Publicado en: 18 octubre, 2015

Día de la cultura Nacional cubana

Por Lois Pérez Leira

Este próximo 20 de octubre se conmemora el 147 aniversario de uno de los acontecimientos más importantes de Cuba, en su lucha por la independencia: El triunfo de los patriotas en la batalla de Bayamo y la entonación por primera vez del Himno Nacional de Cuba, más conocida por la Bayamesa.

En aquella fecha tropas mambisas al mando de Carlos Manuel de Céspedes   liberaron a la ciudad de  Bayamo. A la sonada de la campana de La Demajagua, el 10 de octubre de 1868, diez días antes al suceso, se iniciaba la Revolución, y fue el día 20 en que, como expresión del carácter profundamente revolucionario de la gesta que germinaba, se llamaba al combate permanente y se exaltaba el sentimiento patrio, mediante el himno de guerra y de victoria, que copiado de mano en mano, se cantó por todos los que asistían al excelso momento.

El preludio de esta batalla fue el Grito de La Demajagua, que fue protagonizado por 500 patriotas, cuando Carlos Manuel de Céspedes proclamó la independencia absoluta de Cuba del yugo colonial de España y concedió la libertad a sus esclavos.

La toma de Bayamo no sólo brindó a la naciente República una “capital” sino un lugar donde legislar y llevar a cabo acciones de profunda significación social, como la reforma del cabildo local y la incorporación al mismo –por primera vez en Cuba- de un mulato y un obrero, la aparición de un órgano de prensa (“El Cubano Libre”) y la promulgación del “Decreto de Bayamo”, dando la libertad a los esclavos presentados por sus dueños para combatir en las filas de la Revolución.

El abogado Pedro Figueredo “Perucho” sería el autor de tan ardientes versos, quien en medio de la algarabía de la toma, por parte de las tropas mambísas del Ejército Libertador de la República de Cuba en Armas, -de la ciudad que prefirió ser quemada antes de ser entregada al enemigo- escribiera las letras según la leyenda popular sobre la montura de su caballo.

La composición de la letra y música de este himno le costará la vida posteriormente al autor. El patriota Pedro Figueredo, Perucha, cuando el pueblo de Bayamo decide incendiar la ciudad para evitar que caiga en manos de los españoles huye a refugiarse en el monte, contrae tifus y le salen úlceras en los pies, casi indefenso es capturado por los españoles habiendo sido delatado por Luis Tamayo quien anteriormente había servido bajo su mando. Cae preso en el campamento de Santa Rosa, Cabaiguan, Tunas el 12 de agosto de 1870. Es trasladado varias veces hasta llegar finalmente a la cárcel de Santiago y condenado a muerte por un tribunal militar. Enfermo, los pies ulcerados y cansado de tan largo viaje es asesinado el 17 de agosto de 1870. Enfrentó la muerte como un digno revolucionario, pues como el mismo dice en la notas del himno nacional, “Morir por la Patria es Vivir”.

La melodía se fue divulgando popularmente, años después escribió Martí en el periódico Patria: “La Bayamesa se tocaba por las bandas criollas de la localidad, se cantaba por las damas y se tarareaba por los muchachos de la calle”…

Luego señalará José Martí en el mismo periódico en 1982: “Para que lo entonen todos los labios y lo guarden todos los hogares, para que corran de pena y amor las lágrimas de los que lo oyeron en el combate sublime por primera vez; para que espolee la sangre en las venas juveniles, el himno a cuyos acordes, en la hora más bella y solemne de nuestra Patria, se alzó el decoro dormido en el pecho de los hombres”.

Para muchos historiadores esta efeméride marca definitivamente el nacimiento de una nación rebelde y de su identidad.

Este 20 de octubre en el exterior, los cubanos y los amigos de la revolución cubana celebraremos este aniversario cantando bien en alto las letras de este himno, que no solamente representa a este país, sino también a la Patria Grande Latinoamericana y a los pueblos que siguen luchando por sus definitivas segundas independencias.

Las estrofas originales del Himno Nacional:

Al combate corred, bayameses,

que la patria os contempla orgullosa;

no temáis una muerte gloriosa

¡que morir por la patria es vivir!

En cadenas vivir, es vivir

en afrenta y oprobio sumido;

del clarín escuchad el sonido

¡a las armas, valientes, corred!

No temáis los feroces íberos

son cobardes cual todo tirano,

no resisten al bravo cubano

para siempre su imperio cayó.

¡Cuba libre!, ya España murió,

su poder y su orgullo ¿do es ido?

del clarín escuchad el sonido

¡a las armas, valientes, corred!

Contemplad nuestras huestes triunfantes,

contempladlos a ellos caídos

por cobardes huyeron vencidos

por valientes sabremos triunfar.

¡Cuba libre! podemos gritar

del cañón al terrible estampido,

del clarín escuchad el sonido

¡a las armas, valientes, corred!

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