“De aquellos barros, estos pestilentes lodos”

Por J. Estrada Cruz

UN MUERTO Y UN HERIDO GRAVE EN REPSOL, TRABAJANDO EN PÉSIMAS CONDICIONES DE CONTRATO, SEGURIDAD Y SALARIO

La muerte de Nono trabajador subcontratado que trabajaba para la industria química, era una muerte anunciada (como la de la novela de García Márquez) como las muertes anteriores, individuales o en grupos, y en algún caso a cientos, donde también estaba anunciado que algún día sucedería: (LOS ALFAQUES).

Sólo había una diferencia en los anuncios y era que los mismos aparecían en alguna octavilla “insignificante”, en alguna revista sindical “anticuada”, de las de antes, de las que ya no se hacían tras la muerte del dictador y la constitución de vaselina que nos endilgaron. Eran las muertes que se preveían y comentaban en reuniones de gente organizada. Era la gente que aún dudaba que hubiera desaparecido la dictadura y los explotadores sin límite y sin escrúpulos. Eran activistas sindicales y políticos que aún denunciaban sin titubeos. Activistas que seguían siendo “pájaros de mal agüero”.

De aquella literatura, decían que ya no se llevaba, que era antigua y marginal, pasada de moda. Sin embargo todavía representaba y configuraba la resistencia de clase, siendo la única que a los capitostes de la industria química les preocupaba. Entonces y hasta poco antes de la llegada del “Misógino”, en el Diari de Tarragona, se publicaban algunos artículos y denuncias sobre accidentes y escapes tóxicos, que a los industriales químicos también les ponía de los nervios y llamaban al periódico protestando y desmintiendo para que no se publicaran. Para ello, comenzaron a insertar grandes anuncios muy bien pagados.

Sólo unas pinceladas, en estos tres párrafos, sobre lo que ya ocurría entonces, para que nos acordemos del proverbio, “De aquellos barros estos pestilentes lodos” con hedor a sangre y traición.

Traición, consciente, de quienes dirigían el Sindicato entonces, que prefirieron la comodidad y la seguridad personal, a tener que confrontar jugándose el físico con la mafia capitalista y con sus cipayos gobernantes. Y traición inconsciente, de quienes les sustituyeron y hoy se encuentran al frente con una formación política y sindical sobre la lucha de clases; de cero melonero. Y por eso, el lunes 29 de Julio, CCOO aparece en el Diari de Tarragona,  hablando de los accidentes y la falta de seguridad en el complejo petroquímico, soltando opiniones sin ton ni son, repitiendo lo que ya habían dicho los propios trabajadores y cuando ya estaba extendida la denuncia por todas partes.  “¡A buenas horas mangas verdes!”.

Y qué casualidad que hasta ese momento, “el periódico provincial”, no había visto la necesidad de publicar estos mismos problemas de boca de los trabajadores afectados, silenciando sus asambleas y su indignación.

Así, este periódico da cancha a CCOO, catalogando de contundentes las declaraciones del Secretario General de Industria de Catalunya. Resalta sus declaraciones porque se ha “atrevido” a denunciar en este medio, algunas de las tropelías, (insisto) que ya hacía días que los trabajadores venían denunciando en sus asambleas, en las redes y a través de la revista de co.bas. Este liberado sindical  se refirió a que el accidente mortal en Repsol pudo haberse evitado; a que había que supervisar la seguridad en el sector; a que pudo haber negligencia en el mantenimiento de las instalaciones. Dijo que en el 2004 ya exigieron mejoras de las condiciones de seguridad; que se tomaron acuerdos para garantizar trabajo estable por la importancia que esto tenía para implementar políticas de prevención efectivas. Aseguró que las empresas burlaban los acuerdos y que escondían la información sobre accidentes. Por ejemplo, que en Carburos Metálico les dijeron, que el pasado año hubo cero accidentes, siendo la verdad que se produjeron más de medio millar y que sólo informaban de los graves, porque estos no podían esconderlos. CCOO explicó que a raíz de lo de C. Metálicos, tuvieron reuniones con la organización empresarial química (AEQT). (Ya vemos; reuniones y encuentros con la patronal nunca se echan a faltar). Luego ya hemos visto; no sirven para nada.

