Cuba: una crítica por el socialismo. La encrucijada de Cuba: peligros, retos y errores de la revolución cubana.

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Jesús García de las Bayonas Delgado

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Esta revolución no la pueden destruir ellos, pero sí nuestros
defectos y nuestras desigualdades
Fidel Castro Ruz, Universidad de La Habana, 17 de
Noviembre de 2005

Socialismo significa justicia social e igualdad, pero
igualdad no es igualitarismo
Raúl Castro Ruz, Palacio de las Convenciones, La
Habana, 11 de julio de 2008.

Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre
los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o
que alguien sabía de cómo se construye el socialismo.

Fidel Castro Ruz, Universidad de La Habana, 17 de
Noviembre de 2005

Debemos estar decididos: o derrotamos todas esas
desviaciones y hacemos más fuerte la Revolución destruyendo
las ilusiones que puedan quedar al imperio, o podríamos decir: o vencemos radicalmente esos problemas o moriremos

Fidel Castro Ruz, Universidad de La Habana, 17 de
Noviembre de 2005

 

 

Prólogo:
En primer lugar, queremos dejar antes de nada claro que lo que nos lleva a escribir este artículo son las más profundas convicciones revolucionarias y socialistas, y la necesidad, que hemos visto, de que se intervenga en el tema de la revolución cubana en el sentido en el que pretendemos apuntar con nuestras palabras. Asimismo, creemos que el mejor favor que se puede hacer por parte de quienes apoyan y están con Cuba es pensar y diagnosticar sus problemas para así trabajar conjuntamente en su solución. En cualquier caso, con esta puesta de atención sobre algunos de los problemas que tiene Cuba no queremos dar a entender que estos problemas no se den en los demás países (en los que se dan estos y otros muchos problemas más, multiplicados por millones), sino tan sólo llamar la atención sobre las consecuencias graves que estos problemas pueden tener en el proceso revolucionario cubano, y de cuya resolución satisfactoria depende en buena medida su futuro. Dejar claro, asimismo, que con ello no pretendemos dar lecciones a nadie, sino tan sólo hacer justicia a la revolución cubana en sus aciertos y virtudes, y en sus errores y problemas; que también los tiene y que, en ocasiones, son preocupantes. Sabemos, asimismo, que el tema de Cuba es muy complejo y difícil, cuando no un auténtico rompecabezas; pero que no por eso debe de echarnos atrás a la hora de pensar, reflexionar y debatir sobre Cuba y el socialismo.

1. La revolución cubana:
La revolución cubana si se ha hecho caracterizar por algo ha sido por ser una excepción a lo largo y ancho del planeta y ser una digna, cuando no la única, encarnación del programa político ilustrado y por ser punta de lanza de los procesos de cambio y de emancipación de la humanidad. Cuba es, además, vanguardia política y revolucionaria en la construcción del proyecto político y social universal e integrador que la Ilustración desde Platón, pero sobre todo desde el siglo XVIII, ha pretendido por doquier materializar y llevar a cabo en lo político y social.
Pero ocurre que la batalla de Cuba no está, ni con mucho, ganada; el socialismo será siempre una batalla continua y dura en la que no habrá que perder en ningún momento la guardia, al menos siempre y cuando las condiciones mundiales sigan siendo capitalistas. Cuba por el hecho de que haya sobrevivido a la mayor y más dura prueba que se la haya presentado jamás, esto es, al periodo especial no es por ello invencible; quizá lo sea al nivel de una agresión externa, pero no a los problemas que tiene (y que pueden surgir) a nivel interno, como bien llamaba la atención el compañero Fidel Castro en su discurso de la Universidad de La Habana en noviembre de 2005.
1.1 La defensa de la revolución:

Nosotros no vamos a hacer una defensa de Cuba en el sentido estricto del término, en parte porque éste no es el objetivo primordial que nos hemos propuesto, en parte porque de serlo dudamos de nuestra capacidad para hacerlo mejor de lo que otros lo han hecho. Véase al respecto los artículos que Carlos Fernández Liria, Santiago Alba Rico, Belén Copegui y Pascual Serrano entre otros han publicado con respecto a Cuba y que son prácticamente insuperables, y de lectura obligada para quien quiera comprender de qué va este artículoi. Pero lo que nosotros aquí intentaremos será hacer una crítica, que pretende ser al mismo tiempo una defensa, de la revolución cubana frente a los problemas y errores que ha tenido. Por tanto, en este artículo hemos pretendido llevar a cabo un ejercicio crítico de la revolución cubana, el cual constituye un paso previo (y necesario) a la defensa de la revolución cubana frente a los problemas y errores que tan profundamente le afectan. En definitiva, la revolución cubana, como cualquier otra cuestión, necesita cuestionarse a sí misma, para así defenderse y salir afianzada y reforzada. Cualquier defensa debe ser siempre crítica, debe de ponerse siempre en cuestión a sí misma como conditio sine qua nom para que sea legítima y verdadera. La crítica, desde argumentos de razón, es la única manera de avanzar no sólo en el terreno de los conocimientos, sino también en el político y revolucionario. Por lo que se hace necesario que la revolución, esto es, la construcción del socialismo se ponga continuamente en cuestión y se someta a la crítica para evitar que el socialismo caiga en falsas ilusiones, en sectarismos o incluso en el dogma.
Todo proceso revolucionario es y será indisociable, por tanto, de la crítica; la revolución siempre necesitará de la crítica, la cual no ha de ser ejercida únicamente por las elites del gobierno ni por las del partido, sino que se trata de un ejercicio que ha de ser abierto, público y de acceso universal mediante el cual se encuentre reforzada y afianzada la conciencia revolucionaria y democrática del pueblo, así como la propia revolución. Sin esto, y a pesar de que la buena voluntad pueda guiarnos en la construcción del socialismo, podemos caer en el error de construir sin preguntarnos lo suficientemente si los cimientos o principios sobre los que construimos son sólidos y firmes. O lo que es peor, de seguir construyendo sin cuestionar sobre qué cimientos o principios son sobre los que andamos laboriosamente construyendo.
De manera que aparece como necesario el que “cualquier otro” pueda hacer uso público de su razón y someter a la dura tarea de la crítica (mediante argumentos de razón) cuanto considere oportuno; y ante la libertad en el uso de la razón, ninguna autoridad democrática y socialista debe de mostrarse temerosa. Pero esto, creemos, no constituye ni mucho menos una crítica a Cuba, ya que como el mismo Raúl Castro dijo: “La Revolución es obra de mujeres y hombres libres y ha estado permanentemente abierta al debate, pero nunca ha cedido un ápice ante las presiones ni se ha dejado influir por ellas, ni por las grandes ni por las pequeñas”ii .
Pero de lo que si, en cambio, debe mostrarse temerosa la autoridad democrática y socialista es, en cambio, cuando estas condiciones del uso público de la razón no son universales, como sucede cuando la propiedad de los medios de comunicación (y por lo tanto de los medios a través de los cuales se expresa la sociedad civil y se accede a la información) se encuentran en manos privadas capitalistas y no bajo el control social. Por tanto este derecho “al uso público de la razón” debe tener a su disposición unas condiciones comunes o universales, esto es, una igualdad de condiciones, en las que “cualquier otro” pueda hacer lo mismo y en el que sólo prevalezcan los buenos y sólidos argumentos frente a los que, en cambio, no lo son. Igualdad de condiciones que ha de ser salvaguardada por el control de estos medios de comunicación por parte de la sociedad civil o el Estado, lo cual no pasa entre otras cosas sino porque la titularidad y propiedad de los medios de comunicación sea pública o estatal. Ya que si esta fuese privada, esas condiciones no podrían ser de ninguna manera universales sino, al contrario, privadas y particulares como ocurre cuando las multinacionales capitalistas son las dueñas de los oligopolios mediáticos. Hagamos referencia, con respecto a este tema, a un artículo que da a nuestro entender con el quid de la cuestión y al mismo tiempo con la única solución al respecto: Estatalizar la prensa, de Carlos Fernández Liriaiii

1.2 Cuba: primera (y casi única) democracia del mundo.

Cuba, a través de su proceso revolucionario, ha sido capaz de conjugar dos cosas que son tremendamente incompatibles de un modo casi inmejorable: por un lado unas condiciones mundiales y globales capitalistas, y, por otro, democracia, la cual no es sin socialismo. Cuba ha sido, dada la incompatibilidad manifiesta entre capitalismo y democraciaiv , la única democracia posible en un contexto mundial capitalista: el socialismo, aunque éste, no sea en verdad en estas circunstancias más que una transición al verdadero socialismo, como el mismo Marx sostenía en Crítica al programa de Gotha. En estas circunstancias no podrá haber, por tanto, más que un socialismo o comunismo de guerrav , pero que a pesar de ello puede alcanzar cuotas de libertad, democracia, participación ciudadana y derechos fundamentales como ninguna otra nación del mundo, como es el caso de Cuba. Puesto que “democrático quiere decir […] gobernado por el pueblo”vi .

2. La situación económica de Cuba:

La situación económica de Cuba es la de un país pobre, que pertenece al tercer mundo y con pocos recursos pero que, no obstante, realiza un esfuerzo continuado y progresivo por una mayor y mejor distribución de los bienes en base a un principio de igualdad de derechos y de oportunidades, así como a una mayor productividad de su economía que cubra las necesidades de toda la población.
Pero también lo es la de un país que sufre un bloqueo brutal, una guerra económica, comercial y financiera que tiene terribles consecuencias para la población en general. Cuba, como consecuencia de la caída de aliados estratégicos en los años noventa tras la caída del muro de Berlín, se ha visto sometida a una dura situación económica que ha causado enormes y profundos estragos en la población. Pero, no obstante, ha salvado enormes y grandes conquistas de la revolución como es, entre tantos otros, el acceso universal a una educación y sanidad gratuitas, el acceso universal a la alimentación, a la cultura y las artes, a las titulaciones universitarias, a la electricidad, la luz, el agua, la vivienda, al teléfono, etc. Y todo ello a la altura de los países más avanzados socialmente o incluso superándolos.
La situación económica que ha atravesado Cuba en el llamado “periodo especial” ha sido la de una reestructuración profunda en el terreno económico que la ha llevado a no tener otra salida que la de realizar cambios estructurales de gran calado, entre los que se encuentran la apertura al turismo y la adopción de la doble moneda, entre otros. Pero el problema con el que se ha dado de narices Cuba, más allá de la caída de aliados estratégicos, es que no ha desarrollado, a lo largo de los 50 años que dura su proceso revolucionario, una industria que fuese realmente soberana, sino que dependía fuertemente del mercado exterior en lo que se refiere a la mayoría de los bienes que necesitaba; algo ciertamente imposible para una isla tan pequeña y que ha evidenciado el bloqueo de EEUU a Cuba. Pero en parte no se ha producido tras el triunfo de la revolución ni hasta el momento una diversificación industrial que hiciese a Cuba menos dependiente del exterior en lo que se refiere a importación de productos de primera y segunda necesidad, y menos vulnerable a los vaivenes de los precios en el mercado capitalista internacional. La economía de Cuba de siempre estuvo fuertemente ligada al azúcar, al tabaco y al ron; productos de una economía colonial pero no propios de una economía y un país que se ha impuesto asimismo la necesidad de establecer un proyecto político propio; como, por otro lado, tampoco lo es el turismo. Cuba, actualmente, no sólo no tiene soberanía industrial en general, sino que tampoco la tiene en el terreno alimentario. Esto es algo que dificulta enormemente la construcción del proyecto político autónomo y alternativo que empezaron a construir en el año 1959 los cubanos. Esto se ha visto acuciado por la caída en los mercados internaciones del azúcar, en las que producir azúcar no ayudaba sino a contribuir a la bajada de su precio en los mercados internaciones. El problema, una vez más, se encuentra en las leyes que rigen el mercado capitalista internacional que hacen que se acaben intercambiando cantidades de trabajo muy desiguales, y del que no salen beneficiados sino los oligopolios y las grandes transnacionales; algo que evitaba en buena medida el acuerdo económico con el campo socialista, pero que se desvaneció con su caída. Lo que si ha conseguido Cuba, en cambio, es la soberanía profesional, esto es, la soberanía en la formación de profesionales, ingenieros, licenciados, etc. lo cual está dando un impulso que es vital para los procesos revolucionarios emergentes en el resto de América Latina.
Por tanto, uno de los largos problemas que ha tenido la revolución es que, asediada por infinitud de problemas, y por una situación de grandes dificultades materiales (que han marcado profundamente la conciencia de los cubanos), no ha sido capaz de llevar ni generalizar un nivel de vida satisfactorio para muchos ciudadanos desde que comenzó el periodo especial hasta nuestros días.

