Cuba ya no está… se ha perdido en la indiferencia



Ayer platicaba con un amigo, argentino por más señas, debatíamos sobre los Derechos Humanos y Cuba.

– Los cubanos no saben lo que es pasar hambre -me decía- es cierto que su dieta es restringida, que no hay variación, que no pueden elegir de entre diversos productos, que no conocen muchas cosas, incluso les falta la fruta, que debía ser tan abundante en esa Isla privilegiada, y las verduras… pero pasar hambre, realmente no saben lo que es pasar hambre…

– Tampoco se mueren por falta de atención médica, aunque hay hospitales que son verdaderamente lastimosos, que faltan medicinas, pero tienen lo esencial, y sus estadísticas de salud son la envidia incluso de los países más desarrollados.

– Tú sabes de qué hablo, has estado conmigo en el África, has visto la cara del hambre, de la enfermedad, las epidemias, la guerra… hemos luchado juntos por salvar aunque sea una vida, y hemos visto como se nos escurren entre los dedos como la arena…

Es cierto -tuve que admitir- no es el mismo problema, no podemos darle el mismo enfoque, pero es una realidad que no se respetan los Derechos Humanos en Cuba…

– Es otra cosa… es indiferencia… y no digo que sean todos, pero el mal aqueja a casi todos los que conozco…

– Mira ese médico, Ricardo, el que se quedó hace un par de años; lo primero que me molestó de él fue ese afán por “conseguir cosas”, ¡carajo!, estábamos visitando comunidades indígenas, con esos niños llenos de parásitos, los estómagos hinchados, descalzos, en medio de aquella pobreza y al tipo lo único que le interesaba era ir a ver qué conseguía en el tianguis de cosas usadas que traen del otro lado.

– Cuando fue a Cuba de vacaciones llevaba más cosas que los gringos cuando se mudan… regresó al mes, pero ya se le veía la intención…

– Luego, desertó, como dicen Ustedes, estuvo dando vueltas por ahí, le consiguieron un trabajo de internista en un Hospital Privado, pero le pareció muy poca cosa, se juntó con una mujer y estuvo meses viviendo de ella, como si todo se lo mereciera, hasta que se acabó el dinero y un día, sin siquiera despedirse, se largó para el otro lado… ¿qué es eso compadre?, ¿cómo pueden utilizar a la gente de esa forma?

– Es la indiferencia… una forma de vida, el usufructo de la mentira, la autoflagelación que busca la compasión ajena, para sacar provecho, sin preocuparse por el dolor que puedan causar.

– Es todo un discurso vacio, esa retorica “ideológica” que deshumaniza, que sustituye al ser humano por la “sociedad”, repetida tantas veces que los ha vuelto insensibles, se vuelve parte del vocabulario común, como decirle compañero a todos, igualándonos y a la vez mirándonos desde su pedestal “revolucionario”,sin siquiera sentirse obligado a bajar a la altura del prójimo; sin discernir que la chica que despacha en la cafetería es una Señorita y el maestro de la escuela es Señor, todos “compañeros”, ¿compañeros de qué?

– Una retórica que no reconoce la compasión, solo la utiliza para hacerse pasar por un “luchador social”; pero todo es mentira, es pura fachada… lo único que les interesa es su propio bienestar y lo obtienen de la peor forma posible, estafando la buena fe de las personas.

– Es indiferencia… no valoran el esfuerzo cotidiano, sólo les interesa “resolver” el hoy, han llenado con tanta mentira su alma, los han engañado tantas veces que ya no creen en nada, son incapaces de crear su propio futuro.

– Hablas de derechos Humanos en Cuba… ¡no jodas!, los cubanos ni siquiera tienen idea de que es eso, porque para exigir tus derechos, primero tienes que reconocer y respetar los derechos de los demás y te digo, con todo respeto, son incapaces, han sido tan envenenados por la “Ideología” que ya no tienen la más mínima idea de lo que es el ser Humano, tienen tanta soberbia dentro, se creen tan especiales, tan dueños de la “verdad absoluta”, que no les toca “ni tantito así” el dolor ajeno…

– La humildad dignifica a los hombres…

Me quedé clavado en la ventana, observando el rompecabezas de la Habana… tenía que escribir lo que habíamos hablado, aún sabiendo que muchos ni siquiera entenderían el mensaje.

Las dos aceras de la calle se juntan en la lejanía, de lado y lado se repiten los portales derruidos, ennegrecidos por el polvo antiguo y el escape de los vehículos,las paredes grises y las ventanas cerradas, en una interminable sucesión de miserias humanas y olvidos de siempre; es evidente, como sus habitantes, Cuba ya no está… se ha perdido en la indiferencia…

Nota: En la foto un Medico Holandés y su conductor somalí, yacen muertos después de un atentado en Somalia contra un equipo de Médicos sin Fronteras (MSF) que trabajaba en la ciudad sureña de Kismayo.

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