Deportistas y artistas. Los tics comunes de los personajes de élite… Incultura perversa, pero con mucho dinero

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Los tics comunes de los personajes de élite… Incultura perversa, pero con mucho dinero

 José Iglesias Fernández                                                                   Economista

Nuestro mundo [el capitalismo] se sustenta sobre los hombros del otro. Sobre niños que trabajan, sobre plantaciones y materias primas pagadas con calderilla: hombros de desconocidos  sostienen el peso del mundo [capitalista], obeso en su desproporción de riquezas. Erri de Luca. [1]

Es frecuente observar en dos grupos de personas, deportistas de élite y artistas, [2] como practican unos tics que son comunes a todas ellas. Se comportan igual a los participantes de un juego de mi infancia: lo que hace la persona lo repite la mona.[3] Es decir, da la impresión que cada una de estas gentes mira al conjunto del grupo para incluir como modelo de vida personal aquellos bienes y gestos que están <<de moda>> entre las mismas. Por los tics iremos entendiendo que pretendo decir:

  • Paraísos fiscales. Observas que pronto aprenden a refugiar sus millonarios emolumentos anuales en lugares de los que nunca oyeron hablar, ni tampoco visitarán. Todos tienen asesores fiscales, cuando no redes de empresas financieras, propias de estas evasiones y fraudes a las respectivas haciendas de sus territorios. En este país, incluso los personajes que se declaran muy españolistas, o de la roja, [4] y encima reciben ayudas estatales, descubren rápidamente como evitar pagar impuestos.
  • Caridad fundacional. Casi todas estas personas practican la caridad, bien mediante la constitución de una ONG propia, o alguna de las muchas que ya existen en el mercado. Otra manera de lavar imagen y/o de evadir impuestos.
  • Publicidad engañosa. No tienen escrúpulo en vender su imagen para recomendar la compra de productos financieros (cuentas corrientes o preferentes, planes de pensiones o inversión) y de mercancías (perfumes, coches, vestimenta, relojes, teléfonos, etc.), de los cuales desconocen su calidad, incapaces de recordar su fecha de caducidad programada.
  • Consumo suntuoso. Inmediatamente incorporan a sus vidas una clase de consumo de productos considerados suntuosos. Coches de alta gama, enormes chalets ajardinados y multibaños, vestimenta de modistos famosos, etc., algo que se contradice con la caridad que manifiestan practicar, y los valores que a veces dicen defender.
  • Redes sociales. Todos han incorporado el uso de redes sociales para divulgar las menores o mayores nimiedades de lo que hacen públicamente o relacionadas con la privacidad de su vida familiar. La incultura que difunden las redes.
  • Superstición. La mayoría de estas gentes, casi todas procedentes de clases humildes y sin apego a la religión, se persignan al saltar al campo, o tocan la hierba, o calculan con que pie salen, o muerden el premio conseguido, etc. Una expresión vulgarísima que les retrata con el ámbito socio-cultural del que proceden
  • Hombría. Muchos jugadores se chupan el dedo para que su masculinidad, urbi et orbi, no se ponga en duda.
  • Tatuaje/piercing. Últimamente, un elemento ampliamente de moda es la exhibición de tatuajes y elementos repartidos por diversas partes del cuerpo. La industria de la moda, entendida como actividad intangible del capitalismo, siempre tuvo una fuerte dosis de narcisismo/fetichismo que actúa condicionando la libertad de las personas, al someterlas al consumo masivo de estos productos y reliquias. Las gentes de estos grupos no podían permanecer ajenas a estas leyes del sistema, tanto a la influencia de ser portadoras del tatuaje/piercing y otras mercancías similares, como a ser difusoras de las mismas.

En conjunto, las personas de estos dos grupos mencionados forman una nueva/vieja clase social: una mezcla de lumpen proletariado convertidos por el capitalismo en lumpen urbanitas. Son peligrosos por aceptar ser iconos incondicionales de un sistema, cuyos valores asumen representar y defender tan activamente. Y por arrastrar al resto de los mortales, que ya viven su propio fetichismo, a mantener un consumo frecuentemente engañoso.

Incultura adinerada

Las gentes de los grupos mencionados hemos dicho que se caracterizan por sus ingresos millonarios y su consumo esencialmente suntuoso. Dentro del capitalismo, un sistema fiscal progresivo, con intencionalidad distributiva, tendría que distinguirse por imponer tasas contributivas a estos tramos del IRPF entre el 80 y el 85% como mínimo, lo mismo que una tasa del 100% al IVA de la mayoría de estas mercancías de lujo. Como contrapartida, los tramos de rentas bajos y medios debieran tener tasas menores, así como los bienes de primera necesidad un IVA reducido o cero. Uno de los viejos instrumentos fiscales existentes para la redistribución dentro del sistema.

José Iglesias Fernández

Barcelona, 28 febrero del 2014



[1] Erri de Luca. Tras la huella de Nives. Siruela, 2006. Frase ligeramente modificada.

[2] Fútbol, tenis, baloncesto, atletismo, corredores de motos, coches, bicicletas, cantantes, músicos, actores de cine, teatro, ópera y danza, televisión, etc.

[3] El juego consiste en nombrar un líder que se sitúa en cabeza (la persona), y el resto (las monas) que le sigue en fila india, ha de repetir lo que hace el cabecilla del grupo o pandilla.

[4] Ver José Iglesias Fernández, Sobre lo rojo y los rojos. En http://old.kaosenlared.net/noticia/sobre-lo-rojo-y-los-rojos