2.1 El problema de la doble moneda y las tiendas en divisas del Estado:

Uno de los problemas que muchos coinciden en diagnosticar en Cuba es el de la doble moneda. Pero es un problema que no viene dado por el simple hecho de que haya dos monedas en circulación en Cuba, sino por la circunstancia del desnivel brutal que se da entre ellas: el peso nacional y el peso convertible. No habría ningún problema si no hubiese una diferencia de valor tan grande entre ellas y una diferencia social tan abrumadora entre quienes tienen acceso a ella mediante algún medio (lícito o ilícito) y quienes no. O quizás podríamos decir que no habría ningún problema en que hubiera dos monedas en circulación si los salarios estatales (pagados en peso nacional) fuesen más solventes y alcanzasen a cubrir más las necesidades de la gente, o si el trabajar más y mejor fuese una manera de obtener mayores ingresos individuales para así atajar dichas necesidades o apetencias, pero esto es algo que de momento no sucede actualmente, aunque se han propuesto solucionarlo. Y esto tiene como resultado “que se trabaje menos”vii.
Cuba, como consecuencia de la doble moneda, sufre en ocasiones y en muchas áreas de la economía ajenas al turismo, de una absoluta desincentivación económica debido a la devaluación que sufre el peso nacional cubano. Para reactivar la economía productiva y que no sólo se busque el sacar unos dólares, en muchos casos ilícitamente, para resolver las dificultades es necesario eliminar los topes a los salarios estatales e incluso permitir que una o uno pueda tener más de un trabajo como manera de resolver y aliviar sus necesidades económicas, como sostenía Raúl Castro. Esto es algo que se ha planteado mal en ocasiones socialismo cubano, ya que como él mismo decía “socialismo no es igualdad de ingresos sino igualdad de oportunidades”. Y que por lo tanto si uno se esfuerza y trabaja más es de derecho que cobre más, aunque ello luego sea gravado con impuestos que redistribuyan la riqueza. Lo contrario, el igualitarismo, sería, como bien dijo, una forma de explotación del buen trabajador por el que no lo es, o peor aún por el vago. Se hace preciso, asimismo, trabajar por una nueva revaluación del peso nacional como sostenía Fidel en su Discurso en la Universidad de la Habana.
La percepción en muchos casos generalizada es que el peso cubano no vale absolutamente nada, (a pesar de que en verdad si valga y mucho más que el valor nominal del peso cubano), y que la única forma de obtener solvencia es obtener de uno u otro modo divisas. Pero el peso nacional en Cuba si vale, y mucho más de lo que comúnmente se piensa: ya que por ejemplo, “un núcleo familiar promedio paga mensualmente unos 118 pesos por los productos normados, todos subsidiados, cuyo costo a los precios actuales es de 61 dólares”viii . Pero esto no es algo que pase desadvertido sólo al turista que visita Cuba, sino que, en muchos casos, también lo hace para el cubano de a pie.
Esto lo que, ante todo, quiere decir es que a pesar de que el valor nominal del peso cubano guarde una diferencia abismal con respecto al euro, no es así con respecto al valor real: el valor real del peso cubano es en cambio bastante similar al del euro en toda una serie de productos que cubren toda una serie de necesidades primarias y secundarias, algo que se suma a una larga serie de derechos que tienen garantizados los cubanos por el hecho de serlo, independientemente, en muchos casos, de que trabajen o no o de sus ingresos.
Una de las cosas que, por otro lado, llamó nuestra atención cuando visitamos alguna de las tiendas en divisas que tiene el Estado es el sobre-precio de la mayoría de los productos que llenan las estanterías de estas tiendas del Estado. En la mayoría de los casos se trata de productos de segunda y tercera necesidad como es el caso de equipos de música, bicicletas, productos de ferretería, aunque también algo de ropa y de calzado. Se trata de productos que fácilmente podrían ser comprados en cualquier tienda de España, por ejemplo, a un precio significativamente menor. Tras un desconcierto inicial nos pusimos a intentar desvelar el porqué de esa situación que hace aún más difícil el acceso de la población en general a ese tipo de bienes y que con facilidad se pueden conseguir “por la izquierda” a precios menores. La pregunta es la misma que la de porqué un móvil con línea en Cuba puede alcanzar a costar no menos de 120 dólares, cuando en España por ejemplo podemos tener acceso a un móvil con línea de prepago por unos 40 euros.
La respuesta al problema, a nuestro entender, no puede ser sino una: este tipo de productos adolecen de un fuerte sobreprecio como consecuencia de que se encuentran gravados mediante fuertes impuestos estatales indirectos que lo que intentan es gravar fiscalmente toda una serie de ingresos que provienen en muchos casos de las remesas o de las actividades económicas al margen del Estado y sobre las cuales no puede establecer ningún tipo de control, excepto éste que es indirecto, y lejos de ser suficiente. Esto que, algunos cubanos achacan a la complicidad del estado y de las autoridades en la prohibitividad de muchos bienes, no es sino una manera de hacer que sean los “nuevos ricos” de Cuba los que costeen los presupuestos estatales y socializar las nuevas formas de riqueza que ha aparecido en Cuba, en la mayoría de los casos al margen del Estado.
Lo único que faltaría es que toda esa gente que se ha enriquecido, en muchos casos de forma ilícita, tuviera a su disposición una amplia gama de productos a precios bajos y sin pagar ningún tipo de impuesto por ellos que socialicen y distribuyan la riqueza. Pero estos precios prohibitivos es algo que genera controversia y descontento, además de malestar en gran parte de la población y ante lo que muchos toman el mal camino. De todas formas esto es algo que, quizás y en ocasiones, no se ha llegado a entender lo suficientemente por las bases como tampoco lo suficientemente explicado por las autoridades y el gobierno. Pero este control indirecto es, lo volvemos a decir, claramente insuficiente.
2.2 Las nuevas formas de riqueza en Cuba y las nuevas clases sociales: la gerontocracia.

En Cuba, que es un país socialista, se da la extraña circunstancia de que hay clases sociales (aunque hay que dejarlo claro éstas no son, ni mucho menos, clases capitalistas). Hay fundamentalmente dos clases sociales: la que maneja en divisas y la que lo hace en moneda nacional, lo cual ha trastocado profundamente la estructura de la sociedad cubana y también en muchos casos las relaciones sociales y personales.
Por tanto, uno de los problemas teóricos más graves que se le presentan a uno cuando aborda el tema de Cuba es el de cómo dar cuenta de las diferencias sociales que han surgido en la sociedad cubana en los últimos años. Parece ciertamente un problema insondable, ya que estas grandes diferencias sociales no se deben ni mucho menos a que haya unos trabajos mejor retribuidos por el Estado que otros. El salario mínimo de Cuba es de 225 pesos cubanos, pero el de un médico lo es de aproximadamente unos 400, el de un policía de unos 700, el de un teniente coronel de unos 1000, etc. Diferencias salariales que no alcanzan a explicar de ninguna de las maneras las crecientes diferencias sociales que están apareciendo en la sociedad cubana. Estas acuciantes diferencias sociales que se dan en el seno de la sociedad cubana no se deben a esto. La brecha fundamental se produce entre aquellos que tienen acceso a divisas y aquellos que, sin embargo, no lo tienen.
Destaquemos las distintas formas a través de las cuales se puede tener acceso a divisas en Cuba: remesas familiares del extranjero, opositores que son financiados directamente desde el exterior, cuentapropistas legales o alegales, trabajadores relacionados con el turismo o con empresas e instituciones extranjeras, rentistas de inmuebles a extranjeros, etc.…
Pero las diferencias sociales que están emergiendo en Cuba, a nuestro entender, no lo están haciendo como consecuencia de una liberalización de la economía y por una supuesta apertura de Cuba al capitalismo, sino por razones muy distintas que las que habitualmente se esgrimen al respecto: como es una supuesta entrada del capitalismo en la isla. No, nada de esto, hay que dar una cuenta específica y aparte de las causas que pueden estar detrás del aumento de la desigualdad y de las diferencias sociales en Cuba, que es un país socialista y en el que no valen las categorías usuales al respecto.
En primer lugar, estas diferencias sociales que están apareciendo lo están haciendo como consecuencia de la división de la economía en dos: la que funciona en divisas y la que no, esto es, como consecuencia de la doble moneda. Pero es aquí donde surge la razonable pregunta de cómo es posible que el trabajar en moneda nacional o el trabajar en divisas pueda dar lugar a desigualdades cuando el salario estatal para estos trabajos es, por lo general, el mismo. La explicación está en el desnivel brutal que existe entre el peso convertible con respecto al cubano y en que “resolver” en un puesto de trabajo en moneda nacional no es ni mucho menos lo mismo que “resolver” en divisas. En cualquier caso, a pesar de ello, “el resolver”, no es un proceso de socialización igualitaria de los recursos, sino que está atravesado por profundas diferencias asimétricas como consecuencia de las jerarquías y burocracias en las empresas del estado cubano, y por la división social del trabajo, ya que por ejemplo a un profesional de la medicina le es difícilmente posible resolver en su trabajo.
La pregunta podría ser como sigue: ¿cómo es posible que un simple dependiente de perros calientes en el aeropuerto Internacional José Martí tenga una cámara reflex de marca, y que sobrepasa incluso las posibilidades de un español de clase media? Hay que preguntarse cómo demonios es posible que, a pesar de los modestos salarios estatales, aparezca poder económico que pueda adquirir este tipo de productos en algunas capas de la población cubana. Es irrenunciable hacerse esta pregunta. Esto sin duda representa un problema, y es que ha aparecido este poder económico como consecuencia de se lleva produciendo a gran escala un fuerte robo a los recursos del estado que afecta seriamente a la distribución, en muchos casos de gran parte de la población. Pero un robo al estado del que los mayores beneficiarios no son los simples empleados (aunque puedan, en muchos casos, comprarse móviles de última generación), sino que son los gerentes de las empresas, fábricas, hoteles y demás. Éstos, los gerentes, son sin duda alguna la nueva “burguesía” de Cuba surgida del mundo de los negocios, pero de los negocios ilegales y a espaldas del Estado, y de la corrupción. La riqueza en estos casos no va ligada al trabajo personal, sino que se encuentra ligada a la apropiación (ilícita) que sistemática y continuamente hacen muchas de las jerarquías empresariales en Cuba como consecuencia del, en muchos casos, alto grado de corrupción que existe. Algo que supone, sin duda, un peligro no solo a las conquistas de la revolución, sino a su misma supervivencia.
Una nueva clase social, “la gerontocracia”, que puede cobrar un protagonismo inusitado en el futuro de Cuba de cambiar la situación política y producirse una desestabilización interna dentro el proceso revolucionario cubano. Algo a lo que podría sumarse a “la contaminación económica y cultural” que “los poderes que han inventado el cambio de Barack Obama para reconducir el dominio de Estados Unidos en la crisis del siglo XXI preparan el escarmiento más eficaz contra la Revolución cubana”ix .
Como consecuencia de esa contaminación económica y una desestabilización política Cuba podría verse arrojada al capitalismo en muy poco tiempo, en parte por algunas condiciones que se dan ya en la sociedad cubana. Como es la consolidación de esta clase social con mucho poder económico y administrativo: “la gerontocracia”, que no tiene sentido político, pero que no dudaría en vender Cuba al mejor postor, esto es, al capital y a las transnacionales.
En Cuba tienen con esto un problema muy gordo: está surgiendo una nueva clase adinerada que no es una clase capitalista ni mucho menos, sino pre-capitalista pero que puede llegar a convertirse en capitalista de darse las circunstancias políticas adecuadas. Se trata, como decimos, de una nueva clase social que ha surgido del mundo de los negocios y de la corrupción, y que amenaza con convertirse en un poder muy potente que entre otras cosas sirva en bandeja Cuba a las transnacionales, en caso de prosperar los planes que preparan los EEUU y el capital para Cuba. Una nueva clase social que se encuentra profundamente desvinculada del Partido Comunista Cubano y que puede dar la vuelta a la situación política en Cuba y “devorar lo mejor de la herencia de Fidel”x. Una clase que lleve a cabo una liberalización de Cuba que dejase desprotegida a la mayoría de la población y la arrojase al mercado de trabajo capitalista. Todo parece apuntar a que son estos “nuevos ricos” los que concentran el poder económico, y no los funcionarios del gobierno ni del partido; ello unido al papel que puedan desempeñar muchos cubanos residentes en el exterior.
De manera que la por muchos querida transición de Cuba hacia el capitalismo pueda pensarse que está más cerca de lo que a menudo se piensa; estando lejos el socialismo de ser irrevocable. Pero esto es algo que se hace ante todo necesario evitar. Y es que unas condiciones en las que el presidente del Parlamento Cubano no puede hacer un viaje a Varadero pero sí puede hacerlo, en cambio, un gerente de una fábrica de puros da cuenta de la cantidad de poder (económico) que se está concentrando en determinadas capas de la sociedad cubana ajenas al poder político, y que puede dar lugar a un “desmerengamiento” de la revolución cubana.
2.3 La corrupción en Cuba y el mercado negro:

Es en un contexto de bajos salarios estatales, y a raíz del periodo especial de doble circulación monetaria, en el que ha surgido una poderosa fuerza a espaldas del Estado, que es la de los negocios del mercado negro y de la corrupción; una fuerza que se ha hecho, hasta cierto punto, ingobernable y que, en ocasiones, desborda al propio Estado, ya que éste en ocasiones se muestra incapaz de ejercer un control sobre este tipo de actividades totalmente ilícitas y ajenas a cualquier tipo de gravamen fiscal. Por otro lado, el ambiente que rodea al turismo, que es sólo en determinadas zonas y ni mucho menos toda la sociedad cubana, se encuentra en la mayoría de los casos profundamente corrompido.
Y es que en muchos casos se percibe que existe toda una organización por parte de trabajadores del sector para robar al Estado y explotar al turista. Desde dependientes del hotel que ante el turista desprevenido le cobran de más por sus llamadas al extranjero o en el cambio de moneda, pasando por el robo en las habitaciones del hotel (de dinero, fosforeras, colonias y medicamentos) hasta toda una red, en ocasiones aliada con los propios dependientes del hotel, que ofrece al turista productos del mercado negro como son puros de calidad, productos exóticos y demás.
La sensación que, por lo general, uno tiene frente a este tipo de situaciones es que esta gente se siente totalmente impune y que no tiene ningún problema en ofrecerte productos del mercado negro, incluso a la misma salida de las tiendas del Estado en que se venden legalmente, o incluso a viva voz y en plena calle mostrando sin ningún tipo de pudor los puros ilegales, y que son sustraídos de las fábricas del Estado con total impunidad.
Un caso curioso se nos presentó en la piscina de nuestro hotel, en ella un cubano que al parecer era gerente de una fábrica de puros en la Habana Vieja nos quiso a ofrecer puros. Según nos comentó por el pasaba todo tipo de gente extranjera que le compraba cajas de puros a unos 40 o 50 dólares; cuando el precio de estos en una tienda del estado rondaba cerca de los 300 dólares, y que después vendían en España a unos precios muy superiores, desde azafatas de Iberia hasta el más vulgar extranjero, pasando por personas mayores que con la venta de puros de contrabando en España se pagan viajes a Cuba y una vez allí estancias con mujeres cubanas.
También es verdad que al cubano de a pie se le asigna una cantidad mensual de puros, los cuales puede muy bien vender o hacer cualquier otra cosa con ellos, pero en la mayoría de los casos estas ofertas están hechas por profesionales que se dedican específicamente a eso y cuya cantidad desborda cualquier asignación individual que un cubano pueda tener. Y es que no deja de llamar la atención el grado alto de corrupción y de robo generalizado al estado que existe en determinadas zonas de Cuba, fundamentalmente turísticas; donde es prácticamente difícil, por no decir imposible encontrar un taxi que ponga el taxímetro o un establecimiento que no altere sus precios para destinarlo a la cuenta de los trabajadores y así se embolsarse dinero extra que supla las deficiencias de un modesto salario estatal. Pero esto implica necesariamente que un taxista de una empresa estatal para no poner el taxímetro, de un modo u otro, ha de tener la complicidad necesaria, cuando no la compenetración, con los administradores o gerentes de la empresa que no le piden responsabilidades ni le cesan de su puesto de trabajo por no ponerlo. Este robo ilimitado es un verdadero instrumento de consumo y derroche a costa del sudor de la mayoría del pueblo cubano, cuando no un instrumento de acumulación y concentración de la riqueza.
Pero incidamos ahora en otro punto de vista, que es el de la persona honrada, y que trabaja a cambio de un modesto salario estatal; algo que sin duda se corresponde con la inmensa mayoría de la población cubana. Esta persona por muy altos ideales y valores que tenga no puede por menos que indignarse ante la situación de injusticia que se da en la sociedad cubana actualmente, en la que un rentista de habitaciones a extranjeros, por ejemplo, cobra inimaginablemente mucho más que un profesional de la medicina. Esta situación, que lo es de personas comprometidas con su país y los valores de la revolución, se hace muy difícil de domeñar y requiere de una seria y firme intervención de cara a solventarla, que de no producirse puede llegar a producir hartazgo y desesperación en la población que pueden llegar a eclosionar.
2.4 Una re-socialización de la riqueza y una organización y asociación al margen del Estado:

