Desde la fortaleza-Europa (II)

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Por Iñaki Urdanibia

Si en la anterior entrega me detenía en una obra ejemplar en la que se veía, desde cerca hasta rozar la primera persona, los terribles avatares que sufrían quienes osan escapar de la guerra , y otras penalidades, empeñados en llegar al supuesto paraíso europeo, en la presente traigo a esta página las opiniones de dos ensayistas europeos, dos pensadores brillantes sin duda: Slavoj Zizek y Hans Magnus Enzensberger.

Sostiene Zizek

Con respecto al esloveno nadie podrá afirmar con un mínimo de puntería que éste no se mueve por los temas candentes, hurgando en las heridas de la humanidad, más en concreto en las presentes en el llamado Occidente: eso sí, siempre que nos refiramos a los ensayos y artículos pegados a la actualidad, ya que si penetramos en sus indagaciones, perladas de leninismo-lacaniano o viceversa, la cosa se torna realmente más compleja.

Nadie se sorprenderá tampoco si digo que el filósofo-como el perejil de todas las salsas- entra en el tema ( en los temas) como un torbellino, casi me atrevería a recurrir al elefante en cristalería, y no se priva de hacerlo con tonos provocadores y contracorriente que alcanzan las cotas del chirrido y una intempestividad que puede resultar incómoda. Vaivenes, temas entrelazados, zigzagueo, fintas, y cantidad de significativas anécdotas y ocurrencias empapan sus textos; también dominan tales características en esta ocasión en la que los once capítulos que componen su última obra publicada por acá, « La nueva lucha de clases. Los refugiados y el terror » (Anagrama, 2016) se encabalgan complementándose los unos a los otros, resultando un panorama total en el que confluyen la violencia, los refugiados, el islamismo, los fanatismos religiosos, el capitalismo global y el buenismo de la izquierda liberal y hasta la propuesta de osadas soluciones, o acercamientos a ellas .

Desde el inicio su aviso para navegantes queda explicitado: no ha que dejarse llevar por la compasión y tampoco se ha de propugnar el cierre de fronteras para solucionar la llegada masiva de refugiados. No se corta el ensayista a la hora de incidir en los peligros que puede acarrear la llegada masiva e incontrolada de inmigrantes, ya que si se hace a la brava, la política de puertas abiertas de par en par puede abocar a provocar descompensamiento en las sociedades de acogida y a su desestructuración lo cual podría suponer argumentos para alimentar el populismo racista ( quisiera indicar que tal alarmismo no parece que sea tan inquietante como se pinta, si se tienen en cuenta las cifras que barajan ACNUR o Amnesty International, que subrayan que el número de inmigrantes es insignificante con respecto a las poblaciones de acogida europeas, señalando que el número de acogidos en algunos países del norte africano son infinitamente mayores y no se han originado situaciones de caos; algunos para echar balones fuera argumentan que dichas sociedades no tienen tantos problemas en lo que hace a los bagajes culturales de los recién llegados, cuestión que es harto discutible y que deja ver cierta visión eurocentrista que piensa que fuera de ella todos son iguales ); en honor a la verdad-y como más adelante veremos- Zizek matiza en las páginas de su ensayo estas afirmaciones adecuándolas a un análisis más razonado.

No oculta su extrañeza el autor ante la llamada guerra contra el terrorismo ( más en concreto en su supuesta encarnación: el ISIS), al incidir en que hablar de guerra cuando en enfrentamiento se da contra algunas tribus distribuidas por distintos países y zonas, si poner en duda, no obstante -y que conste en acta- la intervención de los países occidentales sen los ataques que llevan a cabo; mas no se queda ahí la cosa, ya que a continuación insiste en que tales ataques no son la solución ya que el capitalismo global no se detiene en las verdaderas causas de la “invasión” que está cayendo, y es que los acuerdos con Turquía y el apoyo económico que a este país se da obvia el comportamiento de dicho país que vuelca todas sus fuerzas ( armadas) en la lucha contra los kurdos, que luchan ferozmente contra el ISIS, apoyando en cierta medida al auto-proclamada califato nombrado que se ha convertido en una empresa comercial: traficando con petróleo, antigüedades y otros bienes, a la vez que se erige en promesa de salvación de muchos desheredados al ofrecerles mujeres, o varones que muestran sus virilidad guerrera, dinero y un futuro basado en una continua asistencia. Tampoco hacen ascos los poderes económicos dominantes a mantener privilegiadas relaciones con Arabia saudita, cuna y apoyo de algunos de los más desmadrados descerebres. No tener en cuenta estos factores e ignorar igualmente los regímenes demencialmente autoritarios de los países de origen de quienes huyen es partir de una visión que imposibilita una política adecuada para cualquier intento de solucionar el problema de la guerra, ya que lo que se dice hacer por un lado( bombardeos), queda anulado al apoyar a quienes facilitan el armamento y subsistencia de los grupos a los que se dice combatir. A problemas globales, soluciones globales y en ese terreno la llamada zizekiana es la reivindicación de la lucha de clases, ampliándola a niveles internacionales ( hallando los combates comunes entre quienes escapan y los que pertenecen a los países potencialmente receptores). La idea propuesta no carece de pertinencia pero puede quedar en el conjunto de las buenas intenciones…¿ y mientras tales conjunciones-de los astros- no se den, se da morir a los náufragos a la deriva, o se les deja morir en vida en los campos de internamiento, como seres desprovistos de derechos , como seres ajenos a cualquier lazo social?

