«Damos un no rotundo a la fusión por el interés mercantilista del PNV»

&nbsp Si se mantiene ese criterio, Arantza Urkaregi afirmó que «daremos un rotundo no». Por el contrario, apoyarán la fusión si tiene en cuenta la territorialidad, si destina el 50% a Obra Social, si se gestiona de forma democrática y participativa y si reconoce el marco vasco de relaciones laborales.

El acuerdo de PNV con CCOO para avanzar en la integración de Kutxa y BBK está generando una contestación elevada en diferentes sectores. En BBK, los promotores del acuerdo están tranquilos porque tienen asegurada la mayoría cualificada, pero en Kutxa falta, al menos, un voto. La mayoría sindical en Euskal Herria rechaza el proceso si no tiene en cuenta el marco vasco de relaciones laborales y si no acepta la representatividad sindical en el ámbito natural de la nueva caja. Tampoco en el ámbito político se ha logrado la unanimidad, entre otras razones porque tanto Vital como Caja Navarra quedan fuera de la operación.

La izquierda abertzale manifestó ayer en Donostia que no acepta la fusión que ha diseñado el PNV porque tiene un fin «mercantilista y partidista». Arantza Urkaregi y Agurne Barruso expresaron que «el principal objetivo del PNV es lograr el control de la nueva caja». A la vez, añadieron que «es inaceptable que el diseño de un proyecto público esté condicionado por intereses partidistas. De nuevo, el PNV pone sus intereses partidarios por encima de la ciudadanía».

Oportunidad perdida

Urkaregi y Barruso criticaron que se ha vuelto a perder otra oportunidad de «avanzar en la vertebración nacional y social de Euskal Herria. Prefieren impulsar negocios para sus intereses». Lamentaron que el partido que dirige Iñigo Urkullu se haya manifestado «al menos de palabra» a favor de la inclusión de Vital Kutxa, «pero no se plantean como objetivo poder llegar a una fusión con Caja Navarra».

Las representantes de la izquierda abertzale indicaron que si se diese una fusión a tres, dejando a un lado a la caja de Nafarroa, «Caja Navarra se vería abocada en un breve plazo a plantearse la fusión con las cajas de Rioja o Aragón». Reconocieron que una fusión a dos o a tres produce una institución financiera «de gran potencial económico. Es cierto». Sin embargo, se preguntaron qué tipo de institución nacerá. «Una que dé prioridad a su función social, o tendrá simplemente ese objetivo mercantilista y especulador como si de un banco más de los existentes se tratarse».

Para Urkaregi y Barruso, «la fusión tiene que valer para vertebrar a este pueblo, para crear empleo digno y para avanzar en un reparto más equitativo de la riqueza. Con esa fusión, estamos de acuerdo». La izquierda abertzale también dejó claro «la situación antidemocrática basada en el appartheid político. Nuestra representación en diferentes ayuntamientos y en las diputaciones no es reconocida, con lo que si el PNV consigue llevar a cabo la fusión se estará valiendo del appartheid, porque sin La Ley de Partidos tendríamos más representantes».

El alcalde de Gasteiz, Patxi Lazcoz (PSE), afirmó ayer, por otro lado, en una entrevista en ETB que «la fusión de las cajas se está planteando con falta de respeto a Alava y sin garantías para este territorio».

Cuatro condiciones para aceptar la integración de BBK y Kutxa

La izquierda abertzale reiteró ayer las cuatro condiciones que plantea para dar el visto bueno a la integración de BBK y Kutxa en una única caja de ahorros. La primera que Arantza Urkaregi y Agurne Barruso pusieron sobre la mesa es la «territorialidad». Según explicaron, «exigimos compromisos claros e irreversibles de que la nueva caja tenga en cuenta al conjunto de herrialdes de Euskal Herria». A la vez que exigieron que se apoye al sector industrial vasco, en especial, al sector público y se rechacen los proyectos urbanísticos especulativos. En definitiva, una caja al servicio de la sociedad vasca y que abarque al conjunto de Euskal Herria».

Como segunda pretensión, la izquierda abertzale defiende que se debe dedicar el 50% de los beneficios a la Obra Social, «a fin de dar respuesta a las necesidades sociales como vivienda, educación, entre otras demandas». La tercera condición que Urkaregi y Barruso reclamaron apunta hacia «una gestión democrática y participativa de la nueva entidad». En este caso indicaron que «los órganos de gobierno deben dar cabida a la pluralidad política y social existente en cada herrialde, entre clientes, entre los elegidos por los trabajadores, en la representación municipal e institucional y, entre otras, en las asambleas generales». Según la izquierda abertzale, «deben participar de forma activa en los debates y decisiones sobre la política a desarrollar y no ser meros receptores de decisiones tomadas».

Por último, la nueva caja «debe reconocer el marco vasco de relaciones laborales». Con estas medidas apoyarían la fusión.

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