Cuba se da la circunstancia de que, al margen y paralelamente al Estado, surge una nueva forma de organización y asociación que lleva a cabo un proceso de re-socialización de la riqueza que suple las deficiencias, en muchos casos, de la distribución y asignación estatal. Una organización y asociación laboral en los centros de trabajo entre gerentes y empleados que re-socializa al margen del estado. Pero ello sin ningún tipo de regulación, sin ningún tipo de control, y por tanto, atravesado por profundas diferencias asimétricas, como consecuencia de las jerarquías y las burocracias. Algo que, no obstante, atiende y resuelve “las necesidades” de muchos individuos, cuando no sus desmanes de acumulación y riqueza. Aunque como decimos con profundas diferencias y desigualdades que han dado lugar por ejemplo a que surja toda una nueva clase social, “los nuevos ricos” conformada fundamentalmente por gerentes de empresas estatales.
Entre muchos de los métodos del “resolver” se encuentra, aparte de la sustracción sistemática de determinadas cantidades de productos con los que uno se desenvuelve en el puesto de trabajo, “el chivo” que consiste en que uno lleva al puesto de trabajo un producto que ha conseguido por otro lado (por ejemplo una botella de ron) y se embolsa lo que saque de él con su venta, generalmente en divisas. O la alteración de los precios de cuyo diferencial se apropian y reparten los empleados.
Pero como sucede que, en muchos casos, se tiene que tener la complicidad necesaria de los gerentes y administradores de la empresa, los beneficios acaban siendo compartidos y con una desproporción que es favorable para el administrador. Lo que los cubanos llaman “búsqueda” no consiste sino en que en el puesto de trabajo uno se las busca para obtener ingresos extra con la complicidad de los administradores, en la mayoría de los casos en divisas. Y hay casos además, como muchos cubanos te cuentan, en que hay que pagar una determinada cantidad de dólares (100 o 200) para acceder a un puesto de trabajo en divisas en el que haya estas expectativas de “resolver” o de “búsqueda”.
Por tanto creemos más que justificado hablar de una organización y asociación paralela al Estado que es básicamente una organización de los mismos individuos al margen del Estado en el puesto de trabajo para resolver las necesidades económicas, ya que en muchos casos no ven en lo legal, en lo que es estrictamente estatal un método para ello. Pero que en otros casos lo que simple y llanamente buscan es la riqueza y el dinero.
El problema de la distribución y asignación de los recursos: Por tanto, el problema que, por todo ello, hemos detectado en Cuba no es tanto que sea un país pobre (de bajo nivel económico), que lo es. Sino que, independientemente de ello, el problema que tiene Cuba es más bien un problema (creciente) que afecta a la distribución y asignación de los recursos en la sociedad cubana independientemente del nivel económico de su economía en términos generales. Hay una creciente desigualdad profunda en el seno de la sociedad cubana que es necesario ante todo atajar, una desigualdad multiplicada y favorecida por la doble moneda que es consecuencia de un progreso económico que va unido en la inmensa mayoría de los casos al robo al Estado de manera generalizada y a la corrupción, y que no se debe a una supuesta irrupción del capitalismo en Cuba.

2.5 El problema de los cubanos residentes en el exterior y el mercado negro:

La gran cantidad de cubanos residentes en el exterior que existen conlleva fundamentalmente dos problemas: el primero es el del contagio económico y cultural al que someten a la población de la isla cuando regresan envueltos en poder económico y bienes de todo tipo. Poder económico que es consecuencia no de las oportunidades que hay para los inmigrantes en general en los países capitalistas occidentales, que son cada vez muy reducidas y escasas sino de las oportunidades que se abren para el cubano medio que en la mayoría de los casos es licenciado, médico, maestro, técnico, ingeniero, etc…. y que se va a residir al extranjero. Por ejemplo, en la comunidad de Madrid y según un amigo nuestro que trabaja allí aproximadamente cerca del 80% de los médicos y enfermeros suplentes son de origen cubano. Este es el “robo de cerebros” al que se refería el compañero Fidel en una de sus reflexiones, ya que para los países capitalistas resulta mejor y más económico comprar profesionales (cerebros) en lugar de formarlos. Y así el dinero público que tendrían que emplear estos países en formar profesionales, destinarlos a planes para ayudar a la banca, a las constructoras, etc., en definitiva al capital. Un “robo de cerebros” del que salen beneficiados no estos cubanos, sino las grandes transnacionales que obtienen así profesionales bien formados a un bajo precio.
Pero el segundo y no menos importante problema es el del mercado negro: los cubanos residentes en el exterior son la principal entrada de productos que van destinados al mercado negro: ropa, productos electrónicos, etc. Recordamos que una de las cosas que sin duda llamó nuestra atención cuando cogimos nuestro vuelo fue la gran cantidad la gran cantidad de equipaje que llevaban consigo de cubanos residentes en el exterior que viajaban hacia Cuba. Un equipaje que, en la mayoría de las ocasiones, sobrepasaba los 40-50 kilos por cabeza. En un primer momento pensamos, como era natural el hacerlo, que ese equipaje portaba bienes para familiares en Cuba.
Pero al preguntarles nos dijeron que no, que iban destinados a “la venta”. Portaban principalmente ropa , que comprada en establecimientos al por mayor, iba finalmente destinada a la venta en el mercado negro en Cuba. De manera que, como ellos mismos nos decían, una gorra falsificada de la marca NIKE, que aquí compraban a un euro allí la vendían por 5 o 6 dólares, y así con todo lo demás. Un material que era la misma familia o amigos la que se encargaba de vender a esos precios prohibitivos para un salario estatal en Cuba. Pero el problema es que con resultados muy positivos, porque se encuentran por debajo de los precios en las tiendas de divisas estatales.
De manera que, en muchos casos, los cubanos residentes en el exterior, en lugar de ayudar a mejorar la situación que vive actualmente Cuba, contribuyen a empeorarla aún más entrando en el país mercancías para hacer negocio. Y este es un problema se hace muy preocupante y grave también debido a la gran cantidad de cubanos residentes en el exterior y la extensa red que suministra productos al mercado negro en Cuba. La fuerza del mercado negro en Cuba es muy poderosa y hasta cierto punto ingobernable.
Unos productos que en muchos casos incitan a los pequeños hurtos y a las estrategias (individuales o colectivas) para obtener divisas. La culpa con respecto a este problema no la tiene el estado cubano al comercializar en sus tiendas este tipo de productos como pueden ser MP3 y demás. Es más, bastante antes de que comenzasen a comercializarse en las tiendas del Estado podían verse usar por la gente, lo cual es una muestra de que este tipo de productos inundaba el mercado negro con anterioridad y lo sigue haciendo. Ya que, por lo general, pueden conseguirse a un precio menor que al que figuran en las tiendas del Estado, en las cuales, como vimos, se encuentran gravados con fuertes impuestos.
Los problemas que ha traído la apertura al turismo en Cuba: Uno de los problemas que ha provocado el turismo en las zonas turísticas ha sido el que la vida de los cubanos se haya visto sacudida por la sugestión que produce, no tanto el nivel de vida de los turistas que van a pasar sus vacaciones a Cuba, que lo pueden ver en los mismos cubanos residentes en el exterior que visitan Cuba, sino más bien por las instalaciones, productos y eventos que rodean al turismo, y que son inaccesibles para un salario estatal. Otro de los problemas que ha traído el turismo en las zonas turísticas de Cuba es el del “jineterismo”, a saber el de personas que se dedican a abordar de una u otra manera al turista para intentar sacarle unos “dólares” con algo, con una conversación, con un producto del mercado negro, etc. Pero hay una versión de este problema que es la de chicas y chicos cubanos que buscan tener relaciones amistosas, sentimentales o amorosas con extranjeros y extranjeras a cambio simplemente de divisas, y que es, por lo general, la que más preocupa.
Ante esto decir simplemente que bueno, que ese problema no dice nada contra el sistema político y económico cubano, ya que si en España apareciese un extranjero al que la cantidad de por ejemplo 1000 euros (que se corresponde a la de un salario normal en España y que no alcanza ni para llegar a fin de mes en España) le fuese sencillamente despreciable, cualquiera interrumpiría gustosamente sus largas y estresantes jornadas de trabajo en España, si encontrase un extranjero con el que pudiera darse unas vacaciones, que de ninguna otra manera se podría permitir con un salario de mileurista. Y no dudaríamos de que si le ofrecieses echar un polvo y te diese a cambio la no despreciable cantidad de 6.000 eurosxi por ello, pues acabarías lo más rápido posible con él en la cama o si te gusta, simplemente disfrutarías con ello, y con ello se acabarían tus necesidades (que en España son muchas más: hipotecas, facturas, etc.) por un prolongado periodo de tiempo. No dudamos de que, por ejemplo en España con los cerca de 5 millones de parados que hay actualmente, esta situación sería sin duda mucho más masiva de lo que pueda ser en Cuba.
No dudaríamos, quizás y por otro lado, tampoco de que si a este extranjero hubiese alguna manera de hacerle creer que estas enamorado de él (lo cual por otro lado podría ser verdad) y que por ello te quieres casar con él e irte a su país, para así sacarle o estrujarle un poco más, pues, lo acabarías haciendo; y al cabo de un tiempo lo acabarías dejando y volviendo a tu país con la gran mayoría de las necesidades cubiertas para el resto de tu vida. O que si le acabases convenciendo de que se viniera a España a vivir, con lo que lo tendrías mucho más fácil y cerca para resolver tus necesidades, y una vez resueltas le acabarías “botando” por un españolito o españolita que sin duda son más lindos y bonitos que un extranjero pálido y un poco gordo que se ha pasado todo su vida trabajando encerrado en una oficina enfrente de una computadora, sin saber lo que es la vida de verdad.
Sería, entonces, normal que muchos españolitos de a pie corrieran detrás de estos “extranjeros”, y si se les preguntase al respecto dirían que es por “necesidad”. Pero una necesidad que sólo en el caso de España y no en el de Cuba tiene que ver con la imposibilidad para pagar la hipoteca de tu casa a la cual se destina la mayor parte del sueldo, y la cual te va a quitar el banco de no pagarla puntualmente, imposibilidad para pagar las facturas de la luz, del teléfono, del gas (cuyo suministro te van a cortar si no las pagas) o para pagar la matrícula de la universidad de sus hijos. No dudamos de que estar con un extranjero “resolvería” mucho las necesidades de los españoles, mucho más de lo que pueda suponerle “resolver” a un cubano. Porque la diferencia estriba en que en Cuba nadie es echado de su casa por no pagar las facturas, como si ocurre en España.
En España, por otro lado, los problemas que tienen los ciudadanos no son sino la receta para que toda una serie de entidades, como son los bancos privados, las empresas constructoras, etc. expriman hasta el final a los ciudadanos para seguir obteniendo ganancias desorbitadas. En España, el que la gente no llegue a fin de mes no es sino la solución para que toda una serie de empresas capitalistas se enriquezcan a costa del trabajo de los demás, para que toda una serie de empresas dupliquen, tripliquen o quintupliquen sus beneficios en un muy breve periodo de tiempo. Mientras que en Cuba los problemas que fundamentalmente tiene la población se debe a un bloqueo, a una guerra económica, comercial y financiera que causa enormes pérdidas y estragos en la economía cubana.
Y ¿qué es entonces lo que hace que toda esta gente en Cuba acabe buscando al turista para así obtener de él divisas? Ellos dirán que es la necesidad, pero ya hemos visto que es una necesidad igual a la que tenemos en España. “Necesidad”, volvemos a insistir, aquí no es el hambre (que hay en España) ni la malnutrición (las cuales fueron absolutamente erradicadas desde los inicios de la revolución cubana), ni el no poder pagar las facturas de gas, luz, teléfono, etc. (como al contrario podría suceder en España y como de hecho ocurre con gente que se prostituye de verdad), ni el no encontrar trabajo. Puesto que Cuba es prácticamente el único lugar del mundo y de las pocas sociedades del mundo en las que hay pleno empleo, cuando por ejemplo el número de parados en España está situado actualmente en los 2,8 millones, ni el no poderse pagar el médico o la educación ya que en Cuba son totalmente gratuitas. Son, en cambio, las posibilidades desorbitadas que el acceso a las divisas abren para un cubano de a pie. Por tanto, lo que lleva a esta gente a intentar ganarse al turista es el nivel de vida en que quieren vivir algunos cubanos que sobrepasa el que la revolución puede de momento ofrecer como consecuencia fundamentalmente del bloqueo económico que sufre, cuando no la vagancia y la pereza para trabajar.

3. Lo que sí pasa en Cuba:

Liseida tiene 28 años, una hija a su cargo de 14 y unos estudios que llegan sólo al duodécimo grado. Se despierta todos los días cerca de las once de la mañana, después de suponemos, interminables noches de reuniones y fiestas entre amigos y vecinos en las que se intercambian muchas cosas: largas conversaciones, música y baile, bebidas, sexo, etc. En definitiva relaciones sociales y comunitarias en su más plena vivacidad y efervescencia. Liseida tiene su casa a medio construir, aunque está bastante avanzado, como nos dijo. Su casa no tiene puerta, solo tiene un tablón de madera que cruza de lado a lado de la entrada cuando no se encuentra, y que cuando está en cambio lo deja abierto. La verdad es que no le hace falta una puerta, se encuentra entre vecinos y amigos, por lo que sus pertenencias y su seguridad no corren ningún peligro. Su casa la construye por su cuenta y contratando mano de obra en el mercado negro, cuando no los materiales que emplea para construirla.
Ahora tiene un novio cubano, entre suponemos tantos otros muchos que haya habido. Según nos dicen sus amigos y algunos de sus círculos, a este novio que tiene no le importa que ella de vez en cuando esté con otros, fundamentalmente si éstos son extranjeros, a los que hay posibilidades de sacarles algo de divisas y con ello salir adelante en muchos casos sin que medie trabajo de por medio. Liseida tuvo a su hija a los 15 años fruto de una relación con un vecino suyo, ahora su hija vive con ella, después de haber vivido tiempo con su abuela materna. Por lo que sabemos ella, su hija, también tiene un novio, que es el hermano del novio de su madre, con el que está y mantiene relaciones a pesar de ser bastante mayor que ella. En Cuba, de todas formas, es normal que a la edad que va desde los 13 a los 14 años los muchachos y muchachas se inicien en las relaciones sexuales, y de una manera que empieza a ser continua desde los primeros momentos, pero la educación sexual y prevención sexual siempre les llega a tiempo. De manera que los conocimientos que a edades tan tempranas tienen sobre los asuntos de las relaciones sexuales son muy amplios.
Y todo esto en el Municipio Playa en la provincia de Ciudad Havana, donde se encuentra relativamente la Marina Hemingway, una importante zona turística y con discotecas por lo general frecuentadas por extranjeros y cuyo acceso es en divisas. Sabemos que esta zona es un lugar frecuentado por Liseida, pero para acceder a él (no sabemos si sólo porque le gusta bailar o porque busca también un extranjero) tiene que conseguir de una u otra manera tener acceso a divisas, de manera que más pronto que tarde tendrá que buscarse un extranjero con el que “resolver” esta cuestión entre otras, y conseguir en una noche (o más bien en una pequeña fracción de ésta) más de lo que conseguiría trabajando un mes. Lo cual no quiere decir que con trabajar no le alcanzase para cubrir sus necesidades, aunque ciertamente no para ir a las discotecas para extranjeros ni comprarse “ropa de moda”, pero sí para salir adelante. Podemos perfectamente pensar en que sea amiga del portero de la discoteca y éste la deje pasar a cambio de una comisión si finalmente acaba con un extranjero, o incluso sea amiga además del policía que esté a cargo del lugar, si no es que tiene alguna relación personal con él.
Por otro lado, este novio suyo que tiene ahora Liseida, igual también se pasa por las discotecas en busca de una extranjera con la que pasar un tiempo y así “resolver” durante un tiempo. Pero esto es algo que no enturbia sus relaciones como pareja, ya que saben que hacer esto les da para vivir igual que con un salario estatal pero sin tener que ir a trabajar.
Pero Liseida hace esto porque es demasiado vaga para trabajar y para estudiar, ya que como dice “al final va a dar lo mismo que estudie, que trabaje, porque siempre va a cobrar en peso nacional… En definitiva que, la verdad, prefiere estar sin hacer nada, a esforzarse y trabajar un poco. Pero lo que si tiene muy claro Liseida es que no quiere irse de su país: no, si es para no volver. Liseida si se quiere ir de su país es porque se piensa que va a poder hacer mucho dinero fuera y así regresar repleta de dinero a su país. Pero a pesar de eso, Liseida no quiere dejar su país en el que se siente a gusto y en el que no quiere trabajar porque es demasiado vaga para ello; pero que, independientemente de eso, le da una alimentación, una sanidad y una prevención sexual gratuita, una educación, un servicio eléctrico, etc. para ella y para su hija. Además, no quiere perder a sus amigos ni familiares porque eso es importante, y ella lo sabe. Y es que se hace una perfecta idea, por lo que ve en los extranjeros, de cómo se encuentran las relaciones sociales y comunitarias fuera de Cubaxii.
4. La revolución cubana ante los retos actuales de más socialismo. La encrucijada de Cuba y las dificultades de la revolución cubana. Las esperanzas de cambio a más socialismo en Cuba:

