Dicen de Fidel

Publicidad

Dicen que antes de irse, dio gracias a la vida a la que ha revolucionado tanto.

Dicen que en el momento de partir,

​F​idel miró hacia atrás, y vio a Cuba de pie.

Dicen que se volvió una vez más, y mirando al pueblo cubano, con su voz finita de intimidad, le dijo que no afloje, que siga el camino. Que volverían a encontrarse en cada esquina de la historia, cantando juntas y juntos, en clave de sol.

Dicen que

​F​idel tenía una sonrisa en los labios, porque sentía que en el viaje se encontraría con Chávez, con Camilo, con Celia, con Haydée, con el Che… a quienes extrañaba tanto siempre, como a la victoria.

Dicen que

​F​idel se fue soñando nuevas revoluciones en distintos pueblos y galaxias.

Dicen que dijo, antes de marcharse, que ahora nos tocará a nosotras, a nosotros, seguir abriendo a machete los surcos de la vida nueva.

Dicen que dijo que lo había dado todo, pero todito todo, en el esfuerzo de sembrar y cosechar dignidad en los territorios arrasados.

Dicen que

​F​idel quedó grabado en la zafra millonaria, en playa

​G​irón, en ese pueblo sin analfabetos, en los centros de salud, en los campos de Angola, en las misiones internacionalistas de médicos, médicas, alfabetizadores/as y guerrilleros/as generosamente desparramados por el mundo.

Dicen que antes de partir se rió en las narices de Trump, se burló de su recién estrenado despotismo, y cumplió su última misión, desbloqueando -a codazos con el poder mundial- los bordes de la historia.

Dicen que el necio gigantón ya no está para charlarnos por horas de lo humano y lo divino, haciendo del discurso interminable la revolución permanente, la pedagogía del decir y del hacer. Dicen que sus palabras no quedaron atrapadas en los libros, sino en los corazones apasionados, y en las manos creadoras de los pueblos.

Dicen que el necio se murió como vivió, acunado por el amor de su gente, que hace de

​F​idel ladrillos y semillas; que hace de

​F​idel fuego y rebeldía; que hace de

​F​idel un rincón de la utopía colectiva que encendemos cotidianamente las mujeres y los hombres del pueblo.

Dicen que entró caminando en la historia, con su barba larga y su chaqueta verde oliva.

Dicen que el silencio retumbó en los continentes olvidados.

Dicen que de muchos silencios se hizo el grito que nos desgarró el alma.

Dicen que

​F​idel se fue, y dicen que ya está llegando.

Dicen que nuestros corazones se agrandan para recibirlo entero.

Dicen que nuestras emociones no gritan, sino susurran, como un gesto profundo, necesario, y como un compromiso: Gracias Fidel. Hasta la victoria siempre.

.

www.resumenlatinoamericano.org/2016/12/23/dicen-de-fidel-claudia-korol-liliana-daunes/

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More