Diálogos en Oslo: Una Esperanza.

 

El próximo 17 de Octubre se inician en Oslo-Noruega los diálogos de Paz .El pueblo Colombiano anhela que se constituyan en el preludio de una paz duradera y con justicia social. Un conflicto armado que tiene cerca de 60 años de existencia es una demostración palpable de que la posibilidad de una victoria militar por parte del Estado Colombiano es un imposible. Cuando se presenta un escenario como el anterior lo más inteligente es la búsqueda de la Paz a través de las palabras, sin epíteto injurioso o insultante. Es esta la razón por la cual el concepto de la negociación en medio del conflicto no es viable, se corre el riesgo de que el ruido que deja el fragor de la guerra impida escuchar los argumentos razonables de una mesa de negociación. Incluso se puede reflexionar mejor sobre los criterios divergentes si se estableciese un cese al fuego de manera bilateral.

El gobierno Santos sabe en estos momentos que su fortaleza en la mesa de diálogos estará en su disposición de discutir sobre los problemas sociales y económicos del país. No en la  intención de proyectar una imagen de fuerza  militar. El otro reto importante tiene que ver con la posibilidad de que sean incluidos en  estos dialogo los sectores sociales existentes en Colombia. Como hablamos de una paz duradera, vale la pena preguntarnos ¿Qué pasara con el E.L.N?…. ¡ah! qué bueno que el  preso político en  Estados Unidos Juvenal Ovidio Ricardo Palmera Pineda participara de la mesa de diálogos.

 Este nuevo ejercicio por la paz necesita blindarse. Por eso la necesidad de movilizar  al  pueblo, a sus organizaciones sociales, a los trabajadores, obreros, campesinos, estudiantes, jóvenes, mujeres .Es necesario impedir  que las posiciones guerreristas   atenten contra el noble propósito de  La paz en Colombia.

Hernando Marin, compositor vallenato decía en unas de sus canciones que: “Colombia es un pulpo desaforado. Mi Colombia es un pulpo desaforado. Como un millón de pescado en tiempo de subienda y parece un caballo desbocado y parece un caballo desbocado, con un jinete malo sin quien lo detenga”. Estos diálogos, deben permitirnos  la posibilidad  de comenzar a pensar en  un gobierno que se desmarque del oprobioso modelo neoliberal que conduce a Colombia a una catástrofe ambiental resultado de la irracional política minera del gobierno Santos. Necesitamos rescatar el concepto de soberanía usurpado por los E.U y las grandes multinacionales. Es impostergable la tarea de una reforma agraria y una política agraria que le permita al campesino acceder a derechos básicos y reconocimiento social, como lo sugiere el P.N.U.D. Desmontar el negocio del narcotráfico que destrozo’ por completo a Colombia volviéndola  vulnerable en términos económicos y éticos. Precisar  sin vacilación alguna que los directos responsables del narcotráfico  en el mundo  son los Estados Unidos de Norteamérica.

El gobierno Santos llega  a Oslo intentando darles un totazo a los colombianos con una  reforma tributaria donde ganan los empresarios, los inversionistas extranjeros y donde pierden los trabajadores, los usuarios de la salud, los pensionados, la canasta familiar se afecta sustancialmente en la medida que un 80% de productos y servicios quedaran gravados. Parafraseando a Hernando Marin, los  platos que rompe el gobierno, los paga mi pueblo trabajando al sol.

 Celebramos entusiastamente este inicio de diálogos, la frase de Rodrigo Londoño Echeverri “Llegamos a la mesa de diálogo sin rencores, ni arrogancia” le da solidez a este nuevo intento de entendimiento entre los colombianos. Falta que el gobierno Santos  no permita que suceda lo de gobiernos anteriores, que se agarraban hasta de un clavo caliente para abortar los procesos de paz.

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