Derivas en torno al CV-19

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Hablaba Michel Foucault comentando el panóptico de Jeremy Bentham del ojo de poder. Viendo ciertas escenas de controles en los que se toma la temperatura de los ciudadanos o hasta se facilitan algunas aplicaciones para móviles que detectan a los contagiados, a modo de la campanilla que avisaba de la presencia de leprosos, hace que en este tiempo digital el ojo del poder y del control se haya mutado de una estructura arquitectónica a otros medios técnicos acordes con los tiempos de revolución digital; ya George Orwell en su 1984 había adelantado tal realidad. Siguiendo con el pensador francés, un par de cosas sí que resultan conveniente aclarar: por una parte, sacó a relucir la noción de biopoder, refiriéndose al gobierno por parte del poder de los propios cuerpos de los ciudadanos, y por otra. Mantenía que el poder no solamente es represivo, sino que produce, lo que supone su lado positivo que hace que la creación de nuevos saberes, nuevas miradas ideológicas, etc. se extiendan por las mentes de los ciudadanos.

En lo que hace a la actualidad, y dejando de lado las especulaciones complotistas divinas ( castigo de dios) o truculentas ( epidemia organizada para derrocar al contendiente en la lucha entre potencias…), varios son los filósofos de renombre que han saltado a la palestra para exponer sus ideas en trono a la epidemia que asola a la humanidad: por una parte, el siempre presente y provocador esloveno Slavoj Zizek – que anuncia al respecto una obra sobre el tema- aventura , y resumo a la brava ya que quien quiera conocer con mayor detalle no tiene más que buscar en la red, posturas aplicable a otros de los pensadores a los que me voy a referir- que la epidemia supone un golpe mortal para el capitalismo, para añadir en un ejercicio de apocalíptico optimismo que la única solución es el comunismo, no el ya conocido sino renovado [ no están lejos las proclamas en tono de la hipótesis comunista de su amigo Alain Badiou]; en fin, afirmar eso es como el mantra que se coreaba hace unos años : la solución , la revolución, solución no solamente para esta pandemia sino que para todas las cuestiones relacionadas con la vida en común de los humanos. ¿ Dónde queda todo esto a no ser en el nivel de las bellas intenciones? [ A cada cual lo suyo, son absolutamente plausibles su alerta ante el racismo desbocado que campa por sus respetos a raíz de la enfermedad] Con respecto a las previsiones de Zizek no le falta razón a Byung-Chul Han cuando en vez de la revolución y la caída del régimen chino ve el posible reforzamiento de la República Popular china y la extensión de su, eficaz, modelo policial . También ha hablado , más bien escrito, el italiano Giorgio Agamben quien ante la situación no ha hecho sino buscar la confirmación de sus tesis acerca del estado de excepción como forma de gobierno que se van imponiendo de manera creciente; en sus afirmaciones se da cierta ideología complotista/ conspirativa que hace interpretar como que la actual crisis haya sido, poco menos , que provocada ( llegando al principio a comparar el virus con cualquier gripe, en su artículo La invención de una epidemia), además de que ha venido para quedarse ya como estado habitual; hay dos cuestiones que sí que resultan ciertas , aunque la interpretación del italiano resulte a mi modo de ver desproporcionada: cierto es que a raíz del coronavirus se ha instalado de facto una estado de excepción ( de alarma o como se quiera nombrar), del mismo modo que en ciertas franjas de la ciudadanía- no extenderé la expresión a ciertas franjas de la humanidad, a las que se intenta utilizar como conejillos de indias- , y me refiero a los ancianos, se da en la práctica una selección con respecto a la gente de otra edad a la hora de vivir o sobrevivir, lo que hace que en estos casos se dé en los hechos una puesta en práctica de la teoría del homo sacer que postula Agamben, lo que hace que la vida, o la muerte, de los súbditos quede en manos del soberano. Las posturas disparadas expuestas por el italiano han sio matizadas y criticadas por Jean-Luc Nancy quien apuesta por evitar miradas unilaterales, e invitando que se vean igualmente los aspectos positivos que pueden acarrear el uso de la técnica y lo avances científicos que también pueden tener un valor emancipador, aspecto que es ignorado o despreciado en las argumentaciones de su amigo.

