Declaración de Corriente Roja con motivo del Día internacional de la mujer trabajadora

8 DE MARZO: DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA

&nbsp LAS MUJERES DECIMOS NO

A LA REDUCCIÓN DEL GASTO PÚBLICO,

A LA REFORMA DE PENSIONES,

A LA REFORMA LABORAL

&nbsp Este 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer trabajadora, llega en medio del anuncio por parte del gobierno de medidas “contra la crisis económica” como alargar la edad de jubilación hasta los 67 años, reducir el gasto público o la reforma laboral, que supone un enorme recorte de las condiciones laborales en general y muy en particular para las mujeres.

Quien anuncia estas medidas es un Gobierno que se ha llenado la boca hablando de los “derechos de la mujer”, de “leyes de igualdad”, de “medidas que fomentaban el empleo femenino para las mujeres entre 45 y 64 años”. Presentaban a un “Zapatero feminista” mientras adoptaban medidas que no iban a la raíz de los problemas, a la base material sobre la que se asienta la discriminación que padecemos las mujeres. Por eso, la terrible crisis económica en la que nos han metido deja al descubierto la superficialidad de su discurso y arremete contra millones de mujeres que estamos cargando con la peor parte de su crisis.

Si en época de vacas gordas nuestra vida laboral transcurría entre el paro y los puestos de trabajo más precarios, con menores salarios (hasta un 30% menos que los hombres), con contratos a tiempo parcial,despidos en caso de embarazo o realizando los trabajos peor valorados económica y socialmente, no es difícil imaginar el futuro que nos deparan, por lo que nos sobran las razones para decir:

NO a la reducción del gasto público

Porque la decisión de reducir el gasto público en 50.000 millones tiene gravísimas consecuencias en todos los terrenos para millones de mujeres trabajadoras. Una de las más inmediatas es la reducción del empleo público. Pero además repercute sobre la ya de por si escasa y tardía ayuda estipulada en la Ley de Dependencia; supone recortes en la inversión en centros de educación infantil, residencias y comedores públicos, lo que hace más difícil la incorporación de las mujeres a un puesto de trabajo, condenándonos al paro, a los contratos a tiempo parcial y la precariedad; la reducción del gasto público abre aún más el camino a la privatización de la educación y la sanidad pública, cargando sobre nuestras espaldas la atención de enfermos y de nuestros mayores, agravado esto por el hecho de no existir corresponsabilidad entre hombres y mujeres en el desarrollo de estas tareas.

¡Que no nos vengan con cuentos!, si de verdad quieren ahorrar ya saben cómo: reduzcan los gastos militares, los de la Iglesia, los diputados, los banqueros o la Casa Real. ¿O es que para ellos sí hay dinero?

NO a la jubilación a los 67 años

PORQUE ES INJUSTA CON LAS/OS MAYORES Y CIERRA UNA PUERTA MAS A LAS/OS PARADAS/OS

Si cerca de dos millones de mujeres estamos en el paro; si el porcentaje de desempleo entre las jóvenes es superior al 40%; si resulta una quimera encontrar empleo una vez cumplidos los 50 años ¿Qué sentido tiene prolongar la edad de jubilación? Debería ser al revés, adelantar por ley la edad de jubilación a los 60 años porque es un más que merecido descanso para las que llevan toda una vida trabajando, y porque es la forma de que esos puestos de trabajo los puedan ocupar trabajadoras desempleadas y jóvenes que se incorporan a la vida laboral.

El contrato a tiempo parcial, la desigualdad salarial, las entradas y salidas en el mercado laboral, pasando largos periodos en el paro, hacen que la mayoría de las mujeres cobremos hasta un 30,8% menos que los hombres a la hora de jubilarnos.

En lugar de incrementar las miserables pensiones de viudedad que cobran miles de mujeres (la gran mayoría inferiores a 800 euros), que les permita vivir con un mínimo de dignidad, pretenden recortarlas condicionándolas al número de años de matrimonio o el número de hijos.

NO a la reforma laboral

QUE ABARATA EL DESPIDO, BAJA LOS SALARIOS Y CONDENA A MILES DE MUJERES A LA PRECARIEDAD

En medio del descontento general ante el anuncio de la reforma de las pensiones, y buscando la complicidad de los llamados “agentes sociales”, el gobierno Zapatero presenta sus propuestas para una nueva reforma laboral. Entre las medidas “estrella” de este nuevo ataque a las condiciones de los trabajadores en general, está el impulso a los contratos a tiempo parcial, y de eso desgraciadamente las mujeres sabemos mucho, ya que cuatro de cada cinco contratos a tiempo parcial es ocupado por una mujer. ¿Pretenden hacernos creer que la mejor forma de conciliar la vida laboral y familiar es vivir con salarios de 400 o 500 euros?

