De Twitter a las calles: el Activismo en las redes sociales

“… A pocos metros de mi, a mi izquierda, una chica de unos 20 años, con el pelo rizado, negro y con gafas de diseño, sacó un HTC (mezcla de iphone y blackberry) e hizo una foto de un arresto violento que acontecía ante ella. Estaba difundiéndola de forma furtiva, como si de alguna manera alguien la estuviera observando, como con miedo a ser descubierta…”

Esto que has leído aquí arriba es un fragmento traducido del libro “Tweets and the Streets: Social Media and Contemporary Activism”, de Paolo Gerbaudo, en el que relata lo que él mismo vio cuando se encontró en medio de las famosas manifestaciones en El Cairo y que, indudablemente estos días, tiene protagonismo en mi bolso, en mi mesilla de noche, sobre la mesa del pc…

Twitter y otros medios sociales online, se han convertido en un arma de movimiento de masas muy poderosa;  se han consolidado como canales muy importantes para aunar a una sociedad con unos mismos ideales, para que actúen en defensa de unos derechos y que, a su vez, deseen reivindicar un cambio político y social que mejore su calidad de vida.

Haciendo memoria y si echamos una vista rápida al pasado (que a mi tanto me gusta), se podría decir que los canales sociales online serían el equivalente contemporáneo de lo que el periódico, el cartel, el folleto o el buzoneo fueron en su momento para el movimiento obrero. Gerbaudo nos habla en su libro de “periodismo ciudadano”, empleado para provocar la “atención externa” de la población.

Cada Red Social, con su rol

Según Paul Mason, periodista de la BBC, las funcionalidades de las distintas redes sociales como herramienta suite completa del activista contemporáneo, serían las siguientes:

 

  • Facebook se utiliza para formar grupos, establecer fechas y lugares para reunirse en un plano físico. Es ideal para concretar cuáles serán las pautas a seguir dentro de todo el proceso reivindicativo y recopilar, además de poner al alcance, toda la información relevante.
  • Twitter es empleado para describir los hechos en tiempo real y difundir noticias sin pasar por terceros o por otras “operaciones engorrosas” de recopilación de datos típicas de los medios de comunicación.
  • Youtube y otras redes sociales de videos y fotos proporcionan un medio para dar evidencia inmediata de las informaciones que se van publicando en las otras redes sociales como Facebook o Twitter. Son las “pruebas” que atestiguan lo que estamos relatando

 

La utilización de #hastags para seguir los eventos o una campaña activista completa es muy útil para evitar ruido de otro tipo de noticias y para que la gente pueda seguir en cada momento los pasos que se van dando.

¡Un gran activista de Oriente a Occidente!

En los últimos años, el mundo, desde Oriente a Occidente, ha despertado a la era digital de alguna u otra forma: ocio, diversión, comunicación, información… Ahora, también es utilizado como un medio de reivindicación y de libertad de expresión. Dos han sido los casos más sonados de activismo en las redes sociales. Si os parece, veámoslos muy por encima:

 

