Del rosado al rojo sangre

Soy de los que cree que la Revolución es más que un conjunto de lineamientos ejecutivos dictados por un líder revolucionario. Obviamente, la guía de un líder es fundamental en las etapas iniciales de una Revolución, debido principalmente a que, por su misma naturaleza, estos procesos, si son verdaderos, deben romper con los esquemas previos, con las superestructuras de dominación que los preceden. Pero como digo, ni aún en sus más tempranas etapas debemos los revolucionarios limitarnos a calificarnos de tales por el simple hecho de apoyar, en un nivel teórico, los planteamientos de los líderes.&nbsp No existe revolución sin transformación total; planificada y con sentido, pero total.

&nbsp Las revoluciones, o mejor dicho, los proyectos revolucionarios que no cuenten con la fuerza de las masas no pasarán de ser meras utopías. El gran reto de los iniciadores y conductores de dichos procesos es lograr esa transformación en todos los niveles, y de esta forma lograr que, al decir de Marx, la teoría se convierta en poder material haciendo que aquella prenda en las masas.

Estas primeras líneas sirven para explicar, siempre desde mi punto de vista, uno de los varios factores que operan en contra de los cambios revolucionarios en el país. Mucho, muchísimo,&nbsp hemos avanzado, sin embargo aun debemos avanzar más y con mucha más velocidad, obteniendo una pendiente más pronunciada en la curva de los cambios, para decirlo en términos más científicos que políticos. Y uno de los elementos que juegan en contra de esa aceleración del proceso&nbsp es la falta de conciencia de una parte del pueblo, una parte que día a día es, gracias a Dios, mas pequeña pero que aun sigue teniendo la fuerza para lastrar nuestro avance. Si alguien ha tenido para conmigo la deferencia de leer mas o menos consecuentemente estas humildes líneas que de vez en cuando escribo, habrá podido notar que esto de la falta de conciencia es casi un leit motiv para mí; me excuso diciéndoles que desde mi óptica esta es la piedra fundamental de la revolución social.

Ernesto Guevara abogaba por la formación de un hombre nuevo como requisito para la continuidad de la Revolucion. Marx, como lo cite en un artículo anterior (http://nuevaguardia.blogspot.com/2009/02/venezuela-enmienda-y-reforma-de-la.html) lo manifestaba de otra forma al decir que “…ser radical es atacar el problema por la raíz. Y la raíz, para el hombre, es el hombre mismo.

Estos argumentos son una verdad catedralicia. Si se ha demostrado que la revolución socialista es un sistema que en la teoría es capaz de solucionar las desigualdades sociales (habrá quien argumente&nbsp en contra de esto, sin embargo por oposición se ha demostrado, y ahora si demostrado,&nbsp que el sistema capitalista solo es capaz de profundizar dichas desigualdades, y también es fácil concluir que cualquier planteamiento del tipo “tercera vía” tenderá hacia la derecha del espectro político – económico) la explicación más plausible para las fallas de ese sistema en la práctica recae directa e inequívocamente en sus operadores, es decir, en nosotros, en el pueblo.

Somos nosotros quienes debemos, mediante la praxis revolucionaria, transformar las estructuras, y esto a través de la transformación&nbsp de nuestras propias acciones y&nbsp reacciones. Desgraciadamente aun estamos pavlovianamente condicionados para responder ante el mundo desde el paradigma capitalista; la intensidad y periodicidad de esta reacciones derechistas ante el mundo es lo que me ha motiva a titular estas breves líneas tal como las he titulado.

En el caso particular de Venezuela es fácil apreciar la preponderancia del rojo rojito en el estamento político. Sin embargo, en un nivel mucho mas profundo, en el de la conciencia, es donde podemos&nbsp intuir una gama que va desde el mas pálido rosado hasta el mas encarnado rojo.

&nbsp Aquí no vamos a hablar de esos decididamente mccarthystas, ya sea por personal convicción o por gregaria inducción, que habitan en nuestra patria. No. Acerca de ellos mucho hemos escrito, y seguramente mucho habremos de escribir.

&nbsp Aquí el&nbsp enfoque esta puesto en todos aquellos que nos ponemos una camisa roja para declarar al mundo nuestra inclinación política (que no ideológica) , que participamos en los procesos electorales por motivos mas o menos claros;&nbsp en fin en todos aquellos quienes, con diferentes niveles de conciencia, de conocimiento y de moral, nos declaramos chavistas.

