Cuba: ¿Qué hacer para el Congreso de la Nación?

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Cubanas y cubanos que viven en la isla:

Cubanas y cubanos que sobreviven en otras latitudes y que sin embargo por esta isla padecen:

Cubanas y cubanos, que no nacieron aquí y aún así se sienten responsables del destino de este proyecto social que fundaron otros jóvenes, que han de continuar los jóvenes de hoy:

Este mensaje es una respuesta a los que me preguntan o se preguntan qué debemos hacer, para que el Congreso de la Nación se haga realidad.

Aquíexpongo mis opiniones, pero entiéndase que esto es solo un pie de amigo, una opinión, para que se apoyen los que me lean y crean de veras en que podemos hacer realidad los sueños y este proyecto, que tiene una lógica históricay es parte de una necesidad coyuntural que apenas necesita explicaciones.

Pues en el futuro de Cuba pensamos, seguros de que entre todos podemos hacerlo mejor, y tener mejores ideas.

Pues lo que no piensa uno, lo piensa el otro. Lo que no veo yo lo ves tú o él. Y esto lejos de ser malo, nos ayuda, y resulta imprescindible. Es con las ideas de todos, el único material óptimo con el cual se puede construir una patria para todos.

Y aunque me provocan aversión las exclusiones, aún así debo decir, que los únicos que no están invitados, son aquellos incapaces de soñar que otra Cuba mejor es posible.

Aquel o aquella que no puede soñar, también es incapaz de hacer; y en la realización de los sueños – mucho más en esos que son grandes y colectivos como este – los pesimistas a ultranzason lastre innecesario. Aunque para ellos también queremos arreglar el mundo, es importante que nos dejen hacer, o su pesimismo se verá cumplido como única forma de futuro.

Lo primero y más importante que debemos hacer –en mi opinión– es comunicar y convencer a la mayor cantidad de personas que podamos, de la necesidad y de la real posibilidad de hacer un Congreso de la Nación. Teniendo en cuenta que no necesitamos más que nuestro deseo y decisión para hacerlo, nuestra humanidad y nuestra voz en un parque o en una plaza, en una playa, en una montaña, en un campo, o donde acordemos vernos.

Eso, si otros, incluido el Partido, no cree por cualquier razón que es innecesario el Congreso. La no consulta popular, abierta, democratica hasta el tuétano, participativa hasta el gato (es un decir), debiera dar resultado para todos, a menos que la lógica ya fuera borrada de la historia y la manecillas del reloj corren al revés. Pero no es mí ni nuestra decisión.

Mientras más personas conozcan de este llamamiento al Congreso de la Nación mejor, porque es importante que asistan todos los cubanos que quieran hacerlo, que vayan y digan, y que vengan y hablen también los que no estén ahora en el país –incluso aquellos que llevados por la frustración juraron no regresar.

Necesitamos a todos, es la verdad más obvia. Y represado está ese deseo de todos de expresar lo que sentimos y proponer soluciones, de oír, de acompañar al futuro a nacer –a ese futuro que deseamos, para nosotros, para nuestros hijos, y que cada día se agranda el peligro de abortar.

Este Congreso de la Nación es un congreso que busca la Unidad en la diversidad. Y la diversidad, reconocida y divulgada, incorporada de forma tangible para que la Unidad sea real y puesta a prueba.

El Congreso de la Nación, busca el reconocimiento de la Diversidad, base imprescindible para una Unidad verdadera.

UNIDA EN LAS DIVERSIDAD Y NO CONSIGNAS.

UNIDAD sin paternalismo, autoritarismos, secretismos ycentralismos irrazonables. Busca precisamente fortalecer el carácter socialista del proceso que vivimos, es decir: MAS SOCIALISMO,despejándolo del Apocalipsis del burocratismo, la falta de democracia social, la propiedad casi absolutamente Estatal y la no participación MAYORITARIA en las decisiones que guiarán a la Nación hacia el futuro.

Por ello, y con el objetivo de ampliar el radio de acción de aquellos que conocen de esta iniciativa, deberíamos enviar correos a todos los cubanos que conozcamos –adjuntando preferiblemente los textos de Félix Guerra y de Pedro Campos a ese llamamiento al diálogo.

Necesario que hablemos con las personas que no tienen correo, con las personas del barrio, incluso con aquellos que parecen ajenos a la política, incluso con aquellos que querrán reprimirnos, hablemos y digamos sobre el Congreso de la Nación en el lenguaje de cada cual, hablemos de ello aunque sea por teléfono o en braille.

Porque hay que decir, cada cual, lo que queremos y el rumbo que debe tomar la patria. Decirlo y proponerlo donde quiera que estemos, donde quiera que se dé la oportunidad, también convencer a nuestros amigos, a la gente del barrio y familiares, de la necesidad y para que nos apoyen, para que se unan, o al menos que no se opongan, ni nos retengan en bien de una falsa seguridad.

Es importante entender que no hacemos nada ilegal. Mucho menos es inmoral: todo lo contrario, no hay nada más inmoral en estos tiempos que la falta de diálogos.

También, porque si no lohacemos, si no nos comunicamos, si no lo intentamos, entonces si se verá comprometido el devenir y con él nuestros mejores sueños sociales e individuales.

Sé que muchos comparten ese enorme miedo que es ver llegar, como está llegando, el Armagedón, porque este siempre llega de poquito a poco, y no de sopetón como piensan muchos, y no puede haber mayor temor que el no hacer nada para evitarlo, para revertirlo.

PROPONGO UNA FECHA: el tercer domingo de julio. Porque es el Día de los Niños y es para ellos para quienes se construyePero es solo una propuesta para desatar imaginación y proposiciones.

Hace mucho unos jóvenes se lanzaron en busca de un sueño, y por eso estamos aquí, si no repetimos a nuestra manera y forma esas epopeyas con las que hemos crecido, entonces nuestros niños tendrán bien difícil su futuro.

Les digo, porque lo creo. Porque lo hago: Hay que trascender los límites de Kaos en la Red y la muy minoritaria y elitista presa digital, de la cómoda y anónima virtualidad del correo e Internet.

Hay que trascender para llegar a la realidad. Hay que decir y oír. Hay que poner grafitis aunque sea en nuestro cuerpo. Hay que cantarlo aunque parezca que nadie nos oye. Decirlo y desearlo como deseamos hacer el amor con la persona más amada.

Sólo así es posible, pues la única limitante real somos nosotros y nuestro imposible silencio.

Un abrazo, para todas las cubanas y los cubanos,

Carlos Ignacio Pino Díaz

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