Cuba: La vuelta al capitalismo de mano de la burocracia política (IV)

Socialismo libertario y reformismo burgués

En su guerra contra el compromiso del pensamiento crítico revolucionario, la burocracia política se ve obligada a manipular la cuestión de la actitud ante la Revolución. He aquí cómo lo expresa al militante cubano Felipe Pérez Cruz (FPC).

Cuando Lenin trataba el tema del envilecimiento del marxismo por los oportunistas – El Estado y la Revolución, Capítulo VI, 1917- precisaba como en general el problema de la actitud&nbsp frente a la Revolución era un tema que los teóricos y publicistas de la II Internacional (1889-1914) “se habían&nbsp esforzado por eludir o no (lo habían) advertido”. Tal parece que esta situación se repite ahora con el marxismo de Cobas. El extrañamiento de la realidad objetiva y de la praxis de la lucha revolucionaria, el intelectualismo y filosofismo de este adversario de la Revolución Cubana, compite con aquellos militantes de los partidos socialdemócratas que a principios del Siglo XX, rindieron su marxismo frente a los intereses del capital”, (subrayados míos).

El militante FPC decreta quién no es y quién es “un adversario de la Revolución”. Los portadores del pensamiento crítico revolucionario no son adversarios del doctrinarismo de la burocracia política. No. Resulta que adversan la Revolución. Enlatar y etiquetar la“actitud ante la Revolución” es una tarea de los comisarios políticos. Y esa actitud lleva el pensamiento doctrinal de la burocracia a una encrucijada más.

FPC permanece empantanado en el dilema entre: “extrañamiento de la realidad objetiva y de la praxis de la lucha revolucionaria”. Intenta que Lenin le saque las castañas del fuego, pero el leninismo no es materia prima del doctrinarismo. Y de manera recurrente recurre a su empatía con las socialdemocracias.

Primero se antoja en venderle al lector que los militantes socialdemócratas un día fueron auténticos anticapitalistas (en algún momento por ahí, antes de “principios del s.xx”, nos dice). “Y por supuesto – insiste -, si de actualizar ese escenario europeo se trata, es evidente la plena identidad de Cobas con quienes tras el derrumbe de&nbsp la URSS y el campo socialista, abandonaron el socialismo científico y las posiciones de izquierda y emigraron hacia los centros y las derechas”, (subrayados míos). De esa manera el pensamiento de la burocracia de la mano de FPC se adentra en sus otros callejones sin salidas.

Préstese atención a dos cuestiones. Con su “marco referencial” colgado del cielo y su embutido teórico de citas FPC, claro está,no ha podido demostrar ni por un fugaz momento nada que identifique al “enemigo” elegido con ideas y posiciones de derecha. Obvio lo de “centro”, porque evidentemente la contaminación ideológica de FPC lo mantiene anclado en las perspectivas del análisis político burgués. ¿Desde cuando el materialismo histórico diferencia posiciones ideológicas de centro? ¿Desde cuándo lo hace la dialéctica materialista en el análisis de las contradicciones de clase?

1) En su “crítica” FPC expresa que el pensamiento del “enemigo” elegido permanece alineado con “las derechas”. Es decir, hablar sobre la enajenación social de las relaciones de propiedad del modo de producción capitalista constituye un alineamiento con el pensamiento de derecha. 2) ¿Puede entonces extrañar que FPC exprese que asumir la crítica marxista del modo de producción cubano, de la enajenación social de sus relaciones de propiedad, constituya un alineamiento con “las derechas”?

Por cuanto el cuestionamiento del modo de producción cubano, la crítica a la enajenación social de las relaciones de propiedad estatal y al trabajo asalariado, no son más que mistificaciones de derecha: de “socialdemócratas de izquierda arrepentidos”, la burocracia política cubanacertifica que con esos posicionamientos y esas críticas los “enemigos” elegidos han abandonado el “socialismo científico”. Ahora, según cabe deducir de los silogismos de FPC,nos enteramos que se construye en Cuba el socialismo científico.

