Decenas de trabajadores y trabajadoras denuncian que han enfermado por fumigaciones en edificios públicos

Por Betevé Web

El Instituto Catalán de la Salud indemnizará una trabajadora expuesta a los productos químicos y incapacitada laboralmente con 160.000 euros

Al menos unos setenta trabajadores han denunciado haber sido afectados por la inhalación de insecticidas utilizados en las fumigaciones en sus centros de trabajo, en muchos casos edificios públicos. La cooperativa de abogados Colectivo Ronda  lleva los casos, uno de los cuales ya ha sido sentenciado en favor de la demandante. Se trata de una antigua trabajadora del CAP Lope de Vega y del CAP Ramon Turró. El TSJC ha condenado al Instituto Catalán de la Salud a indemnizar con 160.000 euros. El juez considera probado que la exposición a estos insecticidas le ha causado sensibilidad química múltiple grave, fatiga crónica y fibromialgia.

Los abogados de la afectada, del Colectivo Ronda, aseguran que llevan seis casos más de antiguos trabajadores de los mismos centros de salud y que presentan cuadros médicos similares, pero apuntan que, en total, hay cerca de setenta trabajadores afectados por inhalación de los insecticidas, unos productos llamados organofosforados. Son los casos denunciados en esta cooperativa de abogados pero podría haber muchos más ya que, según Jaume Cortés, uno de los letrados que trabaja, “muchos trabajadores jubilados de estos edificios que quizás sufren problemas de salud ni siquiera saben que se deben a estas exposiciones “.

De los clientes del Colectivo Ronda que han denunciado, además de los dos CAP del Poblenou, hay que trabajaban en otros edificios públicos donde se han hecho las mismas fumigaciones como el Hospital Vall d’Hebron, el Departamento de Trabajo , el de Enseñanza o el CAP Tarraco. También afectados que trabajaban en edificios de empresas privadas, como el Hotel Hilton.

Durante muchos años no había suficiente conciencia de los efectos nocivos de la exposición continuada de estos productos, los organofosforados, y muchos trabajadores han sido contaminados sin tener conocimiento. Un problema añadido es que los espacios fumigados necesitan un mínimo de 24 horas para ventilar y hay edificios con poca ventilación a los que los productos químicos no desaparecen hasta después de más de 200 días. Según el Colectivo Ronda, estos productos se siguen utilizando pero se han incrementado las medidas de seguridad y prevención como una ventilación adecuada de los edificios donde se fumiga.

El ICS, condenado a indemnizar a una trabajadora

El caso sentenciado en junio de 2017 es el de una trabajadora incapacitada laboralmente con un cuadro de sensibilidad química múltiple grave, fibromialgia y fatiga crónica. Según dicta la sentencia, todo ello se debe a la exposición a insecticidas que sufrió entre 1989 y 2003, cuando trabajaba primero al antiguo CAP Lope de Vega y luego al CAP Ramón Turró. La afectada fue consciente de lo que le pasaba después de comenzar a experimentar mareos, vómitos y disfunciones de las vías respiratorias y digestivas. El juez del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña determinó en 2017 que el Instituto Catalán de la Salud debía indemnizar la denunciante. Ahora se ha acordado, vía conciliación, pagarle 160.000 euros por los daños y perjuicios. Los otros seis antiguos trabajadores de estos centros sanitarios que tienen patologías similares aún están pendientes de lo que dictamine la justicia en sus casos.

Múltiples afectados

El año 94 salió a la luz el caso de unos trabajadores del Hospital Vall d’Hebron intoxicados por la exposición constante a los productos químicos que se utilizaban para fumigar su puesto de trabajo. Fue el primer caso que llamó la atención sobre esta cuestión y fue un punto de partida para poder detectar casos similares en este y otros edificios públicos y privados.

Desenes de treballadors denuncien que han emmalaltit per fumigacions en edificis públics

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