De Pablo o la clase media (Drama virtual, monologado, en un solo acto)

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Por Herminio

(Los dos únicos actores visibles, actuarán alternativamente para exponer sus monólogos ante el público).

ESCENA I

VOZ EN OFF: (Donde HERMINIO había reenviado a JAVIER un e-mail de su partido con el asunto: Huelga en Francia: El ejemplo. Sobre ello, se resalta que con esta en esta huelga se demuestra que la fuerza de la Clase Obrera no está en las urnas de las elecciones del Régimen si no en la movilización y la huelga, como también que la Clase Obrera es la que produce todo y que toda la economía depende de ella. Demuestra que los trabajadores con conciencia de clase y organizados sindicalmente a nivel del Estado pueden poner en jaque a este. Todo un ejemplo para el resto del proletariado del mundo. Un ejemplo peligroso que hay que silenciar”. A lo cual, Herminio, saliendo a escena, añade lo siguiente):

HERMINIO:   (Irónico) Parece ser que la clase obrera de Francia carece de la fuerza de la unidad podemita que nos asiste en España. En fin, que son unos anticuados, ¿no te parece, Javier; «Clase Obrera,» para qué, si nos sobran los residuos de la media. (Y hace mutis por el foro)

ESCENA II

JAVIER: (Saliendo a escena. Sarcástico) Hola amigo Herminio, Al sistema le gustan mucho esos espectáculos circenses de calle que no son capaces de conformar una alternativa política ni institucional solvente.

El pataleo es cosa de niños. A ver si algún día los de abajo comprenden cuál es su objetivo y dejan de comportarse como muchachos consentidos asumiendo su responsabilidad y tomando el poder de decisión en sus manos en vez de mendigarlo.

En nuestro país se ha conformado una nueva socialdemocracia, un nuevo lado izquierdo del sistema, pero esto está muy lejos de servir a los de abajo para su emancipación. Era necesario hacerlo para seguir demostrando a la gente que esa vía es una vía muerta como pronto se demostrará. Podemos hará en España lo mismo que Syriza en Grecia, aplicar disciplinadamente las políticas austericidas de la Troika con un poquito más de vaselina para que sean digeribles. Pero para ello hay que entender que nuestra emancipación ha de ser cosa nuestra, de los de abajo, y que solo se conseguirá a través de lograr mayores cuotas de democracia y participación real de la gente, ese «poner en libertad a los elementos de la nueva sociedad»; cosa que Podemos no parece estar dispuesta a consentir según se desprende de sus comportamientos políticos e institucionales. (mutis, mientras declama…) Y seguimos en contacto.

                                          ESCENA III

HERMINIO: (En escena nuevamente. Calmoso) ¡Pero vamos a ver, Javier!: Tan poco te ha durado, cuando aún ayer, no más, decías que en Syriza estaba la solución para Grecia, en tanto que te mostrabas coladito por  Podemos y su mentor Pablo Iglesias, como remedios de España. Pero, sobre todo, amigo, ¿a qué viene esa insistente perseverancia en tu actitud política despectiva hacia  todo que te huela a clase obrera? Y es que, a pesar –o será tal vez por ello– de tu cansino recurso de usar las citas de Marx, tergiversándolas siempre para adornar tus razones, creyendo así validarlas,  me recuerdas  al famoso Alfonso Guerra, del PSOE de sus mejores tiempos, despotricando a las bravas, en cada mitin que daba, contra el olor comunista. Pues, has de saber, amigo, que también, y sobre todo, el mismo Marx afirmaba que sólo la clase obrera (léase el proletariado) posee potencialmente toda la fuerza capaz –necesaria y suficiente, si al mismo tiempo lo quiere– de hacer reventar la hoya en la cual se cuece la economía burguesa, chafando así su alimento (de ésta, de la grande y la pequeña y, por supuesto de todas las clases  medias consumidoras, y siempre parasitarias).

Por lo demás, pero sobre todo, en cuanto a la socialdemocracia, de la cual tan necesitado te confiesas al atribuir, ahora, tu necesidad a España, cuando antes (que no tanto tiempo ha) la defendías a muerte –y lo repito– en el cuerpo de Syriza y del mismo Pablo Iglesias, Errejón, y hasta el Beiras o a cuantos más tu quisieras. ¿Qué es lo que ha pasado, amigo, para que ahora adjures de ella (de aquella necesidad para ti tan apremiante, a tus juicios pasados, mas  mantenidos, aquí mismo, en tus  e-mails, en confrontación disimulada conmigo (me refiero a tus huidas, o desprecios, de/a todo lo que te oliese, en los míos, a partidos comunistas)?

Si no lo sabes. Que no (y de esto estoy tan seguro como de todo lo que va dicho), yo te lo diré, amigo. Para lo cual, solamente, completaré lo anterior ( me refiero a lo que sigue al mensaje  reenviado que produjo tu respuesta, y que, si antes no iba en él,  ahora va añadido en negrita y en cursiva, como si no fuese mío, sino recurso a una cita, recurso que  uso para tu gusto, tal como te mola a ti. Y espero que, al fin, lo entiendas, sin dejarte seducir  por una nueva respuesta que te lleve hacia otra huida del entendimiento en sí.