¿Dónde queda la “praxis de la lucha revolucionaria”?. En Cuba J.Martí fue perseguido y apresado por sus ideas y actividades revolucionarias en contra del poder colonizador español. Preguntemos, porque es de suma importancia política: ¿Estará del lado de la burocracia represora FPC contra la realización en Cuba de cuantos Congresos de la Nación sean necesarios, como los que muchos cubanos están dispuestos a organizar de manera soberana?[1] ¿Estará del lado de los comisarios políticos de la burocracia doctrinaria reprimiendo la soberanía ciudadana para organizar esas “células revolucionarias”?.

Congresos, conferencias, seminarios y reuniones de barrio, fuera de la democracia tutelada por la burocracia política, que constituyan espacios donde confluyan las ideas revolucionarias, esas que permanecen conculcadas. Que constituyan plataformas ciudadanas revolucionarias y soberanas para reflexionar colectivamente y enfrentar los cambios conceptuales y estructurales que demanda el Proyecto Socialista de la Revolución. Que con pleno derecho de ciudadanía constituyan junto al VI Congreso del PCC (si es que se realiza) plataformas dediálogo constructor entre la Sociedad y el Partido único.

Entre otras tantas propuestas de análisis, ¿se ha leído, críticamente, el militante FPC las “Propuestas Programáticaspor el Socialismo Participativo y Democrático” que ha puesto a debate Pedro Campos (cubano residente)?[2] ¿Se ha leído, críticamente, el militante FPC los dos textos del trabajo “Cuba: hacia el consenso sobre la transformación socialista. Contribución crítica para una plataforma programática”, de este “enemigo del pueblo” (cubano no-residente)?[3] ¿A qué espera el historiador FPC para apelar por un debate de mérito en base a esos documentos en los medios de comunicación cubanos y defender su tesis sobre “la vuelta del revisionismo y el oportunismo”? No en internet, al que acude el militante FPC y al cual no tiene acceso la mayoría abrumadora del pueblo cubano.

¿Por qué razón la burocracia política teme la palabra del pueblo cubano en ese debate?

¿Se vestirá la burocracia de comisario político en busca de los “enemigos del pueblo” que están decididos a hacer realidad la democracia no tutelada, en pro de la transformación socialista del sistema socioeconómico y político cubano, en pro del avance del proyecto socialista?

¿Cómo resolverá a estas alturas el militante FPC y sus semejantes su dilema personal, no el dilema de las revoluciones, entre la dictadura de la burocracia política y la democracia socialista? El dilema de la Revolución hoy es el decidido cambio del modo de producción o la irremediable vuelta al capitalismo. El dilema de la Revolución se da hoy entre la decidida socialización de la propiedad yla generalizada alienación con respecto al trabajo.El dilema de la Revolución hoy es saltar hacia una alta eficiencia sistémica de la economía otruncar el proyecto social. El dilema de la Revolución hoy mismo es entender que socialismo o muerte, significa transformación socialista y progreso de la nación cubana.

¿No ve paralelos la burocracia política entre la lucha de J.Martí por la independencia de Cuba y la lucha de los cubanos revolucionarios por cambiar de raíz el socialismo monopolista de estado que mantiene en el carril de la inviabilidad el proyecto socialista? ¿No ve paralelos FPC entre la persecución de las ideas revolucionarias de J.Martí y la coacción política hoy contra el derecho de autodeterminación de los ciudadanos cubanos? Sí, la única alternativa revolucionaria que hoy mismo puede hacer que el proyecto socialista sea concienciado por los cubanos como definitivamente propio, es la decidida marcha hacia un modo de producción organizado por productores comunitarios libremente asociados.

El militante nos habla del “revolucionarismo” amaestrado por el capital. Ese revolucionarismo expone y defiende la idea del socialismo organizado en torno a un modo de producción libertario, capaz de generar una cultura del trabajo propiamente socialista, definitivamente alternativa al sistema capitalista. Y ante esa idea FPC declara que: “Precisamente es este posicionamiento el que coloca a tan penitente crítico en la matriz de existencia&nbsp de todos los revisionistas y oportunistas” ¿Puede caber alguna duda de qué lado de la inecuación de “Palabras a los Intelectuales” se encuentran los intelectuales orgánicos a la burocracia política?

