CUBA y EEUU: oportunidad histórica para el reencuentro

CUBA y EEUU: oportunidad histórica para el reencuentro.

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“… la verdadera fuerza de nuestra nación no viene de la fuerza de nuestras armas o la escala de nuestra riqueza, sino del perdurable poder de nuestros ideales: democracia, libertad, oportunidad y esperanza inamovible”, B.H.Obama


El nuevo Presidente de los EEUU es Barack H. Obama. El pueblo estadounidense ha decidido voltear una página de su historia e insuflar al mundo un aliento de racionalidad. Hoy las reiteradas declaraciones del nuevo Presidente del Consejo de Estado de Cuba, Raúl Castro Ruz, han tenido correspondencia y ambos mandatarios se inclinan por el diálogo sin condiciones invalidantes previas.

Un punto de inflexión sin precedente en los 50 años de relaciones hostiles entre los EEUU y Cuba no puede mirar hacia las diferencias. Desde sus proyectos de desarrollo, ambas partes poseen un amplio campo de intereses dados al reencuentro en un cambio de Era.

No es la transformación radical de la política norteamericana hacia Cuba una moneda de cambio. Un vuelco de 180 grados en las relaciones entre ambos países está fuera del alcance de las decisiones unilaterales. La política exterior no dejará de ser una consecuencia dialéctica de la política interior de los estados; más ahora, cuando ambos países están ante realidades domésticas harto difíciles. Escenarios internos en los que las partes, más allá de orgullos y soberbias políticas, pueden exhibir logros y desafíos comunes. ¿No se jugará acaso Barack H. Obama la credibilidad de su gestión ante cuestiones como la cobertura universal de salud, problema hace mucho tiempo resuelto por Cuba e internacionalmente así reconocido? ¿No resulta acaso para la democracia en Cuba un desafío el movimiento autónomo de la sociedad civil que es posible y son capaces de mostrar los estadounidenses?

El cambio histórico que representa la victoria del proyecto de Barack H. Obama en los EEUU es, en consecuencia, una invitación a los cambios en Cuba. Puesto que la sociedad estadounidense “ha hablado alto y claro”[1].&nbsp La decisión de las urnas ha sido, sin lugar a dudas, un mensaje&nbsp de la sociedad&nbsp sobre el umbral de intolerancia ante el sacrificio de la Res-Pública en el altar de los intereses de un Imperio impuesto a toda costa. Estamos, por consiguiente, ante un momento histórico para Cuba.

El Proyecto Socialista no es para los cubanos moneda de cambio ante la perspectiva de una política exterior conciliatoria con los EEUU. Ese latente desencuentro no puede ser objeto de exposición, so pena de abonar el terreno de las diferencias insalvables. Apostar por las diferencias no allana el camino del entendimiento mutuo. No está en el interés del pueblo cubano hacerlo ni ello yace en el interés de su Proyecto de país. Son los cambios democráticos internos de Cuba los que pueden condicionar la política cubana de Norteamérica. Permanecer en el inmovilismo ante la propia necesidad de cambios continuará haciendo de Cuba un rehén de sí misma. No sólo ante los EEUU, sino ante el tránsito de época que experimenta la historia.

Si Cuba asume, justo como lo hace, que el respeto a la autodeterminación de los pueblos es la premisa básica de las relaciones entre naciones, ello constituye una premisa legítima no sólo hacia el encuentro con los EEUU, sino, en primera instancia, una exigencia para los cambios estructurales del modelo socioeconómico cubano.

El diferendo político medular entre los estados de EEUU y Cuba concierne el arbitrario Bloqueo económico y financiero que el primero le impone. Sin embargo, para Cuba es importante entender que la suspensión del Bloqueo no resuelve la viabilidad de su Proyecto Socialista. Puesto que su única suspensión, sin las transformaciones estructurales del sistema socioeconómico cubano, sólo pospone las crisis evitables. (“Pan para hoy y hambre para mañana”). Sin esos cambios sistémicos no importa cuan intensa y extensa sea una eventual Era de bonanza material, porque el cambio conceptual que puede hacer verdaderamente viable la opción socialista de desarrollo está en la plena emancipación ciudadana. La ciudadanía cautiva produce sólo suficiencia material precaria. La liberación de las fuerzas productivas (creativas) deviene condición de eficiencia del Socialismo hacia el que desde ya se puede transitar en Cuba.

Por lo tanto, la derogación del Bloqueo no puede constituir una condición de partida para el restablecimiento de las relaciones con los EEUU. El Bloqueo norteamericano contra Cuba ha sido condenado inequívocamente por la comunidad de naciones. El nuevo Gobierno de los EEUU, pero en especial Barack H. Obama, está emplazado ante su nación y ante el mundo a reconocer ese clamor internacional y a ser consecuente con el mensaje de paz con que arriba a la presidencia. El pueblo norteamericano no permitirá la impunidad de la traición al credo político por el que hoy acaba de votar.

