Dieterich cuestiona los limites del Foro Social Mundial

El colaborador de Kaosenlared, Dieteich concedió que el próximo FSM será uno de los más llamativos al encajar con la llamada «crisis del capitalismo», pero prevé que de lograrse allí algún tipo de consenso, difícilmente apuntará a promover cambios que vayan más allá de las estrategias «socialdemócratas actuales».

Según el sociólogo alemán, quien vive en México desde hace varias décadas, tales estrategias apuntan a mantener vivo al «sistema, con un toque de mayor intervención del Estado», camino que dice no compartir, pues desde su perspectiva lo que sufre ahora el capitalismo no es una simple crisis, sino el principio de su fin.

El encuentro principal del FSM se efectuará en Belém, en la amazonia brasileña, del 27 de este mes al 1 de febrero. De forma paralela, en varias ciudades del mundo se realizarán lo que sus organizadores llamaron «Belém expandida». Así sucederá en la capital mexicana y en la ciudad norteña de Chihuahua, en la frontera con Estados Unidos.

«Que se haga el foro ya es importante por permitir acercarnos entre organizaciones, universidades, activistas y la sociedad, pero de eso a lograr cambios hay un largo trecho», dijo a IPS Erika Terrazas, antropóloga que trabaja en la Escuela Nacional de Antropología e Historia de Chihuahua, y una de las organizadoras del FSM en esa ciudad mexicana.

Mesas de debate sobre problemas globales y locales, así como conferencias y actos artísticos serán parte de los diversos encuentros que se realicen en México del día 30 al 1 de febrero, indicaron sus organizadores.

«Lograr cambiar las cosas es algo muy difícil, por ejemplo la inseguridad pública que vivimos aquí en Chihuahua, pero el hecho de reunirnos ya es una avance y eso es lo que buscamos con el foro», señaló Terrrazas. Casi 2.500 personas fueron asesinadas en 2008 en Chihuahua por enfrentamientos entre y contra narcotraficantes.

El FSM se celebrará, como es tradicional, del forma paralela al Foro Económico Mundial, que cada año tiene lugar en la localidad suiza de Davos y que reúne a gobernantes, expertos y representantes de grandes empresas transnacionales.

Para el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, miembro del Comité Internacional del FSM, los participantes a la cita de Belém deberían concluir con una postura «clara y visible sobre la crisis» global originada en Estados Unidos y la forma de encararla.

Dieterich opina que el FSM, espacio que desde 2001 reúne a movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales y otras formas de agrupaciones de la sociedad civil, no ha ofrecido en el pasado ni lo hará en el futuro propuestas innovadoras.

Desde su punto de vista, los problemas que vive la economía mundial indican que el «capitalismo industrial» ha llegado a su punto final, luego de «250 años de vida», y que es el momento de «buscar una nueva civilización».

Pero ese impulso al cambio no saldrá del FSM que estuvo y está dominado «por el pensamiento socialdemócrata y cristiano progresista», afirmó.

El FSM está en la línea de aceptar el nuevo «deal» (arreglo) que ofrece el flamante presidente de Estados Unidos, Barack Obama, lo cual se traduce en continuar con el capitalismo, pero con un toque de mayor intervención del Estado y algunos otros arreglos, dijo Dieterich.

Este sociólogo, que acaba de jubilarse de su actividad docente en la Universidad Autónoma Metropolitana de México, es el creador del concepto del Socialismo del Siglo XXI, una teoría económica social marcadamente elusiva, de acuerdo a la opinión de algunos observadores.

Gobiernos que se proclaman de izquierda, como el de Hugo Chávez en Venezuela y el de Rafael Correa en Ecuador, afirman que siguen el camino del Socialismo del Siglo XXI.

Dieterich, quien en el pasado apoyó decididamente a Chávez, ha ido adoptando en los últimos meses posiciones cada vez más críticas respecto del proceso político que encabeza ese mandatario.

En 2005, antes de otro FSM realizado en Brasil, Dieterich declaró que esas citas no generan compromisos ni pronunciamientos políticos contundentes y que parecían ser «escuelas de verano».

El próximo foro de Belém podría ser diferente, dice ahora. Que se realice con la crisis mundial como telón de fondo «le da más aire», pero no arrojará cambios importantes, reiteró

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