Diógenes, Grecia y la crisis del capitalismo

Un filósofo de la antigua Grecia de nombre Diógenes, a quien por su reacción irónica frente a ciertas cosas que para él eran irracionales dentro del sistema en el cual vivía, le llamaban el “cínico”. Al observar que un joven tomaba agua de una fuente con sus manos, Diógenes tiró a la basura para siempre su vaso que siempre cargaba a todas partes. Diógenes se reía cuando iba al mercado y observaba una gran cantidad de productos que él no necesitaba. Y cuando se le preguntaba por qué la gente le daba limosnas a los ciegos y paralíticos, no así a los filósofos, él decía que esa gente tenía la esperanza de quedar ciega o paralítica algún día, porque estaban convencidas que nunca llegarían a ser filósofos, por esa razón, decía, a los filósofos no les dan limosna.

Resulta curioso el hecho de imaginarse qué pensaría Diógenes de los grandes almacenes como Wal-Mart; o para no irnos tan lejos, de un Metrocentro, de Galerías o de la Gran Vía, pero más que todo de la gente que concurre de manera enfermiza a esos almacenes; o qué pensaría también de la gente que vive hurgando compulsivamente su teléfono celular, y del que va caminando o manejando usando con gran estilo el “manos libres” de su móvil; sin lugar a dudas Diógenes pensaría que esa persona habla sola o que es un desequilibrado mental. Lo anterior pudiera parecer que éste filósofo a lo mejor no era una “persona normal”. El asunto es que en buena medida tener ciertos conocimientos filosóficos le permiten al ser humano vivir una vida desprendida de varias cosas materiales que son superfluas, y tener los presupuestos suficientes para asumir la conciencia plena de lo importante que representa el “ser” frente al “tener”. Con el sólo hecho que la filosofía enseña a que uno se percate que no sabe nada, el simple hecho de saber eso, ya es una enorme ganancia. Imagínense, no saber que uno no sabe, sería una pobreza espiritual que lindaría con la estupidez.

A propósito de Grecia, en estos momentos sufre una grave crisis económica la cual está ligada a la crisis mundial como consecuencia de las mismas contradicciones del sistema capitalista. Esta sociedad griega, al igual que la mayoría en el mundo, está sometida y cabizbaja ante el consumismo. Diógenes si estuviese vivo también indudablemente reiría de esta nueva tragedia griega.

La sociedad altamente consumista en la cual vivimos, como una variante de la alienación del mismo sistema capitalista, es el núcleo donde se enfoca y materializa la crisis del capitalismo y su modelo neoliberal. La gente con una tarjeta de crédito al comprar atolondradamente no se percata de sus exagerados egresos que llegan a sobregirar su presupuesto familiar. Lo terrible y penoso viene a la hora de pagar en moneda de papel, sumándole naturalmente los jugosos intereses que le cobran esas empresas a los morosos y sobregirados.

Pero principalmente en esta sociedad capitalista, los grupos de poder económico y la especulación de los bancos son los responsables de la crisis económica, del desempleo y que a la gente pobre le estén embargando sus casas dejando sin techo a sus hijos. Los bancos por su misma voracidad le ofrecieron fantásticos y accesibles financiamientos a la clase trabajadora para que adquirieran sus viviendas, luego las escrituras de esas&nbsp hipotecas fueron llevadas al mercado especulativo; es decir, al gran casino, donde lógicamente obtenían enormes ganancias. Pero apareció la gran burbuja y colapsaron los bancos.

Los Estados-nación inmediatamente comenzaron a salvar a los bancos de la quiebra a costa de los más pobres, o sea con el dinero que el pueblo le tributa al Estado. La crisis la deberían pagar los especuladores y los bancos, no así el pueblo en general. Las ganancias en el sistema capitalista se privatizan, pero las pérdidas se socializan. Evidentemente el sistema capitalista está en su etapa de descomposición, aunque hay quienes todavía lo defiendan férreamente.

