Cultura, sociedad y medios

En el mundo contemporáneo, cultura y sociedad son temas indisolublemente ligados a la importancia y el poder de los medios masivos de comunicación. Resulta imposible hablar de formación de valores y de la influencia de la cultura en ese propósito sin referirnos a la creciente fuerza que ejerce sobre nosotros la llamada industria del entretenimiento fundamentalmente a través de sus expresiones audiovisuales que se difunden de manera indiscriminada en el universo a través de la televisión.

Como dijera Miguel Barnet en la Mesa redonda referida a la preparación del VII Congreso de la UNEAC, los cubanos no poseemos la mejor televisión del mundo pero tampoco la peor. Son indudables los esfuerzos del Instituto Cubano de Radio y Televisión por entregar a nuestro pueblo una programación a la altura de la batalla que por una cultura general e integral libramos hoy diferentes instituciones de la nación. Sin embargo este objetivo tropieza con la todavía imperfecta programación un medio no parece asumir del todo los postulados de la política cultural de nuestra Revolución hasta el punto de que en ocasiones nos parece como si existiera otra interpretación de la misma en ese medio masivo de difusión. Percibo en la televisión cubana todavía exceso de frivolidad y mucho aburrimiento. Sin duda, falta una vinculación más estrecha con los organismos rectores de la cultura nacional. Entretenimiento y profundidad no tienen por qué estar reñidos y tal parece que tanto en la radio como en la pequeña pantalla las programaciones confunden esparcimiento con banalidad y aprendizaje con didactismo y superchería.

En este sentido considero urgente una decisiva presencia mayoritaria de nuestros artistas y escritores más valiosos en un medio que por su masividad ejerce una influencia mayor sobre la población que cualquier otro de los que cumplen una función dentro de la recreación y el enriquecimiento espiritual de nuestro pueblo.

Debemos lograr una coherente aplicación de nuestra política cultural en los medios de manera que esta sea coherente al tiempo que responda, como la de nuestro Partido, del cual deben ser garantes, el Ministerio de Cultura y la UNEAC, a los requerimientos que nos plantea el momento que estamos viviendo, en que se nos trata de imponer una manipulada globalización en el plano del pensamiento y las ideas.

Intervención en la plenaria sobre Cultura y Sociedad, VII Congreso de la UNEAC.
1ro de abril de 2008. Palacio de las Convenciones, La Habana.

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