Defensa de las pensiones públicas, causa general

Por Luis Alejos

Las pensiones públicas constituyen un pilar esencial del estado de bienestar junto a la sanidad pública y la enseñanza pública. Es un interés compartido por todas las capas de la sociedad que integran la población trabajadora.

Por Luis Alejos

Las movilizaciones de pensionistas que se están extendiendo por todo el territorio español prueban que se dan circunstancias favorables para frenar el deterioro de las pensiones.  Lograr pensiones dignas  será una realidad si se cumplen las condiciones precisas:

1) Los pensionistas tenemos que convencernos de que es posible y actuar en consecuencia.

2) Se deben implicar todos los sectores de la sociedad afectados.

3) Dejar de votar a los partidos responsables del recorte de las pensiones.

4) Establecer objetivos que satisfagan los intereses de los actuales y de los futuros pensionistas.

5) Adoptar formas organizativas innovadoras.

Razón de ser de las pensiones  públicas

El origen del actual modelo de pensiones es el estado de bienestar instaurado en los países europeos democráticos tras la segunda guerra mundial. Ese sistema de pensiones, que tardó en llegar a España, tiene dos objetivos fundamentales: redistribuir la riqueza y garantizar ingresos dignos que eviten caer en la exclusión social al concluir el periodo de vida laboral. Con el posterior triunfo del neoliberalismo sobre la socialdemocracia, la paulatina privatización de los servicios públicos está demoliendo el estado de bienestar, impulsando fondos de pensiones privados en detrimento de las pensiones públicas. Las propias instituciones, en colaboración con los sindicatos, ofertan a los funcionarios planes de pensiones privados. El caso más paradójico es el de Euskadi, donde este tipo de productos financieros acumulan un tercio del PIB.

Los gobiernos europeos, en particular el español, aplican medidas insolidarias  amparadas en la interpretación tendenciosa de la realidad. No es la demografía (aumento de la esperanza de vida, baja natalidad) la amenaza de las pensiones públicas, sino la política económica favorable a los intereses financieros y a las grandes fortunas. La pérdida de ingresos y el desequilibrio de las cuentas de la Seguridad Social son consecuencia directa de la reducción de los salarios y la precarización del empleo. Tal es la causa que desemboca, a través de reformas laborales, en el aumento de la edad de jubilación, la ampliación del periodo de cotización,  reducción de las prestaciones y descapitalización del sistema público de pensiones. No es otro el origen del desmantelamiento  del Fondo de Reserva (hucha de las pensiones). De los 66.800 millones acumulados hasta 2011, en 2017 quedó reducido a 8.000, recurriendo a la financiación a fin de no agotarlo. Para colmo, la denominada ‘revaloración de las pensiones’ consiste en un irrisorio incremento anual del 0,25% que  representa, de hecho, una congelación encubierta.

Pensionistas en acción

Podemos revertir la situación. El triunfo es posible, pero nada se logra sin luchar. Nuestras armas son la unidad, la movilización y el voto de castigo a los responsables del deterioro de las pensiones. Somos un colectivo de  8,7 millones de personas.  Tenemos que tomar conciencia de nuestra fuerza, actuar con determinación, abandonando el victimismo y el tono de súplica. Debemos comportarnos con dignidad para que nuestros derechos sean reconocidos y respetados. Nuestras aspiraciones chocan con el reaccionario discurso de la antipolítica, promovido por el franquismo, que todavía utiliza la gente de mayor edad. Recortar las pensiones es una decisión política. Reclamar pensiones dignas es hacer política.

Solidaridad intergeneracional

Las pensiones públicas constituyen un pilar esencial del estado de bienestar junto a la sanidad pública y la enseñanza pública. Es un interés compartido por todas las capas de la sociedad que integran la población trabajadora. Afecta de forma directa a las 18,5 millones de personas que cotizan a la Seguridad Social. Si los actuales pensionistas perdemos poder adquisitivo, quienes están en paro indefinido o sufren las consecuencias del empleo precario se encontrarán en situación todavía más crítica.

La paulatina privatización de los servicios públicos está demoliendo el estado de bienestar, impulsando fondos de pensiones privados en detrimento de las pensiones pública

Y mejor no imaginar el futuro de las generaciones más jóvenes. Con la merma de las pensiones aumentan las desigualdades sociales y disminuye el nivel de consumo, afectando el conjunto de la economía. El país se empobrece. A la gran mayoría de las 46,5 millones de españoles les conviene la mejora de las pensiones.

Votar de forma consecuente

Son responsables del recorte de las pensiones los partidos que las han decretado, han aprobado reformas laborales o apoyado los Presupuestos Generales del Estado.  La única forma efectiva de forzarles a cambiar de actitud es dejar de votarles. Lamentablemente, uno de los mayores obstáculos para conseguir pensiones dignas es el voto de los propios pensionistas. Si se sigue votando lo de siempre no habrá recuperación de las pensiones. Proclamarse apartidista y decir que todos los partidos son iguales para justificar el voto conservador  supone ir en contra de los intereses de los pensionistas. La mejora de las pensiones es un problema político, tiene que discurrir a través de cauces políticos.

Organización de nuevo tipo

Existen asociaciones de pensionistas, los sindicatos tienen federaciones específicas. Ni unas ni otras son suficientemente representativas ni tienen capacidad para encauzar movilizaciones y gestionar las actividades precisas. Un movimiento, una marea, requieren un modelo organizativo ágil, flexible y descentralizado. Nada que ver con una organización piramidal rígidamente estructurada. Se trata de coordinar, no de dirigir. Las nuevas tecnologías, las redes sociales, permiten funcionar en red. Se está haciendo de modo más o menos espontáneo. Es preciso crear un modelo de funcionamiento capaz de transmitir información e instrucciones, hacer consultas y tomar decisiones mediante sistemas telemáticos, pese a la brecha digital. También hace falta presencia física y calor humano, en concentraciones, asambleas y debates.

Demandas prioritarias

1-Equiparar la pensión mínima con el salario mínimo interprofesional (SMI).

2-Revalorización anual de las pensiones según el incremento de los precios (IPC).

3-Abonar con carácter retroactivo la diferencia entre el actual 0,25% y el IPC real.

4-Restablecer la edad de jubilación a los 65 años con el 100% de las retribuciones.

5-Derogar las reformas laborales y de las pensiones aplicadas desde 2010.

6-Eliminar los topes que limitan las cotizaciones a la Seguridad Social de los sueldos altos.

7-Instituciones y empresas públicas no ofertarán a su personal planes de pensiones privados.

8-Adoptar medidas legislativas,  presupuestarias y fiscales para garantizar las pensiones públicas.

Luis Alejos es  pensionista, fue miembro  del Comité de Empresa de La Naval de Sestao

 

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