Hay un editorialista de un periódico conservador que mide el crecimiento económico y el bienestar de la población de una manera bastante cómica. Dice que en El Salvador hay más de 2 millones de celulares y el 65 por ciento de la población tiene un vehículo automotor, tratando de hacerle creer a la pobre gente incauta que eso es el bienestar que se adquiere en un sistema capitalista donde reinan las libertades económicas. Pero qué hizo la derecha con la educación y la salud en 20 años de desastrosas administraciones. Simplemente privar a las mayorías populares de esos servicios vitales y hacer negocios con ellos. El hecho que exista tantas universidades privadas le daría falsas apreciaciones a cualquier ciudadano europeo, porque pensaría que este pueblo goza de una rica cultura; cuando aquí lo que impera es la omnipotencia del mercado frente al Estado.

Alejandro Nadal señala que la crisis en Grecia no es una simple emergencia pasajera. Es la prueba de que la economía mundial permanecerá una larga temporada, quizás más de diez años, sumergida en un letargo profundo. Lleva en sus entrañas el anuncio de eventos nefastos. En comparación con el terremoto griego, la caída de Lehman Brothers en 2008 podría parecer juego de niños. No cabe duda, la idea de que ya entramos en una fase de recuperación es brutalmente desmentida con el colapso de la economía griega (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=101142). Es la verdadera tragedia griega del siglo XXI. Pero lo más inconcebible es que Grecia acaba de recibir 10.000 millones de euros por parte de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para salvar su sistema bancario, a un módico interés del 5 por ciento.

Este salvataje es impositivo y cruel, en tanto que se ha pactado un condicionante que incluye el incremento del IVA, impuestos especiales, reducción de pensiones y retraso en la edad de jubilación. Grecia hoy es víctima de los mercados financieros. Pero los defensores del modelo neoliberal han salido con un nuevo recetario: “moralizar” los bancos. Esto causa repulsión de sólo pensarlo, porque a finales del año 2009 trataron de salvar a los bancos con dinero del pueblo, pero los bancos llevaron esos “incentivos” nuevamente al mercado especulativo, o sea al gran casino. Los bancos no tienen remedio, así como este sistema ya no lo tiene.

Pero como he señalado anteriormente (http://alimontoyaopinion.blogia.com/2010/021800), &nbsp esta crisis debe ser aprovechada por los países periféricos para desconectarse de las políticas del Norte y buscar urgentemente el Sur. Aunque ya sabemos que nuestro presidente ha dicho un rotundo no al ALBA y un marionetado sí al endeudamiento que muy gentilmente ofrecen los organismos financieros multilaterales como el BM, FMI y el BCIE. Esta aberración del gobierno salvadoreño se debe entre otras cosas a la implantación del segovismo[1]. Por su parte el FMLN, o sea el ala izquierda de este nuevo gobierno, ha dicho que no dará sus votos para la aprobación de más endeudamiento mientras no se entreguen o hagan cuentas claras de los endeudamientos de administraciones pasadas. Esperamos como militantes revolucionarios de izquierda, que eso no sea una mera retórica para hacer creer que se está en contra de esas políticas económicas neoliberales y al final salir apoyando tales medidas de endeudamiento.

&nbsp El Ministro de Hacienda firmó los dos préstamos por $161 millones 773 mil 870 dólares&nbsp con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) que supuestamente serán destinados a obras de infraestructura física, mitigación de riesgos y desarrollo de programas sociales. Esto será utilizado para continuar la construcción de la carretera Diego de Holguín y el Hospital de Maternidad. Sucede que para esos proyectos ya se hizo un desembolso en la administración pasada que provenía de préstamos hechos a estos mismos organismos financieros, por ello es que la bancada legislativa del FMLN lo que está pidiendo es una rendición de cuentas.

Cualquiera se preguntará ¿Qué relación tiene la crisis griega con nuestra realidad económica a tantos miles de kilómetros de distancia? El asunto es que vivimos en un mundo globalizado, en donde también las desgracias se globalizan. No es de olvidar que la actual crisis del capitalismo según el Nobel de economía, Joseph Stiglitz, se originó en Tailandia y Filipinas, países que están aun más lejos que Grecia.

*El autor es salvadoreño.


[1] Es un término derivado del apellido Segovia (Alex Segovia), el principal asesor económico del presidente Mauricio Funes.

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