Diario de la Caravana a Grecia, abriendo fronteras. Del 15 al 25 de Julio de 2016

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Por Mónica Hidalgo Sánchez

Más de 250 personas nos embarcamos el pasado 15 de julio en esta aventura desde diferentes partes del estado español, con nuestro único objetivo de visibilizar y denunciar la situación de las personas refugiadas varadas en Grecia debido a las políticas de frontera de la Unión Europea que no cumplen con el derecho internacional y de asilo. En 5 autobuses cargados de solidaridad y ansia por denunciar esta situación y con la necesidad de exigir a la comunidad internacional una solución digna para todas aquellas personas que han unido con lo puesto de la guerra, el hambre y la violencia.

Salimos 250 personas, muchas no nos conocíamos, otras habíamos trabajado juntas en diferentes causas, pero si volvemos 250 personas que se han vuelto una, un solo grito, una sola voz a favor de los Derechos Humanos, exigiendo el respeto al Derecho de Asilo, pidiendo la apertura de fronteras, rogando por un pasaje seguro y recordando que el Mediterráneo es una fosa común que no queremos seguir alimentando con políticas de gobiernos insensibles mercantilizados y que no ven más allá de sus políticas económicas, sin fijarse en las personas, sin protegerlas, sin darles la oportunidad de una vida digna y segura.

¿Te enfrentarías a morir en el mar con tus hijas e hijos, si este mar no te ofreciera más seguridad que la tierra que pisas? La respuesta de todas es NO y si estas personas lo hacen, solo tenemos que sentarnos a reflexionar cómo será su vida en tierra, para preferir jugársela en la mar.

Hace tres meses viví la experiencia como voluntaria independiente en el puerto del Pireo de Atenas, donde se hacinaban más de 5000 personas y conté mi experiencia, mis sentimientos, mis frustraciones, mi indignación y mi rabia. En esta ocasión, debía volver, para gritar todo lo que llenaba mi corazón para dejar de sentirme impotente ante esta crisis humanitaria y la reacción “terrorista” que lleva a cabo la Unión Europea con sus políticas de frontera.

Hubo actos instituciones en Barcelona, y fue la misma Ada Colau quien nos recordó que es el poder la ciudadanía organizada y combativa quien cambia las políticas y las instituciones, y nosotras creemos firmemente en esta premisa, es en la calle, en la desobediencia civil pacífica, en la autogestión y en la organización común donde se lograra que los estados comiencen a pensar en las personas y dejen de legislar para los mercados.

En nuestros miles de kilómetros hemos aprendido y evolucionado juntas, hemos ido dejando a un lado nuestros egos personales buscando un objetivo común mayor. Hemos sufrido largas horas de autobús, dormido en el suelo o bajo los estrellas de Tesalonica, comido bocadillos diariamente y días sin ducha o solo un hilo de agua fría para asearnos. Todas estas circunstancias, nos ayudan a empatizar aún mas con las personas refugiadas y darnos cuenta de que a pesar de todas estas incomodas situaciones ellas aun lo han pasado peor en sus viajes sin destino, por lo que no nos da ningún derecho a quejarnos, sino aliento a seguir luchando para que nadie más tenga que pasar largos, incomodos y peligrosos trayectos en busca de un futuro sin violencia y hambre.

Entramos en Grecia via ferry y desde el mismo puerto hemos sido escoltadas por la policía, quienes imponiendo donde y como debíamos parar, los 5 autobuses juntos siempre y que provocaron que muchas de nosotras nos indignáramos aún más por los retrasos y por la vulneración de nuestro derecho de libre circulación. Vendida esta escolta por “nuestra seguridad”, algo que quien escribe no puede compartir como defensora de los derechos y libertades fundamentales y harta como estoy de esa frase para aprobar leyes que los vulneran, como las Leyes Mordaza españolas.

A pesar de todo, llegamos al campamento de No Border en Tesalónica, donde acampamos durante 3 noches y donde nos unimos a diferentes actos ya programados por ellas y celebramos algunos planteados por nosotras como Caravana. Desde Tesalónica, hemos visitado campos de refugiadas cercanos siendo testigos de las condiciones pésimas en las que viven y denunciando la falta de cumplimiento de necesidades básicas en las que miles de personas se encuentran cada día.