En fin, estos actuales sindicalistas son los que yo llamo inconscientes. No me cabe duda de que no tienen ni pajolera idea de lo que es un sindicato de clase. No saben que se encuentran en organizaciones sindicales (en CCOO y UGT) que fueron vaciadas de contenidos de clase por sus antecesores. (En una más que en otra). De modo que, por mucho que quisieran hacer, (suponiendo honestidad) no podrían, ya que desde el primer momento, (de esta falsa constitución y democracia que nos impusieron) los dirigentes obreros, del ámbito político y sindical, “los conscientes”, los que sabían de que iba el asunto, aquellos que venían de la lucha clandestina, se impregnaron de pánico, huyeron del enfrentamiento y se plegaron a la paz social y a la colaboración con los explotadores, garantizándose para sí mismos desahogados modus-vivendi. Esta “faena” la remataron (asesorados por el aparato político del PCE) activando la persecución de todos los “compañeros sindicalistas” que se resistían a claudicar y a liquidar la esencia de clase y de lucha de CCOO. A continuación el cordón umbilical de clase y lucha, quedó destruido y perdido para los que les fueron sustituyendo; o sea, para los dirigentes “inconscientes”.

El capitalismo y los gobiernos de turno, programaron cargarse todas las conquistas obreras y las mejores y más ricas propiedades públicas, aun en manos del estado.

En este complot, los dos sindicatos (CCOO y UGT) presionados por sus respectivas “correas políticas de transmisión”, no movieron un dedo en defensa de los sectores públicos; asumieron la flexibilidad laboral (inestabilidad en las profesiones y lugares de trabajo); legalización de las ETTs, (permisión de mercaderes que se quedan con parte del salario de los contratados); los “mil” modelos de contratación a la carta y la legalización de las subcontratas (una manera de dividir a los trabajadores, quitarse los conflictos de encima y abaratar los salarios por medio de la salvaje competencia entre estas empresillas y “falsos” autónomos); la modificación a la inversa para saber el IPC, (antes de los Pactos de la Moncloa en el 1977, la referencia para incrementar los salarios se basaba en el IPC constatado del año anterior (de este modo no se podía engañar) lo cambiaron por la previsión del año próximo. En este acuerdo, tramposo, las empresas dejaron de abonar un gran incremento del IPC que se había producido el año anterior y los salarios perdieron un escandaloso poder adquisitivo con la subida  previsora del año siguiente. Rebajaron en incontables ocasiones las cotizaciones de las empresas a la Seguridad Social, con el cuento de que de ese modo crearían más empleo. Y, de las cosas más perjudiciales que impusieron, con similares argumentos, fue el despido libre y el abaratamiento del mismo. Todos estos atracos laborales y económicos, contra los trabajadores, se establecieron ya, mucho antes de las dos últimas reformas laborales que han extremado y agravado el panorama laboral. Toda una abyecta actuación política, “sindical” y patronal, cuya finalidad no es otra que exprimir a placer a la clase obrera.

Es decir; los trabajadores están a merced de lo que les exijan las empresas, porque las condiciones que se han venido imponiendo y facilitando desde entonces, no les dejan otra alternativa que la de doblegarse a trabajar más, en peores condiciones y con salarios de miseria. Y esta situación no sólo continuará existiendo, sino que la realidad y su lógica nos indica que va a empeorar: el capitalismo no puede desprenderse de las contradicciones, entre las que se encuentran la competitividad a muerte en su propio seno, entre las empresas. Por eso, si la clase obrera no se organiza y lucha, será quien cargue, una vez más, con las consecuencias de esas contradicciones (de ese irracional funcionamiento capitalistas) que recaerán sobre sus espaldas.