Los cubanos marxistas revolucionarios “enemigos del pueblo” no son más que copia del “renegado Kausky”, acusa el historiador FPC atrincherado en los folletines de citas que hojea con vehemencia. Y, eureka, aquí está otra vez Lenin empaquetando el revisionismo oportunista del “enemigo” escogido: “Por lo que se refiere a las raíces filosóficas de este fenómeno, esto se reduce a una sustitución de la dialéctica por el eclecticismo y la sofística”: “¡Qué casualidad! salta eufórico FPC – Pudiéramos aquí colocar los caracteres que aparecen al inicio y final de algunas películas: “Cualquier similitud… es pura coincidencia”, (subrayado mío). La falacia le juega otra mala pasada al doctrinarismo “intelectual”.

No satisfecho con el desparpajo ecléctico del manifiesto inquisidor que ha preparado, FPC se coge los dedos con la puerta de sus manipulaciones. ¿Querrá inadvertir FPC que toda la experiencia práctica de la Revolución cubana constituye una expresión objetiva de la sustitución de la dialéctica por el eclecticismo? Así lo reconoce el Líder de la Revolución cuando declara que el error principal que se atribuye es haber creído saber cómo se hacía el socialismo. Pero no se equivoquen los historiadores aduladores.

Esa sustitución de la dialéctica por el eclecticismo en la praxis de la Revolución cubana ha sido objetiva, por cuanto se ha dado en un devenir conflictivo, donde la teoría revolucionaria no pudo constituir un instrumento consecuente para la práctica. Por consiguiente, algo está hace mucho tiempo claro.

Si el pensamiento marxista revolucionario cubano no pudo imponer su impronta en la práctica revolucionaria de la Revolución desde sus primeros años, esa patología política no tiene razón de seguirse cultivando. Ya no desde el parteaguas de la crisis estructural económica de 1991/1993. El doctrinarismo político utilitario ha querido presentar esa crisis como un evento coyuntural, reducido al impacto de la caída del bloque socialista eurosoviético.

Sin embargo, lo que el profundo calado de la crisis vino a demostrar fue la disfunción estructural del sistema socioeconómico. Esa crisis pone de relieve la caducidad del modelo socioeconómico de propiedad estatal, trabajo asalariado y autoritarismo estado-partidista. La constatación es sensible puesto que se trata del mismo modelo que en sus esencias estructurales permanece en la actualidad.

No existe forma de demostrar que la práctica revolucionaria en Cuba se haya afincado en una consecuente teoría revolucionaria. Que haya sido la consecuencia de la interacción dialéctica entre alguna teoría revolucionaria sobre la transformación socialista y un acercamiento práctico a las potenciales verdades objetivas de ese pensamiento. Tampoco ha constituido la praxis revolucionaria una fuente de experiencia con poder político para abrirle el paso a la teoría revolucionaria. No ha sucedido ni sucede así por casualidad. Sino porque lo ha impedido y lo impide el carácter estado-centrista del sistema socioeconómico.

Hoy es necesario exponer con toda fuerza hacia dónde conduce lacoacción política del debate teórico revolucionario marxista. Sin ese debate la práctica económica y sociopolítica cubana se proyecta por los caminos del reformismo afín al pensamiento político burgués. Y esa es la realidad que intenta disfrazar la burocracia política en Cuba.

No es casual que FPC quiera retorcer las manipulaciones trayendo a K.Kausky por los pelos. El reformismo de Kausky era sin lugar a dudas expresión del reformismo socialdemócrata. Ese mismo ideario con el que muestra su empatía el militante FPC.

Si algo caracteriza el pensamiento contrarrevolucionario de Kausky es su oposición a la idea marxista-leninista de un estado obrero. El principal objeto de ataque de Kausky era la idea proletaria de los soviets, como concepto revolucionario para organizar el estado socialista. Los soviets constituyen ya desde 1918 el germen revolucionario para la transformación radical del modo de producción burgués. La idea de los soviets como organización del poder proletario lleva a Lenin a la maduración (tardía) de la idea de socialismo como un sistema de cooperativistas cultos, libremente asociados.

