Cuba: una coletilla para «Inventando la revolución blanca»

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La Habana,10/03/22.- Acabo de leer en Blogueros y Corresponsales de la Revolución (ByCR) la entrada de blog «Inventando la revolución blanca» (1);la foto que la ilustra muestra a Martha Beatriz Roque mientras vota en la residencia del Jefe de la Oficina de Intereses de los EE.UU. en La Habana, lo cual me trajo a la memoria un viejo artículo mío, publicado en el 2004.En esa votación,a propósito de las elecciones estadounidenses de ese año, salieron a flote algunas tendencias políticas de los diz que opositores al régimen cubano.Como el voto que hacían era secreto, pudieron mostrar lo que públicamente no expresan:su carácter de peones del ajedrez de los EE.UU. contra Cuba y, sobre todo, qué harían caso de darse el absurdo de que «fueran gobierno». Por ese motivo, saco del baúl ese viejo artículo, y lo ofrezco a los lectores.

Jimmy Cason: «noticita» y reveladora encuesta

La Habana. — Jimmy Cason, Jefe de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos de América (EUA) en La Habana, se las arregló para no dejar de ser aunque fuera una «noticita» durante los pasados comicios presidenciales norteamericanos, en los cuales George W. Bush fue reelecto, justo admitirlo, con legitimidad nunca antes gozada.

«Urbi et orbi» seguíase en la noche del 2 para el 3 de noviembre la cerrada carrera presidencial estadounidense, ocasión en la cual Cason organizó en su residencia habanera una recepción a la cual asistieron «105 cubanos que aceptaron participar en un simulacro de las elecciones de Estados Unidos», además de contarse con la presencia de periodistas extranjeros invitados a «seguir por televisión el conteo de los comicios», de acuerdo con un reporte del diario mexicano La Jornada.

Siempre según la nota del corresponsal Gerardo Arreola, «Los cubanos invitados eran en su mayoría opositores».De ellos, 83 % votó por Bush y 16 por su oponente Kerry, resultado «que fue recibido con una ovación y gritos de júbilo».

«El ejercicio también sirvió para explorar opiniones en el microcosmos de los cubanos reunidos por Cason acerca de temas consultados en la boleta de votación», entre los cuales vale resaltar que en caso de existir en Cuba una «democracia representativa», el 57 % preferiría un régimen presidencial y el 44 uno parlamentario.

Según los encuestados, dentro del hipotético escenario habría diversos partidos de distintas ideologías, entre ellos el comunista, aceptado por un 11 % de los votantes presentes en la residencia del funcionario estadounidense, quienes por último manifestaron como prioridades a tener por el gobierno de la supuesta democracia representativa: seguridad nacional, 33 %; salud, 17 %; vivienda, 13 %.

Independientemente de que Mr. Cason haya devenido «noticita» a consecuencia del show, vale agradecerle el haber organizado semejante votación entre un grupo de «opositores», sin dudas representativos del espectro de la contrarrevolución interna de Cuba, porque de lo contrario no habrían sido invitados a una recepción de esa naturaleza.

Quienes primero lo saben son los subordinados de aquellos, y que nadie se atreva a desdecir a este autor, muy conocedor del espíritu y conducta observable en los eventos a lo Cason, por haber participado en muchos de los mismos como agente de la Seguridad cubana, oculto tras la fachada de un llamado periodista independiente.

Sí, vale agradecer a Cason, porque el show de marras reveló, con la inmensa ventaja de una votación «secreta», cuál es el verdadero pensamiento de esa «oposición» y hasta qué punto está subordinada a los intereses de la política de los Estados Unidos hacia Cuba.

Ellos mismos, mediante sufragio, demuestran su condición de agentes e incluso de mercenarios al servicio de la potencia yankee.

Analícese por puntos. Primero: el 83 % votó a favor de Bush, lo cual significa no sólo estar de acuerdo con una política de sanciones económicas unilaterales hacia la Isla que un anticomunista tan fuera de duda como Juan Pablo II calificó de «éticamente inaceptable», sino además solidarizarse con el reforzamiento de la misma, al punto de aprobar las restricciones a los viajes de norteamericanos a Cuba y la total eliminación de los envíos de remesas, ambas, abiertas violaciones de los derechos constitucionales de los estadounidenses.

Nada como ese voto para probar el carácter mercenario de esa «oposición», por cuanto es harto conocido que obtiene recursos de todo tipo del presupuesto de los Estados Unidos. Dinero para ellos, sí; para el pueblo cubano, no.

Segundo: si la «democracia representativa» demandada por tales «opositores» llegara a existir, es obvio que una estrecha relación con la Casa Blanca se impondría, para así dejar ese país de ser el único probable en lanzar un ataque militar contra Cuba.

¿Cuál razón entonces explica que la seguridad nacional haya sido considerada por 33 % de ellos como prioridad para un supuesto gobierno democrático? ¿Acaso ya saben que necesitarían de esa «seguridad nacional» para reprimir a un pueblo visceralmente antiimperialista? ¿O es que lo explicado en el siguiente acápite les inclina a sentir la necesidad de «sentirse seguros»?

Tercero: llama poderosamente la atención la muy poca importancia concedida a la salud (17 %) y a la vivienda (13 %) por estos «futuros gobernantes», en un país donde la población está acostumbrada a lo que este periodista apuntó hace más de un año: «Cuba, dentro del entorno latinoamericano y caribeño, e incluso dentro del continente, puede vanagloriarse de contar con una decidida voluntad política a favor de la salud y la educación para todos.

Según el último Informe de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Isla es de las primeras de América Latina y el Caribe en cuanto al gasto público en ambos acápites, al destinar a ellos el 6,1 % y el 8,5 % de su PIB (datos del 2001), respectivamente.

Mientras, las cifras de un país tan rico y poderoso como Estados Unidos, en ese mismo año, fueron 5,8 % y 4,8 %.» (2)

Como se observa, los votantes de la ocasión, mediante sufragio «secreto», revelaron su verdadero sentir: desean echar al cesto de la basura históricas conquistas del pueblo cubano, más allá de lo admisible que sea un debate sobre la organización político-social imperante en el país, pues su manera de percibir temas sociales como el de la salud y la vivienda está muy por detrás del consenso existente en naciones capitalistas avanzadas como Suecia, Canadá o Japón.

Ya no se trata de un debate entre socialismos y capitalismos, sino de imponer un modelo de sociedad anacrónico para Cuba. Son la reacción, la caverna…

Definitivamente, Mr. Cason devino «noticita».Pero si lo es al precio de aportar a la opinión pública información tan valiosa acerca del verdadero carácter de la llamada oposición interna cubana, no vendría mal una diaria.

(1)http://bloguerosrevolucion.ning.com/profiles/blogs/inventando-la-revolucion?xg_source=activity

(2) Desarrollo Humano: evaluando a Cuba (4). Publicado en http://cubahora.co.cu/

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