Cuba a través de un proceso revolucionario que dura ya cincuenta años ha conseguido importantes conquistas tanto en el terreno social como en lo económico, y lo que es más importante: preservarlas en los momentos más duros por los que ha pasado. Pero con ello no tiene ni mucho menos los deberes resueltos, sino que le queda un arduo camino que es necesario que recorra con gran entereza y dedicación, so pena, de perecer.
La revolución cubana sufre de una compleja y complicada situación en la que las dificultades parecen sumarse sin término ni final, como han sido el periodo especial, pasando por los huracanes que han azotado la isla, y en la que no le es posible afrontar un aumento de forma brusca y repentina los salarios sin que aumente previamente la productividad. Por otro lado, el estado cubano en muchos casos se ha visto forzado a hacer la vista gorda ante muchas situaciones de robo generalizado como consecuencia de la devaluación de salarios y las dificultades que por lo general se han pasado en Cuba desde que comenzó el periodo especial. Pero también es verdad que la situación que ha provocado el periodo especial ha sido una generalización prácticamente en toda regla de toda una serie de vicios y corruptelas que en muchos casos desbordan al propio Estado cubano y a la policía, cuando no se da una complicidad de esta última. Es una situación muy difícil pero que es necesario abordar, algo que desde nuestro punto de vista pasa por en primer lugar volver a incentivar el trabajo y la productividad, y una mayor descentralización, una menor burocracia y un mayor control popular en la asignación y distribución de los recursos. Pero a pesar de todo hay, según creemos, determinadas áreas, como son las profesionales, fundamentalmente de la medicina, que requieren de una intervención urgente que vaya destinada a aumentar los salarios y los recursos al nivel que la categoría profesional de médico, por ejemplo, lo requiere independientemente de que se produzca un aumento significativo en términos generales de la productividad que permita aumentar de forma generalizada los salarios. O lo que viene a ser lo mismo:
“[…] que cada cual reciba según su trabajo, y para ello deben cumplirse las siguientes premisas insoslayables: Primero, que ese trabajo realmente aporte lo que todos después demandan recibir.
Segundo, orden, control y rigurosa exigencia que aseguren eficiencia, ahorro y eviten robos o desvíos de recursos. Tercero, eliminar las gratuidades indebidas y el exceso de subsidios. Repito, eliminar las gratuidades indebidas y el exceso de subsidios. Cuarto, un adecuado sistema de impuestos y contribuciones, de forma que todos aportemos al sostenimiento de servicios que se brindan gratuitamente o a precios fuertemente subsidiados, y a financiar actividades como la defensa, la seguridad y el orden interior, la administración pública y otras muchas imprescindibles para el funcionamiento de cualquier país”xiii, como manifiesta el propio Raúl Castro. Para que así Cuba pueda decir: “¡De cada cual según su capacidad; a cada cual, según su necesidades!”xiv. Cuba ha realizado un esfuerzo encomiable por mantener a pesar de las innumerables dificultades por las que ha pasado unas condiciones sociales dignas y que satisfacen las necesidades básicas y los derechos fundamentales de los cubanos. Pero también atraviesa un momento en que se produce un creciente cuestionamiento de la revolución en muchas capas de la población que están con su país y por “su revolución”, por precisamente no ofrecer, a través de un trabajo estatal, ni siquiera unas condiciones mínimas en las que se pueda progresar económicamente y así superar las dificultades económicas a nivel individual por las que uno pueda pasar o las apetencias que uno pueda tener. Unas condiciones en las que por el hecho por el hecho de rendir, esforzarse y ser eficiente en el trabajo, no se progresa ni se resuelva prácticamente nada y que la única forma para progresar económicamente es “inventar”.
Lo cual genera la ilusión de que en el fondo, esforzarse en el trabajo es una cuestión baladí, lo cual no es cierto bajo ningún respecto, ya que aumentaría la productividad en términos generales y podrían, con ello, aumentarse los salarios en términos generales. Pero esto es algo que no se percibe en la conciencia popular de la población, y que se hace verdaderamente difícil de trasladar, en muchos casos, a la actitud de los cubanos. La única forma es entonces eliminar los topes sobre los salarios estatales y establecer un sistema de pago por rendimiento que prime la productividad y la eficiencia. Por lo tanto, el camino de eliminar los topes sobre los salarios y establecer un sistema en el que se prime la productividad es, según creemos, el único camino para salir de la encrucijada en la que se encuentra sumida Cuba de bajos salarios y baja productividad, además de, un muchos casos, robo al Estado.
Con esto no estamos queriendo poner en duda la profunda consistencia moral de la inmensa mayoría del pueblo cubano, sino que tan sólo decir que es necesario producir una serie de cambios estructurales en la situación económica que actualmente vive la isla que vuelvan a incentivar, con incentivos materiales, realmente el trabajo en muchos ámbitos profesionales en los Cuba tiene muchos y excelentes profesionales. Y que incentiven también la formación profesional para precisamente unir a toda una parte de la población sin duda importante que, precisamente por que eso no ocurre, se dedica simplemente a otra cosa, dado que para ellos les resulta indiferente el estudiar, formarse y trabajar, porque ello no va suponer una mejora cualitativa de su situación material, y antes que hacer eso, según ellos, es mejor hacer nada.
No hay ninguna duda de que a la mayoría de la población cubana eso no le hace falta, debido a sus valores revolucionarios y su alta dignidad, pero no hay tampoco duda de que el hecho de que la gente que se dedica a “los negocios” viva mucho mejor que gente honrada que trabaja a cambio de un modesto salario estatal supone una situación que se hace a la larga difícil de sostener por la frustración y descontento que genera entre la población en términos generales. Esto es quizá el mayor reto que tenga ante sí la revolución, y que no es sino el de construir una sociedad que haga un esfuerzo en toda regla para procurar hacer afortunados a los hombres justos y buenos.
En Cuba hay, por otro lado y según hemos percibido, unas profundas esperanzas en que se produzca un gran cambio en esta situación que se vive actualmente. Este cambio añorado por muchos cubanos es un cambio que se refiere fundamentalmente a que se produzca una mejor distribución y asignación de los recursos, y no tanto un milagro económico que los saque de sus dificultades. Ya que una mejor distribución de los recursos si podría conseguir aumentar el nivel de vida de muchos cubanos. Unos deseos de cambio a más socialismo que tuvieron su reflejo en las fuertes discusiones que se han tenido hace unos años en las Asambleas Populares y en los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), y en las propuestas y demandas expresas que acabaron emanando de ellas de forma mayoritaria. Unas demandas muy difíciles de llevar a cabo en la mayoría de las ocasiones, pero que hace que la revolución cubana se encuentre ante una verdadera prueba de fuego y de la que dependerá en buena medida su futuro. Y es que no hay derecho a muchas de las situaciones que se viven a diario en la sociedad cubana, ante las cuales es preciso tomar medidas de urgencia como en parte se está haciendo.
No hay derecho, de ninguna de las maneras, a que una persona que no trabaja y que se pone todos los días apoyado en su coche viendo pasar a la gente en el centro de la Habana, diciendo a cada vez que pasa un extranjero “taxi” (ofreciendo un taxi ilegalmente) acabe ganando más que un médico que trabaja en la sanidad cubana, cuando un médico necesita una formación y una especialización inmensas que debe ponerlos a disposición de la sociedad que lo ha formado, pero que también dicha sociedad ha de reconocerle y compensarle por ello. Por lo que no es de justicia que un médico acabe cobrando menos, cuando esto apenas le alcanza en ocasiones para cubrir lo más básico y fundamental. Y menos aún, cuando todo el mundo sabe que este tipo de profesionales se encuentran muy demandados en el mundo entero. El que un profesional, como un médico, acabe cobrando tan poco en comparación con otros sectores, crea un problema muy difícil y complicado que se hace difícil de sostener sin grandes descontentos y frustraciones, en el que parece que el trabajo, el estudio y la especialización no son en absoluto recompensados más allá de lo básico y fundamental, y que es lo que todo el mundo tiene garantizado en Cuba. Se hace imprescindible una “reforma económica que recupere la dignidad del salario”, esto es, una reforma económica que mejore la distribución y recupere la solvencia del salario y afirme la independencia civil del individuo y soberanía individual de los ciudadanos, ya que la austeridad económica personal no es algo que deba imponerse sino sólo elegirse.
Pero Cuba además afronta un problema de “burocracia, de inmovilismo y de la rutinización” que pueden llevar a un anquilosamiento del proceso revolucionario y dar al traste con las conquistas del socialismo cubano. Y esto es algo que lleva a que en muchos casos no se afronten los problemas, cuando no a que no se diagnostiquen. Y es que podría uno muy bien pensar que a algunos se les haya subido a la cabeza los cincuenta años de revolución en Cuba. Pues, como oí decir a un diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular, “hay quienes se empeñan en ver en el Sol las manchas y no la luz” en referencia a Cuba, algo que hacía citando a Martí. Algo que puede dar muestra de lo que en muchos casos es la prepotencia de algunos dirigentes cubanos. Mucho cuidado con esto, una falta de control y de ejercicio crítico (que en muchos casos tiene y debe de ser ejercido por las bases) puede ser un cáncer mortal para cualquier proceso revolucionario, en el que las autoridades se alejen cada vez más de los problemas de la gente y en definitiva de la sociedad.
5. Las medidas ante el problema de la corrupción: más socialismo, más regulación.
La batalla de las ideas o la confusión entre la moral o ética y el derecho. La policía El problema de la corrupción generalizada en muchos sectores de la población y jerarquías empresariales, pero que en muchos casos alcanza la acumulación y concentración de riqueza, no se ataja (al menos no sólo) con un con un proceso dialéctico, la batalla de las ideas, que pretenda reeducar a estas personas en los valores revolucionarios y de justicia, y que esté llamada a superar las crecientes “contradicciones” que se dan en el interior de la sociedad cubana.
No, creemos que éste no es ni mucho menos el camino. Como no es el camino, intentar convencer a un asesino para que no mate y haciendo la vista gorda si finalmente acaba cometiendo el delito. No, lo que hay que hacer es impedirlo. Y en el caso de la corrupción lo que hay que hacer un iniciar un proceso policial, legal y judicial contra toda la serie de personas acerca de las cuales se obtengan pruebas de que están robando y enriqueciéndose ilícitamente.
De la misma manera que la dignidad de la persona que va a ser asesinada no puede esperar a que el asesino se convenza de que lo que va a hacer está mal, y de que no tiene que hacerlo (de manera que haya que impedirlo o llamar a la policía). Tampoco puede esperar la dignidad del pueblo cubano, que está siendo pisoteada por toda una nueva clase de “nuevos ricos” que se están apropiando ilegalmente de lo que es de todos los cubanos y que están impidiendo con su corrupción y robo, a gran escala y sistemático, el acceso a derechos básicos y fundamentales y un mejoramiento de su situación económica.
La pregunta que pretendemos lanzar desde aquí es la siguiente: ¿por qué no se persigue administrativa, policial y judicialmente a toda esta gente cuyo nivel de robo y corrupción supera con creces los límites de lo admisible y tolerable? O lo que es lo mismo, ¿por qué no se suspende de sus funciones (o al menos se expedienta administrativamente) a toda una serie de administradores, gerentes y jefes de producción que están cometiendo claros abusos e ilegalidades en la gestión de empresas estatales que sobrepasan el límite de lo tolerable, y que en muchos casos someten despóticamente a empleados y trabajadores de las mismas? ¿O será más bien que lo que ocurre es que la revolución cubana no ha articulado un sistema o poder lo suficientemente eficaz (e independiente) al que la sociedad civil cubana pueda denunciar y reclamar ante este tipo de situaciones, cuando no una inspección pública lo suficientemente independiente, articulada y dotada como para someter a una estricta regulación e inspección las actividades económicas de las empresas estatales?
Estas conductas, además de contrarrevolucionarias, esto es, además de ir en contra de los valores sobre los que se encuentra el proceso revolucionario cubano, son ilegales, van en contra de la ley, y por lo mismo, se hacen no sólo discutibles a nivel de una “batalla de las ideas” sino también y en la misma medida, expedientables y perseguibles por la administración del Estado, la Policía y la Justicia. Porque bien es sabido que robar está mal (no es ético ni moral), pero además es ilícito e ilegal. El robo entre otras cosas está mal porque presupone la propiedad; no se puede querer el robo según una ley universal puesto que el robo presupone la propiedad de lo que se sustrae, de lo que se roba. Otra cosa enteramente distinta ocurre cuando se roba (o procesa) al que está robando, sea este un ladrón vulgar y corriente o una multinacional capitalista, lo que entonces se convierte en un acto de justicia.
Hay, por tanto, que apercibirse de que existe una brecha (o diferencia) insalvable entre la moral (o ética) y la legalidad (o derecho), ya que de lo contrario pueden producirse muy graves malentendidos. Los valores, la moralidad o la ética, no pueden más que promoverse, pero no así imponerse. Si, en cambio, las leyes o el derecho que es de obligado cumplimiento para todos. El derecho no se ocupa más que de las acciones de los individuos y de su conformidad en una relación externa en primer lugar a las leyes y en segundo lugar a los principios universales del derecho. Pero el derecho no se ocupa de la moralidad, esto es, de que sean los valores de justicia y del bien los que guíen y muevan las acciones de los individuos.
Por otro lado es precisamente por este tema del robo y de la corrupción entre otras cosas por lo que se hace necesario reclamar y promover “el recuperar la dignidad del salario” para que así todos y cada uno de los casos de robo al Estado, que es robo a lo que es propiedad de todos, sea perseguido con todos los aparatos del estado de derecho cubano y que aunque en la mayoría de los casos no sea penado, si en cambio sea expedientable administrativamente. De manera que no se haga comprensible tales tipos de actividades ni la vista gorda, al respecto de las autoridades. Puesto que uno por tanto de los problemas de la revolución cubana ha sido que, en medio de grandes dificultades económicas, de grandes proyectos estatales y de algunos errores, la revolución cubana no ha conseguido de momento llevar a todos los ciudadanos un nivel económico que afirmase la independencia civil y por tanto la ciudadanía más allá, en muchos casos, de lo estrictamente esencial. Y que hiciese a la población menos dependiente en lo material del tipo de prácticas que han venido en recogerse bajo el nombre de “resolver” o “inventar” mediante un sistema de trabajo más justo, que premie la productividad y el esfuerzo y que no iguale al buen trabajador con el vago.
Por otro lado, una de las impresiones que se lleva uno cuando visita Cuba es el hartazgo y descontento que en muchas ocasiones hay por parte de algunos con respecto a la policía de Cuba, y que puede ser signo de que se esté produciendo la persecución de lo ilícito en el sentido que mencionaba anteriormente. Pero siendo un poco perspicaz uno se da cuenta de que la cosa no es ni mucho menos como tratan de pintárnosla “los jineteros”. En primer lugar hay que darse cuenta de que para empezar el tipo de gente que suele abordar sistemáticamente al turista en Cuba son por lo general personas que de alguna u otra manera practican una baja delincuencia, como son los negocios ilícitos, y es este tipo de gente el que acaba trasladándote sus opiniones acerca de la policía, las cuales no son nada creíbles ni verosímiles. Por tanto, la cosa al final acaba siendo algo así como la opinión que tiene un ladrón de la policía, por lo que creemos que es de lo más que patente que no es digna de ningún tipo de credibilidad. Es más que curioso, como esta gente que debería estar, en la mayoría de los casos, en la cárcel por las actividades a las que se dedica, tiene la total y absoluta falta de desvergüenza de defender que no hay derecho a lo pasa en Cuba y que Cuba es un estado policial que limita la libertad individual. Es curioso lo que me decía uno de ellos “Cuba es un estado policial, de once millones de personas que habitamos esta isla, seis millones son policía”. Bueno esto es absolutamente falso, y no creo que necesite de mayores comentarios. Pero antes de nada hay que aclarar que es a limitar la libertad individual (libertad tomada ésta en sentido negativo) cuando lo que pretendes es impedir la libertad de los demás engañando, ultrajando, robando, etc. a lo que debe dedicarse la policía normal. Aunque bien es sabido que en la mayoría del mundo se acaba dedicando a otra cosa muy distinta: a perseguir y detener a inmigrantes, a torturar a las personas, a impedir y poner obstáculos a la vida social, etc. Y una de las excepciones de esto es Cuba, por muy pesados que se pongan en ocasiones algunos cubanos desvergonzados.
6. La necesidad que tiene Cuba de un nuevo ministerio: el Ministerio de Hacienda o de Impuestos.
En Cuba se da, también, la paradójica circunstancia de que quien menos tiene, esto es, quien no tiene acceso a divisas acaba sufragando con su trabajo a cambio de un salario estatal al nuevo rico. Esto se debe a que no hay un sistema de subsidios, de contrapesos y regulaciones lo suficientemente estructurado en función de las distintas capas sociales que han surgido como consecuencia de la doble economía. Se hace por ello necesario una mayor y más profunda regulación en todo lo que se refiere a los productos gratuitos y con subsidios, y no tanto la supresión de éstos, los cuales son indispensables para la mayoría de la población, al menos con el nivel salarial actual.
Cuba aparte de establecer “un adecuado sistema de impuestos y contribuciones”, tiene la urgente necesidad de crear un instrumento adecuado para perseguir y gravar fiscalmente toda una serie de ingresos que le son sustraídos al conjunto del pueblo cubano mediante la corrupción y el robo al estado, pero también otros medios como es el de las remesas entre otros muchos. Cuba no debe limitarse (o resignarse) tan sólo gravar mediante impuestos indirectos los productos de las tiendas en divisas y servicentros del estado, sino que debe de ejercer todo un trabajo para la persecución del fraude, la malversación de fondos y bienes públicos, y para investigar el patrimonio de los ciudadanos como ocurre en muchos países. Debe para ello crear todo un servicio de inspectores de Hacienda, bien dotado y bien remunerado, con sus respectivas delegaciones y subdelegaciones repartidas en las distintas provincias del Estado y dentro de éstas. Así como dotar a la Fiscalía General de la República de los medios necesarios para investigar los casos de corrupción y malversación de fondos y bienes públicos, y que así sean llevados ante la Justicia. La Fiscalía General de la República debería tomar muy seriamente nota del problema de la corrupción a gran escala para llevar a cabo las investigaciones oportunas, entre las que deberían estar el acceso a los datos de los ciudadanos en las entidades bancarias e investigarlos profundamente como sucede en muchos países del resto del mundo, cuando hay indicios de que se haya cometido un delito contra la Hacienda pública, por ejemplo.
La revolución cubana no debe quedarse de manos cruzadas ante “la acumulación” que se está llevando a cabo en la isla, que es un problema muy serio, y más cuando existen soluciones al respecto. En Cuba deberían replantearse eso que decía el compañero Fidel de que el dinero del banco no se puede tocar: “No, el dinero es sagrado; todo el que tiene su dinero en un banco, es intocable”xv. No debería de ser, empero, intocable si hay indicios de delito, que es por lo general la procedencia de la mayor parte de las divisas a las que tienen acceso los cubanos. La gente tiene que poder demostrar de dónde procede su dinero, además de declararlo oportunamente, y si no sucede así entonces la justicia debería determinar si ello es constitutivo de delito o no, y tanto en un caso como en otro proceder al cobro del gravamen, pena o multa que corresponda.
7. El problema de los subsidios y las gratuidades. La solución: mayor regulación. Una “revolución energética” todavía por conseguir.
Uno de los problemas que tiene el Estado es que con el subsidio estatal de muchos productos, cuando no la gratuidad de éstos, se crean profundas desigualdades. Uno de los ejemplos típicos es el de la electricidad, la cual se encuentra prácticamente regalada y ello hace que “los nuevos ricos” de Cuba derrochen y despilfarren aún más energía, ya que tienen inmensas cantidades de aparatos eléctricos: desde aire acondicionado, ordenadores, etc. Se hace necesario una mayor radicalización del sistema de pago de manera que sea quien más gasta quien pague más por la unidad de medida: el kilovatio, y que, a partir de cierto límite, el pago de la electricidad se haga en divisas y no en peso cubano.
Cuba necesita todavía materializar una revolución energética, tiene que producir un giro copernicano en lo que se refiere al sistema de distribución y pago del servicio de la electricidad y energía. Cuba tiene que llevar a cabo una verdadera revolución energética, de manera que no se perpetúe el desequilibrio y desigualdad actual. A Cuba le queda mucho por hacer en este terreno de la distribución del servicio eléctrico y en la distribución de su pago, como así en otras muchas áreas.
La factura eléctrica, a partir de un determinado límite que sobrepase la franja de kilovatios del promedio de consumo necesario para una familia con unas necesidades normales, debe de cobrarse en divisas y a un precio que no sólo esté de acuerdo al coste de producción de la electricidad sino que incluso exceda de él progresivamente. Para así atajar el problema, por un lado del subsidio del que se benefician las clases pudientes, y por otro lado el derroche injustificado de energía que, en la mayoría de los casos, está fuera de las necesidades. Como dejarse cuando se sale de casa el aire acondicionado encendido o incluso poner el aire acondicionado al perro; algo que vimos atónitos con nuestros propios ojos que hacía un cubano que rentaba habitaciones a extranjeros.
En Cuba no debe de permitirse más, ni siquiera de forma accidental, el que se cargue en los presupuestos estatales el subsidio de la electricidad y de la energía cuando esta se derrocha de manera desorbitada como consecuencia del poder económico que ha aparecido en algunas capas de la sociedad cubana que puede hacerse con aparatos de aire acondicionado, equipos electrónicos, etc. de gran consumo eléctrico. En Cuba, por otro lado, deben de introducirse las reformas necesarias para que la llegada de remesas del exterior no suponga un problema más que una solución a los problemas que actualmente tiene el país como consecuencia de la falta de regulación que en muchas áreas hay.
Otro de los problemas, por ejemplo y según el mismo compañero Fidel Castro , es la construcción de casas por parte del Estado. El problema viene en que una vez asignadas de manera prácticamente gratuita posteriormente son vendidas al poco tiempo por un precio que puede rondar en torno a los 10.000 o 20.000 dólaresxvi. Esto, que es un problema al que se refería Fidel en su discurso en la Universidad de la Habana, no se soluciona dejando de hacer casas que sean entregadas casi gratis por el Estado, sino regulando la posterior venta de los inmuebles o la propiedad de las viviendas.
Una solución al respecto podría muy bien ser una nueva forma en el contrato de propiedad sobre las viviendas que construye el Estado. De manera que en el contrato de propiedad de las casas que facilita el Estado no esté incluido el derecho de venta sobre la misma, sino que, en caso de que el adjudicatario y propietario reniegue de ella, la propiedad pase de nuevo de forma automática al Estado.
8. La reformas en Cuba:
Medio siglo de bloqueo económico, de agresiones terroristas ni de guerra sucia contra Cuba a lo largo de sus cincuenta años de revolución no pueden ni mucho menos justificar ni hacer olvidar los errores y los problemas que tiene la revolución cubana. Reforma, tenemos que decirlo, no es sinónimo de perestroika, y Cuba tiene necesidad de emprender serias reformas que solucionen muchos de sus problemas. Sabemos, por otro lado, que Cuba se encuentra en plena lucha descarnada por su soberanía y su independencia; algo que sin duda requiere de muchos sacrificios pero otra cosa es que la lucha ardua, difícil y repleta de dificultades sea un cheque en blanco para que no se satisfagan las demandas de más igualdad y justicia social de la gente, cuando hay, en muchos casos, medios para ello.
“Cuba tiene muchos problemas, incertidumbres y necesidad de cambios”xvii, una consecuencia de ello ha sido la cerca de casi dos millones de propuestas que han generado miles de reuniones de base del Partido Comunista hace unos cuantos años. Propuestas que, en el caso de las que fueron aprobadas por mayoría, no deben de ser desatendidas. Es más, Cuba tiene el expreso mandato popular de llevar a la práctica toda esa serie de demandas de la población que por abrumadora mayoría fueron aprobadas por las asambleas populares, y que posteriormente fueron enviadas a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Y que de no abordarse pueden desembocar en un proceso que cuestione abiertamente a la revolución cubana. La solución pasa en un primer momento por llevar a cabo con apremio, beligerancia y firmeza las reformas necesarias que pide y espera la población de sus autoridades. Y por otro lado, más democracia y más socialismo. Cuba, hay que decirlo, aventaja al mundo en democracia, pero eso tampoco quiere decir por ello que, en muchos casos, Cuba sea todo lo democrática que tiene y debe de ser. Ya que puede parecer que Cuba no está siendo, en ocasiones, lo suficientemente democrática y que en la revolución cubana se han instalado ciertas resistencias e inercias que son muy peligrosas: como es la burocracia, el inmovilismo y la rutinización de la revolución.
Por tanto, el cambio a más socialismo en Cuba no debe de tener excusas ni más dilaciones. En Cuba se juegan las esperanzas del mundo entero por otro mundo posible, esperamos que la, en muchos casos, prepotencia de muchos dirigentes cubanos, y los intereses creados dentro de la revolución cubana no den al traste una vez más con las esperanzas y sueños de tanta gente dentro y fuera de Cuba por un mundo mejor y por una defensa de la humanidad ante los muchos peligros que la acechan, lo cual no pasa sino por el socialismo.
EEUU: Qué hacer ante un inminente levantamiento del bloqueo.
Desde triunfo de Barack Obama y el restablecimiento de relacciones diplomáticas entre Cuba y EEUU se ha vislumbrado la posibilidad real de que se produzca un levantamiento del bloqueo económico, comercial, financiero que viene sufriendo Cuba por parte de los EEUU y por el que éste sigue votando a favor en la ONU. Pero el cambio de Obama no busca un reconocimiento de la soberanía e independencia de Cuba, sino que se encuentra enmarcado en una estrategia para reconducir el poder de la mayor potencia del planeta en unos momentos de crisis mundial y en los que puede verse en entredicho su posición amenazada por otras potencias emergentes como China, Rusia, etc. En otras palabras lo único que ha ganado con el triunfo de Obama será un cambio en la manera de presentar la dominación norteamericana en los próximos años, más que un verdadero cambio en la política exterior de los EEUU.
No es posible algo así como una “normalización de las relaciones de Cuba con EEUU”. Cuba siempre será, en la medida en que dure su proceso revolucionario en el tiempo, una seria amenaza para la dominación norteamericana en el mundo y especialmente en América Latina, y por tanto siempre intentará quitársela de encima de un modo otro, ya bloqueándola, ya intentando integrarla para así contaminarla.
El cambio que ha tenido lugar en Washington tiene que ver más con la máscara (que se ha cambiado por otra que resulta más amable), y con la forma y el discurso (que se ha sustituido por otro más conciliador) que con el contenido de lo que serán las líneas de la política imperial de los EEUU. Cuba quizá tenga con esto su mayor peligro, y se encuentre en los próximos meses ante una de las situaciones más complejas y difíciles que jamás haya tenido como consecuencia de lo que aparenta ser un cambio de posición de EEUU con respecto a Cuba, pero que de ningún modo lo será, ni podrá llegar a serlo. Cuba será siempre el ejemplo de cómo un país pequeño puede acabar venciendo a la mayor potencia del planeta en la lucha por su soberanía e independencia, y eso no es algo que se perdone así como que así, aunque sea una persona de color la que haya llegado a la Casa Blanca.
Sólo puede hablarse de un rediseño de la estrategia imperial de los EEUU que busca no bloquear a Cuba para intentar asfixiarla económicamente, como se ha venido haciendo hasta ahora; sino que lo que va a buscar es integrarla para así contaminarla, tomarla y aniquilarla desde dentro.
La elección de Obama como presidente causó profunda expectación y ha despertado profundas esperanzas en todo el mundo, tanto dentro como fuera de EEUU. Pero no hay que engañarse, por desgracia no se va a producir un cambio sustancial en la política de los EEUU que acabe dando solución a los muchos problemas que tiene el mundo entero. La esperanza está bien no perderla nunca, pero no así cuando hay motivos más que suficientes para pensar que es infundada; que es algo que es manifiestamente claro en vista de los poderes (económicos) que llevan a un candidato a la Casa Blanca. Y es que a pesar de que pueda parecer lo contrario, no hay algo así como dos bandos o partidos (en este caso, republicanos y demócratas) sino sólo un único y solo partido: el del capital que es el que se encarga de financiar las campañas electorales de los grandes partidos.
Cuba debe de exigir el levantamiento del bloqueo sin condiciones, pero al mismo tiempo debe de blindarse y prevenirse ante las consecuencias que puedan llegar a tener una apertura de relaciones con su vecino de norte que aumenten el nivel socioeconómico si, pero que acaben envenenando y aniquilando lo mejor que ha construido la revolución cubana. Cuba se enfrenta ante la más grave contaminación económica y cultural que pueda tener en la historia que junto a una progresiva presencia de intereses norteamericanos en la isla puede tener consecuencias imprevistas en el escenario político cubano.
Cuba debería establecer, como lo está haciendo, unas alianzas multipolares para así estrechar aún más sus lazos y establecer alianzas que diversifiquen los intereses de potencias extranjeras en la isla para así no exponerse a una dependencia y penetración excesiva de su vecino del norte ante la previsible apertura del bloqueo y ante la entrada de capital estadounidense en las empresas mixtas del estado cubano.
Cuba, por otro lado, se expone a una auténtica avalancha de turistas norteamericanos que es necesario limitar mediante la fijación de un límite máximo de visados turísticos para la entrada en la isla desde los EEUU; para que tal entrada no resulte traumática para la isla. Pero también se expone a la entrada de agentes secretos del enemigo, de seguridad, de espionaje, de inteligencia, mercenarios, agencias de inteligencia, etc. que camuflados como turistas podrían llevar a cabo operaciones clandestinas dentro de la isla de desestabilización, de financiamiento más masivo de opositores políticos, de operaciones terroristas, etc. y que es necesario vigilar cautelosamente en todo momento.
Cuba se encuentra ante quizás la situación más difícil de su historia y esperamos que esté lo suficientemente preparada para ello, ya que en ello se juega su futuro y en Cuba se decide el destino del mundo en los próximos años.
9. China:
Tenemos que decir por nuestra parte que no podemos sino quedarnos atónitos ante las palabras que el compañero Fidel Castro expresaba el 23 de noviembre del 2004: “ante los mortales peligros de ayer y los aún peores de hoy, el socialismo quedará definitivamente como la única esperanza real de paz y supervivencia de nuestra especie. Esto es precisamente lo que han demostrado de forma irrebatible el Partido Comunista y el pueblo de la República Popular China. Demostraron a la vez, como lo han demostrado también Cuba y otros países hermanos, que cada pueblo debe adaptar su estrategia y sus objetivos revolucionarios a las condiciones concretas de su propio país, y que no existen dos procesos revolucionarios socialistas absolutamente iguales. De cada uno de ellos podrán tomarse las mejores experiencias y de cada uno aprender de sus más graves errores. China se ha convertido objetivamente en la más prometedora esperanza y el mejor ejemplo para todos los países del Tercer Mundo”xviii. Ante estas palabras expresadas por el líder de la revolución cubana, uno se pregunta: ¿Es que no han visto que lo que se viene produciendo en China desde hace treinta años es una pura y dura restauración, o más bien instauración del capitalismo y no una re-adaptación de su estrategia y objetivos revolucionarios socialistas?
Comprendemos que el papel que juega China en el desarrollo económico y comercial de Cuba (como en otros tantos países del Tercer Mundo), y más en las condiciones del bloqueo económico que sufre por parte de los EEUU. E incluso comprendemos que desde las autoridades cubanas se respete el modelo económico y político chino, ya que como pocos en el mundo, los cubanos respetan la soberanía e independencia de los demás países. Pero lo que no se puede permitir es que se defienda a China ni como modelo social ni económico, ni tampoco como esperanza y ejemplo para los países del Tercer Mundo, y menos aún para Cuba que pretende ser y, al menos de momento, seguir siendo socialista.
Por tanto, en China no se ha producido sino una restauración capitalista que ha creado profundos estragos en la población civil y que ha sumergido al país en el capitalismo salvaje del siglo XIX, y en las mayores diferencias y desequilibrios sociales que haya podido tener jamás. Las reformas en China han consistido fundamentalmente en la privatización de empresas estatales sin freno y una liberalización de los servicios públicos, además de una apertura masiva al capital internacional.
En China se ha producido una transformación hacia una restauración capitalista que ha sido pilotada por el PCCh pero que ha abandonado los ideales socialistas y revolucionarios y los ha sustituido por un fuerte discurso nacionalista para justificar las grandes desigualdades y desequilibrios que como consecuencia de las reformas capitalistas que ha sufrido y sufre China. “El nacionalismo se ha convertido en el principal elemento del discurso y la identidad del PCCh y es utilizado como un factor cohesionador y legitimador de su proyecto político”xix . Algo a lo que muchos no querríamos ver reducido “el socialismo” en Cuba.
China más que como esperanza debe quedar más bien como ejemplo, de cómo un Partido Comunista puede traicionar su ideario y hacerse el intermediario-beneficiario del saqueo y explotación de la población por parte de toda una serie de multinacionales y transnacionales que buscan en China mano de obra barata y un mercado de trabajo si no des-regulado, un mercado que en la práctica no cumple, en la mayoría de los casos, con ninguna de sus normativas laborales.
Y es que en China “la base social sobre la cual se sustenta el régimen chino es la nueva burguesía emergente, ligada al aparato del Estado y del Partido […] y muchos de los funcionarios y miembros del aparato estatal”xx. Algo parecido a lo que ocurrió en la extinta URSS, de cuyas empresas estatales se apropiaron al ser privatizadas, en muchos casos, los propios dirigentes del Partido Comunista. Al contrario, claro está, de lo que sucede en Cuba, donde el profundo sentido político y de la dignidad del Partido Comunista de Cuba y sus dirigentes hace que finalmente sean ellos a fin de cuentas quienes peor vivan. Pero ya hemos llamado la atención sobre los peligros que aparezca una “acumulación” en toda regla en capas de la población de Cuba profundamente desvinculadas del partido y de la revolución.Pero como nos dijeron nuestros compañeros de piso, que son de China, cuando arribé de Cuba: “el que todo sea público en Cuba está muy bien; el problema es cuando empiezan a privatizar y la gente empieza a morir, como sucedió en mi país.” Y esperamos que esto no pase de ninguna de las manera en Cuba.
Lo que diríamos al cubano en general en los tiempos que corren: pues no le diríamos sino que no se deje llevar por el espejismo que en muchos casos recorre la conciencia de los cubanos. Un espejismo que consiste en creer que todo lo que está fuera de Cuba es mejor, ya que ellos, los de fuera, se pueden permitir el ir de viaje a Varadero, y un cubano normal, por mucho que trabaje, por mucho que se especialice nunca podrá hacerlo. Esto, como decimos es un espejismo en el que hasta cierto punto es fácil de hacer caer. Para empezar podemos decir en primer lugar, que las condiciones sociales mundiales, bajo las cuales aparece un poder económico lo suficientemente potente como para realizar viajes al extranjero. Y, en cambio, la mayoría de la población mundial no tiene qué llevarse al estómago, son las condiciones globales del capitalismo. Y que por mucho esfuerzo que pueda llevar a cabo un país pequeño y pobre como es Cuba difícilmente podrá revertir esa situación a nivel mundial, aunque a nivel interno pueda llevar a cabo toda una batalla para socializar los recursos y la riqueza, y extender cada vez más ampliamente unas condiciones económicas mejores para todos los cubanos.
Le diríamos también que, a pesar de que, en ocasiones, le importe poco quienes fueron personajes como Marx, Lenin, Martí, Che Guevara y tantos otros, le debe mucho a su labor tanto teórica como práctica en la construcción de un proyecto político en el que quepan la justicia, la igualdad y la fraternidad, de la que Cuba es la mejor encarnación. Por otro lado le diríamos también que tampoco se deje llevar por la falsa ilusión en la que el estado y la autoridad impiden la libertad de iniciativa de los negocios, ya que en unas condiciones que no sean las socialistas, esto es, en unas condiciones capitalistas la mayoría de la población se ve desprovista de otra cosa para vender que no sea su propia fuerza de trabajo. Y que si en estos momentos tiene algo distinto para llevar al mercado que no sea su propia pelleja es, sin duda, porque hay un sistema socialista que, con sus fallos e imperfecciones, hace en muchos casos la vista gorda ante una re-socialización al margen del Estado de la riqueza, en un contexto en que a mucha gente no le alcanza con un modesto salario estatal para cubrir sus necesidades.
Que se desengañe, en definitiva, acerca de las ventajas que pueda tener una apertura económica al capitalismo del socialismo cubano, esto no traerá más que muchas mayores cuotas de injusticia y desigualdad que las que el socialismo y la revolución cubana con sus errores y fallos pueda haber provocado y contra los que se ha declarado en eterna batalla. No supondrá más que la privatización de los numerosos servicios públicos que tiene Cuba: el de la sanidad, la educación, la electricidad, el teléfono, el agua, etc. que provocará un inmenso proceso inflacionario en el país en el que estos servicios públicos que anteriormente eran públicos y de acceso universal (debido a su subsidio estatal) se convertirán en inaccesibles para la mayoría de la población, lo cual provocará el endeudamiento general de amplias capas de la población, cuando no el desahucio de sus casas y viviendas como consecuencia del impago de las deudas contraídas por el impago de estos servicios.
Un proceso que se cobraría muchas víctimas por el camino, aunque generaría cuantiosos beneficios para toda una serie de transnacionales que se harían dueñas del país y que sacarían los beneficios del mismo para llevarlos muy lejos de adonde fueron a buscarlos: a Waltt Street o a la Bolsa de Madrid.
10. Conclusión:

