Desconvocada la protesta para el 15-M

Publicidad

Cuando algunas personas mayores, sometidas a la condición de confinadas, tomamos la decisión de volver a las calles este 15-M, éramos conscientes del riesgo que contraíamos. En lo personal y en lo social. Suponía enfrentarnos a la represión de la ley mordaza con que hoy se blinda el estado de alarma, y a la incomprensión de una parte de la gente que podía interpretar nuestra convocatoria como gratuita, alocada y extemporánea. Pero los dramáticos efectos provocados por la emergencia sanitaria entre los ciudadanos, desde nuestra perspectiva, convertía dicho acto en una exigencia moral.

La inaudita masacre de mayores y ancianos, hombres y mujeres, víctimas propiciatorias de la pandemia (unos 18.000 muertos en residencias) ; el doloso desbordamiento de los servicios sanitarios favorecido por el saqueo a que fueron sometidos por el duopolio dinástico hegemónico; la negligencia del gobierno de coalición a la hora de gestionar la crisis; el abnegado trabajo de miles de profesionales de la medicina pública, inmolados por el covid-19 y la cleptocracia dirigente (más de 45.000 infectados, el 75% mujeres); y, en último y no menor término, la creciente resignación con que buena parte de la población estaba aceptando una <<nueva normalidad>> que nos devolvía al papel de súbitos, nos convencieron de la urgente necesidad de dar un aldabonazo para alertar conciencias. La sociedad civil, verdadera titular de la democracia, estaba viendo comprometida su existencia autónoma por la embestida de un paternalismo y un autoritarismo de nefasta memoria.

En ese aspecto, hoy ese objetivo lo sentimos satisfecho. Nos hubiera gustado ir más lejos, pero DESCONVOCAMOS LA CITA. Ante todo y por encima de todo está la protección de la vida y la salud de las personas, y a día de hoy Madrid y Barcelona siguen siendo los principales focos del covid-19, lo que impide a ambas ciudades pasar a la fase 1 de desescalada. Otra razón que nos conmina a reprogramar la cita tiene que ver con la prohibición de manifestarse el 1º de Mayo hecha recientemente por el Tribunal Constitucional. No somos kamikazes ni nos camuflamos de Capitán Araña. Tan solo buscábamos estimular la autoestima y la resiliencia en torno al manifiesto <<Cambiar el mundo, recuperar la vida>>, para alcanzar una suerte de óptima <<inmunidad de grupo>> entre la comunidad. Sin aspirar a pastorear nada. Desde la espontaneidad orgullosa, sin los consabidos fulanismos de líderes, personalidades, partidos o sindicatos.

La responsabilidad y la solidaridad eran los ideales que nos animaban. Nada más, ni nada menos. Con el anuncio <<Este 15-M volvemos a las calles>> pretendíamos denunciar la amenaza de un horizonte distópico y aberrante que nos presentan como radiante porvenir. Y de paso evitar que, a rebufo del canibalismo político imperante, el acuartelamiento social inducido desde el poder dejara nuestras calles y plazas en manos de ultras, populistas y oportunistas.

Por eso, y dado que el gobierno (contrariamente a lo que está haciendo otras democracias más maduras) persiste en prolongar sine die la excepcionalidad de este estado de alarma que cercena derechos fundamentales, y que al limitar de forma drástica la movilidad imposibilita el acceso a las plazas del Sol y Catalunya de parte de la población, hemos optado por SUSPENDER LA CONVOCATORIA. Además, el hecho de que la última prórroga solo haya concitado la oposición de un popurrí partidista formado por grupos catalanistas y los ultras de Vox y Foro Asturias podría confundir nuestra protesta y hacer que se interpretara en las antípodas de su motivación original.

Gracias a [email protected] [email protected] que compartieron nuestra reflexión, desde la discrepancia y el reproche o desde la confianza y la afinidad, y nos ayudaron a difundirlo y mejorarlo. A [email protected] [email protected] que, sin poner palos en las ruedas, personas y colectivos, transmitieron el manifiesto <<Cambiar al mundo, recuperar la vida>> por redes y medios alternativos, favoreciendo su polinización general. Mereció la pena. Hemos constatado que existe y resiste en pie un espíritu rebelde que, más allá de las adversidades y cantos de sirena de los múltiples poderes, nunca declina. También, es cierto, que a menudo escalar a las instituciones fomenta el mal de altura: distanciamiento social, entropía empática y ensimismamiento político e ideológico.

Honestamente, seguimos creyendo que a menudo las grandes historias se empiezan a escribir sobre una hoja en blanco.

El equipo promotor en Madrid y Barcelona (8/05/2020)

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More