No carecen de probidad algunas críticas que se plantean con respecto a ciertos tabúes izquierdistas: por una parte, se propone ser capaz de escuchar las distintas ideas en litigio, escapar de las simplificaciones que convierten cualquier idea emancipadora en mero eurocentrismo, colonialista y racista, al igual que se subraya la falacia que supone afirmar que cualquier defensa de nuestro modo de vida es puro fascismo o protofascismo. Tampoco elude otro punto peliagudo: el de que cualquier crítica al islam radicalizado sea tachado ipso facto de islamofobia, si bien añade acto seguido que el freno a la religión nombrada ha de ser completado con los correspondientes frenos al cristianismo y al judaísmo.

Los ejemplos abundan en lo que hace a ciertas agresiones y violencias, que responde más a la lógica calificada por Walter Benjamín como violencia divina, y también a ciertas movilizaciones que han estallado en diferentes lugares sin estar guiados por proyecto utópico y emancipador alguno ( las revueltas de las banlieues…), que suelen originar serios equilibrios a la hora de ser analizados y valorados: así, se citan algunas agresiones sexuales, por ejemplo, pero eludiendo la paternidad de tales, debido a que han sido realizadas por , pongamos por caso, pakistaníes…del mismo modo que hay algunas tendencias en las filas del izquierdismo que no creen conveniente condenar ciertas prácticas agresivas-hasta la mutilación- debido a que son su cultura y criticarlas puede ser una forma de paternalismo etnocentrista. Repasa algunos comportamientos rituales y religiosos y algunas salvajes muestras de violencia como las Ciudad Juárez, algunas cometidas en Canadá, en la India… Tampoco carecen de interés sus análisis acerca de la excepción cultural, y la imposibilidad de que ella se produzca debido a la implantación de el ATCI ( TTIP).

Realmente el esloveno se mueve por el filo de la navaja y sacude algunas certezas , o dadas como tales, que responden a los sacrosantos ideales de los políticamente correcto, y se aventura a señalar los límites del amor al prójimo, o a analizar las agresiones cometidas en Colonia al final del año pasado, utilizando para ello la distinción, establecida por su amigo Alain Badiou, entre quienes muestra su deseo de Occidente viviendo según tales valores ( según la medida de las clases medias), los que desean integrarse en ellos , alcanzando sus modos de vida, y de vestir y comer, sus comodidades , o aquellos que frustrados, consideran a Occidente como la causa de todos sus males lo que les empuja a posiciones nihilistas y destructoras con respecto a él y a sus habitantes…Este último análisis, Los odiosos mil en Colonia, lo hace además de con la utilización de la mentada división de Badiou, recurriendo a la última película de Tarantino y hasta a la carnavalesca matanza de gatos acaecida en Francia ( matanza de los animales provocada por el mimo con que se cuidaba a los mininos, y el tratado asquerosos que recibían los pobres, humanos)… [ las críticas no han esperado en asomar: así, no sin fundadas razones, Geneviève Fraisse afirmaba con concreto con respeto a este ensayo: «cuando el filósofo Zizek hace de lo sucedido en Colonia una imagen de carnaval, como la masacre de gatos en el siglo XVIII, y lo considera como un fenómenos antropológico, mantiene los sexos en la frontera de lo político y de la historia» ].

En fin, a pesar de lo discutible de algunas de las ideas que el esloveno expone en sus ensayos, nadie podrá negar su arrojo, al meterse en profundos y fangosos charcos, y…salpicando. No se mueve, no, por la nebulosa el esloveno y puestos a aportar posibles salidas a la cuestión de los refugiados propone como hipótesis que sea una salida militar; entiéndase bien, no en el sentido de guerrear, ni reprimir, sino en el de que se encargase el ejército de controlar las llegadas de inmigrantes, encargarse de registrar y distribuir a los recién llegados en diferentes países, además de buscar el modo de preparar a quienes arriban en la comprensión de la cultura y los valores de los países de acogida; todo ello con la pretensión de evitar la recepción indiscriminada y en tromba como proponen-según su opinión- las bellas almas ( He de aclarar que ante esta posible salida el temor me invade, al menos a mí, ya que de entrada parece acertado dar por bueno aquello de lo contrario de civil es militar, lo contrario de civilizar es militarizar) . Esta organización debería ir acompañada de la búsqueda de unos valores comunes-evitando la imposición pura u dura- huyendo del apartheid creciente, trabajando en pos de la solidaridad global, y sin olvidar la lucha de clases …no esperando ilusoriamente que la solución a nuestro problemas vendrá de un gran Otro, sino en la combinación / fusión de intereses de los de dentro y los de fuera, en una lucha común por la emancipación humana, que obviamente ha de incluir el bien común de la cultura, el bien común de la naturaleza exterior y el bien común de la naturaleza interior.