Una de las principales problemas que hemos visto al abordar el tema de Cuba es que se dan en el seno de la sociedad cubana crecientes formas de acumulación y de concentración de la riqueza. La principal de las cuales está formada principalmente por la llamada “gerentocracia” o los también llamados “nuevos ricos de Cuba”. Estas nuevas formas de riqueza, nacidas, en la mayoría de los casos, en la ilegalidad y en los negocios al margen del Estado, han aparecido sobre todo a raíz del periodo especial y en condiciones de doble circulación monetaria.
Hemos percibido, asimismo, que en las empresas del estado cubano, sobre todo las que funcionan en divisas, existe una asociación y organización paralela a la estatal entre los propios trabajadores; quienes se reparten una parte de la producción entre ellos para hacer negocios con ello, y así “resolver”. El problema es que esta asociación se encuentra atravesada por profundas diferencias asimétricas fruto de las jerarquías y burocracias en las empresas del Estado cubano, las cuales han hecho que aparezca una nueva clase social muy alejada del resto en lo que se refiere a su poder económico, y que acumula riqueza.
Este problema, que es fruto de la, en muchos casos, corrupción generalizada pero asimétrica en Cuba, representa una de las más serias amenazas no sólo a los valores de la revolución, sino a su mismo futuro y continuidad temporal. No cabe duda de que serán éstos, los nuevos ricos, los que podrían vender y hacer de intermediarios (como consecuencia de su posición privilegiada al frente de estas empresas estatales) en el saqueo y venta al mejor postor de Cuba, de llegarse a producir la situación política y social adecuada. Y es que esta nueva clase social, profundamente desvinculada de la revolución y del Partido Comunista Cubano, es la que concentra y acumula el poder económico y administrativo en muchos casos.
Por tanto, dejar claro que en el caso de Cuba no serían los dirigentes del Partido Comunista quienes vendan Cuba al capital, como sucedió en la extinta URSS, sino que serán los gerentes y administradores de las empresas del Estado cubano quienes pudieran hacerlo. Quienes no tienen, por lo general, ningún tipo de relación con el poder político y el partido, pero si una posición privilegiada tanto económica como administrativa dentro de la revolución cubana. Y es que en Cuba, son, por lo general, los dirigentes del partido son quienes viven con menos comodidades.
Como soluciones a este principal problema, apuntamos una mayor persecución administrativa, judicial y policial de las actividades ilegales como son el robo, el fraude y el desvío de recursos. Actividades que crean, en muchos casos, problemas en la distribución de los recursos y en el acceso a derechos fundamentales de los cubanos, como por ejemplo la vivienda. También que se realice un esfuerzo en toda regla destinado (como en parte se está haciendo) a aumentar la solvencia de los salarios estatales, el cual debería de ser la principal prioridad. Para que así se haga perseguible administrativa, policial y judicialmente cualquier acto de robo al Estado de forma clara y distinta, y sin ambages de ningún tipo. Entre las medidas que proponemos se encuentra también la creación de un Ministerio de Hacienda que, en coordinación con la Fiscalía General de la República, lleve a cabo los correspondientes censos e investigaciones acerca del patrimonio de muchos ciudadanos. Los cuales en los casos oportunos deberían ser gravados fiscalmente, y en los casos en que exista delito o fraude estableciendo fuertes multas sanciones administrativas y, si así procediese, penas de cárcel.
Otro de los problemas que hemos visto es que existe toda una red de cubanos residentes en el exterior que introduce en la isla productos en grandes cantidades para su venta en el mercado negro: fundamentalmente ropa, pero también productos electrónicos. Unos productos que resultan más baratos finalmente en el mercado negro que en las tiendas del Estado debido a que en éstas los productos se encuentran fuertemente gravados mediante impuestos indirectos.

En Cuba, por consiguiente, deben de hacerse toda una serie de reformas que conduzcan a una mayor regulación, y que conduzcan a una mejor y más eficiente distribución y asignación de los recursos entre los cubanos. También deben de hacerse toda una serie de reformas encaminadas a subvertir el efecto actual; a saber, que no sean sino los mayores sinvergüenzas y caraduras quienes mejor vivan en Cuba. La revolución cubana y el socialismo deben hacer un esfuerzo por conseguir el efecto justamente contrario: que Cuba sea una sociedad que haga afortunados materialmente a los hombres y mujeres buenos, en contra de la tendencia actual.
Cuba, por otro lado, no debe de caer en la ilusión de que el socialismo sea irrevocable, ya que eso es contundentemente falso. El socialismo no está para nada asegurado en lo respecta a su futuro en ningún sitio del mundo. En Cuba, entre otras cosas, se está produciendo un fuerte cuestionamiento de la revolución en muchos sectores de la población (que, no obstante, están a favor de “su revolución”) por precisamente la incapacidad estatal de generalizar unos salarios más solventes que satisfagan las necesidades que tiene la población. O lo que es lo mismo, la incapacidad estatal para mejorar la distribución de los recursos. Ya que es un problema que afecta fundamentalmente a la distribución de los recursos, y no sólo es debido la baja productividad de la economía cubana.

