«Defenderé la mina y si quieren venir a por mí, aquí me tienen»

Florentino Vidal Matías Crespo acudió ayer puntual a su cita en el Juzgado de Paz de Cabañaquinta, en Aller. Eran las doce del mediodía y aseguraba, en la puerta del recinto, que no sabía muy bien de qué se le acusaba. «Dicen que tiré piedras a un tren durante las movilizaciones mineras de julio en el Pozo Santiago. Eso es imposible, el tren estaba en Moreda detenido desde las seis de la mana, a dos kilómetros de donde nos encontrábamos».
Aseguró que tampoco tiene ninguna credibilidad la acusación de que se puso en peligro la vida de los antidisturbios. «Al único que vi con los ojos morados fue a uno de los que se manifestaban y los que recibieron golpes no fueron los policías. A mí no me pegaron, pero a otros sí».
Este jubilado de la minería, hijo de minero y padre de mineros, recogió la citación judicial, la orden de presentarse tres veces al mes hasta que se celebre el juicio y la cuenta bancaria en la que realizar el ingreso de 2.000 euros de fianza para eludir la prisión provisional hasta su celebración. Arropado por el coordinador de IU, Manuel González Orviz, Vidal tiene claro que estas acusaciones y estas medidas están encaminadas a reducir los ánimos de protesta en las calles. «Si creen que esto va a servir para que la gente se acojone y se quede en casa están equivocados, porque va a seguir saliendo y va a seguir protestando, y no sólo los mineros, también los funcionarios y todo aquel a quien lo estén pisando como lo están haciendo». Manifestó estar indignado con la Justicia: «Me acuerdo del Rey cuando se decía que la Justicia era igual para todos. Pues yo no lo veo. A su yerno, Iñaki Urdangarín, todavía no se ha fijado ninguna actuación judicial de tipo cautelar».
No lo van a detener

Curtido en más conflictos mineros -«lo del 78 fue muy diferente a lo de ahora»-, Vidal aseguró que no lo iban a amedrentar, «porque si luchas puedes perder pero si no luchas estás perdido. Yo voy a defender a los mineros como trabajador que fui de la mina, defenderé el pan de mis hijos y de mis nietos, y saldré siempre que haya que salir a la calle a manifestarse, y si quieren venir a por mí, que vengan, aquí me tienen».
El jubilado abonó los 2.000 euros de la fianza en una sucursal bancaria de Moreda. «Y lo pago de mi bolsillo, no saben el daño que hacen a las familias de esta forma», se quejó. Agradeció el apoyo que recibe de IU y de sus compañeros de CC OO; a la vez, trasladó un mensaje de ánimo a sus cuatro compañeros de detención: «No hemos hecho nada malo».
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