Texto que acuerdos o desacuerdos aparte, abre numerosos caminos al pensamiento de la cuestión….sin ideas preconcebidas y con la mente abierta al sapere aude! del que hablase Kant..

Yo, me, mío, conmigo

Si los textos a los que me he referido abren las puertas al debate, el libro de Hans Magnus Enzensberger, se mueve por terrenos más firmes y seguros. El intelectual alemán ha transitado por todos los palos tanto de la escritura como de la edición y la dinamización cultural en sus diferentes formas ( revistas, cine, …); ha escrito poesía, teatro, ensayos, narrativa, historia y divulgación…¿ de qué no ha escritor este hombre-todoterreno? Sobre los delitos, sobre ecología, retratando el corto verano de la anarquía, sobre matemáticas, conversando con Marx y Engels, o su última inmersión divulgativa en el complejo mundo de la economía, y me quedo corto por lo prolífico de su producción.

Con respecto al tema del que se ocupan estas líneas, acaba de ver la luz « Ensayos sobre las discordias » ( Anagrama, 2016), que recoge tres ensayos, sobre la guerra, el terrorismo, y sobre las inmigraciones y los refugiados. De los tres, es el primero de ellos, que había sido publicado en 1992, « La gran migración. Treinta y tres acotaciones » el que nos introduce de lleno en el corazón del asunto. Desde su publicación ha llovido mucho , qué duda cabe, mas el texto sigue estando vivito y coleando…es lo que pasa con los clásicos .Vamos allá…

La denominación del mar Mediterráneo como Mare nostrum por parte de los romanos, subraya esa concepción de propiedad, si bien vistas las cosas desde hoy tal mar se ha convertido en muralla y en cementerio de gentes ajenas al Viejo Continente. Precisamente ese sentido de la propiedad es la que sirve de base a la concepción que domina los planteamientos del ensayo del que hablo . Un par de metáforas resultan significativas y constituyen el hilo conductor del ensayo, tanto la una-la de un compartimiento de tren- como la otra- un bote salvavidas repleto de náufragos- tienen un denominador común : el sentido de la propiedad, de la identidad, que hace que cualquier que pretenda después entrar o bien en el compartimiento como en el bote será considerado un extraño, un ser susceptible de ser impedido en su entrada, o cuya única salida será la de ser desalojado debido a que amenaza su estabilidad, su propiedad (?) recién lograda. En el naufragio general en que se mueven ven a quienes pretenden entrar una amenaza insufrible, que de hecho es la que les va a llevar de cabeza al naufragio total…Con tal punto de partida los problemas del racismo, de la xenofobia, y de las masivas migraciones que se han dado a lo largo de la historia por parte de este animal nómada que se llama hombre ( y mujer, claro).

El caso enfocado por Hans Magnus Enzensberger es el que se daba en su país, Alemania, y si lo digo en pasado es debido a que en la actualidad, con su más y sus menos, el país gobernado por Angela Merkel, no es que peor se está comportando en la recepción de refugiados…si bien también es verdad que los balones fuera ( a Turquía especialmente) es una maniobra en la que tal gobierno está implicado hasta las mismísimas cachas.

La imagen de países limpios y puros de extranjeros es un mito que se ha ido construyendo hasta convertirse en una especie de verdad que hay que defender a capa y espada; si las ideas raciales e higienistas fomentadas por el nacionalsocialismo, parece que fueron a parar al basurero de la historia, sus huellas permanecen hasta en el terreno del mismo lenguaje: qué manía con las RAZAS. En el país germano las tendencias racistas y xenófobas- por no referirnos a otros países en los que sucede algo similar- cobran una fuerza innegable y tienen un inequívoco nombre propio : Pegida. Tales corrientes impulsan el apartheid que se traduce en la aceptación de los guetos como lo más normal del mundo, en una lógica que revive las ideas de una ciudadanía y humanidad plenas, frente a los casi-hombres que no hacen sino poner en peligro la seguridad y la estabilidad de los países del Norte, robando el trabajo (?), invadiendo las costumbres locales con sus bárbaros hábitos …en una desbocada carrera que conduce línea directa a aquel anunciado choque de las civilizaciones, urdida por el tal Samuel Huntington.

A este ensayo que comento, y que recomiendo para su lectura desde las mismas escuelas, se añaden en el volumen otros sugerentes ensayos sobre los temas ya anunciados con anterioridad: Perspectivas de guerra civil ( 1993), El perdedor radical( 2006) y una coda final sobre La teocracia olvidada ( 2015) que no hacen sino confirmar la enorme patraña, con ropajes pseudo-hegelianos, inventada por el falsario Francis Fukuyama acerca del fin de la historia para mayor gloria del nuevo orden mundial , bajo la batuta de Bush padre, impuesto por el imperio de las barras y estrellas, y sus rubios y altos habitantes.

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