Después del 26 de junio ¿Qué hacer?

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Desde hace ya algún tiempo el Sistema viene impulsando un proceso de renovación-relegitimación del Régimen del 78, como vía para neutralizar los movimientos populares que en diversos Pueblos y a nivel del conjunto del Estado demandaban la abolición de la monarquía, el Derecho a Decidir, la igualdad de género, los derechos sociales, etc. a través de Procesos Constituyentes.

Esos movimientos populares no eran fruto de un impulso mediático de tal o cual cadena de TV; por el contrario, avanzaban a pesar de la beligerancia mediática en su contra.

Elementos principales y muy simbólicos del Régimen, especialmente la monarquía con el Rey Juan Carlos a la cabeza, sufrieron un deterioro social acelerado e imparable, que asociado a las políticas antisociales del Gobierno y a la corrupción endémica y generalizada, amenazaban de forma muy seria la propia continuidad del Régimen del 78.

La forzada dimisión de Juan Carlos I y la consiguiente coronación de Felipe de Borbón como Rey, maniobra detrás de la cual parece bastante evidente que está la mano de Mariano Rajoy, marca un punto de inflexión importante en ese proceso de renovación. Otro eje importante, en esta operación de cirugía estética, seguramente de inspiración no muy distinta a la anterior, es la de la sustitución del bipartidismo por el tetrapartidismo, con resultados más que interesantes, por supuesto a corto plazo, para el Sistema.

A partir del 26 de junio, salvo imprevistos, veremos como se escenifica el siguiente acto del guión de la «Operación Salvar al Régimen del 78».

El PP, como partido más votado, reclamará su derecho a formar Gobierno; y en esta ocasión no habrá ni tan siquiera un grado significativo de oposición formal a tal cuestión, aunque la matemática parlamentaria permita la constitución de un Gobierno formalmente de izquierdas.

El PP, con el apoyo de Ciudadanos y de una u otra manera del PSOE, formará un Gobierno de amplia base parlamentaria, aunque no de amplia base social.

El sector de Podemos, dentro de la coalición “Unidos Podemos”, se situará como la leal “oposición de izquierdas”, con la pretensión de encauzar las demandas y las luchas sociales (absolutamente inevitables, que surgirán con la profundización en la política de recortes en los derechos políticos, sociales y civiles) por la vía estrictamente institucional.

¿Cuáles son las expectativas para la lucha popular, para los movimientos que estamos de verdad por un cambio de Régimen? Lo primero reafirmarnos en que esa vía –la del cambio de Régimen- es la única que servirá realmente para dar solución a los problemas de la gente y de los Pueblos. En segundo lugar, reafirmarnos en que las expectativas están plenamente abiertas para ese proceso de cambio, pero como siempre, el que se pueda materializar o no, dependerá de nuestra capacidad para articular un proyecto que sea comprendido y apoyado por la mayoría social.

Las circunstancias objetivas lo van a demandar cada vez más y las subjetivas están en un proceso de construcción que deberá progresar adecuadamente.

Cuando decidimos apoyar e integrarnos en la coalición “Unidos Podemos”, dejamos claro que nuestra visión sobre Podemos no había cambiado lo más mínimo, pero que considerábamos que esta plataforma era una herramienta que nos daba ciertas posibilidades para profundizar en el debate ideológico–político, absolutamente necesario en esta coyuntura. El balance que hacemos en estos momentos es el de la confirmación plena de esa hipótesis.

Además de esa, tenemos otra pretensión: que en el marco de esa candidatura salgan elegid@s el mayor número de personas que conjuntamente con la representación de las izquierdas soberanistas puedan constituir un bloque, formal o informal, que desde el Parlamento se haga eco de la lucha en la calle.

En nuestra opinión la clave de la evolución de las cosas va a estar precisamente en la movilización popular. Es por ello que la parte principal de las energías de l@s comuner@s del siglo XXI las centramos en el activismo social y político. Es decir, en la organización del Pueblo y en la lucha del Pueblo. Y no nos cabe ninguna duda de que la movilización popular va a volver a estar de plena actualidad después de las elecciones del 26 de junio y a no tardar mucho.

Es obvio, que para que la lucha popular pueda alumbrar un cambio de Régimen, hemos de ser capaces de articular un alternativa al actualmente existente. Y esa alternativa se tiene que construir en base a la confluencia de los procesos soberanistas de los diversos Pueblos del Estado y de los movimientos rupturistas realmente existentes en éste.

Cuanto antes comprendamos que por separado seremos reiteradamente derrotad@s y que sólo coordinando fuerzas y estrategias, conseguiremos la victoria, antes estaremos más cerca de ella.

Los resultados del 26 de junio los va a gestionar fundamentalmente el Sistema y su Régimen. Lo que pase después del 26 de junio dependerá de que seamos capaces de llevar nosotr@s la iniciativa en la gestión de los nuevos tiempos políticos.

Caminar hacia la victoria es posible. La responsabilidad está en nuestra manos.

Izquierda Castellana

Castilla, a 20 de junio de 2016

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