De vecinas a ‘terroristas’: la identidad impuesta

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Nacida en Barcelona hace 23 años, Miriam se define como musulmana no practicante. «No rezo, tampoco como cerdo, pero sí hago el ayuno por el Ramadán» y añade que viste con ropa «moderna, ligera». Quizá por eso nadie lo identifica de entrada como musulmana. «Cuando la gente me conoce no me identifica como tal, pero cuando saben que soy palestina …» le toca escuchar «tonterías debidas a la incultura». O cuando la policía ve su apellido, árabe, «empieza el show». La equiparación de árabe con musulmán y musulmán con «terrorista» es una constante. Ella entiende que «como musulmana no he sido agredida, pero sí ofendida muchas veces».

«Lo que más me molesta es que como musulmanes siempre hemos de explicarnos y justificarnos, y rechazar el terrorismo abiertamente porque si no piensan que eres simpatizante», explica Miriam / Mayu Ruíz

Considera que la islamofobia ha aumentado desde el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York y, sobre todo, en los últimos tiempos debido a Estado Islámico. Sin embargo, diferencia entre «la población inculta y islamófoba» que realmente tiene miedo y de otra gente que sabe diferenciar la manipulación mediática y que ya comprende que el Daesh no representa todo el islam. «Lo que más me molesta es que como musulmanes siempre hemos de explicarnos y justificarnos, y rechazar el terrorismo abiertamente porque si no piensan que eres simpatizante», cuenta Miriam. La gente saca estos temas delante de ella «para ver qué respuesta digo o dejo de decir».

«Vete a tu país»

Con 21 años, Fátima es «creyente y practicante» del islam. Ha vivido episodios de islamofobia «en la propia piel» tanto en la calle, como por parte de amistades como de la policía. Uno de los clásicos es que le digan «vete a tu país», lo que, según ella puntualiza con ironía, «ya lo hago». Y es que Fátima es nacida y residente en Barcelona de toda la vida. «Como soy musulmana la gente cree que también soy extranjera».

El rechazo aumenta en función de la visibilidad. «Cuando me puse el hiyab pude sentir en primera piel la islamofobia». Y añade que cuando hay acciones violentas en Europa o EEUU que se vinculan al fundamentalismo islámico «la islamofobia está más presente, sobre todo en la calle». Ella también la sufre en las redes sociales. Le recriminan que hable de feminismo, «parece que ser musulmana y feminista no cuadra». Alguna vez le han dicho que su religión es machista, aparte de los comentarios clásicos «mora de mierda» o «quítate ese velo».

Fátima también sufre la discriminación en las redes sociales. Le recriminan que hable de feminismo, «parece que ser musulmana y feminista no cuadra»
Para ella, los comentarios son cotidianos. Entiende que «la islamofobia es una constante desde todos los ámbitos de la sociedad», donde considera que está «muy normalizada». En este sentido, destaca que, más allá de los casos concretos, la islamofobia «es una constante en nuestras vidas», aunque se ve más cuando se manifiesta «de forma muy violenta». Por ejemplo, la Fátima explica el caso de una mujer mayor que la empujó expresamente por el centro de Barcelona. El empuje fue seguida del comentario «mora de mierda, mira por donde vas».


Fátima explica que el tren, más de una vez, se ha encontrado con miradas «inquisitivas» hacia su mochila, «como si en algún momento tuviera que estallar» / Mayu Ruíz

En el tren también lo ha sufrido, cuando se ha encontrado con miradas «inquisitivas» hacia su mochila, «como si en algún momento hubiera de estallar». Este tipo de situaciones, así como los comentarios, prejuicios y estereotipos en los medios de comunicación «son las violencias más sutiles y más pesadas».

Miriam y Fátima no son casos aislados. Con datos de 2013, en Cataluña viven 465.142 personas musulmanas, de las cuales 100.121 son catalanas de nacimiento. Son personas que ven empeorado su día a día por la construcción social de los medios de comunicación y del poder político. La causa es la equiparación de su religión con el terrorismo. Incluso, haber nacido en Cataluña no las salva de ser consideradas como potenciales terroristas en lugar de vecinas normales y corrientes.

IMAGEN DE PORTADA: La Miriam i la Fàtima no són casos aïllats. Amb dades del 2013, a Catalunya hi viuen 465.142 persones musulmanes, de les quals 100.121 són catalanes de naixement – Mayu Ruiz

https://directa.cat/de-veines-terroristes-identitat-imposada

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