Y además, pretenden que la jornada quede a libre disposición del empresario para “adaptarla a las variaciones del proceso productivo”. ¡Que les pregunten a las trabajadoras de El Corte Inglés las “ventajas” que tienen para sus salarios y su vida familiar las jornadas flexibles que les acaban de imponer! Necesitan precarizar aun más las condiciones de trabajo, y las mujeres somos las primeras en sufrir sus consecuencias.

Eso si, se sigue sin mencionar siquiera a las 700.000 mujeres (la gran mayoría inmigrantes) que se calcula que trabajan como empleadas de hogar, y que en pleno siglo XXI, y a cambio de una media de 8 euros la hora de trabajo, siguen sin derecho a paro, a baja por enfermedad, a vacaciones, no saben lo que es un contrato y no pueden pensar en jubilarse y cobrar una pensión contributiva.Sin olvidar que el grueso del servicio doméstico lo componen mujeres inmigrantes, condenadas a la economía sumergida fácilmente mantenidas en la clandestinidad por ser un sector ubicado dentro del ámbito de la privacidad familiar, con condiciones laborales parecidas al régimen esclavista supuestamente abolido. Y no dejando de lado tampoco a todas aquellas mujeres que dentro de sus hogares cargan/cargamos con todo el peso del trabajo doméstico, no remunerado y tan infravalorado.

Por todo ello este 8 de Marzo debe ser una jornada de lucha, de participación masiva de las mujeres trabajadoras en la manifestaciones, para desde las mismas decir NO al plan del Gobierno y la patronal, y reclamar de las organizaciones sindicales la convocatoria de una huelga general que eche atrás la reforma laboral y la de las pensiones .

CON LAS MUJERES DE HAITI

En el Día Internacional de la Mujer Trabajadora queremos manifestar nuestra solidaridad con todas las mujeres del mundo que luchan contra la opresión y la explotación capitalista, con las principales víctimas de las guerras imperialistas como son las mujeres de Palestina, Irak o Afganistán.

Y hoy en particular nos queremos solidarizar con las mujeres de Haití, que han visto como a la situación de profunda miseria en la que viven se le añaden las consecuencias del terremoto que han sufrido. Por eso nos sumamos a la campaña de recogida de fondos impulsada desde el Comité de Empresa de UPS-Vallecas (Comité UPS Vallecas Trabajadores Haití; La Caixa – 2100 4035 87 2200053765).

Llamamos a la organización de todas las mujeres en torno a un feminismo anticapitalista basado en la disidencia activa y no en el victimismo. Queremos un feminismo que reivindique con valentía la diversidad del ser mujer; que incorpore, porque es suya, la lucha contra las injusticias sufridas cada día, y con más intensidad en un contexto de crisis, por las migrantes, las que sufren violencia machista, las lesbianas, las transexuales y transgénero y por la cantidad creciente de mujeres que, ante la ausencia de otras alternativas, se ven obligadas a prostituirse.

Somos trabajadoras explotadas por el capitalismo que reclamamos también, con rabia, nuestro derecho a la libertad sexual y corporal, constantemente atacadas por el sistema patriarcal y heterocentrado.

ABORTO: NI ES LIBRE NI ES GRATUITO

Durante años miles de mujeres reclamamos en las calles ABORTO LIBRE Y GRATUITO, a cargo de la Seguridad Social y sin derecho a objeción de conciencia en la Sanidad Pública, y este punto fundamental sigue sin recogerse en el nuevo Proyecto de Ley. Pero la realidad es que hoy, cuando la crisis económica empeora las condiciones de vida, las trabajadoras somos las que sufrimos en mayor medida sus consecuencias. Son muchas las mujeres, fundamentalmente jóvenes inmigrantes, que se empiezan a ver obligadas a recurrir a los abortos clandestinos, una de las formas de violencia más descarnadas que esta sociedad patriarcal ejerce sobre la mujer. El proyecto del Gobierno es papel mojado porque no garantiza el derecho de las mujeres a poder abortar en los hospitales de forma gratuita y en las mejores condiciones médicas.

Ven a la manifestación

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