Democracia, ¿qué democracia?

“Si hoy preguntáramos al azar qué se entiende por democracia, seguramente se nos contestaría con cuestiones de procedimiento: reglas de mayorías, elecciones periódicas, competiciones entre partidos…” [Andrés de Francisco]

Ya el gran teórico liberal Benjamim Constant en su libelo sobre la libertad de los modernos defendía que el hombre moderno aborrecía del demos y que su problema- virtud residía en su individualismo: “La meta de los antiguos era compartir el poder social entre todos los ciudadanos de una misma patria. Era lo que entendían por libertad. La meta de los modernos es la seguridad dentro del disfrute privado, entienden por libertad las garantías concedidas por las instituciones a esos disfrutes”. Es el triunfo del individualismo y al mismo tiempo el rechazo de cualquier tipo de sufragio universal, precisamente el derecho instaurado por la Revolución Francesa.

Benjamin Constant no está pensando en la democracia griega, sino que su escrito es una respuesta a la democracia jacobina que habla de la fraternitè, que da la “plaza pública” al pueblo y que da el poder a la commune. Frente a esto el populacho según el liberalismo no ha de preocuparse por las cuestiones de Estado sino que ha de delegar el poder, la autoridad y “retirarse” a sus asuntos propios. Pero además se niega el sufragio universal y se defiende el“sufragio censitario”.

Además el liberalismo reduce la libertad de los antiguos y confunde los términos, ya que habla de ello desde la perspectiva del Estado- nación (burgués) y no desde la perspectiva de la polis. Desde esta perspectiva el liberalismo prefiere defender una “teoría de juegos” donde todos arriesgan único regulador es el fetiche de la “mano invisible” pero en dicho juego siempre hay que juega en desventaja y que como tiene dicha desventaja no puede utilizar su tiempo para el agora. El demos desaparece, queda la élite.

Sin embargo, siempre que el demos ha intentado expresarse, ha intentado recupera el habla reivindicó esa isegoría que le permitía“intervenir” en el agora. El demos siempre que ha reaparecido en la historia ha intentado recuperar el espacio público como órgano de poder directo: desde la democracia jacobina, pasando por los soviets, hasta el movimiento piquetero o la democracia bolivariana.

El Demos

El primer crítico de la Democracia Platón ya criticaba dicho régimen porque asimilaba el demos al populacho y, en última instancia a un animal que se regía precisamente por los instintos. Toda crítica a la democracia hasta llegar al fascismo se ha basado precisamente en dicho eslogan, pues la“rebelión de las masas” lleva a la irracionalidad y al totalitarismo. Para evitar esto ¡la representatividad! Pues el gobierno de los muchos se basa en la ignoracia y sólo debe gobernar el que sabe el experto. Pero hasta en lo que acabamos de decir se está tergiversando la esencia de la polis.

En los seminarios de 1983- 1984 recogidos en forma de libro [La cité et les Lois] Cornelius Castoriadis recrea profundamente lo que fue el demos griego. Ya en un anterior libro [Ce qui fait la Grèce] vincula el arte a la polis, ya que afirma que el gran género literario trágico sólo puede aparecer cuando existe el demos y el demos conlleva conflicto y la tragedia es conflicto entre el individuo y la polis; conflicto vinculado a su vez en el ethos.

Qué podemos entender por Democracia: “Democracia: el término griego se opone a“oligarquía” o a“aristocracia”. Hay por tanto oposición entre el demos y los aristois (los mejores) o los oligoi (los“poco numerosos”). En general, los que se denomina los“mejores” son los miembros de las familias nobles, que reivindican un héroe por antepasado” [La cité et les Lois]. Cuando la reforma democrática de Solon se establece la democracia, ahora bien dicho establecimiento no supone la “exclusión” de los oligoi sino que estos forman parte del pueblo y gozan a la vez de todos los derechos cívicos. Por tanto democracia significapueblo, significa soberanía de la colectividad. Pero todavía se produce otro hecho, la no separación de poderes ya que la soberanía reside en la polis; sino que más bien lo que funciona es una articulación de poderes. No existe la división “moderna” entre poderes ya que para la polis ateniense “hablar de un poder “ejecutivo” viene a escamotear la función indeterminada inherente a todo gobierno, que consiste en decidir allí donde las leyes no prescriben ni prohiben nada. Cuando un gobierno declara la guerra, no ejecuta ninguna ley…” [Le cité et les Lois].

Cuando un gobierno declara una guerra no consulta al pueblo, ya que la Constitución le permite ejecutar dicha acción, el pueblo ha delegueda su poder y alienado la esencia de la democracia. La representatividad permite la separación y la constitución de una élite que se eterniza en el poder.

El poder reside en la colectividad. Es lo que busca el movimiento obrero cada vez que recupera el espacio público, sus órganos de poder residen en la colectividad se llame esta soviet, juntas, commune o incluso colectividades (como en la revolución española). Y la colectividad tiene un agora que recibe el nombre de Asamblea. A partir de lo explicitado podemos realizar otra definición del demos: “Todos los ciudadanos – varones pobres y varones ricos- pueden participar activamente en la cosa pública, ocupar cargos, asistir a la Asamblea y hablar y votar en ella” [Andrés de Francisco, Ciudadanía y democracia]

La democracia es oposición y conflicto, esto no lo niega nadie. El mismo Cornelius Castoriadis nos habla fundamentalmente de dos tipos de oposiciones: la oposición pueblo/expertos y la oposición pueblo/Estado. El demos griego toma sus decisiones en la Ekklesia (Asamblea) después de haber escuchado a los oradores. Pero existe un juez, un experto supremo un experto universal que no es otro que la comunidad política. ¡Qué diferencia con respecto a la modernidad!

La modernidad ha significado la existencia de un “cuerpo” de expertos completamente separados del pueblo que pueden incluso ir a un país y “engañarnos” al haber descubierto armas de destrucción masiva y después de informar dichos expertos los“representantes” en el Parlamento- y en nombre de la democracia- declarar la guerra. En la modernidad se produce un hecho y es “que existe un divorcio progresivo y creciente entre la habilidad que permite acceder al poder, de un lado, y la verdadera capacidad de gobernar, del otro. Pero también es verdad que el experto deviene en gobernante gracias a la existencia de partidos que al no estar democratizados permiten la carrera política. El político ha de pertenecer al partido y ha de aceptar la carrera jerarquico- burocrática, es decir debe recorre todos los niveles burocráticos (gracias al saber) y este recorrido se convierte en su única preocupación.

Existe por último la oposición pueblo/Estado. Aquí otro paréntesis, ya que en la Grecia el Estado no existe, lo que existe es la polis. Es más cuando los griegos modernos han intentado busca una palabra para definir el Estado utilizan el término kratos que viene a significa la “fuerza bruta”. Más bien el término que se utilizó en la polis es el término de politeia “que reenvía a la vez a la institución/constitución política y a la manera en que las gentes toman para regular sus asuntos en general y sus asuntos comunes en particular” [La citè et les Lois]. La polis es la colectividad política, la constitución de los ciudadanos.

Para los griegos, incluso para Aristóteles, la libertad es inseparable de la democracia. La modernida no reconoce este tipo de demos y además confunde los términos. Tomemos por ejemplo el término de aporoi que en término moderno significa el pobre. Cuando utilizamos dicho término nos acordamos del marginado, el excluido, el que vive de la limosna y por tanto el que no puede ejercer derechos. Sin embargo el sentido primigenio de aporoi no es el que pide en la calle, sino el “que trabaja con sus manos y recibe un jornal”. Por esto el demos deviene el gobierno de los aporoi; el gobierno de “los muchos pobres” que tienen isegoria es decir igualdad de palabra en la Asamblea y que tienen isonomía, igualdad ante la ley. Por esto mismo este gobierno de los “muchos pobres” siempre que aparece en la historia reivindica dos ejes fundamentales de su demos: 1) la brevedad de los mandatos y b) la no-reelegibidad de los mandatos.Ejes que la representatividad nunca va a aceptar ya que supondría resquebrajar su“demos”.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS