Desesperación

Era solo&nbsp una cuestión de tiempo, que nos ocurriese, a los trabajadores de SEAT, que la&nbsp avalancha de despropósitos sindicales arrastrados desde hace tanto tiempo,&nbsp nos enterrara en la miseria de los despidos.
Me pregunto muchas veces, y me sorprendo de no poder responderme, cual es el precio que debemos pagar todos para que unos pocos tengan&nbsp el poder, y de&nbsp que tipo es el placer que se siente ,al destrozar sin escrúpulo alguno la vida de los trabajadores.

Un directivo de SEAT, o de cualquier otra empresa, contratado para obtener beneficios, no duda en masacrar a quien se le ponga por delante, para alcanzar sus objetivos, que son sin duda ganar dinero para sus amos, los &nbsp alemanes en nuestro caso. Si este tipo de elementos son capaces de sacrificar a su madre en aras del dinero, ¿que creeis que haran con nosotros?.
Esto es facil de entender, sin duda. Lo comprendo hasta yo.

Pero, aquellos que se hacen llamar sindicalistas, compañeros, camaradas, etc, etc, ¿como pueden ser tan extremadamente traidores?

¿A cambio de qué, venden a los que trabajan a su alrededor?

Pues permitidme decir que quizás, a cambio de miseria, de estar liberados, de no trabajar, de que la empresa les de un coche, de alguna categoría, en fin. de nada.
&nbsp Y esto no es una crítica a un determinado sindicato, esto es para TODOS los sindicatos. Decidme que dentro de un sindicato como CGT,seno de la izquierda,paladines de la libertad sindical&nbsp en SEAT, no hay vividores,no hay el que se apuntó para salir de delegado para, si tenía suerte ,dejar de trabajar. Porque yo, por desgracia puedo señalar a más de uno.

Alguno se preguntará, que quiero decir con esto, sencillamente, que si los que estamos abajo nos vendemos por miseria, ¿esperais que la empresa nos respete?

Como no nos van a despedir, o bajar el sueldo, o cincuenta mil cosas ,más, a cada cual peor, sabiendo que es lo que se mueve por los talleres.

Entiedo, que no comparto, que Felipe Gonzalez vendiese España,nos envenenase con la&nbsp mentira de la colza, que regalara&nbsp SEAT, que nos metiese en la OTAN, que&nbsp por salir de presidente,cogiese dinero aleman,&nbsp acordaos del caso FLICK. Que Aznar nos llevase a la guerra absurda, y nos costase cientos de muertos en Madrid, Que Rodríguez Zapatero nos lleve a la ruina económica, y los pacte con terroristas, todo esto por el poder de gobernar un pais y salir en las enciclopedias.&nbsp

Pero que nosotros mismos, con nuestro inmovilismo, con nuestras ganas de ser corruptos, nos destrocemos, francamente, me es imposible comprender.

Somos nosotros los que hacemos un sindicato, pero hemos alcanzado el límite del miedo a perderlo todo si protestamos, ante la empresa o nuestro sindicato. Tenemos la cobardía inbuída en la sangre, porque nos hemos aburguesado, porque el capital nos ha dado migajas y nos parece un tesoro, Porque queremos lo que el capital tiene, coches lujosos y vacaciones en Miami.Porque hemos perdido el norte. Porque&nbsp hemos olvidado de mirar atrás y recordar como se entregaron vidas para mejorar la situación laboral. Porque nos han engañado con espejismos, y lo peor es que sabemos que lo son.Porque hablamos y no actuamos. Porque esos que se dicen de izquierdas y obreros, llevan a sus hijos a colegios privados de jesuitas. Porque ya no sabemos quienes somos. Porque queremos llevar Kalvin Klein y Gucci, para impresionar a otros tan pobres y desgraciados como nosotros mismo.
Y no es que no lo merezcamos, pero el capitalismo ha creado esos espejismos para que intentemos someternos más, para que creamos que tenemos&nbsp y somos algo si nos ponemos ropa interior de marca, o llevamos un lagarto bordado&nbsp en nuestras camisas.
&nbsp Imaginaos la cara de placer del capitalista, cuando alguien que no tiene ni para comer se compra unos calzoncillos de marca, para llevar la goma fuera de los pantalones&nbsp y mostrarle a otros pobretones que él no come, pero se tira pedos en un kalvin Klein, cuanta dignidad&nbsp e inteligencia hay en eso, ¿verdad?

Por todo eso y más estamos asi. Siempre a las puertas del despido constante, del sometimiento, de la espada de Damocles,&nbsp de la humillación, del ¡sí mi amo!

¿Cuando aprenderemos, que se puede vivir con dignidad, sin que nos falte ni nos sobre nada?

Mientras no sepamos cual es nuestro verdadero norte, seguiremos perdidos, a merced del mar embravecido y furioso del capitalismo.&nbsp




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