Como éramos muchas, las visitas a los campos o edificios Okupados para alojar a refugiadas las hicimos en grupos pequeños. Visite yo un asentamiento en el puerto de Tesalónica, con más de 200 sirias/os, 75 de ellas/os menores, donde pudimos comprobar la situación en la viven en tiendas y dentro de un viejo almacén, como han creado espacios de “intimidad familiar” con mantas y sabanas y como a pesar de la situación sonríen viéndonos entrar y se alegran de hablar con nosotras. Comprobamos que algunas/os niñas/os tenían leves problemas de salud como dermatitis de pañal o conjuntivitis. Nos explicaron de primera mano su situación, todas ellas están en tramitación de un visado y en busca de un realojo en algún país europeo, que no termina de llegar a pesar de llevar ahí 4 meses. Nos contaron que había alguna persona en huelga de hambre por el inminente desalojo de la zona portuaria, pues no querían moverse de allí a algún campo de refugiados lejos de la ciudad y que según nos contaban consideraban que empeoraría su situación por el hacinamiento que suponen y por el agotamiento que presentan por tanto desplazamiento. Nos despidieron rogándonos que siguiéramos luchando por ellas, algo que sin duda seguiremos haciendo.

En otra jornada en el campamento de No Border nos trasladamos unos 16 autobuses a los centros de detención de migrantes de Paranesti y Xanthi. En el primero de ellos se logró que una representación de 20 personas entrara a hablar con los internos y así conocer de primera mano sus necesidades, su situación, su vulneración de derechos, pues no olvidemos que están apresados por un trámite administrativo, que no han cometido ningún delito para estar condenados a perdida de libertad que estos centros supone para ellos y tal como ellos nos comentaron no tienen cubiertas sus necesidades básicas y en ocasiones han sufrido maltrato y violencia por parte de las autoridades durante su arresto. No tuvimos la misma suerte en Xanthi, donde no pudimos entrar y hubo momentos de tensión con la policía que término arrojando botes de humo, sin consecuencias mayores por lo que dimos por finalizada la acción y volvimos a la Universidad de Tesalónica, al campamento de No Border.

Al día siguiente, nuestra intención era realizar un acto pacifico en el campo de Idomeni donde miles de personas mal vivieron durante meses en pésimas condiciones cuando se produjo el cierre de fronteras, pero no fue posible por la policía griega nos lo impidió y se realizó al final en un puente cercano a la frontera con Macedonia. Lejos de apagar los ánimos de lucha, esta situación nos alentó aún más para unirnos con las compañeras de No Border en una manifestación multitudinaria por las calles de Tesalónica, exigiendo la apertura de fronteras y el cumplimiento del derecho de asilo para las personas migrantes. Manifestación pacífica, emotiva y cargada de simbolismo ya que gracias a las donaciones que aporto la Caravana se pudieron fletar varios autobuses para recoger a personas refugiadas de los campos cercanos, para que pudieran estar con nosotras en la manifestación. Para nosotras, es un hito importante poder compartir con las personas refugiadas esta acción, pues daba sentido a la misma, la protesta por sus derechos junto a ellas, nos ha dado más fuerza para continuar, verlas empoderarse y compartir con nosotras esas ganas de seguir luchando a pesar de todo, nos anima, nos da aliento. Niñas, niños, mujeres y hombres llegados de diferentes países en conflicto que viven en campos de refugiados en condiciones pésimas y sin tener garantizadas sus necesidades básicas, que nos permiten caminar a su lado, que se contagian de nuestros canticos, que ven que no están solas, que nos piden que sigamos dándoles voz, que nos miran agradecidos por un autobús que les saco por unas horas de una realidad terrible que les toca sufrir tras meses de un viaje peligroso, incomodo, violento y con la añoranza de todo lo que dejaron atrás, de todo lo perdido.

