Cuba, Obama y el nuevo carnaval

Riflexiones del Francotirador del Cauto

&nbsp Esto de la política norteamericana debe dejarse para entretener en la escuela de comediantes o para sentar cátedra de figuras chinescas en teatros infantiles, porque realmente ya no es una historia para adultos, y ello se hace patente al escuchar las declaraciones de la nueva Secretaria de Estado, Hilary Clinton, afirmando que el imperio pondrá una nueva cara a la diplomacia estadounidense para acercarse a América Latina.

Créanme, esta nueva representante de lapolítica exterior de Norteamérica a veces se confunde al hablar o existe una confusión en la traducción del inglés al español, porque donde dijo cara debió decir careta y allá el que quiera desfilar disfrazado en esecarnaval.

Si un pueblo como Cuba declara que tendrá una política de “involucramiento vigoroso” con los países hermanos de Latinoamérica, lo lógico es pensar que más médicos y técnicos, en diferentes esferas, acudirán a participar en los planes de desarrollo en esos países; pero que afirme tal cosa un diplomático yanqui es para temer.

En sus declaraciones iniciales Hilary Clintonnos habla de un “involucramiento vigoroso”, para luego al final de su intervención definir la futura política hemisférica de Estados Unidos.

Según ella, Norteamérica aplicará una formula de “poder inteligente”, lo que ella misma descubre como “la combinación efectiva de instrumentos de la política exterior: diplomacia, poder militar, poder económico, legal y cultural, escogiendo las herramientas correctas o la combinación de herramientas para cada situación”.

Señores, más de lo mismo, no se descarta el uso del poderío militar yanqui para obtener lo que quiere de nuestros pueblos.

El mejunje está completo, para esa señora Venezuela y Bolivia desarrollan “ideologías antiamericanas”, quiso decir anti norteamericanas, hasta ahora ellos se arrogan el derecho de ser ellos los americanos y no el resto del hemisferio;y Cuba –según ella- no está lista aún para suspenderle el bloqueo.

Entiéndase por ideologías anti norteamericanas el derecho de los pueblos a su soberanía y a ser dueños de su destino.

Definitivamente el diablo nunca cambia, siempre tiene tarritos, cola y un tridente en la mano.

La Hilary, que no parece que será muyhilarante, hecha mano en sus declaraciones a supuestos temas de interés mutuo con América Latina, que deben ser muy pocos, porque lo que la historia nos demuestra es que cada vez más existe menos correspondencia entre los intereses del imperio con los vecinos del Sur.

Justificaciones manidas como “anteriores políticas negligentes de Washington hacia la región”, “políticas inefectivas contra nuestros adversarios”, debió decir infectivas, o el “poco interés de Estados Unidos hacia los retos que importan para la vida de los pueblos latinoamericanos”, ya no engañan a nadie en este planeta.

Para ella el proceso revolucionario de Venezuela solo promueve “ideologías anticuadas y antiamericanas”, es decir, los anticuados no son ellos que desarrollan guerras en Afganistán e Irak y secundan a su aliado israelí en el genocidio que desarrollan en los territorios palestinos.

Tiene el descaro de afirmar que la supuesta política de la nueva presidencia, “será guiada por el simple principio de que lo que es bueno para los pueblos de las Américas es bueno para Estados Unidos”.

Que está visto y comprobado que es más de lo mismo por donde quiera que te vires. ¿Acaso los yanquis han pensado que los latinoamericanos somos bobos? Que yo sepa la droga que se produce en Latinoamérica la consumen en Norteamérica y no al revés. Aquí nadie está drogado para darle crédito a las supuestas buenas intenciones del mulato en el poder en su aparente búsqueda de “promover la gobernación democrática, la oportunidad y seguridad de abajo hacia arriba”.

Ahora nos venimos a desayunar conque Estados Unidos “comparte intereses políticos, económicos y estratégicos comunes” con los amigos del sur, asumo que la susodicha se esté refiriendo al Plan Cóndor con sus Pinochet, Somoza, Stroessner y rumbantela.

Debemos abrir una cátedra en la Universidad de La Habana para explicar la política norteamericana desde la independencia de Estados Unidos hasta nuestros días, para ver si la Hilary busca otros argumentos para justificar la futura política yanqui hacia América Latina, porque los actuales no convencen ni a mi nietecita de un año.

El pragmatismo clásico del imperio sale a relucir de maravilla, se suspenderán las restricciones a los viajes de familias y la restricción sobre remesas de cubanos en Estados Unidos a sus familiares en Cuba, pero se mantendrá el bloqueo, porque ellos creen que es “una fuente importante de influencia para un mayor cambio en la isla”; de nuevo la política del garrote y la zanahoria. Desmemoriada la niña, pues no se acuerda que a ese garrote le cayó comején en 1959.

.Con ello queda bien con Dios y con el Diablo, queda bien con la mafia de Miami y su Fundación Fascista Cubano Americana y a la vez responde a los reclamos de una comunidad que ha visto restringida su libertad y que representan un buen número de votos para una futura reelección.

Para que las ideas sean adecuadas y nadie se llame a engaños, la nueva ministra no abandona el lenguaje de hace 50 años contra Cuba, cuando señala que los viajes de los integrantes de la comunidad a Cuba promoverá más “el caso de los fracasos del régimen de Castro, la represión política de libertad, los prisioneros políticos, todas las muy desafortunadas acciones que se han tomado para mantener atrás al pueblo cubano”.

Si no existiera memoria histórica de aquí a cien años, los futuros habitantes de la tierra al leer las declaraciones de la señora Clinton creerán que el bloqueo no existió, que no existió Girón, que jamás hubo una campaña de sabotajes y de intentos de asesinatos contra nuestros dirigentes y nuestro pueblo, que nosotros los cubanos somos jodedores de a porque si, y que no teníamos relaciones con los yanquis porque éramos unos imbéciles y unos envidiosos.

No han aprendido estos rubios facinerosos (esta palabra debe venir de fascista) que los cubanos podremos tener miles de problemas, descurtir eternamente sobre un tema y no ponernos de acuerdo, desbarrar contra todo lo que nos molesta, pero en una cosa si hay unanimidad, somos antiimperialistas desde Martí y estamos unidos en torno a la construcción del socialismo.

Y digo esto porque el lenguaje de allá no cambia, la Clinton enfatizó que la política estadounidense es primero “sobre la libertad del pueblo cubano y lograr la democracia en la isla de Cuba”, e incluso tuvo el descaro de declarar que “esperamos que el régimen en Cuba –tanto Fidel como Raúl Castro- vea este nuevo gobierno como una oportunidad para cambiar”

Parece que cree que somos miopes para ver lo que no existe. Desconoce que las oportunidades para Cuba no vienen desde afuera, sino se construyen desde adentro y que lo único a que aspiramos es a que nos dejen edificar una sociedad socialista sin bloqueos y sin chantajes.

El lenguaje de la Hilary es completamente descarado al afirmar que “hemos cedido terreno a Hugo Chávez, a quien califica de líder democráticamente electo que no gobierna democráticamente. ¡Así que ellos cedieron el terreno!, pues entonces hay que pensar que Chávez puso “el bate y las pelotas” para ese juego y de paso se quedó con el terreno.

Acusan a Chávez de no tener una acción y visión adecuada para su pueblo. ¿Quién asesorará a esta mujer y a su presidente?, asumo que la arrogancia y el ansía de dominación sobre nuestros pueblos; o pensará ella que elevar el nivel de vida, atención médica y educación de los pueblos de este continente no favorece los intereses de USA en la región.

Hilary descarta que Chávez sea una amenaza para Estados Unidos, aunque lo acusa, junto a Evo Morales, de ser los responsables del tráfico de temor en el continente, tal parece que para ella es Chávez quien masacra a los pueblos de Irak, Afganistán y palestina..

No deberíamos exagerar –puntualiza- cuando se refiere a la figura de Chávez, y tiene razón, no es a la figura de Chávez a la que hay que temer, ni a la de Correa o Evo Morales, sino al despertar de nuestros pueblos, patentes ya en Ecuador, Nicaragua, Bolivia, Venezuela y el resto del hemisferio.

Ella lo sabe y se descarta cuando enfatiza que Washington debe “llenar ese vacio con un liderazgo fuerte y sostenido en la región y una diplomacia firme y directa con Venezuela y Bolivia”, y ya todos conocemos lo que significa liderazgo fuerte para esa potencia: Irak y Afganistán.

Si le queda duda podemos agregar que Hilary desgrana como los puntos básicos de interés norteamericanos en la región los siguientes: “antiterrorismo, antinarcóticos, energía y comercio”, el hambre, el analfabetismo, la salud publica, el desarrollo económico, no es de interés mutuo, el que no lo logre por si mismo, que se joda, es su pensamiento.

Como despedida subrayó que “la política exterior debe basarse en un matrimonio de principios y pragmatismo, no una ideología rígida, sobre hechos y evidencias, no emociones o prejuicios”.

Eso de aconsejar matrimonios está muy mal, porque sabemos de historia un poco y eso de las chupaditas arrinconadas y secretas no nos llama mucho la atención en la política, lo que si conocemos es que los yanquis si tienen una política rígida desvergonzarte, no se apartan ni un milímetro de la estupidez y del genocidio corriente.

Muy mal empezamos la nueva administración, y lo digo en el caso de Cuba, pues con precondiciones y coyundas no van a lograr nada en nuestro país, ni con la dirigencia actual, ni con la que venga en el futuro.

Cuba no fue la que impuso un bloqueo y una política de chantaje, subversión y aniquilamiento, ni nunca se ha propuesto derrocar por medios violentos al gobierno de Estados Unidos. Ese boniato lo cultivaron enfrente, en el norte, entonces que se lo coman ellos solitos; ese garrote, como dije antes, comenzó a llenarse de comején en 1959 y hoy por hoy no tiene función alguna.

Si algo aprendimos a disfrutar en cincuenta años fue la soberanía y no estamos dispuestos a perderla.

Nuestra sociedad tiene innumerables problemas, ¿cuál no las tiene?; vivimos con deficiencias y errores en nuestro sistema, pero estamos conscientes de ellos y luchamos por erradicarlos; pero hay una cosa que nos orgullece y es, que cada mañana, cada vez que se iza la enseña nacional en las escuelas de nuestros niños, sentimos el corazón pleno por la soberanía y la independencia que nos hemos ganado.

Así que cese el garrote y aprendan que con los pueblos hay que discutir de igual a igual.

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