Otra de las voces que han terciado ha sido la de Byung.Chul Han que ha constatado que el sistema de Asia ( habla de los casos de China, de Corea del sur, de Japón, de Taiwan y de Hong-Kong ) ha funcionado con mayor eficacia a la hora de combatir la epidemia, cifras al apoyo, para sostener que tal ventaja reside en que por aquellos lares « tienen una mentalidad autoritaria, que les viene de su tradición cultural (confucianismo). Las personas son menos renuentes y más obedientes que en Europa. También confían más en el Estado. Y no solo en China, sino también en Corea o en Japón la vida cotidiana está organizada mucho más estrictamente que en Europa. Sobre todo, para enfrentarse al virus los asiáticos apuestan fuertemente por la vigilancia digital. Sospechan que en el big data podría encerrarse un potencial enorme para defenderse de la pandemia. Se podría decir que en Asia las epidemias no las combaten solo los virólogos y epidemiólogos, sino sobre todo también los informáticos y los especialistas en macrodatos. Un cambio de paradigma del que Europa todavía no se ha enterado. Los apologetas de la vigilancia digital proclamarían que el big data salva vidas humanas», para añadir, refiriéndose al caso europeo que las medidas adoptadas ( muy en concreto el cierre de fronteras), suponen volver a la época de soberanía, siendo el « soberano quien decide sobre el estado de excepción . Es soberano quien cierra fronteras», etc. El espectáculo de los controles de temperatura ( no piensa que sea exagerado que las cámaras instladas en la estación de Pekín lleguen a captar el nivel de azúcar y otros menesteres), de la valoración por puntos del comportamiento de los ciudadanos que pueden suponer ventajas, en caso de ser files cumplidores de las órdenes emanadas del poder, o desventajas si no obedecen; además de las aplicaciones digitales que hacen que se pueda detectar a los contagiados, o las numerosas cámaras de vigilancia que captan en sus tomas faciales hasta los lunares, etc. hace –según su visión- que la distopía ya está aquí. Creo que no supone exageración alguna señalar que el autor de La sociedad del cansancio, ha cambiado ante el desarrollo de los hechos las afirmaciones en las que subrayaba el cambio de paradigma, enfrentándose a las posturas que consideraba que estaban superadas y que respondían al paradigma anterior, superado por el fenómeno de la globalización y de la implantación de lo digital; ahora la realidad pura y dura parece hacerle pensar en que se ha dado un paso atrás con respecto a su afirmaciones / previsiones, lo que , vellis nolis, supone quitar cierta fuerza a las críticas que vertía con respecto a quienes se movían en torno al concepto explicativo de biopoder – y me permito recurrir a un artículo en el que hablaba de la obra del coreano-germano y que se perdone por la extensión de la autocita- : «Han debate con Michel Foucault, Roberto Espósito y Giorgio Agamben y su defensa de la explicación de nuestras sociedades en base al concepto de biopoder; paradigma que según Han responde a otro paradigma social ya superado, ya que en el dominio de los dispositivos neoliberales el recurso a las medida disciplinarias ( que bajo el prisma del biopoder sería el panóptico físico) es sustituida por el panóptico digital que se juega en el plano de la psicopolítica, que hace que cada cual sea empresario de sí mismo y responsable de lograr la plena realización de sus capacidades potenciales ( coaching en el puesto de mando con el fin de lograr la conciliación, la obediencia a los objetivos del conjunto empresarial u otro); en sus últimos cursos, Foucault trató de aclarar los mecanismos de la ideología neoliberal. El formateo de los ciudadanos hace que éste se vea empujado a cuidar de sus emociones, a domesticarlas con el fin de alcanzar la eficiencia y los logros personales; enmarañado en esta red ( incluido el me gusta de facebook, ejemplo de espíritu positivo ), el sujeto ( sujetado) deja de ser consciente de su falta de libertad real, al pensar por el contrario que su libertad ha alcanzado los límites posibles ya que cada cual puede hacer consigo mismo lo que le dé la real gana-como eficiente empresario de sí- tato en lo referente a su cuerpo ( ahí está por ejemplo el footing y el machaque de los gimnasios) que se ha de trabajar duramente para llenar sus capacidades, e igualmente a su mente ( meditaciones y terapias varias), sin obviar su futuro ( tendiendo ampliar la empresa propia), y aquel que no logra la meta es un fracasado al ser él el único responsable, tal conciencia de fracaso se puede constatar en la enfermedad clásica de la época que no es otra que la depresión.

Incide en toda su visión en el cambio de paradigma-como vengo señalando- que se traduce en diferentes aspectos de lo cotidiano, pues el exceso de positividad ( a la cual somos solicitados por tierra, mar, aire, y…pantallas) ha llevado a nuestra sociedad a un momento de agotamiento; cambio que supone el paso de la época viral / bacterial a la neuronal, traduciéndose esto en las enfermedades-además de la ya nombrada depresión- impulsadas por el exceso de positividad ( trastorno por déficit de atención con hiperactividad-TDAH-, el trastorno límite d personalidad- TLP- o el síndrome de desgaste ocupacional-SDO-).

Esto va acompañado de una atomización de los individuos que hace que cada cual se centre en sí mismo, y que se pierda hasta el atractivo por el otro, lo que vine a suponer una <<agonía del Eros>> , y el paso al dominio de las relaciones y afectos en mercancía y al límite en pornografía barata…Ante tal situación Han , apoyándose en Deleuze y Guattari, el autor reivindica el papel emancipado del amor, de la amistad y de la relación con el otro que es facilitada por tal tipo de energías deseantes.

Pillados << en el enjambre >> digital propia de la sociedad neoliberal, y controlados de mil maneras por medio de la utilización- que cada cual considera como el colmo de la libertad personal- de las redes sociales, se pierden los lazos sociales, se diluye en nosotros en beneficio de un yo que no requiere técnicas disciplinarias sino técnicas psicopolíticas . Así pues, no es necesaria la coacción sino los sistemas jamacocos…y en la defensa de tales presupuestos se las tiene además de con algunos de los pensadores ya nombrados, con Bernard Stiegler, Antonio Negri & Michael Hardt…».

No entraré en una disputa fútil acerca de quién tiene razón o quién deja de tenerla, ahora bien viendo lo que se ve en este tiempo presente lo que sí que parece que queda claro es que las medidas actuales, no provocadas ad hoc reitero, son un claro bando de pruebas de cara a formas de gobernar futuras, aplicando la excepcionalidad, acudiendo a recortes económicos y de libertades basándose en las opiniones de los expertos , en arras de un supuesto y sacrosanto bien común…ya que todos vamos en el mismo barco y si éste se hunde…copla que recuerda aquella consigna ministerial de hace años que decía: « cuando un bosque se quema algo suyo se quema», lo que era completado por El Perich con aquello de: algo suyo se quema, señor marqués. En este orden de cosas el peligro ( no resultan de recibo, al menos para el que esto escribe las posturas, salpicadas al pasar, que poco menos que llaman a confiar en el Estado- el profesor José Luis Villacañas- o a ver que estos tiempos de crisis supondrán una victoria sobre el populismo , mantenida por Daniel Innerarity- ; juzgo que la primera es una postura que. a pesar de las intenciones del que las postula . conducen a una veneración genuflexa, mientras que la segunda , resulta inconsistente ya que precisamente esta crisis puede dar cancha a las posturas catastrofistas y, en consecuencia, populistas- . Ambas dos, con sus diferencias, parecen caer en la unidad de todos frente al peligro, más allá de las circunstancias actuales, en una especie de buenismo situado más allá del bien y del mal…aunque escorrado hacia el bien, por supuesto

Viendo lo que se ve, y sin pretender ejercer de profeta, no está de más recordar la doctrina del shock de Naomi Klein, que sostiene que ante situaciones de desastres o contingencias los tiempos son propicios para colar recortes, limitaciones y reformas , ante el silencio de los afectados ante los peligros mayores que se anuncian ( los ejemplos del 11 -S y las posteriores medidas que se probaron, u otras situaciones de crisis); el miedo conduce a la obediencia a las propuestas de los supuestos expertos que son presentados por los gobernantes como la guía de sus decisiones por impopulares que de entrada, y de salida, puedan resultar. En tales situaciones el alzar la voz crítica supone de inmediato ir en contra del bien común, siendo tiempos propicios para reforzar la servidumbre voluntaria de la que hablase hace siglos ya Etienne de la Boétie, y la incapacidad de decir NO. Así pues, todo hace pensar que la amenaza de los tiempos que vendrán por los derroteros de la sociedad de control de la que hablase Gilles Deleuze.

Viniendo al suelo de la geografía cercana , no hay más que ver a resultas de la aplicación del 155 sanitario y sus tonos de prietas las filas, la dirección unificada y centralizada del petit comité, erigido en gobierno de salvación, la presencia de los militares en las ruedas de prensa y en las patrullas callejeras, operación descarada de embellecimiento del desprestigiado estamento militar, por no hablar del lenguaje militar que se impone en esta guerra cuyo primer soldado es el rey, el hijo del emérito Juan Carlos I. Discursos de llamamiento a la unidad, a la salvación, a una pretendida solidaridad que aparque cualquier crítica o diferencia, ya que todos somos iguales ante la enfermedad ( los ricos también lloran y mueren), y…ante todo lo demás ( unos más que otros que terciaba George Orwell), todos hermanos, y como último grito la propuesta del señor Sánchez Castejón de repetir los Pactos de La Moncloa, como claro dispositivo para reforzar el régimen del 78, y aquí no se mueve nadie ya que ante la recesión, y los peligros que nos acechan …virgencita , virgencita quedémonos como estamos…

Concluiré recomendando algunas intervenciones con las que coincido en la presente tesitura: por una parte, las previsiones ante los peligros de control social que amenazan , son señaladas con tino por Marina Garcés al tiempo que alerta ante los previsibles aumento del populismo y los movimientos clasistas y excluyentes que pueden suceder a esta crisis; no me resisto, por otra parte, a recomendar el seguimiento que en esta misma red lleva puntual y certeramente Rafael Cid.

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