Cuba. Poner los pies en el camino socialista – por Franco, Polo Socialista Revolucionario Democrático

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Los burócratas soviéticos estaban tan acostumbrados a igualar “la voluntad del partido” con “la voluntad del pueblo”, que no podían valorar el potencial de insubordinación de los movimientos populares”.

Hans Modrow

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por Franco
En este proceso de discusión del Anteproyecto de Constitución, la propaganda oficial enfatiza, entre otros temas, en las causas por las que se proponen cambios en la estructura del estado y gobierno cubano. Eso no es lo medular en estos momentos.

El análisis de esas justificaciones evidencia, que para la dirigencia política y estatal cubana aún no ha quedado claro que el problema no es de estructuras del estado o del gobierno, sino filosófico y sistémico. No comprender esta situación los lleva a concepciones erradas e inútiles para el desarrollo del país.

Hay que acabar de reconocer y aceptar que la estatización no puede llamársele socialización ni representar a un país en vías del socialismo. En Cuba no existe empresa socialista, sino empresas en poder del estado. Podrán cambiarse las estructuras, pero el error sigue estando ahí. No se puede construir el socialismo con trabajadores que no sean dueños reales de los medios de producción, La estatización, hasta ahora, ha demostrado que es la vía adecuada para el divorcio del estado con su pueblo, amén de que a diferencia del capitalismo, que proletariza a la pequeña burguesía, el socialismo estatizado lleva a la miseria a la clase trabajadora.

Pasa lo mismo con la democracia, lo importante no son los mecanismos que se crean para ello, sino que debe estar basada en una genuina democracia socialista donde, al estar los medios de producción en manos de los trabajadores, se crea el paradigma de dirigirnos hacia la democracia popular en las esferas políticas, económicas y sociales. Una dictadura estatal y burocrática no conduce a democracia popular alguna.

El divorcio existente entre gobierno y sociedad nos está llevando a un punto crítico e irreversible y los revolucionarios cubanos debemos evitar llegar a ese estado. No podemos darnos el lujo o correr el riesgo que la futura Constitución del país sea aprobada con un mínimo de votos, o con una mayoría mecánica e incluso, no se apruebe. No cometamos nuevamente el error de creer que “la voluntad del partido” es “la voluntad de todo el pueblo”. ¿Se dará el caso nuevamente que se va a bolina una revolución sin tirar un tiro?

Demasiados puntos problemáticos en el cuerpo del Anteproyecto, explicaciones absurdas, objetivos algunas veces elitistas y no populares, contradicciones flagrantes entre sus capítulos, manipulaciones políticas, oscuridad en sus planteamientos, al punto que puede llevar a que la población decida o piense que, al quedar fuera del arbitrio del pueblo las futuras leyes habilitantes, pues es preferible no endosar la propuesta de Carta Magna.

Se duda en aprobar un documento que en esencia se regirá por futuras leyes que nadie conoce, y que siempre estarán signadas por el subjetivismo humano o por los intereses de los que tienen el poder, que como dije, no es en toda su extensión popular.

Las explicaciones aparecidas en Granma, el pasado 29 de agosto de la Dra. Martha Pietro, vicepresidenta de la Sociedad Cubana de Derecho Constitucional y profesora titular de la Universidad de La Habana, no convencen. Su apoyo acrítico al Anteproyecto le resta credibilidad a su intención política.

¿Por qué es necesario y vital, como plantea la profesora titular, que el Presidente del país tenga que ser miembro de la Asamblea? De acuerdo a la especialista ello evitaría una desvinculación entre la Asamblea y el Presidente del estado. Entonces, ¿Queremos ser el único país del mundo donde en ocasiones sucedería tal cosa? Ya somos el único país del mundo donde el parlamento vota siempre unánime. ¿No es eso demasiado sospechoso en un país donde la población discute y opina sobre todo? En el debate de las diferencias se fortalece la democracia.

No tiene que ser miembro de la Asamblea para que el Presidente del país rinda cuentas de su trabajo, porque es el parlamento el representante del pueblo soberano y a ella nos debemos todos, incluido el Presidente del país y el Partido Único que tenemos..

Afirma que el Presidente de la República nace del seno de la Asamblea, ¿pero si lo comparamos a salir del seno del pueblo todo?. Incluso, el pueblo solo propone al 50 por ciento de sus delegados, el otro 50 es propuesto por la Comisión de Candidatura, por lo que la soberanía de esa Asamblea está limitada.

Luego la especialista aborda la importancia del Consejo de Estado, nivel que en la práctica lo que hace es sustituir la labor que debe desarrollar la Asamblea, Quien debe ser ojos, oídos y asegurar toda la actividad legislativa es la Asamblea y sus comisiones, no un grupito de señalados. Por ello, no se concibe una Asamblea que se reúna dos veces al año y por dos o tres días en cada oportunidad, para aprobar decretos leyes del Consejo de Estado. Así no puede funcionar una Asamblea Nacional.

Como no debe suceder que sean las Leyes, que surgen de la Asamblea Nacional del Poder Popular, como órgano que representa la voluntad del pueblo cubano, las que menos presencia tienen en la vida del país, o que haya leyes modificadas por Decretos-Leyes, que son normas de menor rango.

Luego la especialista aborda el tema de los órganos locales, y explica que se eliminan las asambleas provinciales del Poder Popular y se instituye un gobierno provincial, integrado por el gobernador y un consejo a ese nivel. Al respecto no menciona que el ante proyecto establece que el cargo de gobernador es designado y no elegido, lo que atenta contra la democracia a la que aspiramos.

El cargo de gobernador debe ser elegido y aprobado por los habitantes de cada provincia y debe ser una persona que haya radicado en esa región como mínimo dos años. Si queremos ser democráticos, la nueva constitución debe ser ampliamente democrática en lo que a elección a cargos públicos se refiere.

No aborda esta especialista, ni tampoco se ha podido explicar por qué desaparece del texto constitucional que el pueblo cubano aspira a la construcción de un país comunista. Construir el socialismo hasta ahora, de acuerdo a la historia, es escoger el camino más largo para llegar a un capitalismo del tercer mundo. Esa vía, de doble carril, no la queremos.

De acuerdo a esa proyección debería también quitársele el nombre de comunista a nuestro partido, y por ejemplo, endosarle socialdemócrata, lo que estaría más en concordancia con las sinuosidades del proyecto constitucional.

Pero la desnudez ideológica no termina en este aspecto, también desaparece del preámbulo del Anteproyecto el apoyo al internacionalismo proletario, la amistad fraternal, la ayuda, la cooperación y la solidaridad con los pueblos del mundo, ¿Qué tipo de socialismo es el que tiene en mente nuestro partido y la Asamblea?

¿Acaso alguien de la National Endowment estuvo en la redacción de este proyecto constitucional?. ¿Habrán logrado lo de siempre, que el enemigo se haya metido en la despensa del proletariado cubano?.

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