El socialismo no puede retroceder ni un paso atrás: Marx denunciaba que como consecuencia del avance del sistema y la producción capitalistas aumenta la dominación del capital al aumentar la cantidad de trabajo acumulado, el cual en condiciones capitalistas de producción (y por lo mismo de distribución) siempre queda en manos del capital, aumentando el poder de éste sobre la clase trabajadora y los pueblos en general. Es por ello, por lo que el socialismo no debe de dar ni un paso atrás. El socialismo en Cuba, de la mano de la crítica, debe de afianzarse y no dar ni un paso atrás, de lo contrario nos podemos ver en una involución que dejase fuera del tablero al prácticamente único proceso revolucionario del mundo que se encuentra medianamente afianzado y consolidado.
En Cuba, no sólo los cubanos sino el mundo en general se juega mucho, quizá demasiado para ser una isla de tan escasas dimensiones. En Cuba se juega el futuro de la humanidad, en Cuba se juega el otro mundo es posible de los movimientos revolucionarios y altermundistas, en Cuba se juega un mundo sostenible, el respeto por los derechos y libertades del hombre; en Cuba se juega, en definitiva, un mundo en que merezca la pena vivir. En Cuba nos lo jugamos todo, pero muy especialmente la tradición marxista que no puede permitirse una catástrofe moral y política como la que supondría el que Cuba se desvaneciera. El marxismo no podría recuperarse de una pérdida como Cuba, el último bastión del socialismo que ha conseguido resistir contra viento y marea, y ha sido y es un apoyo fundamental para los procesos revolucionarios y de transformación que están emergiendo actualmente en América Latina. Sin el apoyo de Cuba (apoyo humanístico, médico y científico) éstos se verían privados de su oxígeno para respirar y fortalecerse, y así conducirse hasta la victoria.
Muchas veces uno se pregunta si acaso no nos estaremos jugando tanto con el tema de Cuba como para dejarlo únicamente en manos del socialismo cubano, sin la colaboración de los movimientos socialistas y revolucionarios internacionales y mundiales. No estamos diciendo con ello que Cuba necesite ayuda, ni de la solidaridad del mundo, sino que más bien porque el mundo necesita de la ayuda y de la solidaridad de Cuba es por lo que se hace necesaria una mayor internacionalización del proceso de construcción del socialismo cubano. Como el mundo necesita de la ayuda de Cuba, se hace necesario que Cuba se fortalezca, que Cuba se afiance en el socialismo para lo que necesita la cooperación de intelectuales y militantes revolucionarios y socialistas del mundo entero para trabajar conjuntamente por el socialismo.
El socialismo (la construcción del socialismo) necesita de un internacionalismo de la clase trabajadora y de la tradición marxista y no es comprensible ningún aislamiento, ninguna excusa a la hora de promover una mayor cooperación entre líderes, intelectuales, cuadros y militantes de base de la izquierda revolucionaria en el mundo entero. Si algo reprocha a la izquierda, por ejemplo, Naomi Klein en La doctrina del shock que es que no ha promovido ni articulado (o al menos no ha sabido hacerlo) una red internacional entre procesos de transformación y revolucionarios en el mundo que acabase con el asilamiento en que muchos procesos revolucionarios. Por ejemplo, no hay manera de hacer aportaciones (via embajadas o consulados por el embargo si fuera necesario recurri a ellas) de fondos para la ayuda a la revolución cubana a nivel internacional.
Por consiguiente, el principal reto que va a tener que afrontar el socialismo cubano en los próximos años no va a ser simplemente económico sino que el reto es político, el reto suprimir las crecientes desigualdades sociales y económicas, que acabe con muchos de los problemas estructurales que tiene el país. Pero este reto es al mismo tiempo otro: que la revolución cubana salga adelante victoriosa y no capitule. Cuba, si tiene hoy un objetivo principal es sin duda éste. Cincuenta años de revolución no van a impedir que la posibilidad de una transición al capitalismo no se dé, y es más hemos intentado hacer ver que esto es hasta cierto punto más que una posibilidad, ya que se dan ciertas circunstancias internas que pueden conducir a ello. Por tanto, si Cuba tiene un reto es conservar el socialismo y las conquistas de su revolución ante la situación compleja y difícil en la que se encuentra. Bien es verdad que Cuba ha superado enormes embates y desafíos, pero estos han dejado una profunda huella de la que todavía no se ha restablecido ni mucho menos, y que junto a otros factores pueden dar lugar a muchos problemas. Cuba, como decimos, tiene que vencer.

Patria, socialismo o muerte,
Venceremos
APUNTES TEÓRICO- CRÍTICOS:
El problema del capitalismo: qué es capitalismo y qué, en cambio, no Capitalismo quiere decir (de modo fundamental) unas condiciones sociales bajo las cuales el trabajo aparece desposeído de sus medios de producción o condiciones de trabajo, y en las que la clase trabajadora, lo es porque no dispone de medios de producción, y se ve obligada a vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Salario que paga tan sólo una parte de lo que produce, de manera que hay en juego dos cantidades muy diferentes de trabajo, una la que reproduce el valor del salario y otra que funciona a modo de excedente, que recibe el nombre de plustrabajo o plusvalía, y que es de la que se apropia el capital. Por tanto, capitalismo representa unas condiciones sociales bajo las cuales, a la clase trabajadora no le pertenecen los productos de su trabajo propio, sino que tan solo le pertenece el salario que paga su empleo en la esfera de la producción, el cual se encuentra sometido a las fluctuaciones inevitables que le imponen la ley de la oferta y la demanda.
La sociedad de mercado o el mercado (siempre y cuando se entienda por éste las condiciones que rigen en la sección I del libro I de El Capital) viene dada, en cambio y en contraposición al capital, por unas condiciones en las cuales el trabajo aparece como propietario de sus condiciones de trabajo y, por consiguiente como propietario al mismo tiempo de los productos del trabajo propio. Unas condiciones, las de la propiedad sobre las condiciones de trabajo que, generalizadas de modo universal da lugar a que las mercancías se intercambien por su valor, esto es, que las mercancías se intercambien en torno a un centro de gravedad que es el valor 26 o cantidad de trabajo socialmente necesaria para su producción. Y ello por efecto de la ley de la oferta y la demanda, en cuanto el mercado no es meramente ocasional. Donde, si uno se encuentra asignado a una rama de la producción social de mercancías como consecuencia de la división social del trabajo y lleva una parte de lo que produce al mercado para intercambiarlo por lo que ha producido con su trabajo el carnicero o el panadero, estamos ante unas condiciones en las que, ante un aumento de los precios por parte, por ejemplo del panadero, “cualquier otro” de los productores podría hacer lo propio (ya que es propietario de lo que produce) al llevar sus productos al mercado, de forma que el aumento de los precios, al final terminase siendo sólo nominal y no real.
Por tanto, el mercado de la Sección I del Libro I de El capital de Marx no es cualquier mercado. Es un mercado en el que se dan unas condiciones universales y comunes, y en las que, en definitiva, “cualquier otro” puede hacer lo mismo, ya que cada uno aparece como propietario de sus condiciones de trabajo y éstas no aparecen como propiedad del capital o propiedad privada. El mercado allí, aparece como una construcción teórica que opuesta al capital pone de relieve, los fundamentos del capitalismo. Una sociedad de mercado, por otro lado, que no se corresponde con ninguna sociedad o periodo histórico, pero que sirve de patrón de medida del capitalismo y de instrumento para aprehenderlo y desvelarlo teóricamente.
De manera que, generalizadas estas condiciones bajo las cuales uno aparece como propietario de lo que produce, porque le pertenecen los medios de producción, se llega a la conclusión que (en lo que respecta a las leyes del intercambio simple de mercancías M-D-M’) salvo leves distorsiones que son pronto corregidas por la ley de la oferta y la demanda, lo que se acaban intercambiando son cantidades iguales de trabajo. Puesto que es como consecuencia de la división social del trabajo por lo que se hace necesario el intercambio de unas mercancías por otras. Pero en unas condiciones comunes o universales en las que cada uno aparece como propietario de lo que produce, no es posible un enriquecimiento sistemático, sino sólo ocasional y fortuito; ya que, ante una elevación de los precios de unos productores determinados, “cualquier otro” (en tanto que propietario de los productos de su trabajo) puede hacer lo propio (lo mismo), de manera que el aumento de valor de las mercancías sea sólo nominal pero no real. Por tanto, de las condiciones de la Sección I del Libro I de El capital de Marx se deduce la imposibilidad de enriquecerse a costa del trabajo ajeno, algo que sucederá, sin embargo en la sección segunda, donde esta posibilidad si se da de hecho, como consecuencia de que las masas se ven obligadas a vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario, puesto que no tienen otra cosa que vender.
Por consiguiente, en el intercambio simple de mercancías M-D-M’ no es posible pensar un enriquecimiento sistemático en base a las leyes que rigen para él, aunque si en base a otro tipo de factores que no tienen nada que ver con las leyes que rigen para el intercambio simple de mercancías, como puede ser, por ejemplo, factores políticos y sociales que puedan dar lugar a que sí haya un cierto enriquecimiento sistemático, y no meramente fortuito u ocasional. Por tanto, derivar el capital de las leyes del intercambio simple de mercancías aparece como un absurdo. Entonces para que, en un escenario que reproduzca mínimamente las condiciones de la Sección I, en el que haya un enriquecimiento sistemático, hace falta que se den toda una serie de distorsiones que tienen que ver con factores políticos, sociales, etc. y no, repetimos, con las leyes que rigen para el intercambio simple de mercancías. Algo que puede dar lugar a que aparezcan ciertas formas de acumulación o de concentración de la riqueza, pero que no serán de ningún capitalistas, hasta que no se dé la oposición capital-trabajo. Pero unas formas de acumulación que sí, en cambio, pueden terminar siendo determinantes para que se dé el pistoletazo de salida hacia el capitalismo. No son capitalistas sencillamente porque no se basan directamente en la explotación del trabajo ajeno, como sí ocurre, en cambio, en condiciones capitalistas. Pero como es muy difícil, por no decir imposible, que no se den algún tipo de estas distorsiones en una sociedad de mercado, el ideal de sociedad no es, ciertamente el mercado generalizado, la sección primera, sino un mercado o intercambio enteramente atravesado por regulaciones y restricciones que satisfagan esas condiciones comunes o universales, y el interés general.
El problema viene cuando sí aparecen las condiciones para el enriquecimiento sistemático a costa del trabajo ajeno, algo que ocurre cuando se produce el paso a la Sección II. Pero entonces, ¿cómo se produce el paso de la Sección I a la Sección II, esto es, cómo se pasa de las leyes que rigen el ciclo M-D-M’ a las leyes que rigen para el ciclo capitalista D-M-D’? La respuesta a este problema se encuentra en los dos últimos capítulos del libro I de El Capital, los cuales retratan de manera inmejorable cómo, para que se dé el pistoletazo de salida al capitalismo, se necesita de una violencia terrorista que expropie a las masas de sus medios de existencia, de manera que se vean arrojadas al mercado como “mercancía fuerza de trabajo” solicitando ser comprada. De forma que la propiedad que se basa en el trabajo personal del productor dé paso, a través de aquella expropiación violenta a otro tipo de propiedad: la propiedad privada capitalista, la cual se funda “en la explotación del trabajo ajeno”.
Ya hemos visto, en qué consiste de modo fundamental el capitalismo, ahora por tanto hay toda una serie de cosas que de alguna u otra manera se relacionan con el capitalismo o se dicen que son capitalismo cuando no lo son. No es capitalismo un sistema que premie y elogie el trabajo personal e individual de las personas si con ello no se daña al otro en su derecho. Existiendo, por otro lado, un adecuado sistema de contribuciones y compensaciones que redistribuya la riqueza.
De la distancia entre mercado y capital:

La consecuencia inevitable de la Sección I del Libro Primero de El capital es la que sigue, en unas condiciones en las que rigen las leyes del intercambio simple de mercancías, M-D-M’, es ante todo imposible enriquecerse sistemáticamente a costa del trabajo ajeno. En las condiciones que definen la sección I es sencillamente imposible el ciclo específico de la sociedad capitalista, el ciclo D-M- D’.
Es imposible por tanto, en base a las leyes que rigen el intercambio simple de mercancías, enriquecerse a costa del trabajo ajeno, por lo que si hay un enriquecimiento sistemático no-capitalista, esto es, precapitalista, éste se debe sin duda alguna a otro tipo de factores que nada tienen que ver con las leyes del intercambio simple de mercancías y de los que habrá que dar cuenta específica. Y no se deben por tanto, a un proceso dialéctico en que las leyes del intercambio simple de mercancías transmutan en su contrario con su generalización por una necesidad simplemente dialéctica, esto es, más bien, un as que la tradición marxista se ha sacado de la manga. Sino que habrá que ver en base a qué tipo de distorsiones y factores políticos, económicos, culturales, etc. surgen formas de acumulación precapitalista que pueden o no (eso depende de las circunstancias históricas) dar lugar al capital.
De manera que para que se den las condiciones para ese enriquecimiento sistemático se hace necesario que aparezcan otra serie de condiciones que las que rigen, en la Sección I del Libro I de El Capital. Unas condiciones que son las que se ponen en juego con la acumulación originaria, algo a lo que están consagrados a describir los dos últimos capítulos del Libro I de El Capital de Marx: La llamada acumulación originaria y La teoría moderna de la acumulación.
Desde estas líneas, por tanto, no podemos hacer más que denunciar, lo que ha sido un fuerte malentendido que ha recorrido casi a la práctica totalidad de la tradición marxista, y que ha consistido en identificar la idea de mercado, el concepto de mercado con el capitalismo, y esto es un error que produce enormes malentendidos y que dificulta enormemente la construcción del socialismo.
Mercado siempre ha habido a lo largo de la historia, pero no así capitalismo. El mercado no es tampoco algo que conlleve necesariamente al capitalismo, de manera que el capitalismo estuviera contenido, como un germen en el mercado, y que, con el progresivo desarrollo de las relaciones mercantiles, y la generalización de las leyes del intercambio simple de mercancías M-D-M’, dé lugar al capital. Este es un problema que ha atravesado y atraviesa fuertemente a la tradición marxista, ante lo cual decimos: es del todo necesario “reconocer una distancia entre el mercado y el capitalismo no meramente histórica” . Ya que por el hecho de que de la producción de mercancías haya precedido al capital no quiere esto decir de ningún modo que el capital se derive necesariamente de aquella. El sistema de producción capitalista se inicia cuando una violencia terrorista expulsa a las masas de sus tierras o medios de producción, y éstas se ven arrojadas así al mercado de trabajo. No hay derecho a derivar de una supuesta generalización de las leyes del intercambio simple de mercancías el nacimiento de la sociedad capitalista. Es un error muy gordo el pretender derivar del ciclo M-D-M’ el ciclo capitalista D-M-D’, o lo que es lo mismo, la sección I de la sección II del Libro I de El Capital de Marx. Y no digamos ya, el confundirlas y sostener que la ley del valor es sinónimo de capitalismo. Esto ha pasado en parte porque se ha visto a lo real como una encarnación de la lógica, del concepto; como consecuencia de la influencia nefasta que ha tenido el idealismo hegeliano en la tradición marxista. Tradicionalmente se ha realizado apelando a una suerte de dialéctica o ley de la historia que no es sino un as que se sacó la tradición marxista de la manga para derivar del mercado el capitalismo, y que no desvela las causas por las que aparecen las condiciones del capital, esto es, las condiciones de reproducción del capital.
Por tanto, por un lado decir que el objetivo del socialismo no creemos que deba ser el aniquilar el mercado sino hacer de éste un mercado regulado, esclavizado por leyes para que se ponga al servicio de la sociedad y del bien colectivo y general. Es más, resulta imposible aniquilar el mercado puesto que siempre en una sociedad habrá de haber intercambio de unas mercancías por otras, y en esa medida mercado. Pero, como ya hemos remarcado, no todo mercado es capitalista, ni una forma de mercado no-capitalista conduce necesariamente al capitalismo. Por otro lado, y con respecto a este tema del mercado por un lado tenemos que decir que lo en ocasiones lo que se ha venido en llamar “socialismo de mercado” no encubre más que lo que es un capitalismo salvaje pilotado por el Estado, como es el caso de China.
La cuestión de la propiedad: la distinción entre la propiedad privada basada en el trabajo propio y la propiedad privada capitalista basada en la explotación del trabajo ajeno.