El pensamiento doctrinario estalinista, de la mano de la represión feroz contra los portadores del pensamiento marxista revolucionario, aborta la idea del estado obrero basado en el poder de los soviets y en la democracia socialista que dicho poder objetivamente generaba. Ese ataque sistematizado del doctrinarismo partidista c[4]onvierte el estado soviético en un estado burocrático a imagen y semejanza, en sus atributos determinantes, al estado cubano actual. Han pasado más de 70 años de la Revolución bolchevique y la unión soviética no existe.

Han pasado 50 años del triunfo de la Revolución cubana y su Líder nos dice hace poco que la Revolución sí puede ser revertida por los propios cubanos (residentes). La Revolución no será revertida si es capaz de transitar decididamente hacia el Socialismo democrático y libertario. Esa es la disyuntiva ante la que se encuentra la sociedad cubana.

Los análisis y las ideas están puestos a debate, no faltan, son sólo censurados por el pensamiento de la burocracia doctrinaria que desde el poder político se distancia de la suerte del Socialismo en Cuba. Esos análisis se enriquecerán con las ideas populares si el debate revolucionario se impone.

En el intento por descalificar al “enemigo del pueblo” escogido,obsérvese no sólo el recurso de la mentira, sino el grado de virulencia del pensamiento de la burocracia política. FPC se explaya: “Es tanto el filosofismo ciego y rampante de este crítico del socialismo cubano, que incluso hasta desprecia la posibilidad de visitar Cuba y apreciar por sí mismo el Objeto de su ocupación literario-filosófica”, (subrayados míos).

El pensamiento individual no es importante en sí mismo, es relevante porque constituye un eco de la experiencia colectiva.

En mis múltiples e insomnes conversaciones y discusiones en Cuba a su largo y ancho, en casas, parques y calles, con familiares, amigos, conocidos y desconocidos, con compañeros de estudio y trabajo, antes y ahora, algo siempre nos ha quedado claro a todos: la necesidad de debate, expresión y participación democrática de los cubanos en nuestro país.
Una necesidad auto reprimida por el efecto directo de la coacción política que domina sobre el derecho de expresión democrática de la sociedad cubana. Que domina sobre la necesidad de intelección y concienciación colectiva de los problemas de la realidad. Ese estado de cosas no ha cambiado nada en el transcurso de los 50 años de Revolución.

Es la misma situación de auto represión de jóvenes habaneros en conversación reciente semi-clandestina con algún corresponsal deprensa occidental, jóvenes revolucionarios, que no se equivoque el militante FPC. La misma situación de coacción política utilizada por el Presidente de la Asamblea Nacionalcon respuestas lacerantes ante las preguntas del estudiante de la UCI. La misma situación de coacción política embutidas en las apreciaciones del Ministro de Cultura acerca del derecho de expresión democrática del ciudadano cubano.

Proliferan en medios alternativos revolucionarios en internet los análisis críticos de cubanos residentes, especialmente en Kaosenlared (KaosKuba) – esa revista alternativa anticapitalista que no le gusta al militante “comunista” FPC y que en pose demagógica felicita en su manifiesto -; escritos, opiniones y análisis serios sobre el grado de agudización de las contradicciones que merman la viabilidad del proyecto sociopolítico cubano. Pero los militantes como FPC viran la cara hacia otros lados, y cuando la vuelven ya llevan puesto el uniforme de comisario político en busca de “los enemigos del pueblo”.

En aras de evidenciar cómo el recurso de la mentira forma parte del arsenal de los comisarios políticos de la burocracia, creo oportuno que el lector conozca algo significativo. En alguna carta cruzada con el militante FPC, a una pregunta sobre si viajaba a Cuba, este “enemigo” escogido respondía que la frecuencia no dependía sólo de la voluntad propia del emigrado, sino de sus circunstancias. Sin embargo, lo que expresaba a propósito era que la frecuencia de viajar dependía en alto grado de las muchas trabas económicas, burocráticas y políticas que el Gobierno cubano les sigue imponiendo a sus ciudadanos para entrar y salir (libremente) de su país.

Es así que en la carta-artículopublicada por Kaosenlared[5], conmino al militante FPC a pronunciarse sobre esas restricciones al derecho ciudadano de los cubanos. Pero a la burocracia política, por supuesto, le falta el valor del pensamiento revolucionario. FPC anda escudándose en el viejo método coactivo de que las cosas hay que plantearlas en su lugar y en su momento. El militante FPC ataca a Silvio Rodríguez, pero no lo hace de frente, sino escondido detrás de bambalinas politiqueras.

Porque entre muchos otros cubanos, Silvio Rodríguez viene expresando públicamente, en cuantas tribunas se encuentra, dentro y fuera de Cuba, lo retrógrado políticamente desde hace mucho de esas restricciones a la libre entrada y salida de Cuba de sus ciudadanos; viene denunciando públicamente el daño que tales restricciones le hacen a la propia Revolución y al proyecto socialista cubano, a la cohesión social interna y a su imagen internacional. Al militante FPC le nacen “enemigos del pueblo” por todas partes.

En efecto, “Sin el más mínimo intento de o­ntologizar la práctica …”FPC nos cita a A.Hart:“Ser socialista –afirma Armando Hart- no es solo pensar en abstracto sobre el socialismo, sino también tener en cuenta la imagen que proyectamos de nuestra política, sobre la base de una práctica concreta[6], (subrayado mío). Con el simple acento puesto en nuestra política, A.Hart se refiere nítidamentea FPC, pero éste no se da por enterado. ¿Qué imagen de la política cubana proyecta la burocracia política con su práctica concreta?

Al equivocarse con la elección de su cita, FPC tampoco se percata que a través de Gramsci, Hart da crédito al eje esencial de la idea de la participación que conculca la burocracia doctrinal cubana: el discernimiento entre dominio autoritario y hegemonía política, como vertiente revolucionaria del pensamiento leninista y premisa de la democracia socialista.

Ese desinterés del pensamiento doctrinario por entender la naturaleza política de la dicotomía dominio/hegemonía en el sentido leninista-gramsciano, le impide aceptar que la democracia socialista no se da por encima de la autodeterminación del individuo, sino gracias a ella.Que la plena dignidad del hombre no se cultiva en el colectivismo autoritario, sino en la voluntad política del individuo para crear colectivamente.

FPC ha tenido que acudir una vez más a la insidia sobre la persona del “enemigo” elegido para intentar denigrarla en su supuesta defensa de la Revolución cubana. ¿Qué demuestra el uso de tales recursos? La endeblez de convicciones políticas.

Es así que expresa: “Fiel a la tradición histórica&nbsp del revisionismo (…), Cobas se manifiesta intolerante y agresivo –dogmático recalcitrante- si de defender sus puntos de vista se trata. No existe para él la reflexión “de mérito” capaz de potenciar –aún en la discrepancia-, los reconocimientos y aprendizajes mutuos. Quien lo adverse está condenado irremediablemente a la hoguera”, (subrayado mío).&nbsp No, no han escuchado mal los lectores. Conciente de su total desnudez política, FPC osa declarar que para quien no existe la reflexión de mérito es para este interlocutor, cómo si no, el “enemigo” elegido.

Los comisarios de la burocracia política obran con impudicia, muy acostumbrados al ejercicio de la coacción política en Cuba, ilusionados con que los interlocutores a quienes llaman “compatriotas” (si cubanos), les pongan como buenos cristianos una y otra vez la cara para sus intentos deabofetearla otredad del pensamiento revolucionario.

Cuando el sentido engreído de impunidad de los comisarios políticos choca contra el pensamiento crítico independiente queno le permite ni le da margen para el fundamentalismo contra-revolucionario avasallador, cuando choca contra la convicción por el socialismo democrático libertario, pues se asustan y concluyen que los “enemigos del pueblo” son revisionistas, dogmáticos recalcitrantes y agresivos.

