«Cuba: un debate sobre sus elecciones y una controversia en ByCR». Conclusión de la controversia.

Leyendo los artículos publicados en Kaosenlared.net, me percaté de que el Sr. Manuel David Orrio del Rosario subió parte de la controversia que sostuvimos en la bitácora Blogueros y Corresponsales de la Revolución. Cabe señalar que esta se origino porque yo sostengo que no es correcto que un tercero, en este caso el Sr. Manuel David Orrio del Rosario, presente como un “debate”, textos firmados oponiéndolos a textos anónimos (Noel Manzanares Blanco y “joven cubano”). Él por el contrario, opina que sí es válido y dice: “Así pues, primero les va el artículo de Manzanares y después las objeciones del dudoso en anonimato, quien precisamente por escribir en anónimo, me hace pensar una vez más que TODAS las ideas valen o no por sí mismas, no por la relevancia de quien las aporta.” Con el fin de que los lectores interesados puedan conocer la conclusión de dicha controversia, me permito ponerla a su disposición, ya que por alguna extraña razón el Sr Orrio no lo hizo, como considero correspondía.

Raúl Enrique Martínez Ortega

em_03_1984@yahoo.com.mx

Ciudad de México 15/03/2010.


Sr. Orrio

Me sirvo a responder los argumentos que esgrime, respecto de la carta que le dirigí.

1.- En el párrafo VIII del texto en el que usted me responde, afirma lo siguiente: “Si el autor anónimo desea permanecer en el anonimato, es un derecho que las leyes cubanas reconocen, por ejemplo, en la Ley Procesal Penal. Caso de recibirse una denuncia anónima, los cuerpos policialeshan de investigarla y proceder a tono”. Esto es falso, toda vez que las leyes cubanas se refieren a la denuncia anónima de actos delictivos, pero la publicación anónima de documentos está penada, según lo establece elartículo 210 perteneciente a la Ley Nº 62 del Código Penal de la República de Cuba contenido en el Capítulo IX: Clandestinidad de Impresos. Artículo 210, “El que confeccione, difunda, o haga circular publicaciones sin indicar la imprenta o el lugar de impresión o sin cumplir las reglas establecidas para la identificación de su autor o de su procedencia, o las reproduzca, almacene o transporte, incurre en sanción de privación delibertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas”. De manera tal, que aquí queda demostrado que usted tergiversa el sentido de las leyes cubanas al sacarlas de contexto.

Consigno además que leo regularmente las ediciones digitales de Granma, Juventud Rebelde y la revista Bohemia y hasta la fecha no he encontrado en ellas un artículo o epístola que no estén firmados por sus autores.

2.-En el párrafo IX dice usted: “Supóngase, incluso, que conozco al autor del ejercicio anónimo. Pues bien, el artículo 18 del Código de Ética de la Unión de Periodistas de Cuba estipula que ‘.El periodista tiene la obligación de no revelar la identidad de las fuentes que hayan solicitado permanecer anónimas’”. Cito a continuación la definición de fuente periodística: “Por fuente periodística se entiende todo aquel emisor de datos del que se sirve el profesional de los medios de comunicación para elaborar el discurso narrativo de su producto informativo. Es cualquier entidad hecho o documento que provee de información al periodista para que este tenga elementos suficientes para elaborar una noticia.”(1) De esta caracterización se desprende lo siguiente, a saber: conozca usted o no al autor anónimo de la carta abierta cuyo destinatario es Noel Manzanares, al tomar como fuente el contenido de la misma, tenía la obligación de escribir un artículo y citar ahí los puntos de la misiva que considerase pertinentes , haciéndose de esta forma responsable del contenido y por ende usted asumir con ello, el debate con Manzanares, sin embargo procedió a plantear dicho debate, entre el autor anónimo y el periodista, lo cual es poco serio de su parte. A esto desde luego hay que agregarle la tergiversación que hace del artículo 18 del Código de Ética de la Unión de Periodistas de Cuba. En cuanto a la suposición que plantea, es evidente que resulta un sofisma más empleado por usted ante la imposibilidad de rebatir.

3. En el párrafo VI afirma que yo he olvidado lo dicho por el Comandante Raúl Castro y cita un fragmento del discurso que pronunció durante la ceremonia protocolar en la cual asumió el cargo que hoy ostenta, manipulando así los conceptos expresados por él, dando a entender que el Presidente del Consejo de Estado y de Ministros aprueba que el intercambio profundo de opiniones divergentes, se desarrolle mediante la publicación de anónimos, pero no satisfecho con esto, también inmiscuye usted al Dr. Carlos Alzugaray, al mencionar uno de sus ensayos.

