Detenido el impacto de la droga

FRANCISCO ARIAS FERNÁNDEZ
La conjugación integral de estrategias preventivas y de enfrentamiento al fenómeno de las drogas, y la permanente cooperación y contribución internacional, ha permitido a Cuba consolidar en los últimos años la efectividad en el control y la contención del impacto sobre nuestro territorio de una problemática global cada vez más compleja, que azota a la región con particular fuerza.
Resultado concreto de la combinación de los esfuerzos del enfrentamiento en la frontera y la profundidad, mediante las operaciones «Aché III» y «Coraza Popular», fue la ocupación en el año 2007 de 3 074,6 kilogramos de drogas, principalmente como consecuencia de 164 recalos (2 126,9 Kg), la mayoría de marihuana.
En correspondencia con un mayor flujo de drogas por las rutas internacionales rumbo a los principales mercados de consumo (EE.UU. y Europa Occidental), y sus afectaciones sobre Haití, República Dominicana, Bahamas y Jamaica, se incrementaron las incursiones de medios aéreos y navales vinculados a operaciones de narcotráfico en las cercanías de nuestro territorio. Se detectaron 56 actividades sospechosas en las que estaban involucradas 40 lanchas rápidas y 16 aeronaves.
Fuerzas de las FAR y el MININT, participantes en la Operación «Aché III», frustraron dos operaciones navales en Guantánamo, en las que incautaron 845,87 Kg de marihuana. Asimismo, el sistema de vigilancia de nuestra frontera detectó y alertó oportunamente al Servicio de Guardacostas estadounidense y a la Real Fuerza de Defensa de Bahamas sobre un medio aéreo sospechoso, que posteriormente fue capturado con una carga de marihuana en Isla Andros.
También fueron detenidos por efectivos cubanos 7 jamaicanos quienes, antes de llegar a nuestras costas, habían participado en el canje de un cargamento de marihuana por armas de fuego. En el contexto de la cooperación en materia judicial con las autoridades de Kingston, fueron entregados para ser procesados en aquel país.
En la frontera aérea solo se detectaron 7 hechos, en los que se aseguraron 10,1 Kg de cocaína y 0,24 Kg de marihuana, resultante del perfeccionamiento del sistema de descubrimiento y el empleo de medios tecnológicos cada vez más efectivos. Esas cifras confirman que la incidencia en nuestras terminales aéreas sigue siendo mínima, y son inferiores a los casos y cantidad de drogas registrados en el 2006.
Por esa misma vía, 222 turistas fueron sorprendidos con reducidas cantidades de estupefacientes para el consumo personal, a los que se les aplicaron las medidas administrativas aduanales establecidas después de incautarles las dosis.
Internamente fueron decomisados 21,75 Kg de drogas, principalmente marihuana y detenidas 409 personas, la mayoría con antecedentes penales y policiales. Este insignificante comportamiento evidencia el golpe de muerte recibido por el incipiente mercado interno enfrentado a principios del 2003 mediante la operación «Coraza Popular», que nos convierte en una de las honrosas excepciones en un mundo donde alrededor de 170 países, de los 192 que integran las Naciones Unidas, hace tiempo no hablan en términos de kilogramos, sino de toneladas de drogas para el consumo local, y en miles de presos por el narcotráfico.
Las acciones de cooperación operacional desarrolladas de conjunto con los Servicios Antinarcóticos extranjeros tuvieron resultados superiores, a partir del incremento del intercambio informativo; investigaciones conjuntas con mayor grado de complejidad; visitas de delegaciones de varios países con los que se mantienen estrechos vínculos en esta materia; la ejecución de tres cursos internacionales en La Habana; la participación en importantes eventos en el exterior, y las respuestas brindadas a tres solicitudes de asistencia judicial por otras autoridades.
Al Gobierno colombiano se le entregó un connotado narcotraficante que había sido detenido en Cuba en el 2004; se puso en manos de EE.UU. a un ciudadano de esa nación sancionado aquí a 7 años de privación de libertad por delitos de tráfico ilegal de divisas y falsificación de documentos público y de comercio, así como a Australia se le devolvió un individuo de esa nacionalidad circulado por INTERPOL y detenido en nuestro país.
La actitud consecuente de Cuba y su disposición permanente a ampliar la cooperación con todos los países, puesta de manifiesto en hechos concretos, que en el caso de EE.UU. no son reciprocados, reafirman la invariable voluntad política de nuestro país y su empeño por llevar a niveles superiores estas relaciones.
De particular importancia para la consolidación de los resultados de esta batalla es el papel activo y vigilante de la Comisión Nacional de Drogas (CND), que a partir de concepciones amplias e integradoras de la prevención y el enfrentamiento, dirige desde la capital cubana el empeño del país.
A lo largo del 2007, ministerios, otras instituciones y comisiones provinciales rindieron cuenta ante la CND sobre su desempeño; organismos estatales efectuaron ejercicios estratégicos para controlar y profundizar en la efectividad de sus planes de acción preventivo-profilácticos en centros laborales y estudiantiles de todas las enseñanzas y provincias; se controló la eficacia de la política informativa, el funcionamiento de los Centros Comunitarios de Salud Mental y de la Línea Confidencial Antidrogas, que continuó extendiendo y perfeccionando sus servicios.
Requieren mención especial los ejercicios integrados nacionales de prevención, inspección y detección de cultivos de marihuana en tierras agropecuarias estatales y particulares, con la participación de todas las provincias del país, coordinado por el Ministerio de la Agricultura, en el que convergen organizaciones políticas y de masas con varios organismos de la Administración Central del Estado, y se entremezclan las acciones de control y supervisión, con los eventos de divulgación y preparación en las comunidades rurales. En ese contexto fueron inspeccionadas 221 226 fincas y cerca de un millón de personas asistieron a conversatorios y debates sobre la problemática de las drogas.
Los resultados del año 2007 confirman la férrea voluntad política del Gobierno revolucionario, que la ha erigido en su principal coraza invariablemente a lo largo de medio siglo, desde los días gloriosos de la Sierra Maestra, cuando en medio del combate, en los primeros territorios liberados, se proclamó el 7 de octubre de 1958, la Disposición No. 6 contra el uso indebido y el tráfico de drogas.
Asimismo, a cinco años del perfeccionamiento de su estrategia, el proyecto cubano demuestra cuán efectivos son los planes de acción preventivos y de enfrentamiento al concebirse e implementarse de manera concertada, con una visión multidimensional, en la que toda la sociedad aporta a un empeño común, desde las organizaciones políticas y de masas hasta las instituciones de mayor responsabilidad e impacto en el fenómeno; a todos los niveles, de manera permanente, sin rutina ni exceso de confianza o peligrosos triunfalismos.
Los principales peligros y amenazas en materia de drogas, son globales y no locales. No obstante, la protección de nuestras fronteras es y seguirá siendo una cuestión de seguridad nacional, como la defensa de la integridad física y mental de nuestro pueblo. Contenido el impacto de la droga, pero indetenible el combate.

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