“¡Despertad!, ¡Despertad!…”

Publicidad

Creo que me estoy volviendo loco con eso de haber seguido (y de seguir todavía) diariamente las noticias de las TVes. de España sobre la esforzada marcha, perversa, abominable y mortal del mal que nos mantuvo (y mantiene) cautivos y atenazados de miedo durante todo este tiempo (sobre un trimestre, a lo menos, entre  lo del cruel confinamiento y lo de alarma) a lo largo y a lo ancho del territorio español. La causa: El “Coronavirus”, o bien COVID-19.

A falta de una vacuna, con la cual hacerle frente desde los poderes públicos gubernativos, este terrorífico bichejo se ha servido en recorrer impunemente nuestras tierras, pertrechado del mortífero veneno de su carga, con la cual suele atacar, en un descuido, a quien pueda; aunque, sobre todo, ponga la mayor predilección por las personas más viejas y deterioradas, es decir, por las indefensas.

Porque, aunque si bien es verdad que hasta aquí me había visto perfectamente informado, como todo ciudadano, por medio de partes televisivos, a cargo de Don Fernando Simón –quien nos riega cada día de cumplidas normativas del Gobierno, taxativamente dadas, sobre cómo superar las amenazas virales–, como que también me había sentido ampliamente protegido, al amparo de las sabias directrices emanadas de los oportunos Consejos de ministros y ministras celebrados puntualmente, al compás de los avances (aunque sean controlados) al dictado de la vírica pandemia, sin embargo, por mi natural carácter –inclinado hacia la duda, pero abierto a toda desconfianza hacia los poderes públicos, cuando percibo que estos no inspiran mi aprobación por sus actos de manera totalmente racional– , hacia estos últimos días, caí en la tentación de desviar mi atención de las guías preceptivas –más caseras, es verdad, pero probadas en eficacia certera,   aprobadas y emitidas, durante todo este tiempo atrás de alarma y confinamiento ciudadano, a cargo del Presidente Pedro Sánchez, con su Vicepresidente Pablo Iglesias, en Consejos de ministros y ministras. Ésta fue mi perdición: Buscar mediante otras instancias las causas de las razones profundas de tanto esfuerzo político, como el cual todos los gobiernos gastan –y el nuestro tanto o más, como ninguno–, para dormir a sus pueblos al son del Coronavirus.

Ya en referencias breves,  esto es lo que me he encontrado:

  1. “…Al igual que lo que sucede en Europa y, particularmente, en España,  el gran capital está utilizando la  virulencia de la pandemia para  poner a punto una «reestructuración» que estaba planificada, prevista y deseada desde hacía mucho tiempo, pero cuya aplicación tenía «tempos» regulables, aéreas geográficas de aplicación preferentes contingencias que pudieran presentar las variables económicas y sociopolíticas  no previsibles.//Esta «oportunidad de oro» y ha venido que  ni pintiparada a las burguesías occidentales. No es esta una aventurada conjetura. ¿Quién ignoraba que la pugna en la que estaba empeñado el gran capital europeo era la de proceder a recortes, despidos, privatizaciones y cierres  para de esa forma poder estar en condiciones de reducir costes de producción y competir ventajosamente en el mercado internacional sin que sus tasas de beneficios se vieran reducidas?”(Manuel Medina en: http://canarias-semanal.org/art/27748)
  1. En cuestión de semanas hemos visto Estados supuestamente democráticos suspender las ‎libertades fundamentales, prohibiendo a la gente salir de sus casas, participar en mítines o hacer ‎manifestaciones, bajo la amenaza de multas o de ir a la cárcel. La escolarización obligatoria ‎establecida por ley para los menores de 16 años ha sido abolida temporalmente. Millones de ‎trabajadores han sido privados de empleo y enviados al paro de manera autoritaria y cientos ‎de miles de empresas también han sido obligadas a cerrar sus puertas, que no podrán reabrir. ‎// Sin ningún tipo de preparación previa, los gobiernos han empujado las empresas a establecer el ‎teletrabajo… y todas las comunicaciones a través de internet son grabadas por el sistema ‎Echelon. Eso significa que los «Cinco Ojos» (Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Reino Unido y ‎Estados Unidos) ya tienen en sus archivos lo necesario para descubrir los secretos de casi todos ‎los industriales europeos. En ese aspecto, ya es demasiado tarde. ‎// Esas transformaciones de orden social carecen de justificación médica. Ningún tratado de ‎epidemiología en el mundo había planteado, y menos aún aconsejado, un «confinamiento ‎general obligatorio» para luchar contra una epidemia.(Thierry Meyssan en: https://www.voltairenet.org/article209827.html)
  2. Y ya mucho más prolijo y detallado nos resultaría este otro, al cual remito al interesado: https://kaosenlared.net/la-pandemia-y-el-sistema-mundo/

¿A quién, pues, que haya leído todo esto, después de mi introducción, puede extrañar que me invada la locura…? Así es que me repito cada noche, en una visión constante, de pesadilla, desgañitándome cual poseso, a modo de aquél personaje –creo que de Luchino Visconti, en su película “El Gatopardo”– que avanzaba por las calles, al tiempo que profería los gritos de “¡Despertad!, ¡Despertad!, ¡Despertad!…

Sin embargo, soy consciente de que mi desvarío proviene, fundamentalmente, de haber prestado una mínima atención a los dichos del tal Fernando Simón, como también a las homilías semanales de Pedro Sánchez, a través de las TVes.  y al hartazgo de escuchar a sus ministras y ministros, tras sus Consejos, en cansinas ruedas de prensa, de las cuales apenas entendía nada.

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More