  • Revueltas de Egipto. Pocos días después del 25 de enero de 2011, después del exitoso derrocamiento del presidente tunecino Ben Ali, Twitter se proclamó como “medio de comunicación e información” predilecto contra la censura vigente en otro país descontento con su régimen de autoritarismo: Egipto. Todo comenzó tras la muerte de un joven, Khaled Said, a manos de dos agentes de la policía secreta por haber publicado en Internet un video que documentaba la implicación de los miembros de la fuerza policial en un asunto de drogas. La imagen de su rostro, completamente destrozado, comenzó a circular por Internet, despertando a muchos jóvenes a la brutal realidad de Egipto de Mubarak. Esto, sumado a la constancia de la vigilancia policial en las calles para evitar altercados, hizo que se consideraran las redes sociales como un vehículo más que acertado para  la organización de las protestas. Se crearon, en reacción a esto, numerosos blogs y páginas de Facebook, e incluso, se publicaron vídeos y otros recursos visuales. ONGs y periodistas dieron de alta, poco después, una cuenta de Twitter que contó con más de 12 mil seguidores y que iba relatando, en tiempo real todo lo que iba sucediendo durante las revueltas: textos, imagenes, videos… Los hashtahg #egypt, #mubarak y #25jan fueron trending topic mundial durante varios días, pero también fueron famosos otros como #Apr8, #Jun28 y #Jul8,  relativos a las tres ocupaciones que se hicieron en la plaza de Tahrir en el centro del Cairo, antes y tras la caída de Hosni Mubarak. No sé si conocéis esta famosa imagen de Hossam el-Hamalawy حسام الحملاوي, “The Revolution Will Not Be Tweeted” (la revolución no será tuiteada), que apareció grafiteada en respuesta represiva al creciente tráfico online de información, en relación a las manifestaciones, que circulaba por todo el mundo.
  • Movimiento 15M. Rechazando cualquier identificación derecha / izquierda, “los indignados” protagonistas de las protestas en España, se anunciaron como no representados por los partidos existentes y los sindicatos. Optaban a un cambio, a una forma de democracia participativa o “democracia 2.0″ y para eso, hicieron uso de Facebook y Twitter. En comparación con Egipto, donde tuvo un papel menor como medio de movilización, en España jugó un papel importante a la hora de atraer la atención sobre el movimiento y la generar conversaciones entre los activistas, periodistas, bloggers, académicos y simpatizantes. Debido a las cargas policiales en las sentadas de la Puerta de Sol y las manifestaciones frente al Congreso de los Diputados (pongo como ejemplo Madrid, aunque hubo muchísimas más por todo el país), @saraagb decía en su twitter: “Vivo en un país donde se puede acampar para ver a Justin Bieber pero no para defender tus derechos. Copia y pega. #notenemosmiedo #nolesvotes“. Incluso, con todo esto, se crearon otros hashtags como #nonosvamos y #yeswecamp (un juego de palabras con el lema de Obama “Yes we can”)
  • En las semanas anteriores a la del 15, el hashtag #15M se convirtió en trending topic en varias ocasiones en España, lo que a su vez provocó una nueva oleada de entusiasmo, y que condujo a una avalancha de tweets y mensajes de Facebook. Este y otros hashtags como #indignados, #tomalacalle, #spanishrevolution se convirtieron en una forma, no sólo de compartir la ira reprimida contra “el sistema”, sino también como un cultivo colectivo de la esperanza sobre la capacidad de las personas para reaccionar. A pesar de los intentos de dar a conocer la naturaleza de este movimiento y las pretensiones reales, las acciones llevadas en la calle, alentadas en las redes sociales, tuvieron poca acogida por los medios de comunicación tradicionales. Fue entonces cuando @odarriba lanzó este tweet:  ”Cuando en un país hay 60 manifestaciones simultáneas y no sale en ningún medio pasa ¿no?’
  • Muchos medios de comunicación, muy al contrario de la cobertura que se esperaba, expusieron correlativamente las pérdidas que sufrieron los pequeños comercios de la zona y la gran cantidad de ¿perroflautas? que allí se concentraban, lo que creó una idea errónea en la gente que solo se informaba por estos medios tradicionales de lo que el 15M realmente significaba.  Por ello, para estos últimos, mucha de la culpa la tenía el pajarito azul, al que acusaban de fomentar el vandalismo.

 

Los sentimientos y emociones como base del activismo

Twitter y las demás redes sociales ofrecieron a la sociedad un canal común de protesta y de colaboración, la posibilidad de contactar y acompañarnos unos a otros cuando las cosas “se ponen feas” y cuando hay que hablar y salir a las calles. Se trató (y trata) con información de primera mano de los participantes, sin edulcorar por terceros y que, aún por encima, se hizo y hace cada día eco internacionalmente.

Las llamadas globales a participar en este tipo de actos no tendrían sentido si no lo enlazáramos a los sentimientos y emociones de las personas. Podríamos pensar, por ejemplo, que los“macrobotellones” que se organizaron por medios de las redes sociales, no fueron vistos como actos que  iban en contra de una ley que luchaba contra el vandalismo, sino que se entendía como una forma de reivindicar los espacios públicos y el derecho a reunión. La Ley Sinde propuesta por el gobierno del PSOE fue interpretada por los más activistas digitales como una “frenada” a la libertad, y cobró mucha más fuerza, cuando aparecieron los famosos documentos de Wikileaks. En ellos, constaba que el Gobierno español se vendía a las exigencias y requerimientos del estadounidense. Esto despertó un sentimiento de indignación y traición al pueblo, que esperaba políticos que no estuvieran supeditados a otros y que persiguieran, por encima de todo, su bienestar.

 

Fuente: http://smrevolution.es/blog/activismo-redes-sociales/

 

 

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