A Cuba le corresponde hacer lo suyo. Hacer es hoy más que nunca la mejor manera de decir.

Cuba y el pueblo cubano poseen la legitimidad política y el reconocimiento moral internacional para exponerle al nuevo Presidente&nbsp de los EEUU Barack H. Obama,&nbsp su disposición y buena voluntad al diálogo constructivo. La iniciativa de las acciones de Cuba responde a la máxima prioridad de sus intereses nacionales.

Cuba está en condiciones de declarar la amnistía general a todos los condenados por delitos contra la integridad y el orden constitucional del Estado cubano. En cambio, los EEUU están en la obligación política y moral de poner fin irrestricto a la política de financiamiento (cubierto o encubierto) a todo tipo de oposición interna al Gobierno legítimo de Cuba y a las actividades subversivas y violentas de grupos organizados desde y dentro de los EEUU. Expresada y materializada esa voluntad de entendimiento mutuo, no habrían razones políticas para mantener el irregular y prolongado encarcelamiento de Los Cinco; 5 cubanos defensores de la integridad del pueblo de Cuba, cuyo único delito jurídicamente probado fue el incumplimiento administrativo de&nbsp inscripción ante las autoridades estadounidenses como agentes de la Seguridad del Estado cubano.

Cuba está en condiciones – a la luz del entendimiento anterior – de sancionar la estricta legalidad del derecho de reunión y a la expresión del disenso político. La Constitución de la República acota tales derechos ciudadanos en el marco de la calificación como delito el uso de la violencia para cambiar el orden constitucional vigente.

Cuba puede responder a la declaración del Presidente Barack H. Obama de suspender de inmediato las restricciones de viajes a Cuba de los cubanos y cubano-americanos residentes en los EEUU, con la declaración de la inmediata supresión de las restricciones para entrar y salir de Cuba a los ciudadanos cubanos. Puesto que el acceso irrestricto al pasaporte y la eliminación de medidas coercitivas (como las tasas administrativas y consulares prohibitivas) es un derecho de ciudadanía que les corresponde. Consecuentemente, los EEUU habrán de reconocer y desbloquear el derecho constitucional a sus ciudadanos de viajar libremente a Cuba.

Asumidas tales decisiones con la valentía política y la entereza moral que caracteriza al pueblo cubano, el emprendimiento de las acuciantes tareas de reordenamiento del sistema socioeconómico y específicamente de la transformación del modo de producción actual, van a condicionar el cambio de la política de Bloqueo de los EEUU con Cuba. Esa anticipación de Cuba es necesaria, no por cálculo político utilitarista, sino porque es imprescindible crear las condiciones estructurales y funcionales que le permitan al sistema socioeconómico el aprovechamiento eficiente y sostenible de la apertura de la economía cubana[2].

Desde dicha perspectiva Cuba puede relanzar cuatro iniciativas de buena voluntad para impulsar el acercamiento mutuo con los EEUU:

  1. La negociación de la extensión de las licencias de exportación de alimentos de productores norteamericanos a Cuba, acompañada de la normal financiación comercial de los exportadores.
  2. La participación de las compañías norteamericanas, sin condicionamientos más que los universales en cuanto a convenios de cooperación económica mutuamente ventajosa, en los proyectos de prospección y explotación de los potenciales recursos de hidrocarburos de Cuba en la zona del Golfo de México.
  3. El establecimiento de acuerdos-marco legales de colaboración científica e intercambio tecnológico en esferas de mutuo interés.
  4. El establecimiento de acuerdos-marco legales para el libre intercambio artístico y deportivo.

Las cuatro esferas anteriores tienen en los EEUU amplios interlocutores vivamente interesados. El Presidente Barack H. Obama está ante la obligación ética y política de escuchar y atender el reclamo de los intereses de dichas comunidades. El sostenido entendimiento de mutuo interés en tales vertientes de cooperación económica, científica y cultural ha de lograr, paralelamente, resultados prácticos que abonen la confianza recíproca en el camino hacia la plena normalización de las relaciones económicas y políticas. Ambos Estados han de cederle la palabra a sus pueblos.

La oportunidad de cambios históricos ha de ser concienciada por el pueblo cubano. Hoy, en diálogo social abierto. Mañana será siempre demasiado tarde. El compromiso socialista de Cuba consigo misma y con el cambio de Era en la región así se lo exige.

Roberto Cobas Avivar

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[1] Ha sido la frase de reconocimiento del candidato JohnMaCain a la victoria de B.H.Obama (discurso en la noche electoral, 04.11.2008).

[2] Sobre este particularpueden estudiarse otros trabajos de este autor (RCA), en:http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-hacia-consenso-sobre-transformacion-socialista-primera-parte; http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-hacia-consenso-sobre-transformacion-socialista-segunda-parte; http://www.kaosenlared.net/noticia/hacia-cambio-modo-produccion-cuba-concepto-practica

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