Frente a este salvajismo funcional absurdo, anti humano, del capitalismo; la única alternativa que tienen los trabajadores, es la de reconstruir su arma “letal”: la organización obrera y su unidad en la lucha en defensa de sus intereses. Para ello, se han de dejar a un lado las diferencias personales que a veces pueden existir o surgen en el seno de la clase obrera. Así mismo, hay que saber sortear a las minorías de compañeros inconscientes, que “tiran piedras a su propio tejado”. Pues ni en  uno ni en el otro caso, debe distraernos para lograr unión y organización.

Es decir, de nuevo, los trabajadores, (sabiendo quienes son sus enemigos de clase y  colaboradores) han de ser capaces de unirse y organizarse en sus centros de trabajo y en aquellas organizaciones sindicales alternativas, que de forma honesta y sincera tratan de recuperar su confianza, para aunarles a todos y lograr una fuerza imparable de lucha frente a su enemigo de clase.

La clase obrera debe adquirir conciencia de que ya, en estos momentos y desde hace mucho tiempo, nos encontramos en un mundo que ha logrado enormes avances progresando en todos los aspectos, con lo que los seres humanos pueden obtener con muchas facilidades cuanto necesitan. Tomar conciencia de esta realidad es imprescindible para imponer la aplicación de la razón y la verdad, pues beneficia al conjunto de los seres humanos y al planeta que nos acoge.

La humanidad ha descubierto, ha progresado y ha avanzado; luego toda la humanidad debe vivir mejor. Esta, ha de ser una consigna permanente que se ha exigir con insistencia y contundencia. Los trabajadores no deberían admitir los retrocesos que se nos han venido imponiendo desde décadas a esta parte. Menos aún aceptar, que menosprecien nuestra inteligencia, que nos tomen por idiotas, cuando permitimos que vomiten sobre nosotros teorías capitalistas competitivas, para que nos dejemos explotar más, más barato y más años; de tal modo que, cuando nos jubilemos, nos queden pocas ganas de ir a “bailar” y a viajar ni siquiera con el IMSERSO.

Es muy importante e imprescindible tener pleno conocimiento  del porque se ha retrocedido de esa manera tan escandalosa y perjudicial en nuestros derechos laborales y de vida. Hemos de formarnos en la praxis de la lucha obrera y tener localizados a los culpables, de esta debacle, castigándoles con la denuncia y el desprecio que se merecen. No podemos permitir que haya organizaciones sindicales  responsables de todos los males laborales, económicos y desorganizativos que nos aquejan, y que sigan paseándose delante de nuestras narices pretendiendo seguir representándonos como si no hubiera ocurrido nada.

Históricamente el sindicalismo amarillo, (el sindicalismo de trabajadores colaboradores con las empresas, esquiroles y traidores consigo mismos y con su clase) venían de fuera, o sea, de las organizaciones  de esquiroles, de bate de béisbol en mano y pistolerismo, que organizaban las empresas para reventar las luchas y las huelgas de los trabajadores. Sin embargo hoy, las empresas, lo tienen mucho mejor, pues el sindicalismo amarillo, les ha “caído del cielo”: son las organizaciones históricas de la clase obrera que fueron forjadas  por dirigentes con prestigio y honestidad. Son las organizaciones que fueron dilapidadas y convertidas en vergonzantes herramientas entregadas en bandeja al servicio de los empresarios y del Gobierno de turno, con las que socavan los intereses de que quienes dicen representar.

Jamás las empresas podían haber soñado con esta domesticación sindical cuya efectividad, es mucho más sustanciosa que las cuadrillas de esquiroles y matones, de las que suelen echar mano cuando las necesitan. De esta manera, desgraciadamente, se benefician de la confusión existente en amplias capas de trabajadores, que aún creen que CCOO y UGT  (también la USO), siguen siendo los sindicatos que defienden sus intereses, cuando es totalmente mentira.

 

J. Estrada Cruz 6/8/2019

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