Cuba: Obama no comerá arroz cubano

El 30 de julio del corriente el diario oficialista Granma publica un reportaje titulado “Crónica de un perjuicio anunciado” donde aborda el tema de la campaña de arroz en Pinar del Rio, sobre el que podemos decir: si no vas a aplicar el bisturí a fondo no te lances a analizar los errores que por doquier pululan.

Vamos por partes.

Según el diario los productores habían advertido desde el principio la imposibilidad de escalonar las siembras porque provocaría un pico de recolección en los próximos meses.

A este colega se le olvida lo que es un lead noticioso. ¿A quién advirtieron los productores? ¿Por qué no se sancionaron a esos “advertidos” que son culpables del fracaso de la campaña arrocera? Según afirma el diario la cosecha será la mitad de lo planificado.

Si por robar unos litros de cloro en Oriente sancionaron a penas carcelarias a unos empleados de Salud Pública, qué sanción pudiéramos aplicarle a estos “advertidos” por ocasionar “225 hectáreas desfasadas de corte y campesinos que han perdido parte de sus plantaciones, o que están obteniendo rendimientos por debajo de lo esperado, a causa del atraso en la cosecha”.

Según el diario, a lo largo del macizo arrocero de Vueltabajo existían más de mil 600 hectáreas pasadas de maduración, lo que afecta el rendimiento, y de las 51 mil 906 toneladas de cereal estimadas al inicio de la campaña, ahora se calculan 11 mil 407 toneladas menos.

El diario menciona otras causas incidentes en este desastre, las lluvias del mes de octubre atrasaron la preparación de las tierras, lo que impidió escalonar las siembras, por lo que la mayor parte del plan de siembra tuvo que hacerse entre los meses de enero y febrero. Este es un factor contra el cual los hombres del campo tienen que enfrentar siempre, ya sea en Cuba o en la Conchinchina.

Contra ello nadie puede y menos con el desastre ecológico al que nos enfrentamos, pero lo que depende del hombre si es solucionable, por ejemplo ¿por qué no entraron los aviones previstos para las atenciones culturales de la cosecha (la urea, herbicidas y fertilizantes)? ¿Por qué no llegaron a tiempo las máquinas cosechadoras, las que según Granma habían anunciado que serían importadas para la campaña? Estas son interrogantes que el reportaje no explica.

Se hizo entonces lo de siempre… “una labor maratónica, sin tener la calidad requerida y sin tener las medidas para garantizar la cosecha”, reconoce Granma.

A pesar de ello, la capacidad de corte actual llega alrededor de las 600 toneladas diarias, cuando en el campo existen más de 14 mil toneladas de arroz maduro, incluyendo unas 4 mil que ya están fuera de parámetro, casi perdidas, aseguró un especialista.

Los productores si están clarísimos cuando expresaron al diario “que no se puede seguir dejando de escalonar las siembras por tal de cumplir un plan, si no están a mano todas las condiciones para hacer frente a un pico de cosecha”.

De lo contrario –advirtió un dirigente campesino de la zona- ello se traducirá en pérdidas para los campesinos y para el estado, algo que siempre nos pasa”.

Indudablemente, que después de toda la parafernalia desatada tras el Congreso para que se trabaje con eficiencia, hay oídos duros entre aquellos que están al frente del estado en el frente de la agricultura, y no acaban de entender que es el guajiro quien decide que siembra, cómo siembra y cuánto siembra y no el que está acomodado tras un buró, quizás deseoso de que fracase la siembra para salir a comprar al mercado internacional.   

Se pone en evidencia una vez más que las cooperativas de Crédito y Servicio no son tales cooperativas y que el hilo umbilical que las une al estado las hace ineficientes, sin poder de decisión alguna.

De seguir así, indiscutiblemente, que en la mesa que prometieron servir a Obama brillará por su ausencia nuestro arroz cubano.

francotiradordelcauto@yahoo.es

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