Democracia de baja intensidad: reflexiones postelectorales

Las elecciones europeas del 7 de junio han servido una vez más para poner en evidencia la lejanía existente entre los partidos políticos europeos y la ciudadanía, situación, que como es de sobra conocida por todos, en nada afecta los planteamientos políticos o propuestas de solución. Ellos, como autistas dirían unos o como cínicos diríamos otros, nada les preocupa este escenario y la validez del proceso no se pone en tela de juicio. Nadie dice lo que todos sabemos: estas elecciones no son representativas y que el rechazo de más del cincuenta por ciento del electorado las desautoriza.

Los políticos de la clase gobernante europea (populares o socialdemócratas) no están dispuestos a aceptar ni una mínima duda sobre el valor legal y moral de su democracia formal capitalista. Al igual que en los EEUU, los presidentes son elegidos por menos del treinta por ciento del cuerpo electoral desde hace décadas, de la misma forma se está implantando en la Europa democrática ese modelo, que se basa en no tener en cuenta los electores abstencionistas. Sabiendo perfectamente que su no asistencia a las urnas para nada degrada ni pone en tela de juicio la formación económica y social. Pues la sociedad civil tiene ya interiorizado, que se vote o no, nada tiene que ver con las políticas a ejecutar por unos u otros y que las posibilidades de cambio de la realidad económica o social son prácticamente nulas.

La clase gobernante (política) y la dominante (capital) saben perfectamente que esos electores no son en su inmensa mayoría díscolos disconformes, sino ciudadanos que por diversas razones no tiene interés en participar en estos comicios o simplemente ya les parece bien la situación y nada tienen que decir. Intentar dar un contenido político a esta abstención muestra simplemente el desconocimiento de la realidad social de nuestras naciones o países (muchos de ellos sin estado). En las elecciones más cercanas, las municipales, por ejemplo, solo uno de cada tres electores se abstiene. Es decir que el alejamiento de la ciudadanía de la política europea es evidente pues esta aún no percibe como la legislación de ese monstruo supranacional al servicio del capital les afecta, ya que pocos conocen por ejemplo el debate de las 65 horas de trabajo semanal.

La baja participación ha favorecido a la derecha, extrema o no, y ha significado la derrota de los postulados del centro político representado por la socialdemocracia. Tendremos una vez más un parlamento europeo al servicio de las empresas y el capital de hecho como el anterior, pero ahora más escorado hacia la derecha con la aparición de partidos fascistas, racista y xenófobos.

Las elecciones europeas han significado un punto de inflexión en al política española, de un lado la derrota del PSOE y el triunfo de la derecha extrema española de la mano de Mayor Oreja, líder del PP en estas elecciones. Y de otro lado la reaparición de la izquierda abertzale en el escenario político, en el que se sitúa de forma espectacular como tercera fuerza política tanto en la CAV, como en Navarra.

¿Que ha significado la aparición de la coalición Iniciativa Internacionalista La Solidaridad entre los pueblos en estas elecciones? Dejando al margen el posible fraude electoral, no por su escasa importancia, sino por ser un tema lo suficientemente grave como para tratarlo de forma escueta.

Debemos reconocer que la lista II-SP ha servido (y no ha sido la única, hay están las listas hermanas de la Izquierda anticapitalista o del PCPE) para lo que ya en su día dijimos y firmamos algunos:

&nbsp &nbsp 1. Denunciar los abusos de los poderes establecidos y las mentiras de los grandes medios y a eso ha servido con especial compromiso el colectivo kaosenlared del que me honro en ser parte.

&nbsp &nbsp 2. Para que la ciudadanía más consciente se movilizase contra la última gran ofensiva del neoliberalismo, que pretende salvaguardar a los ricos de la gravísima crisis que ellos mismos han provocado y hacer pagar sus consecuencias, una vez más, a las clases trabajadoras y a los desposeídos.

&nbsp &nbsp 3. Para poner sobre la mesa el recrudecimiento de la represión y al recorte de las libertades y los derechos fundamentales, ilegalizaciones y legalizaciones o la criminalización tanto de las lista anticapitalistas pomo de los medios de comunicación que hemos dado libre voz a los lectores.

&nbsp &nbsp 4. Mostrar la especulación, las agresiones al medio ambiente, a la existencia de una corrupción generalizada

&nbsp &nbsp 5. Exponer como el deterioro de lo público en aras de la mercantilización y de las privatizaciones en campos tan básicos como la sanidad o la educación no se detiene.

