Dónde se ocultará el Apocalipsis

España, 4 de Noviembre del 2010

En Estados Unidos terminaron las elecciones parciales, donde se eligen a gobernadores, senadores y miembros de la Cámara de Representantes. No han ganado ni republicanos ni demócratas. Los grandes perdedores han sido los ciudadanos estadounidenses en general, los emigrados cubanos y los cubanos que viven en la Isla. No me atrevo a decir que también haya perdido el gobierno cubano. Hace cincuenta años que el Poder factual de la Isla se mantiene incólume. El gobierno se ha mantenido contra invasiones, bloqueos y actos terroristas, fabricados en Miami con el consentimiento a veces de las autoridades de inteligencia y sin su aprobación otras. Esa maligna persistencia le ha causado a ese gobierno mayores dificultades para la gobernación y mayor entretenimiento para sus fuerzas de contrainteligencia e inteligencia. Pero en el día a día y año tras año, ha sobrevivido e incluso ha confeccionado e iniciado planes para experimentar nuevos rumbos en la organización de un Estado socialista.

Con las elecciones ocurridas hace a penas unas horas en uno de los países del norte de América, se ha perjudicado la población cubana desde un lado a otro de la Isla, pero creo que al gobierno de ese país, desde el punto de vista de su permanencia y perseverancia en buscar nuevas avenidas, nada novedoso le ha sucedido. Quizás hasta se le facilite la obra, porque no tendrá que lidiar con la interferencia de un vecino que por empecinamiento, se ha declarado enemigo del gobierno y ha terminado siendo un enemigo del pueblo de Cuba.

Con el resultado de esas elecciones también se ha perjudicado el pueblo de Estados Unidos. Es importante destacar que ese perjuicio no es precisamente debido a que un partido sea mejor que otro defendiendo los intereses de la población. Ambos marchan por senderos similares, respondiendo esencialmente a los grandes intereses que sólo se guían por la magnitud de sus ganancias. En el vaivén de reformas y búsqueda de garantías para mantener la necesaria estabilidad social, se las agencian para hacer el correspondiente ajuste de salarios y crear condiciones mínimas. Los obreros y la población en general son adormecidos al influjo de un nivel de vida que descuella en un mundo, víctima precisamente del enorme control internacional que esos intereses han logrado en menos de un siglo. Sin embargo el horizonte de ambos partidos es el mismo.

El perjuicio causado por el resultado de estas recientes elecciones estriba, no en la diferencia de ambas organizaciones políticas, las cuales son inexistentes, sino en el influjo que fuerzas de naturaleza nacionalistas, con tendencias fascistas, han logrado obtener. Son fuerzas que pululan y tienen su peso relativo, en los dos grandes vectores decisorios de ese Estado. Como consecuencia y para comenzar el desguazo, ya amenazan con eliminar la pobre reforma de salud que casi no cambia en nada la precaria situación de más de 40 millones de ciudadanos sin seguro médico y probablemente de más de 60 millones insuficientemente asegurados. Sin embargo, por aquello de buscar culpables, a una crisis provocada por aberraciones del sistema financiero y un mal uso de los instrumentos cambiarios, los supuestos gastos sociales han sido el objetivo. La espiral inversa ocasionada por los bochornosos gastos militares de dos injustificadas guerras, parecen no estar a discusión y no son considerados como una peligrosa metástasis del cáncer que sufren.

Han sido unas elecciones que vaticinan el advenimiento de las fuerzas más retrógradas, las cuales desde hace unos meses, comienzan a enseñar sus garras en otros países desarrollados. Son los próximos directores y contralores del destino mundial. La crisis económica y la incapacidad para superar la terquedad de continuar las mismas políticas juegos de bolsa y falsas concepciones del mercado, ha despertado los monstruos de la tragedia, presagiando odios, cuyos resultados aún no son previsibles.

Los emigrados cubanos han perdido. Las probabilidades de concluir una relación normal con su país se posponen en ara de los intereses de un puñado de exiliados que no se conforman con nada menos, que el control absoluto del poder político y la posesión exclusiva de las pocas riquezas de la Isla.

Los cubanos en Cuba se ven afectados porque una variedad de recursos que sólo son susceptibles de ser obtenidos económicamente, desde Estados Unidos, tendrán que conformarse con atravesar innecesariamente por una serie de dificultades. De existir relaciones normales sería de fácil acceso adquirir determinadas tecnologías. Por otra parte, el acervo educacional de una nutrida población permitiría intercambios en actividades comunes de ambos estados y quizás introducir determinadas producciones de punta que podrían realizarse nacionalmente.

Con la llegada al poder político del Sur de La Florida de un Gobernador representante bochornoso de los hombres de negocio, cuya compañía pagó cerca de 2000 millones de dólares por fraude y de un Senador y un Representante Federal, profundamente comprometidos con los aspirantes al derrocamiento del gobierno cubano, la normalización de relaciones con Cuba es dudosa. Todo indica que las relaciones exteriores con ese país permanecerán secuestradas. De no existir un despertar milagroso de la Cámara y el Senado y un rechazo del Ejecutivo, a la política revanchista defendida por ese pequeño y poderoso sector de origen cubano, la política exterior con Cuba continuará drenando por las cloacas de las aguas negras.

Es posible que el Apocalipsis no se oculte en Washington, sino en algunos edificios y hogares de la ciudad de Miami.

*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en los EEUU y subdirector de Radio Miami (www.radio-miami.com).&nbsp &nbsp

&nbsp
Foto © Virgilio PONCE
&nbsp
NOTICIAS ANTICAPITALISTAS