Publicado en: 18 octubre, 2015

Cuba: Vs. sinsabores de su Socialismo

Por Noel Manzanares Blanco

Con el “reto de infundir en cada corazón la utopía liberadora” para no perder “los corazones y las mentes de la juventud cubana”

En las últimas horas, en la Mayor de las Antillas medios de prensa se han hecho eco de la participación de Frei Betto en el Simposio Internacional La Revolución Cubana: Génesis y desarrollo histórico que sesionó en La Habana, oportunidad en la que el teólogo brasileño impartió una Conferencia Magistral acerca de los aspectos éticos y morales del tema de ese evento, y destacó: “Tenemos el desafío de ser buenos, honrados, nobles, compartidores, altruistas. Tenemos el reto de infundir en cada corazón la utopía liberadora” —las negritas son mías.

Estas palabras de Betto, me hicieron recordar que en Cuba: una mirada a su futuro, el tercer día del año en curso, signifiqué que teníamos la necesidad de la aprehensión de Valores en todas las generaciones de cubanas y cubanos; de la aprehensión de la máxima del Héroe Nacional José Martí que reza “Ser culto es el único modo de ser libre. Ser bueno es el único modo de ser dichoso”; de la aprehensión de la filosofía del Compañero Fidel Castro de acuerdo con la cual “Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado…”; de la aprehensión de lo mejor que ha creado la Humanidad, incluyendo el legado positivo de la obra de quienes piensan diferente a nosotros; al paso que subrayé: “todo eso junto será lo que nos lleve a la edificación de una sociedad cada vez más inclusiva y donde la persona encuentre cabal realización” —las negritas son de ahora.

Retomo el asunto, motivado por la reflexión de Harold Cárdenas en Enemigo Público, este 16 de Octubre, en cuyo primer párrafo se puede leer: “No es lo mismo luchar por el poder que gestionarlo, no es lo mismo hacer una revolución que mantenerla así, sin que sus partes se vayan volviendo conservadoras. Dentro de los muchos desafíos que implica construir un país mejor, está la mirada que se tiene hacia el ímpetu de los jóvenes. Lamentablemente la iniciativa a menudo es mal vista, por espontánea, por cometer el pecado de no estar reflejada en el plan de trabajo mensual. Y si eso no cambia pronto, se perderán los corazones y las mentes de la juventud cubana” —las negritas son mías.

Al respecto, me siento en el deber de decir que tengo un mínimo de conocimientos sobre qué ha sido/es la Revolución Cubana y, en consecuencia, no vacilo en opinar en este orden de razonamiento. Así, la primera idea que deseo resaltar es que, “contra viento y marea”, a pesar de que no sé cuántos pasajes de la obra que hemos construidos a partir del Primero de Enero de 1959 pudieron ser mejores, lo que resulta difícil ocultar es un extraordinario mérito de nuestro Pueblo y su Liderazgo Histórico, a saber: me refiero a exhibir a esta altura un panorama que garantiza un mínimo de bienestar en la Salud, la Educación, la Seguridad Ciudadana, la Dignidad de cubanos/as… y la posibilidad de encumbrar nuestro proyecto revolucionario, muy a contrapelo de edificar un sistema ideo-político y económico-social bajo lo que quizás sea la más prolongada Guerra Multilateral impuesta a nación alguna en los últimos 55 años.

Simultáneamente, me siento en la obligación moral de denunciar el quehacer que inmovilice el ímpetud de compañeros/as que se esfuerzan cada vez más por dejar atrás eso que podemos concebir como Bloqueo interno: entre otras desgracias, el freno a las ideas modificadoras e innovadoras, allí donde lo nuevo debe ser lo que impere. Por tanto, con Harold comparto el punto de vista según el cual no es indispensable esperar por las indicaciones de “arriba” para acometer lo que el sentido común aconseja/certifica que debe ser. No obstante, me permito una acotación.

Aunque tengamos la certeza de que nuestro pensamiento es correcto en determinado contexto, ello no debe presuponer que nos asiste la verdad absoluta ante un suceso. Suele acontecer que, por falta de dominio de toda la información que mejor luz puede ofrecer para decidir una postura, no se entiende una orientación y/o consideramos que quienes ostenta la responsabilidad de decidir andan por senda equivocada. Ello, muy al margen del “secretismo” que tanto daño ha causado y todavía causa.

A la sazón, pues, encuentro bien dejar sentado que nunca estará de más esforzarnos en sopesar todos los factores que rodeen cualquier fenómeno o proceso objeto de análisis antes de emitir nuestras consideraciones; al tiempo que insisto una vez más en la pertinencia de estimular la armonía intergeneracional para enfrentar los sinsabores del Socialismo en Cuba con el “reto de infundir en cada corazón la utopía liberadora” como un tributo “a la edificación de una sociedad cada vez más inclusiva y donde la persona encuentre cabal realización” —para no perder los corazones y las mentes de la juventud cubana”.

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