Hay distintas formas de propiedad, y por ende no toda propiedad privada se reduce a la propiedad privada capitalista. Como el mismo Marx se encarga de señalar: existen dos formas fundamentales de propiedad: “una de las cuales se basa en el trabajo personal del productor y la otra [que se basa] en la explotación del trabajo ajeno”xxi .
La tradición marxista en muchas ocasiones ha caído en el error de haber considerado cualquier forma de propiedad privada basada en el trabajo personal del productor como un germen del capital, el cual era ante todo necesario sesgar para que así no pudiera germinar. El socialismo si plantea las cosas así lo hace mal. “El socialismo no es que todo el mundo use el mismo cepillo de dientes sino el control, y por tanto, la propiedad, social de los medios de producción. En cualquier caso, éste es un error que se deriva del anterior, a saber, el de confundir mercado y capital.
El problema del intercambio en el mercado y el beneficio: Otro craso error que ha atravesado a la tradición marxista casi al completo ha sido la idea de que cualquier interés, cualquier provecho, cualquier ganancia obtenida a través del intercambio de mercancías, en cualquiera de sus formas, es sinónimo de capitalismo. Esto, sencillamente es un disparate y decimos por qué: independendientemente del hecho de que, por ejemplo, en las condiciones en las que rigen las leyes del intercambio simple de mercancías no sea posible un enriquecimiento sistemático (y aún eliminado el que pudiera darse de modo circunstancial u ocasional) es posible un interés, un provecho y una ganancia en el intercambio mutuo y recíproco de mercancías. Se preguntará que cómo es posible que haya un interés, un provecho o una ganancia, en ausencia de unas condiciones que impiden que nadie se enriquezca sistemáticamente a costa de los demás (con las correspondientes regulaciones y legislaciones), y en las eliminamos artificialmente cualquier posibilidad de enriquecimiento ocasional o circunstancial. Pues bien este interés, este provecho, esta ganancia tienen lugar como consecuencia de la división social del trabajo, y de que un productor individual o una parte de éstos no puede con su trabajo producir todos los bienes necesarios para su reproducción. Sino que su trabajo se limita a una determinada serie de productos que se hace necesario enajenar por otros, para así cubrir su amplio espectro de necesidades materiales. Esta ventaja mutua o, más bien, ventaja reciproca entre los productores propietarios de sus condiciones de trabajo constituye un interés, una ganancia o provecho, que de ningún modo puede ser reducido a capitalista o burgués, sino que más bien es algo que le es enteramente extraño.
El egoísmo e individualismo. La cuestión de los valores capitalistas y los valores socialistas.

El capitalismo es, como hemos visto, una relación social, la capitalista, en la que las masas aparecen desposeídas de medios de producción, y en la que, por tanto, capital (medios de producción y dinero), y trabajo aparecen escindidos y no se pertenecen el uno al otro. Pero esto es algo que naturalmente no sucede en Cuba de ninguna de las maneras: en Cuba las condiciones de trabajo pertenecen a la sociedad civil bajo la forma de la propiedad estatal de los medios de producción. Esto es un punto que ni siquiera las medidas económicas de urgencia que se tuvieron que poner en marcha como consecuencia del periodo especial han movido, de manera que en Cuba no hay capitalismo de ninguna manera.
Por otro lado, uno puede moverse o actuar egoístamente, pero el que lo haga no implica dañar necesariamente al otro en su derecho, sino que puede actuar de manera que ponga como eje de su actuación únicamente su propio provecho o interés, pero sin perjudicar al otro. La cuestión del egoísmo, cuando no daña al otro en su derecho, es algo que es asunto exclusivo de la moral, que tiene que ver con los fundamentos de determinación de la acción, con lo podemos decir, interno a la conciencia de cada cual (por ejemplo si uno no roba no porque está mal sino para no tener problemas con la policía o si uno no roba porque está mal hacerlo). La cuestión de las razones o motivos por los cuales uno obra es asunto de la ética o moral. Pero cuando el egoísmo, en cambio, si daña al otro en su derecho en una relación externa automáticamente se hace asunto del derecho y al que compete a la autoridad impedirlo, o si se ha producido restituirlo con una pena.
Ahora bien, decir que el capitalismo es simple y llanamente egoísmo no tiene ningún sentido: en primer lugar porque egoísmos ha habido siempre a lo largo de toda la historia, pero no así sucede con el capitalismo, que es producto de nuestra historia más reciente. El capitalismo consiste en unas relaciones sociales, que sí, que se podrán mover inducidas por intereses egoístas, pero que consisten en dañar sistemáticamente al otro en su derecho, a la clase trabajadora (en la propiedad sobre los productos del trabajo propio) pero también a los pueblos en general por parte del capital.
De la misma forma, decir que el individualismo se opone al socialismo, me parece una manera un tanto desacertada de plantear el problema; ya que el individuo no tiene ninguna otra manera de desenvolverse (por muy individualista que sea) que en la sociedad, en la que se ve necesariamente obligado a poner en juego sus intereses, los cuales puede hacerlo dañando a los demás en sus derecho o no haciéndolo. Si lo hace se hace necesaria la intervención de la autoridad. Si no lo hace no es, en absoluto ningún problema el que se mueva egoístamente, siempre y cuando haya un sistema lo suficientemente regulado de igualdad de derechos y de oportunidades, de contribuciones y compensaciones, con lo cual su conducta egoísta no puede dar lugar sino a resultados positivos y satisfactorios para la sociedad en su conjunto. De manera que con la satisfacción del interés personal e individual se contribuya al mismo tiempo a una sociedad mejor y más justa. Pero ninguna de las dos cosas las hay en Cuba: ni una autoridad que persiga todo lo eficientemente el robo, por ejemplo; ni un sistema adecuado de contribuciones y compensaciones, y de ahí los reclamos de las autoridades cubanas contra el individualismo y el egoísmo. El problema fundamental en Cuba, lo volvemos a decir, es que no hay un sistema de distribución de la riqueza lo suficientemente equitativo.
Por otro lado, el problema del capitalismo, hemos de dejarlo claro, no se reduce a un problema de valores, independientemente de que a la sociedad capitalista puedan incrustarse toda una serie de valores que vayan acordes e impulsen las necesidades que despliegan las leyes del capital (o estructura capital). Pero es un lugar común entre muchos intelectuales que Cuba debe aspirar a la construcción de unos valores alternativos, unos valores socialistas que están en abierta oposición a los valores que tanto contaminan a Cuba a través del turismo, pero sobre todo a través de cubanos residentes en el exterior, y que son los valores del consumo y del capitalismo. Con respecto a esto decir que no estamos de acuerdo, ni coincidimos plenamente con todo lo que se dice al respecto. Es verdad que la tendencia dominante es tender hacia un individualismo creciente que hace en ocasiones olvidar el valor de la solidaridad y del compromiso con las ideas de justicia e igualdad y los valores revolucionarios. Pero eso no quiere decir que haya valores capitalistas, sino tan solo que han aumentado las necesidades sociales de la sociedad cubana, (necesidades las cuales son relativas y hasta cierto punto opcionales), y que ahora se demandan toda una serie de bienes que antes no se demandaban por una diversa serie de causas socialesxxii.
Socialismo y la libertad:

Socialismo es, por otro lado, un proyecto político de ruptura con el capitalismo pero que también debe de ser una ruptura con cualquier otra forma de opresión, y en el que se puedan materializar todos y cada uno de los derechos de las personas así como sus justas y mejores aspiraciones, tanto a nivel colectivo como individual. Socialismo es por ello igualdad de oportunidades y de derechos; una sociedad que se preocupe por hacer que las mujeres y los hombres buenos sean afortunados.
Socialismo es una distribución equitativa, aunque no igualitaria, de los recursos de una sociedad: no hay derecho a que una persona que trabaja reciba lo mismo que una que no lo hace, aunque independientemente de ello la persona que no trabaje tenga unos derechos fundamentales inalienables.
Por otro lado, “la libertad [como dice Marx] consiste en convertir al Estado de órgano que está por encima de la sociedad en un órgano completamente subordinado a ella”xxiii33 . Esta es en parte la conquista de Cuba y en parte su reto principal, ya que es una tarea continua la de hacer concordar al Estado con la sociedad en todo momento.

NOTAS:

I Carlos Fernández Liria: a. Fidel y la razón http://www.rebelion.org/noticia.php?id=63609; ¿Quién cabe en el mundo? http://blogs.publico.es/dominiopublico/267/%C2%Bfquien-cabe-en-el- mundo/; A quien corresponda: sobre Cuba, la Ilustración y el socialismo http://www.rebelion.org/docs/7097.pdf; La novedad y la antigüedad de nuestras utopías http://www.rebelion.org/noticia.php?id=41856

Santiago Alba Rico: La superioridad del capitalismo: http://www.rebelion.org/noticia.php? Id=75269; EEUU y Cuba: un gran éxito y un pequeño fracaso http://www.rebelion.org/noticia.php? Id=23530

; Medidas y cálculos: algunas razones para apoyarse en Cuba http://www.rebelion.org/noticia.php?id=13974; Cuba condenada, Cuba condecorada http://www.rebelion.org/noticia.php?id=14039; Cuba, los nuevos tiempos http://www.rebelion.org/noticia.php?id=28376

Pascual Serrano: Y en eso se fue Fidel: http://blogs.publico.es/dominiopublico/219/y-en-eso-se-fue- fidel/; La supuesta liberalización de Cuba: http://blogs.publico.es/dominiopublico/436/la-supesta- liberalizacion- de-cuba/

Belén Copequi: Glosa http://www.rebelion.org/noticia.php?id=75258 ii Discurso pronunciado por el compañero Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en las conclusiones de la sesión constitutiva de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Palacio de las Convenciones, La Habana, 24 de febrero de 2008, “Año 50 de la Revolución”.

Iii http://www.rebelion.org/noticia.php?id=70662

iv Con respecto a la incompatibilidad del capitalismo con la democracia véase el libro de Carlos Fernández Liria entre otros: Educación para la ciudadanía: capitalismo y derechos humanos http://rebelion.org/docs/73335 a .pdf; http://rebelion.org/docs/73335b.pdf v “Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media un periodo de transformación revolucionaria de la primera a la segunda. A este periodo corresponde también un periodo político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado”.

V Marx, Karl: Crítica del programa de Gotha en Obras Escogidas. 2 Ed. Akal 1975

vi Marx: Crítica del programa de Gotha en Obras Escogidas 2 Ed. Akal 1975

vii Raúl Castro: Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en las conclusiones de la primera sesión ordinaria de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Palacio de las Convenciones, La Habana, 11 de julio de 2008, “Año 50 de la Revolución”.

Viii Ídem.

Ix J. M. Martín Medem: En Cuba no se puede democratizar lo que se acabó http://www.revistapueblos.org/spip.php?article1258 x Entrevista a José Manuel Martín Medem, autor de “¿Por qué no me enseñaste cómo se vive sin ti? Diario de un corresponsal de TVE” http://www.rebelion.org/noticia.php?id=17236 xi En Cuba 100 dólares se corresponden de media al salario medio de seis meses, por lo que en España esa cantidad sería de 6.000. Se trata de valores nominales muy diferentes, pero como valores reales que se diferencian muy poco.

Xii Ver al respecto http://www.rebelion.org/noticia.php?id=15834xiii Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en las conclusiones de la primera sesión ordinaria de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Palacio de las Convenciones, La Habana, 11 de julio de 2008, “Año 50 de la Revolución”.

Xiv Marx: Crítica del programa de Gotha. En Obras Escogidas 2 Ed. Akal 1975 xv Discurso de Fidel Castro en el Aula Magna de la Universidad de la Habana, noviembre de 2005.

xvi Las casas terminamos regalándolas, algunos las compraban, eran dueños, habían pagado 50 pesos mensuales, 80 pesos, bueno, al cambio, si se lo mandaban de Miami, eran como tres dólares; algunos la vendían, 15 000, 20 000 dólares, al final de los años la habían pagado con menos de 500. ¿Puede el país resolver su problema de vivienda regalando casas? ¿Y quién las recibía, el proletario, el humilde? Había muchos humildes que recibieron la casa regalada y la vendieron después al nuevo rico. ¿Cuánto podía pagar el nuevo rico por una casa? ¿Es eso socialismo? Fidel Castro Ruz: Discurso en el Aula Magna de la Universidad de la Habana, noviembre de 2005.

xvii Pascual Serrano: Y en eso se fué Fidel http://blogs.publico.es/dominiopublico/219/y-en-eso-se- fue-fidel/

xviii http://www.granma.cubaweb.cu/2008/11/17/interna/artic01.html

xix Josep Maria Antenas y Esther Vivas: el nuevo capitalismo chino http://blogs.publico.es/dominiopublico/759/el- nuevo-capitalismo-chino/

xx Ídem.

Xxi Marx, Karl El Capital, LI Pág. 261 Ed. Akal 2000 xxii “Nuestras necesidades y nuestros goces tienen su fuente en la sociedad y los medimos, consiguientemente, por ella y no por los objetos con los que los satisfacemos. Y como tienen carácter social, son siempre relativos”. Karl Marx Trabajo asalariado y capital.

Xxiii Marx: Crítica del programa de Gotha en Obras Escogidas 2 Ed. Akal 1975 30

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