4.- En el párrafo II me reclama “Primero que todo, mi nombre es MANUEL DAVID ORRIO DEL ROSARIO. No como apunta, ‘Miguel’”.¿No dice usted que lo importante son las ideas y no los nombres? Pero en fin, parece que cambia de opinión con facilidad, le aseguro que ya no me referiré a su persona utilizando su seudónimo, lo hare utilizando su verdadero nombre.

Cerrare diciéndole que sus méritos no lo autorizan para mentir y mucho menos le dan el derecho de utilizar a Karl Marx, José Martí, Fidel Castro, Raúl Castro, Carlos Alzugaray o a cualquier otra persona para justificar su proceder.

&nbsp

Raúl Enrique Martínez Ortega

Sábado 13 de marzo de 2010.

(1) Johnson Stanley, Harris Julian Tratado general sobre periodismo. México: Editorial F. Trillas, 1966. p.27.&nbsp &nbsp

&nbsp

Me sirvo responder a sus manipulaciones provocadoras o patológicas

Por Manuel David Orrio

orrio@enet.cu


Sr. Raúl Enrique Martínez Ortega
Presente.

La Habana,10/03/14.-Una cosa es polemizar como caballeros, algo en lo cual no se ha distinguido Ud. ni en su primer ni en su segundo escrito contra mi entrada de blog “Cuba: un debate sobre sus elecciones”, y otra vérselas con un provocador ofensivo,cuando menos,si no se trata de alguien cuyas manifestaciones enfermizas me harían aconsejarle visitar a un psiquiatra.

Los lectores pueden verificar por sí mismos que este señor Martínez Ortega no ha empleado en momento alguno el lenguaje que debe caracterizar las relaciones entre los blogueros y corresponsales de la Revolución, aunque discrepen entre ellos, y es ésta una señal reveladora. Su obsesión contra el anónimo, un fenómeno social digno de estudio, y su desbordado interés por descalificarme como persona honesta, saltan a la vista.

Por ello, hago saber que tras esta respuesta a los infundios y manipulaciones del Sr. Martínez Ortega, NO CONTESTARÉ A NINGÚN ESCRITO POSTERIOR SUYO. Mi tiempo como periodista revolucionario cubano no se despilfarra ad infinitum, porque empeños mejores han de ocuparlo.

Paso a responder al Sr. Martínez sus últimos argumentos contra mi entrada de blog “Cuba: un debate sobre sus elecciones”

1.- Desliza Martínez que he promovido la comisión de un acto delictivo, al reproducir un anónimo como parte de un debate. Para ello, intenta desbancar mi derecho reconocido a proteger el anonimato de las fuentes mediante un recurso halado por los pelos:invoca el artículo 210 del Código Penal de la República de Cuba, el cual tipifica el delito de CLANDESTINIDAD DE IMPRESOS, en la siguiente forma: “El que confeccione, difunda, o haga circular publicaciones sin indicar la imprenta o el lugar de impresión o sin cumplir las reglas establecidas para la identificación de su autor o de su procedencia, o las reproduzca, almacene o transporte, incurre en sanción de privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas”.

Martínez, ¿interesadamente?, parece olvidar el nombre del delito que cita, EXPLÍCITAMENTE RESERVADO A LAS PUBLICACIONES IMPRESAS, y lo aplica a una digital, el caso que aquí ocupa. Sencillamente, el implacable perseguidor de anónimos se agarra al Código Penal como clavo ardiente para EXTENDER una clasificación delictiva hasta donde no lo está por Ley. Si éso no es manipulación, digan los lectores de ByCR qué cosa es.

Un abogado de primerísima línea expresó sobre el concepto de TIPIFICACIÓN de un delito que “Es un principio elemental del Derecho Penal que el hecho imputado tiene que ajustarse exactamente al tipo de delito prescrito por la ley. Si no hay ley exactamente aplicable al punto controvertido, no hay delito”

Ese abogado se nombra Fidel Castro Ruz, y el concepto citado se halla en una obra maestra del Derecho cubano, cuyo título es “La Historia me absolverá” (1).

