De las Instituciones en Red a las Redes Institucionales. (II/II)

La interacción en red por parte de las instituciones de un sector productivo o social (conexión de funciones) no es razón suficiente para que se establezca una red institucional, como ya hemos mencionado una de las principales razones por las que se establece una red institucional es para la toma de decisiones en un contexto especifico del sistema.

Las redes institucionales no se desarrollan como producto de un mandato institucional o jurídico, en todos los caso es el “desarrollo natural” de la sociedad el que demanda la puesta en marcha de una estructura de pares que regulen las distintas interrelaciones que se expresan en una amplia gama de intercambios sociales.

Las instituciones transformar el entorno sociocultural en el que se desarrollan, no en por nada se les consideran el soporte material del tejido social, con ellas se garantizan los intercambios de información y la formación de los actores sociales; en ellas se traducen los “genes culturales” con los que se ha de establecer la libre interacción social en la cultura. No por nada son las instituciones un contexto en el que se dirimen las diferencias y con su cambio de reordena la gobernanza (Ruano, 2002) en la sociedad.

En estas condiciones, la gobernanza aparece como una forma de gobierno (en su sentido más amplio) en la que la coherencia de la acción pública (la definición de problemas, la toma de decisiones y su ejecución) no pasa por la acción aislada de una elite político-administrativa relativamente homogénea y centralizada, sino por la adopción de formas de coordinación a distintos niveles y multiactorial, cuyo resultado, siempre incierto, depende de la capacidad de los actores públicos y privados para definir un espacio común, de su capacidad para movilizar expertos de orígenes diversos y de implantar modos de responsabilización y de legitimación de las decisión, a un tiempo en el universo de la política electoral y de la política de los problemas. Así, los espacios políticos supranacionales se revelan como escenarios privilegiados en los que se desarrollan estas nuevas formas de acción pública que pondrían de manifiesto la transformación de las formas de representación en las sociedades complejas y, en particular, la tendencia a la ruptura entre la esfera de las políticas públicas y la esfera de la representación política (en el sentido de la constitución de un vínculo social de pertenencia entre el individuo y la sociedad), lo que implica una mayor opacidad e incertidumbre en los sistemas de representación de intereses. (Ruano, 2002)

Las redes institucionales propician el incremento del capital cultural (Bourdieu, 2000) y con ello el desarrollo de la sociedad, su origen no se encuentra en un acontecimiento fortuito, por el contrario es una acción deliberada la que da paso a una morfología social en la que el espacio geográfico se trastoca y transmuta, dando lugar a nuevas formas de organización social, en la que ya no es posible aplicar los antiguos modelos de crecimiento.

Para Sergio Boisier (2005), la llamada globalización está plagada del desarrollo local, y por lo tanto no es posible apartarse de una realidad nacional sin considerar que la interacción de las grandes escalas se ven expresadas en las iniciativas locales, porque es ahí donde la cultura encuentra sus reservorios, sus puntos de encuentro consigo misma, es decir, donde la cultura se hace significado.

Desde el punto de vista cultural y de identidad el territorio también se valoriza; eso sí, dentro de una dialéctica globalizadora producida por la confrontación entre las tendencias a la homogeneización tanto tecnológicas como culturales y la defensa del ser individual y colectivo. ¿Quién se quedaría impávido ante una pérdida completa de la identidad, reemplazada por una alienación total? ¿Quién vería con indiferencia la pérdida de la nacionalidad a favor de una imaginaria ciudadanía corporativa? ¿Quién preferiría ser “ciudadano de la Coca-Cola o de la Mitsubishi” en vez de ser chileno, o argentino, por ejemplo? Entre la alienación total y la marginación completa surgen el sincretismo y la cultura “híbrida” de García Canclini. Al contrario de lo que sostiene Bauman, ser local en un mundo globalizado no es una señal de penuria y degradación social. (Boisier, 2005)

Considerar que una sociedad incorpora Redes Institucionales en su estructura burocrático-administrativa implica necesariamente trascender a la simple interconexión de funciones entre las instituciones, para llegar a concebir la toma de decisiones como una actividad compartida en la que se privilegian los objetivos por encima de las desigualdades sociales.

Quienes como Boisier (2005) reconocen las condiciones cambiantes en las que se encuentra el contexto de la economía global, observan inmediatamente que la organización en las que se encuentran establecidas las instituciones en el marco del estado-nación heredado de la modernidad, no es suficiente para tomar decisiones que sean efectivas en un entorno que cambia día a día.