Cuando la burocracia política se siente desafiada J.Martí advierte: nada puede contra el instinto de conservación amenazado. La existencia del comisario político sólo es posible si se fabrica el “enemigo del pueblo”. Para existir como clase, la burocracia política estará travistiendo la máxima revolucionaria del Líder de la Revolución en arma utilitarista para sí: “lo peor para un proceso revolucionario, sería no tener enemigos”[7]. Y con la beligerancia de su doctrinarismo político esa burocracia golpea a la propia Revolución cubana.

El proyecto socialista cubano permanece atrapado en contradicciones irresueltas porque la independencia del pensamiento revolucionario marxista permanece coaccionada. En la intelectualidad ese pensamiento ha sido relegado a la reproducción intramuros. En el pueblo ha sido subordinado por la naturaleza política del modo de producción – el monopolio de la propiedad estatal y el trabajo asalariado. Y de esa forma el pensamiento marxista revolucionario ha sido privado de toda su fuerza política revolucionaria para la praxis transformadora.

A lo que abogan los revolucionarios cubanoses a que el Partido Comunista de Cuba enfrente desde el marxismo, en su seno y en el Estado, el doctrinarismo político que alimenta el reformismo socialdemócrata. El doctrinarismo que de ese modo aliena la idea del socialismo libertario. El llamado es a que en debate abierto e igualitario con la sociedad se cree la Plataforma Programática que siente las pautas de la viabilidad socioeconómica y cultural de la alternativa socialista.

Roberto Cobas Avivar

España

(Final)



[1] Félix Guerra,“Diversidad oída, debatida, incorporada, conduce a unidad”, en:http://www.kaosenlared.net/noticia/diversidad-expresada-oida-debatida-incorporada-conduce-unidad

[2] Pedro Campos, en: http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-necesita-socialismo-participativo-democratico-propuestas-programa

[3] RCA,“Cuba: hacia el consenso sobre la transformación socialista. Contribución crítica para una Plataforma Programática sobre la transición al socialismo” , primera y segunda parte, en:http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-hacia-consenso-sobre-transformacion-socialista-primera-parte , y http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-hacia-consenso-sobre-transformacion-socialista-segunda-parte

[4] RCA, “Cuba: Revolución o Socialismo”, en: http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-la-revolucion-socialismo

[5] RCA, Ver en RCA, “Cuba: controversia política II”, en: http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-controversia-politica-ii

[6] Citado por FPC: Armando Hart: Prólogo, en Antonio Gramsci: Gramsci y la filosofía de la praxis, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1997, p XX

[7] Fidel Castro, Reunión conperiodistas cubanos el 7 de junio de 1959, Periódico HOY; tomado de Granma,http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/fidel_en_1959/art-082.html

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[1] Félix Guerra,“Diversidad oída, debatida, incorporada, conduce a unidad”, en:http://www.kaosenlared.net/noticia/diversidad-expresada-oida-debatida-incorporada-conduce-unidad&nbsp

[1] Pedro Campos, en: http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-necesita-socialismo-participativo-democratico-propuestas-programa

[1] RCA,“Cuba: hacia el consenso sobre la transformación socialista. Contribución crítica para una Plataforma Programática sobre la transición al socialismo” , primera y segunda parte, en:http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-hacia-consenso-sobre-transformacion-socialista-primera-parte , y http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-hacia-consenso-sobre-transformacion-socialista-segunda-parte

[1] RCA, “Cuba: Revolución o Socialismo”, en: http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-la-revolucion-socialismo

[1] RCA, Ver en RCA, “Cuba: controversia política II”, en: http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-controversia-politica-ii

[1] Citado por FPC: Armando Hart: Prólogo, en Antonio Gramsci: Gramsci y la filosofía de la praxis, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1997, p XX

[1] Fidel Castro, Reunión conperiodistas cubanos el 7 de junio de 1959, Periódico HOY; tomado de Granma,http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/fidel_en_1959/art-082.html

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