Esto era, y sigue siendo, lo mismo que dije antes con todo lo que callé, al sentirlo innecesario a la comprensión profunda, pero que, ahora, ya no (no siento que no lo fuese):

El 6 de junio de 2016, 23:02,  <herminiolob@hotmail.com> escribió:

Parece ser que la clase obrera de Francia carece de la fuerza de la unidad podemita que nos asiste en España. En fin, que son unos anticuados, ¿no te parece, Javier; «Clase Obrera,» para qué, si nos sobran los residuos de la media?  O si no, ¿de qué clase media hablamos?

 Pues hablemos de la media, la clase media de España, amamantada durante todo el franquismo fascista o pseudofascista (40 años) y por ello decisiva durante la llamada Transición (otros tantos años). De aquí que ahora, yendo de capa caída (2007 en adelante), motivada por su propia contradicción, por encontrase insumida en el pavor que le causa la crisis del capital, intente recuperar la bandera –a la sombra de  la cual se había cobijado deslumbrada por los rayos incesantes del poder capitalista al cual soñaba inmortal– bandera que juzga suya, pero que habiendo sido tomada en propiedad del infiel abanderado, en la etapa decisiva, quiere volver a ondear, por ella misma al no fiar del ladrón que les condujo, de nuevo, a su antigua situación desde la cual se adivina, por temor en la caída, otra vez el precipicio del cuasi o pseudo-fascismo.  Y de aquí que la divisa tomada de la vieja clase media de otra hora, renovada  por sus hijos, sea la misma añoranza, es decir, el recuperar la sombra de la socialdemocracia.   

Porque el fin de la clase media, de España o bien de cualquier nación de Europa, salvando las  diferencias de estado, coyunturales, nunca será el librarse para siempre del fascismo, sino el de nadar entre aguas,  procurando  inútilmente no ahogarse en el proceloso océano, infinito, del poder capitalista supremo.(Vuelve a salir por el foro)

ESCENA IV

JAVIER: (Que reaparece en escena, simulando cierta contrariedad) Amigo Herminio, Yo no soy un hooligan de ninguna formación política, por tanto mi apoyo a ellas es condicional a lo que en la praxis cada cual haga. Los partidos políticos son herramientas; por mi parte animo a que se conformen herramientas que sirvan para emancipar a los de abajo. Si lo consiguen las sigo animando, si pierden su objetivo y no sirven pues eso es lo que digo, que no sirven para el fin propuesto. No hay más, amigo Herminio.

Si lo que están haciendo los franceses de abajo es patalear en las calles sin ser capaces de conformar una alternativa que los emancipe de los de arriba, pues eso es lo que digo, pues es lo que percibo. Lo mismo digo de Podemos o de Syriza. Me gustaba cuando decían que iban a conformar una sociedad más libre e igualitaria y no me gustan sus prácticas cuando se desvían de ese objetivo y solo sirven para lograr la autorepresentación del grupo dirigente. Eso es más de lo mismo de siempre y así no cambiará nada más que la situación personal, en su relación de poder, del grupo dirigente de esas partitocracias poliárquicas y a los hechos me remito.

Lo que se indica en los dos anteriores párrafos es lo que he mantenido siempre, no sé qué es lo que no entiendes de los mismos. Obviamente, si se leen desde una perspectiva hooligan, es probable que no se entiendan y se siga idolatrando el pataleo infantil (de calle o institucional, son igualmente funcionales), como si ello fuera el nuevo becerro de oro.

Y como nota aclaratoria: Me identifico con los de abajo y no con la denominada «clase obrera» por el hecho de que los de abajo que siempre estaremos abajo como Don Durito de la Lacandona solo creemos en procesos emancipatorios y no en ilusiones fantasmagóricas como las banderas, las siglas u otras reificaciones alienadoras.

Un abrazo, amigo Herminio. (Y sale de escena)

ESCENA V

HERMINIO (Entrando) Podría ser lo que dices. Pero, al césar lo que es del césar y… En fin, que, según te explicas, por lo que de ti concluyo, eres sólo un empleado de Dios al servicio de los de abajo y a los cuales te diriges para aleccionarlos de modo que no se pierdan, de ellos, los elegidos –que siempre son los humildes, o de abajo) en su camino hacia Dios.

¡Pero, Javier, lo hace mejor el Papa al cual desea visitar Pablo, según éste ya lo confesó públicamente! Vale más tu tiempo, amigo. No se lo entregues al Papa. Ni a otro. Franco ha muerto. Sólo se vive una vez. (Mutis, también por el foro, mientras que cae…

El TELÓN)

Nota.-Otro drama es el de Hermógenes, que se empeñó en el intento de ver publicada la parte central de éste (lo que va escrito en negrita), en gallego, en período electoral y en la sección comarcal de un diario gallego muy conocido, porque, según su padrino le había dicho, en él no existía la censura. Lógicamente, el intento resultó un acto fallido. De aquí el recurso a Kaos, que siempre le asiste a uno.

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