Ya en Atenas, una delegación de la Caravana fue recibida por el Cónsul en la puerta de la embajada, y digo en la puerta, ya que no se dignó a dejar pasar las portavoces de la Caravana y la entrevista concertada oficialmente desde hacía días se realizó en la puerta de la Embajada, mostrando por parte del Cónsul un absoluto desprecio a la misma y por tanto a la sociedad civil española organizada. Para nosotras esta actitud ha sido valorada como un acto de desprecio y es algo que queremos denunciar públicamente. Somos ciudadanas del estado español, que son recibidas por el cónsul (no por embajador que estaba de vacaciones), en territorio griego y que no permitió ni siquiera que fuéramos alguna de nosotras quien entrara a registrar nuestras peticiones. Situación que se denunció públicamente en rueda de prensa a medios griegos y que seguiremos denunciando, pues es inadmisible e intolerable más si cabe cuando se solicitó la entrevista por los cauces legales y con el tiempo adecuado. Dentro de las funciones de las embajadas, es la atención a las ciudadanas desplazadas a ese país y la atención de todas sus consultas consulares de forma adecuada.

El cónsul español en Grecia, no solo ha mostrado con esta actitud estar lejos de ser un buen agente diplomático, sino poca educación y poco respeto a casi 300 ciudadanas que nos hemos desplazado a Grecia y que estábamos representadas por la comisión que llego a la embajada, actitud que no fue nada bien recibido por ninguna de nosotras y que nos indignó aún más a todas, sobre todo teniendo en cuenta que no contesto de forma concisa a las cuestiones planteadas y titubeo de forma muy aparente frente a cualquier pregunta incomoda que se le planteo.

Se llevó a cabo una acción simbólica en la puerta de la embajada el sábado en la mañana antes de comenzar el largo camino de regreso. Un acto con una performance donde se denunciaban las muertes en el mediterráneo, la indiferencia de las autoridades en busca de un pasaje seguro y la falta de voluntad política para solucionar esta situación de desamparo que sufren las personas migrantes. Además de una concentración pacífica, se quemaron de forma simbólica algunos pasaportes frente a una embajada altamente custodiada por la policía helena.

En tantos días de viaje y convivencia también existen anécdotas divertidas, que deben siempre tener cabida en este tipo de acciones, ya que los cuidados son muy importantes y los momentos de distracción y diversión son espacios necesarios para evitar que el compromiso frente a la lucha social nos lleve a situaciones de colapso y agotamiento físico y mental. Un atasco en las carreteras francesas de casi 2 horas, donde bajamos del bus junto a otros conductores y acabamos bailando juntas a son de una magnifica gaitera y compartiendo un improvisado almuerzo, o una espera eterna del ferry que nos llevó a Grecia que fue amenizada por un grupo de música turco que nos hizo bailar a todas, “si no se baila no es mi revolución” o los momentos donde parábamos a comer y salía víveres compartidos desde todos los autobuses, donde el común era lo importante y donde todo era de todas para pasar 30 minutos juntas antes de enfrentarnos a más horas de viaje.

La valoración que hemos realizado ha sido altamente positiva, está claro que tenemos aún mucho trabajo por delante y somos conscientes que muchas cosas se podrían haber hecho mejor, pero debido al escaso tiempo de preparación, a los temas urgentes que nublan los importantes y a la magnitud de la acción, no se ha podido o no se ha sabido hacer de otra manera, si bien es cierto que todas las personas que hemos participado en esta Caravana hemos regresado con un buen sabor de boca, con ganas de seguir luchando por los derechos de las migrantes, con ideas para próximas acciones de denuncia y visibilización y somos conscientes que hemos sembrado una semilla importante, generado una red a nivel estatal que solo tendrá a partir de ahora efecto multiplicador que nos hará llegar muy lejos con esta denuncia, para lograr nuestro objetivos comunes que son el respeto a la dignidad humana, el cumplimiento del derecho internacional y de asilo y la no proliferación de discursos xenófobos y racistas que se están extendiendo peligrosamente por Europa fomentados en gran medida por gobiernos mercantilizados al servicio de los mercados y grandes empresas.

Seguimos en Septiembre, esto no para aqui, imaginado nuevas acciones para hacer del mundo un lugar mejor.

Mónica Hidalgo Sánchez

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