De currículos y prontuarios está hecha la, política en el Chile de hoy

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Toda persona que voluntariamente se inserta en la actividad pública, renuncia obligadamente a su vida privada. Es una de las primeras reglas del juego político. Por ello, llorar o indignarse porque alguien le ha sacado al sol algunos trapitos personales o familiares, sólo sirve para acrecentar el volumen y el fondo de las críticas.

Contra el murmullo del pueblo, contra el “correveidile”, o contra el correo de la calle,  nadie –ni el Papa ni el dictador más feroz- puede luchar ni detenerlo. En estos menesteres es sano recordar aquella frase con la que el periodista Volpone encabezaba  todas las ediciones del diario Clarín: “Cavernarios, el pensamiento no se multa ni se encarcela”.  Incluso el asesino y ladrón Pinochet –dueño de todas las balas y todos los cañones- bebió el amargo ajenjo de esa frase…¡cómo olvidarlo!

En el caso del señor Sebastián Piñera Echenique, a la incontinencia verbal ha sumado acciones propias de un bufón, pero de los malos, de los fomes que finalmente terminan siendo pifiados. Si hay un caballo, quiere montarlo; si hay un desfile militar quiere encabezarlo; si hay un bote, quiere remar; si hay una pelota quiere patear un penal; si hay un Ford ‘T’ quiere conducirlo; si hay un helicóptero, quiere pilotarlo; si hay una nalga quiere ponerle una inyección; si hay un escenario quiere ocuparlo…definitivamente, cansa…  es demasiado,  pues su hiperkinesis y egocentrismo traspasan la frontera de lo tolerable adentrándose en los delicados territorios de la psiquiatría.

Sin embargo, lo mencionado pertenece al mundillo de la payasada política, si lo vemos desde la perspectiva del quehacer mediático-farandulero que en alguna medida ha impuesto  sus términos en el escenario político nacional, pues lo relevante, lo que de verdad debe interesar e importar, es desdibujado por lo anterior, quedando casi siempre en el rezago de las decisiones relevantes. Y en estos asuntos, don Sebastián ofrece más paño que cortar, mucho más.

Queda la impresión que al ex Presidente le conviene que su payaseo recorra el país s través de  ‘memes’, chistes y troleos virtuales. Eso le permite desmayar lo principal, como resulta ser su amplio catastro de turbiedades en materias económicas y comerciales, amén, por cierto, de los severos tropezones en asuntos políticos de interés nacional.

Veamos algunos de ellos para mejor comprender lo dicho. Para ello aprovecharemos lo escrito por el señor C. Gorigoitía en la sección ‘comentarios’ de un medio informativo que publica noticias en la web.

Banco de Talca: En la investigación del Caso “Banco de Talca” la Justicia pudo establecer que durante la dirección de Piñera en calidad de Gerente, el Banco –en esa época- tenía prestado más de US$200 millones a empresas relacionadas. Había quintuplicado su capital y reservas cuando la ley tenía como límite máximo el 25% del capital de la entidad bancaria.

El banco poseía una serie de sociedades relacionadas, muchas de las cuales no tenían existencia legal y los controladores y ejecutivos de la entidad bancaria otorgaron créditos a esas sociedades sin ningún tipo de garantía. En el proceso se logró establecer que los involucrados, desde su posición privilegiada en el banco otorgaban créditos a estas empresas, y  algunas de ellas tenían como fin comprar acciones del propio banco.

Este novedoso “modelo de negocio de capitalización” que usaba la triangulación de fondos había sido ideado por la empresa INFINCO, perteneciente a Sebastián Piñera en sociedad con otros especuladores financieros.

Como se sabe, el Banco quebró y Piñera huyó de su domicilio escapando de la sentencia judicial, siendo salvado a última hora por la entonces ministra Mónica Madariaga y, también,  por la intervención ante el gobierno militar de su tío paterno, el obispo Bernardino Piñera.

LAN: esta empresa, bajo la dirección de Piñera, se vio obligada a pagar una multa de $360 millones de pesos por la venta de acciones LAN adquiridas mediante información privilegiada.  Así fue que el año 2007 la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) resolvió multar a Sebastián Piñera Echeñique, director de LAN Airlines S.A, por haber infringido la prohibición de comprar acciones que la Ley del Mercado de Valores impone a las personas que cuentan con información privilegiada. En el caso sancionado, Piñera, compró acciones de la sociedad que integra, estando en conocimiento de los estados financieros de su compañía, sin que esta información fuera aún de dominio público.

Y el historial continúa, pudiendo resumirse en lo que se señala en las siguientes líneas:

El ‘mejor’ censo de la Historia de Chile (que al país le significó gastar un dineral inútilmente); la ley de royaltie (verdadero robo al pueblo chileno); la ley de pesca (que entregó el mar a siete familias); el fracasado y carísimo puente Cau-Cau; el perdonazo del SII a la empres Johnson por el no pago de impuestos; colusión de las farmacias (en la cual Piñera estaba también comprometido financieramente); el escándalo en el fútbol nacional (ANFP, salida de Mayne-Nichols y apoyo irrestricto al  ascenso de Sergio Jadue, con los resultados ya conocidos por todos); otra escandalera: la de Chilevisión con el director De Aguirre, su protegido, asunto en el que nuestro inefable ex presidente también estaba involucrado; los forward de su empresa BANCARD con los cuales defraudó al fisco tal como quedó graficado en el caso PENTA.

Además, no debe dejarse sin mención que en su gobierno dos ministros (Longueira y Ruiz-Tagle), así como dos diputados de su coalición (De Mussy e Isassi), dos senadores idem (Orpis y Novoa), legislaron en beneficio de las empresas SQM y CORPESDCA, las cuales financiaban las campañas de los susodichos.

Tampoco hay que olvidar otros hechos turbios que fueron merecedores de sanciones penales, que afectaron directamente a dos de los mejores amigos y socios de Piñera, como son los señores Lavín y Délano, quienes mediante coimas efectuadas a funcionarios de alto nivel en el gobierno de don Sebastián obtenían información privilegiada para beneficiar empresas que les financiaban campañas.  Agréguese a todo lo anterior aquello acontecido  con su administrador electoral, el señor Santiago Valdés y las facturas ‘truchas’.

Por último, es bueno dejar  constancia que ya no hay espacio en esta nota para referirse a las cuestionables acciones ‘comerciales’ efectuadas por nuestro personaje fuera del país (EEUU, Perú, Argentina, etc.), ni al boleteo ilícito que dos de sus hijos efectuaron en determinadas empresa que financiaban campañas de candidatos pertenecientes no sólo al sector político de su padre sino, preferentemente, a aquellos que se ubicaban al interior de su círculo más personal.

A pesar de todo lo mencionado, este político, especulador financiero y, en cierta medida, megalómano infumable, podría ser nuevamente Presidente de la República de Chile si cuenta con el número suficiente de sufragios para concretar tal acción, pues  mucho de aquello que en países civilizados se considera “prontuario” y se sanciona como tal, acá en Chile se considera un casi honorable “currículum político”.

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