Cuidar la naturaleza, nuevo paradigma mentiroso

Desde la década de los años noventaaparece la famosa teoría del imperio con su vocero autorizado Fukuyama y (como corolario al desastre que culminó con la desaparición de la URSS en 1991), donde fundamentalmente se presagiaba “el fin de la historia” y se consideraba como hecho absoluto que este fin significaba que había llegado al tope la historia universal con la implantación definitiva del capitalismo. Y los pueblos que aún no habíamos llegado a este estamento de la felicidad humana, estábamos “enfangados en la historia” y que la lucha de todos estos pueblos se circunscribiría solamente, a luchar por los derechos humanos, la naturaleza, el medio ambiente, la democracia, la desaparición de especies animales etc. En síntesis, ya no seria necesario luchar por un nuevo sistema de igualdad, por lo que siempre ha luchado la humanidad, pues todos estábamos felices y erael fin de la historia de&nbsp la&nbsp lucha de clases.

En la práctica esa teoría mentirosa, se hizo trizas gracias a las contradicciones del mismo sistema capitalista,que lleva en su senoa su enemigo principal, los oprimidos y explotados, que en su lucha permanente por cambiar el sistema de explotación y miseria, logran hacer retroceder las políticas, tantoen su careta fascistas o pseudo democrática en sus diferentes modelos, pero que en su esencia es el propio capitalismo imperial.

El capitalismo imperial, no descansa en su afán permanente de tragarse en su desaforada carrera a la humanidad, para satisfacer su consumismo y despilfarro, ya está por demás demostrado que utiliza la invasión, la guerra de conquista, elterrorismo, laamenaza permanente a quienes no se quieran someter a sus intereses. Y por si esto fuera poco, tienensitiado al mundo con sus miles y miles de tropas invasoras y armamento de destrucción masiva, en varios puntos del planeta con la venia y complacencia de gobiernos títeres y cómplices del sistema depredador.

Después que fracasó esta teoría para alinear al mundo en su modo de vivir que cada día se va haciendo trizas y los pueblos se rebelan en varias partes del planeta, el imperio varia su táctica, por una parte continua su agresión descarada a través de su “defensa a la democracia” y mete la plata a montones para desestabilizar procesos usando a sus esbirros criollos y sus cómplices las burguesías entreguista y antinacional de los países.

Por otra parte, hace años viene usando sus mecanismos, tanto con organizaciones dependientes de la o­nU, OEA, sus aparatos académicos incluidos sus asalariados intelectuales, que los tiene a montones y toda su red mediática mundial, para tratar de edulcorar, las protestas y las ansias de los pueblos por cambiar el sistema capitalista por un nuevo sistemade igualdad social, solidaria y en comunidad. El capitalismo moviliza a todos sus sirvientesen todo el mundo reviviendo la teoría de Fukuyama mejorada, de que “otro mundo es posible” “que el planeta se calienta” “y que el hueco negro”, “que hay que reivindicar a la mujer segregada por el hombre”,”que es la hora de los indígenas, humillados por más de 500 años”, y otros etcéteras tan importantes como todo lo anterior.

Nadie puede no estar de acuerdo con estos postulados, verdaderamente no luchar por ellos es no estar en este planeta, pero muchos han caído en esta trampa peligrosa, pues detrás de todo esto, está la necesidad del imperio de desviar la atención en lo fundamental que es la lucha de clases, considerando que el problema principal actual y primo interpares, es la lucha por cambiar el sistema capitalista y instaurar gobiernos mediante la forma más expedita posible que representen los intereses genuinos de los pueblos que se comprometan a liberarse del capitalismo imperial..

Ahora que existen varios procesos liberadores y otros que seguirán viniendo, me asusta escuchar de connotados funcionarios de alto nivel de decisión de gobiernos de nuestra región, así como de políticos y personalidades de conocida trayectoria de izquierda, declarando cada vez que tienen la oportunidad de que hoy en día “otro mundo es posible”, camuflando tener que decir “socialismo”, de que “hay que respetar la propiedad privada”, es decir a los dueños de los medios de producción o sea más claro al capitalismo. Que “la lucha es por la conservación del planeta “por que sin él no habría vida”, cierto bien cierto, de que hoy en día “ya no importa ser de izquierda o derecha”, sino conservar la naturaleza y que el nuevo paradigma sería “planeta o muerte”.

Si, hasta aquí todo parece color de rosas y así viviríamos felices toda la humanidad una vez que salvemos el planeta y nos olvidemos para siempre de cambiar el sistema de acumulación de las riquezas, que hace ricos a una minoría y empobrece a la gran mayoría del mundo hasta llevarlo a una condición de animal, saqueando y depredando el planetas, ese es el futuro de la humanidad si seguimos tragándonos la píldora mejorada de los nuevos Fukuyamas.

Confiemos en la clase obrera y sus aliados naturales, así como sus vanguardias y tendencias revolucionarias, que seguirán trasmitiendo conocimientos prácticos y teóricos, producto de la lucha cotidiana acumulando todas las experiencias verazmente clasista yrevolucionaria con conciencia solidaria hasta alcanzar una nueva sociedad verdaderamente socialista, para así acometer la solución de todos los problemas internos de los pueblos y la conservación del planeta.

Solamente el socialismo revolucionario garantizará la supervivencia de la especia humana y su entorno natural, porque la divisa y su norte siempre es y será el ser humano, con dignidad, libertad y en comunidad de iguales.

Plantearse la solución de los inmensos problemasdel hombre y la tierra, sin plantearse como premisa el cambio del sistema responsable de los males de la humanidad y el planeta, es&nbsp postergar las esperanzas de la humanidad en un mundo mejor, de iguales en armonía y en paz.

José Justiniano Lijerón

Es ex Dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB)

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