La globalización supone creciente flujos internacionales de capital y tecnologías y una aplicación de los mercados internacionales y de la competencia. Esto está creando la necesidad de ajustes económicos más rápidos y más profundos que en el pasado. Al mismos tiempo, el desempeño de las regiones y de las ciudades aparece como menos ligado a la suerte de la economía nacional y más afectado por los acontecimientos internacionales. La globalización está cambiando la racionalidad de la intervención pública en términos de cómo regular la economía y cómo colocar las políticas públicas en su ligar es decir, cómo reconocer competencias subnacionales. (Boisier, 2005)

Las redes institucionales no son una simple acomodación organizacional o distribución de funciones en un entramado social, no es el traslado de una metáfora sociológica de la sociometría al discurso de las organizaciones, es ante todo la respuesta a un contexto de ampliación en el intercambio de información y la necesidad de que las estructuras sociales acumulen el capital cultural de una manera más rápida y racional.

El establecimiento de una red de instituciones da paso a una red institucional cuando se cumple principios básicos, uno de ellos, el de la horizontalidad de los actores es uno de los más importantes, porque de esta manera son los iguales los que establecen puntos de intercambio (Nodos) en los que se parte de la libre generación de conocimiento para incremento continuo de la eficiencia del sistema y los subsistemas que de él dependen.

En este sentido estamos de Acuerdo Cuando Martha Rizo García (2000) afirma que “el atributo fundamental de una red es la construcción de interacciones para la resolución de problemas y satisfacción de necesidades. Su lógica no es la de homogeneizar a los grupos sociales, sino la de organizar a la sociedad en su diversidad, mediante la estructuración de vínculos entre grupos con intereses y preocupaciones comunes. De alguna manera, las redes implican un desafío a la estructura piramidal, vertical, de la organización social y proponen una alternativa a esta forma de organización que pueda hacer frente a las situaciones de fragmentación y desarticulación que se vive en la actualidad.”

La imposibilidad de simular las redes institucionales, no es un detente para modelarlas o establecer mecanismos que propicien su desarrollo, en todo caso podemos afirmar que su existencia requiere de la combinación de dos aspectos concretos un milleu cultural altamente saturado de conocimientos y un hilo (iniciativa) que lo mantenga unido durante el proceso de establecimiento de la red, en este sentido las redes y los cristales, con sus formas quirales, son muy parecidos, he incluso podríamos decir que tienen la misma fragilidad.

Referencias:

BOISIER, Sergio ¿Hay Espacio para el Desarrollo Local en la Globalización? Revista de laC E P A L 8 6, Agosto de 2005.

BOURDIEU, Pierre. Capital Cultural, Escuela y Espacio Social. México: Siglo XXI, 2000.

HINTZE Jorge, Modelos Organizativos y Redes Institucionales, Ponencia presentada en el XII Congreso Internacional del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública, Santo Domingo, República Dominicana, 2007.

JASSO, Javier, Relevancia de la Innovación y las Redes Institucionales, Revista Aportes enero-abril, BUAP, 2004

MÉNDEZ, Ricardo, Et. Al, Redes socio-instucionales e innovación para el desarrollo de las ciudades intermedias, Revista: CIUDAD Y TERRITORIO Estudios Territoriales, XXXVIII (148) 2006, España

MOLINA, José Luís. Presentación. El análisis de redes sociales en España y Latinoamérica. Revista Redes , vol. I, 2001.

MOLINA, González José Luis. Redes Personales: contribuciones, métodos y perspectivas. Empiria: Revista de metodología de ciencias sociales . ISSN 1139-5737, Nº 10, España, 2005, p. 71-106.

MOLINA, José Luís y MOLINA, Hugo Valenzuela. Invitación a la antropología económica. Barcelona: Editorial Bellaterra, 2007.

PARRA, Riveros Hilein Redes Institucionales y Gestión Institucional

http://www.unisangil.edu.co/index2.php?option=com_docman&task=doc_view&gid=68&Itemid=438 (Consulta 12/08/09)

RIZO, García, Martha (2000) Redes Una Aproximación al Concepto.

http://sic.conaculta.gob.mx/centrodoc_documentos/62.pdf

RUANO de la Fuente, José Manuel (2002) “La gobernanza como forma de acción pública y como concepto analítico”; VII Congreso Internacional del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública, Lisboa, Portugal. 8-11 de Octubre

STACHOWICZ, Jan, Et. Al. Social – cultural aspects of the functioning of an institutional network, which is the base for the regional pro-innovating strategy implementation.ERSA 2002, Dortmund/Germany, August



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