamos hasta tarde charlando después de estar todo el día haciendo cosas! Son historias que se topan y ambas sabemos lo difícil que es este camino que estamos siguiendo. Yo sufro mucho al pensar que Alfon está ahora preso, entiendo la magnitud del dolor de todo su entorno, la cárcel es algo horrible, un sistema perverso de castigo que no tiene sentido.

– ¿Son importantes las redes de solidaridad y apoyo mutuo?

Claro, creo que es lo más importante. Sin el apoyo de las personas el camino, ya de por sí dificil, se te puede hacer aún peor. El saber que hay gente a tu lado denunciando te da las fuerzas para seguir, la energía para no flaquear. Y te confirma que es necesaria la lucha, que tenemos que continuar porque son muchos los que nos necesitan.

Hablamos de la prensa. Hoy en día, casi todos los medios de comunicación tienen detrás fuertes grupos empresariales que los manejan e impiden que casos como el tuyo salgan a la luz. De hecho, la prensa os condenó, y aun cuando surgió el documental, con los hechos que muestra, ningún gran diario habló de él, ni fue a revisar el caso, sino que fue silenciado y vetado en todas las televisiones, aun despues de recibir una lluvia de premios, hasta que la presión popular y en redes sociales hizo que se emitiera en la televisión pública catalana, censurado, pero consiguiendo así que el 4F saltase definitivamente a la opinión pública. Mientras, orquestan grandes campañas políticas de ataque por polémicas absurdas. ¿Ha cambiado tu manera de leer, de informarte?

Antes leía los periódicos, y aunque no me los creía en su totalidad, no tenía la conciencia de la dimensión de la manipulación que ejercen. También hay que tener cuidado con los debates porque tratan de mostrar que se abren a otros pensamientos pero no es así. Ahora leo las noticias para saber qué estrategias se están siguiendo, para saber las necesidades políticas existentes, pero no para informarme; para eso prefiero otros medios más inmediatos, donde las personas están directamente subiendo noticias, sin alguien que los esté censurando, aunque lo tratan de hacer igual: recordemos la ley mordaza.

– Hablemos también de torturas. Diversos informes de Amnistía Internacional (que denunció también vuestro caso) revelan que en España las torturas “no son casos aislados”, que el sistema favorece su ocultación, y pide medidas efectivas al gobierno para poner fin “a la impunidad de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley”. En mayo, el Comité de la ONU contra la Tortura expresó su “preocupación por la continuidad de la detención en régimen de incomunicación y recomendó que España modificara la definición de la tortura en su legislación y que investigara de forma efectiva todas las denuncias de tortura y otros malos tratos”.LCoordinadora para la Prevención de la Tortura ha recopilado en España 6.621 denuncias por malos tratos o torturas policiales en los últimos 10 años, cifra que contrasta con el escaso número de condenas emitidas por la Justicia, 752, la mayoría por faltas y no delitos. Además, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado a España hasta en seis ocasiones por no investigar suficientemente estas denuncias y el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura reprendió a las autoridades españolas por no investigar las denuncias por malos tratos.  En el 4F decís que no sólo hubo acusaciones falsas, mentiras y condenas injustas, sino torturas, desde la misma noche del suceso. Decís que Rodrigo sufrió torturas, al igual que Juan, Álex y Patri, y al igual que Yuri Jardine, el chico de Trinidad y Tobago hijo de diplomático cuya tortura ratificada por la justicia, y la condena posterior de los autores (los mismos guardias que presuntamente torturaron a los chicos del 4F, Víctor Bayona y Bakary Samyang) dieron un elemento más de prueba para probar vuestra inocencia. En el documental comentas que nunca te podrás olvidar de que aquella noche, mientras en las comisarías en que preguntabas te decían que estuvieras tranquila, que ellos velaban por la “integridad física” de tu hijo, “en ese mismo momento lo estaban torturando”. Luego la juez Carmen García Martínez, aún en activo y con responsabilidades, os contestó cuando denunciasteis las torturas: “Aunque vengan mil más como usted, yo voy a creer a la Policía”.

– La tortura es lo que más me ha traumado. Aún no logro quitarme de mi corazón ni echar de mis sueños la imagen de los chicos, de Rodrigo y de Juan (Álex estaba en otra cárcel y no lo vi) cuando los pude ver casi una semana después. Rodrigo, un mes después, seguía escupiendo sangre y no podía dormir sin pastillas para el dolor. Y no le realizaron ningún examen ni control médico. Es algo que jamás olvidaré ni perdonaré. En una llamada “democracia” no puede ser posible que literalmente muelan a una persona a golpes, sin contar con las torturas psicológicas, degradantes, que sufrieron, y una jueza no sólo no quiera investigarlas, sino que dé todo su apoyo a los torturadores. Mientras exista una policía sin ningún control, protegida y apoyada tanto por el sistema judicial como por el político, esto continuará. Se niega la tortura pero yo sé, porque lo he visto, que existe, y no se hace nada al respecto porque de alguna manera las personas que la sufren no son consideradas “personas” por este sistema, son residuos sociales y lo somos todos los que osamos criticarlo. Hoy Bakary Samyang y Víctor Bayona están libres, y los mossos que golpearon hasta matar a Juan Andrés Benítez y los que dispararon a Ester Quintana también están libres.

– ¿Piensas que, si este chico no hubiera sido hijo de quién era, los policías habrían sido condenados?

No lo creo, fue importante que Juri fuese hijo de un embajador, esto cambió en su totalidad la credibilidad de lo que contaba. No fue el caso de Rodrigo y de los otros chicos, que al no ser “nadie” no tuvieron ninguna credibilidad frente a la “justicia”.

– ¿Qué es lo más positivo de toda esta historia? ¿Qué has aprendido? Como dice Rodri, ¿puede servirle a otra gente? ¿Contarlo y escribirlo te ha ayudado a ti, personalmente?

– Personalmente no sé si el contar o escribir la historia me ha ayudado, quizás sí. Siempre he pensado que las heridas importantes no se olvidan, están siempre ahí, y hay que aprender a vivir con las cicatrices. Espero que el libro le sirva a alguien, o a una persona que esté sufriendo de algún tipo de represión, como a los que trabajan para ayudar. Hemos pensado el libro también como herramienta de lucha, y es precisamente la lucha lo más positivo de nuestra historia. Hoy hay muchas redes de solidaridad que antes no existían, creo que el 15M ha hecho mucho en este sentido. Están las Madres contra la Represión, los familiares de detenidos por lo hechos del Parlament, la Red Antirrepresiva de familiares de detenidos de Can Vies, y así. Estamos todos conectados, nos conocemos y apoyamos, esto es hermoso, como lo es también la solidaridad que, a partir de “Ciutat Morta”, recibimos de mucha gente por las calles, que nos muestran que vale la pena seguir.

 

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