&nbsp Existen, por supuesto, los que llamo los “blancos”. Estos son aquellos quienes, sin importar que se pongan hasta la ropa interior roja, son agresiva y decididamente capitalistas. Son aquellos que buscan desesperadamente un cargo, un “cambur” desde el cual robar y medrar. Son quienes ocupan, merced sus influencias políticas, cargos para los cuales no están ni siquiera medianamente preparados. Son el prototipo del parásito político, del ladrón de cuello blanco que sale millonario de cualquier puesto burocrático, por pendejo e insignificante que este sea. En este espécimen de la decadencia moral y política no encontraremos, por mucho rojo que vista, un ápice de conciencia revolucionaria o de valores éticos. Estos son los que, si en mi poder estuviera, estarían presos sin la menor posibilidad de ver de nuevo al luz del sol desde la libertad.

También están los que llamamos los “rosados”. Estos son quienes creen en teoría en el proyecto socialista, pero que se niegan a renunciar a los privilegios y prebendas del estamento burgués. Estos son lo que lloran con canciones de Alí Primera, siempre y cuando las escuchen en un equipo de sonido de alta fidelidad de última generación. Estos son lo que no entienden que el Tener no es malo, sino que lo malo es validar el Ser a través del Tener. Estos son los funcionarios públicos que sin ser corruptos aceptan la corrupción de otros, y en muchos casos la estimulan y apoyan de manera consciente e inconsciente. Aquí también están los “socialistoides” que acumulan riquezas por medio de la explotación. Estos aportan muchos votos en los procesos electorales, pero dan muy poco fruto revolucionario En ellos, más que conciencia, &nbsp encontramos una comprensión teórica del modelo socialista. Seguramente sean capaces de explicar porque el capitalismo es malo, o como opera la plusvalía en la formación del capital; lo que no comprenden aún es que mientras ellos, como parte del sistema, continúen operando desde el modo capitalista de producción, esa concepción socialista, que con tanta claridad entienden, jamás podrá ser práctica plena en la sociedad.

Luego tenemos a los “rojos”. Estos en Venezuela crecen poco a poco, pero sin duda son cada vez más. Estos son quienes luchan denodadamente en el más cruento campo de batalla, en el de la conciencia, por modificar sus patrones de conducta capitalistas. Estos son aquellos quienes, aun con la necesidad y el deseo de poseer bienes materiales, no ven en ello la validación de su propia existencia. Para ellos los bienes materiales son un medio mas que un fin. También están conscientes de la importancia de satisfacer sus necesidades sin explotar a otros y sin despojarlos de sus derechos. Estos poco a poco van comprendiendo como el dinero ha alienado la conciencia de la sociedad, y trata en la medida de sus recursos, y&nbsp de las restricciones del sistema, de luchar en contra de ella.

Esta clase de revolucionario no tolera la corrupción, ni es capaz de aceptar las prácticas de los “blancos”, y se siente impotente y dolido con el actuar de los “rosados”. Los “rojos” comprenden cabalmente el modo socialista, están dispuestos a cambiar y, de hecho, actúan en función de un nuevo conjunto de valores.

En este punto quisiera aclarar establecer y aclarar una posición personal; estoy firmemente convencido de que el hombre nuevo solo nace de una transformación espiritual profunda. Para mi,&nbsp esa transformación solo se da a través de Cristo; casi puedo ver a quienes sonríen socarronamente a leer esto, debido principalmente a la arrogancia de quienes desde izquierda minimizan todo lo que lleve un acento espiritual, o para ser mas claro, un acento no materialista, en la acepción filosófica del término.&nbsp Para ellos, mis únicos comentarios ya fueron hechos en un artículo escrito mucho tiempo atrás. (http://nuevaguardia.blogspot.com/2007/03/porque-soy-cristiano-soy-socialista.html)

Por ultimo, están los revolucionarios que viven en el lado “rojo sangre” del espectro. Esta clase de Revolucionarios han cambiado por completo sus valores, desde la óptica político – económica. Han afianzado sus creencias en el socialismo y lo viven a través de la práctica y del estudio constante. Más allá de esto, son personas capaces de dar la vida por un ideal, por defender la construcción del nuevo paradigma socialista y por mantener incontaminados sus principios.

Ejemplos de esto hay varios en la historia política reciente: Fidel Castro, Ernesto “Che” Guevara, Camilo Torres, Ho Chi Mihn, Tamara Bunke y desde mi punto de vista, que ciertamente comparto con millones, Hugo Chávez, entre varios otros. Independientemente de las diferencias en el orden espiritual que personalmente tenga, y que de hecho tengo, con varios de ellos, lo innegable es que, desde el punto de vista de la praxis revolucionaria, hombres y mujeres como estos son la referencia a seguir, independientemente de los errores y de los defectos de los cuales adolezcan como seres humanos.

Como siempre el llamado es la acción transformadora, comenzando por la transformación interior, cuando menos en el orden socio – político.&nbsp Solo así será viable a largo plazo la patria socialista que cada vez mas Venezolanos anhelamos.

Patria, Socialismo o Muerte…Venceremos.

Néstor Luis González

http://nuevaguardia.blogspot.com

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