&nbsp &nbsp 6. Revelar que continúan más vigentes que nunca la discriminación de género, la marginación y la explotación despiadada de los más débiles en especial mujeres, pensionistas, niños e inmigrantes…

&nbsp &nbsp 7. Ha servido para que muchos veamos como imprescindible y urgente unir fuerzas contra el capitalismo salvaje en todos los terrenos, desde el laboral y el cultural hasta el específicamente político

&nbsp &nbsp 8. Por primera vez y es un auténtico hito histórico han confluido las izquierdas soberanistas e independentistas y las de ámbito estatal en una candidatura común, que abre una nueva vía de encuentro e inaugura una forma inédita de hacer política, con miras a la construcción de un frente amplio, articulado y&nbsp duradero contra la barbarie capitalista.

&nbsp &nbsp 9. Este punto de encuentro, que no agrupó a todos y todas las izquierdas anticapitalistas debe ser ampliado sin ninguna exclusión. Pues esta&nbsp vía nos ha mostrado como poco apoco, aún queda mucho por hacer podemos ir construyendo una alternativa desde la base y con la base al capitalismo imperantes. La elecciones municipales serian un buen punto de encuentro, punto que debería trabajarse ya localidad por localidad de forma que se recogiese (de forma directa) en los programas anticapitalistas las necesidades de los trabajadores y las clases populares de forma clara y rotunda. Pues esa es la única forma de recoger el apoyo de los sectores más dinámicos y activos de nuestros municipios.

&nbsp 10. Estas elecciones han vuelto&nbsp poner sobre la mesa la escasa calidad democrática del estado español, ilegalizando las ideas y exigiendo a unos lo que no se exige a otros. En definitiva, nos ha dicho que no nos quieren,&nbsp mientras nos exigían que eligiésemos entre bombas (con las que nunca hemos tenido relación) o votos cuando su objetivo claro era nuestra ilegalización.

La situación postelectoral es esperpéntica, actas que no cuadran, votos asignados a partidos de forma errónea, una cantidad de votos nulos y blancos excepcionalmente alta sin relación con ninguna otra elección, etc. Esperemos que la justicia española lo solucione y sino pues para eso están los tribunales internacionales.

Pero analicemos la situación política producida tras los buenos resultados electorales obtenidos por la candidatura democrática (II-SP) en el caso de Euskal Herria. Donde la izquierda abertzale que apoyó esta candidatura de forma consecuente y a pesar de no tener nada que ver con su génesis ni formación (digan lo que digan) ha mostrado una vez más su fuerza siendo la tercera fuerza política. Estos resultados han visualizado una contradicción de hondo calado, la existencia de un elevado numero de ciudadanos que queriendo participar en los procesos electorales son apartados de los mismo por vías administrativo-legales.

¿Cómo se puede hablar de democracia en un estado cuando unos ciudadanos tienen el derecho de voto, según la ocasión, pendiente de decisiones judiciales?

¿Cómo se pude hablar de democracia cuando unos ciudadanos que han podido votar, en esta ocasión a una lista acorde con sus ideas de izquierda anticapitalista y soberanista, parece ser que no lo podrán volver a hacer, según ya han anunciado los partidos mayoritarios (PP-PSOE), tras la elecciones europeas?

¿Qué democracia es esta en la que personas que no han sido acusadas de ningún delito no pueden presentarse a las elecciones y en cambio si pueden votar?

La izquierda anticapitalista representada por II-SP ha optado públicamente por la negociación y el acuerdo de paz en el terreno político, al igual que la izquierda abertzale, pero tiene delante a unos partidos nacionalistas españoles (PP Y PSOE) incapaces de ver más allá de sus intereses políticos puntuales. Como si lo hicieron en el caso irlandés todos los partidos británicos.

El reto de la democracia de baja intensidad que tenemos en el estado español es garantizar que todas las ideas puedan ser defendidas políticamente y no prejuzgar las voluntades de unos u otros sino simplemente cumplir la ley. No se puede extender la “contaminación” sobre ciudadanos inocentes, así no hay salida. Eso solo beneficia a la más rancia derecha y a los enemigos de la paz.

Necesitamos arrimar el hombro todos los verdaderos demócratas, más cuando se ha podido visualizar la presencia pacífica de miles de electores participando en estas elecciones y diciendo que pese a quine pese hay están y no piensan irse a ninguna parte.

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