Derivas por la galaxia psi

Hay una tendencia extendida en la sociedad actual en la que se demoniza la enfermedad mental, asociándola no pocas veces con hechos violentos, cuando no se banaliza por medio de coletillas ( yo también estoy un poco loco…qué hoy no te has tomado la medicación)o de chistes de manicomios y napoleones varios; cuando a alguien le toca cercanamente ya sea personal o familiarmente…la cosa, qué duda cabe, que no se presta a bromas, sino que al contrario provoca dolor.

En el diván

Hay psiquiatras que se vuelcan en ayudar a sus pacientes, y como sucede en todas las profesiones hay otros que cumplen el expediente con el mínimo esfuerzo y sin mayor interés; en el caso que nos ocupa hay quienes sin mayor preocupación se limitan a recetar pastillas en amplias dosis como quien pretende que el dejen tranquilo. El caso de Irvin D. Yalom es de los primeros, y su preocupación le llevaba a comenzar por analizarse a sí mismo, con el fin de conocer el camino que le había llevado a ser como era, hurgando en su historia de superación que le condujo a sortear diferentes obstáculos para llegara convertirse en médico ; las dificultades iniciales residían en sus orígenes: sus progenitores eran emigrantes rudos que llegaron a Estados Unidos, creciendo el muchacho en una barrio marginal de las afueras de Washington, y por medio de denodados esfuerzos realizar sus estudios en la universidad de Stanford, en los sesenta, para acabar siendo un destacado psiquiatra en el ámbito internacional, profesor de de psiquiatría en la universidad en la que estudió y lecturas obligada de no pocos especialistas; mientras tanto había conocido a su mujer, Marilyn, que se dedicaba a la escritura, con la que se casó formando una familia.

En su « Memorias de un psiquiatra », editado por Destino, narra su vida, y lo que es más importante las innovaciones que propuso y practicó en el campo de las terapias, inspirándose en la unión de su disciplina con el concurso de algunos filósofos, muy en especial Nietzsche y Schopenhauer ( pensadores sobre los que escribió obras de singular interés como El día que Nietzsche lloró o Un año con Schopenahuer ). Con tal bagaje pretendía llegar al corazón de la mente humana, alcanzar a comprender la naturaleza de los humanos, y en la obra relata sus experiencias tanto personales como de pacientes que dejan ver aspectos relacionados con el amor y la pérdida.

Si las obras nombradas, en forma de originales y escrutadoras novelas, obtuvieron grandes citas de ventas, al hacer accesibles algunos episodios de la vida de los filósofos germanos nombrados, en esta ocasión la obra resulta de innegable interés por los aspectos que he señalado en los que se entreveran sinceridad y lecciones acerca del proceso creativo.

Mi esquizofrenia

Fue en febrero de 1994 cuando el autor, a la sazón tenía diecinueve años, de este libro, Klaus Gauger ( 1965), sintió que el pánico se apoderaba de él, teniendo la sensación de que las paredes de su habitación estaban dotadas de micrófonos. Eran tiempos en los que estaba volcado en los estudios llevando una vida normal, cuando sucedió este episodio que hizo que sus padres, desbordados, llamaron a urgencias, llegando el médico acompañado de la policía. De inmediato le fue diagnosticada una esquizofrenia paranoide, que le conduciría a veinte años de tratamientos con frecuentes ingresos forzosos.

En su obra, que lleva por título el que encabeza este epígrafe, y editada por Herder, relata son tapujos su propia experiencia y la superación de los síntomas de su enfermedad mental. Las descripciones de los síntomas, de los estados de ánimo y la incomprensión ante las situaciones de encierro nos conducen al conocimiento de la enfermedad , los sufrimientos que suponen para quien la padece y las consecuencias en lo que hace al ámbito de las relaciones familiares y sociales, a los efectos secundarios debidos a la medicación y a las situaciones de reclusión, sin obviar algún caso de falta de empatía absoluta por parte de un medico…sin ignorar el rechazo social que origina. En su vida se abrió una amplio paréntesis temporal durante el que no podía trabajar, y los momentos de delirios y brotes psicóticos le llevaban a estar ausente, sin que ningún fármaco logarse detener tales estados, en los que las paranoias y alucinaciones le hacían sentirse perseguido y/o utilizado tanto por el médico que le trataba como por personajes de la vida pública, como Angela Merkel por ejemplo. Los delirios de grandeza acerca de su misión redentora de la humanidad se alertaban con su interés por el satanismo . Nos cuenta sus desapariciones, viajando a Estados Unidos y por Europa, incluida la península ibérica ( fue precisamente en la unidad psiquiátrica de un hospital de Huesca en donde logrando que los síntomas desapareciesen) , ante la desesperación de sus padres que movilizaron, en su búsqueda, a la misma Interpol.

El libro aporta interesantes lecciones acerca de los males de la mente y bien puede servir para familiarizarse con ellos, al tiempo que para comprender ciertos comportamientos que en muchas ocasiones originan hondos temores al resultar incomprensibles y ser juzgados como si dependieran de la voluntad de quien los padece. La propuesta de Gauger de salir del armario, se completa con una sinceridad absoluta y con una prosa que hace que la obra se lea con facilidad e interés.

Es obvio que quienes padecen tal tipo de males, generalmente aunque lleven una vida normal, lo oculten para evitar ser mirados con malos ojos, marginados o no crearse problemas laborales; en este orden de cosas el libro de Gauger es combativo y valiente al apostar por los derechos de los enfermos y por abrir una brecha en el camino de desmitificar la enfermedad mental . Supone a la vez el libro, además de una historia de superación , una apuesta por la esperanza de que la enfermedad puede ser superada en la medida en que se logre dar con la medicación adecuada….y lo dice un ser que fue considerado enfermo crónico sin posibilidad de sanar.

El caso de Ryûnosuke Akutagawa

El escritor británico, emigró a a Tokyo hace veinticinco años, y sus libros han dado cuenta de este nuevo escenario. Si ya en dos anteriores libros lo había hecho, en esta ocasión se vuelva en la biografía, sui generis, de uno de los escritores más destacados de la literatura nipona del siglo pasado. Doce historias, que se van yuxtaponiendo en su diversidad aparente, completan el cuadro de la vida del biografiado desde los tiempos anteriores a su nacimiento en 1892 hasta el momento de su suicidio en 1927.

La originalidad del libro se traduce en la utilización alterna de la primera y la tercera persona, lo que provoca que en algunos momentos tengamos la sensación de estar ante la voz del propio escritor japonés, y en otros conoceremos otras voces que nos presentan el avance de la vida narrada.

Una vida dura con la muerte temprana de su madre, aquejada de esquizofrenia, quedando huérfano a los ocho años. La imagen de la locura de su madre y sus comportamientos discordantes quedaron anclados en la mente del chiquillo, que temía , durante toda su existencia, de que la enfermedad fuese hereditaria. Esta preocupación constante le suponía un baldón que perduró en la atormentada vida que en los últimos años fue acompañada de alucinaciones y tremendos dolores de cabeza. Una vida que el escritor juzgaba que se desarrollaba en los libros lo que le empujaba a convertirse en una rata de biblioteca, pues allá residía el principio de realidad y la realidad exterior era cribada por medio de los leído.

Al tiempo que conocemos la agitada i obsesiva vida el escritor conoceremos también sus relaciones con Mori Ogai, Natsume Soseki o Jun´ichirô Tanizaki y otras luminarias de las letras niponas. Esta red de relaciones sirven a Peace para ofrecernos una panorámica de cuales eran las preocupaciones fundamentales de los escritores de la época; la existencia de un doble que correspondía a cada cual, el peso de la escritura de Edgar Allan Poe y la huella que en todos ellos dejó el suicido ritual del general Nogi.

El escritor logra sumergirnos en un ambiente oriental , en un paisaje de almendros en flor, farolillos rojos y geishas, que son el escenario de las leyendas, las costumbres y la historia del país, que van acompañando al personaje visitado en su « Paciente X. El caso clínico de Ryûmosuke Akutagawa», editado por Amaenia, y que bien sirve además de para disfrutar de la obra en sí, para conocer, las citas del escritor japonés son amplias y significativas, al escritor biografiado…del que conocemos sus obsesiones, sus filias y sus fobias, y del que vamos asistiendo a los distintos pasos hacia un final anunciado.

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