2.- Me cita Martínez: “Supóngase, incluso, que conozco al autor del ejercicio anónimo. Pues bien, el artículo 18 del Código de Ética de la Unión de Periodistas de Cuba estipula que ‘.El periodista tiene la obligación de no revelar la identidad de las fuentes que hayan solicitado permanecer anónimas’”.

Inmediatamente, el implacable perseguidor de anónimos cita un concepto que sin dudas comparto: “Por fuente periodística se entiende todo aquel emisor de datos del que se sirve el profesional de los medios de comunicación para elaborar el discurso narrativo de su producto informativo. Es cualquier entidad hecho o documento que provee de información al periodista para que este tenga elementos suficientes para elaborar una noticia.”

A partir de aquí, Martínez abandona el uniforme de perseguidor de anónimos y se autonombra profesor de Periodismo, para endilgarme la siguiente lección: “conozca usted o no al autor de la carta abierta cuyo destinatario es Noel Manzanares, al tomar como fuente el contenido de la misma, tenía la obligación de escribir un artículo y citar ahí los puntos de la misiva que considerase pertinentes , haciéndose de esta forma responsable del contenido y por ende usted asumir con ello el debate con Manzanares, sin embargo procedió a plantear dicho debate, entre el autor anónimo y el periodista, lo cual es poco serio de su parte.” Ojo atento: “asumir el debate CON Manzanares” ¿A santo de qué debo estar del lado del colega, a quien respeto e incluso admiro por su honestidad profesional, pero no necesariamente tengo que estar de acuerdo con él? ¿No será ésto lo que tan patológicamente ha molestado al Sr. Martínez?

Elaboré un PRODUCTO INFORMATIVO que reproduce una controversia entre dos autores y para nada estoy obligado a asumir responsabilidades que corresponden a las partes en debate, porque el objetivo de ese producto es INFORMAR la existencia de esa discusión en un diario digital que se enfrenta no acríticamente al discurso mediático transnacional contra Cuba.

INFORMO SOBRE…NO PARTICIPO en el contrapunto de marras. En tal sentido, apunté en “Cuba: un debate sobre sus elecciones”, que “Dejo a los lectores hacer sus propias conclusiones por el camino más sencillo.Fidel incitó a los cubanos con esta frase: «no le decimos al pueblo cree, le decimos lee”. Así pues, primero les va el artículo de Manzanares y después las objeciones del dudoso en anonimato, quien precisamente por escribir en anónimo, me hace pensar una vez más que TODAS las ideas valen o no por sí mismas, no por la relevancia de quien las aporta”.

3.- Ya desbocado, Martínez infiere que porque cité a Raúl Castro y Carlos Alzugaray como promotores de una cultura del debate, DOY A ENTENDER que tanto el uno como el otro estarían de acuerdo en el empleo de anónimos en tal o cual diferendo de opiniones. O sea, que el autonombrado inquisidor, como todos los inquisidores, PRESUME. Estoy convencido de que ni el Jefe de Estado cubano ni el respetable Alzugaray son partidarios de los anónimos, pero sí del derecho ciudadano. Y escribir en anónimo en publicaciones digitales, o con lo que más se le parece, el seudónimo, es una práctica legítima o al menos no prohibida como fuero de la ciudadanía, justamente porque la información vale por sí misma, no por la relevancia de quien la aporta.

4.- Martínez se queja de que le corrijo al mencionar mi nombre y acude a una justificación risible al lanzarme esta pregunta, casi como pedrada: “¿No dice usted que lo importante son las ideas y no los nombres?” Pues sepa, autonombrado profesor de Periodismo, que la confusión de nombres se considera un error periodístico grave.

Finaliza Martínez diciendo que mis méritos revolucionarios no me autorizan a mentir. Por supuesto que no. La pregunta es en dónde está mi mentira. Curiosamente, este señor no la denuncia, pese a mostrar un patológico escudriñar de cuanto escribí o reproduje en “Cuba: un debate sobre sus elecciones”.

Ojo atento, blogueros y corresponsales de la Revolución, con estos “celadores de la fe”. Martínez no ha expresado UNA conclusión sobre el producto informativo que ofrecí. Se ha limitado a un ataque sostenido contra mi persona, en lo cual se me parece demasiado a quienes, desde el lado de los enemigos declarados de la Revolución, se deshacen en calumnias e insultos contra mí, a falta de argumentos. Por ello, me limito a recordar una vieja frase: “los extremos se tocan”.

(1) Fidel Castro. La Historia me absolverá. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1983.Pág. 13.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS