Cuba: la transición socialista condenada a muerte

Desde la prostitución del oficio de “periodista”, amparados en la censura y la coacción al debate revolucionario democrático sobre el socialismo en Cuba, la burocracia estado-partidista nos muestra una vez más los intereses de ese grupo de hombres sin decoro de los que nos habla José Martí.

Cuando la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) permanece inerme ante la prostitución del oficio que ejercen supuestos periodistas cubanos ¿puede criticarse con alguna moral la sistemática violación del Código de Ética del periódico español El País por los periodistas a este ógano sirvientes? ¿La doble moral se compra, se nace con ella o es, como nos advierte Maceo, la prostitución del carácter?, revolucionario, agrego !.

El País, como conocemos, constituye un vehículo de expresión de los intereses económicos y políticos del Grupo capitalista PRISA. El País , a pesar de su Cógico de Ética, no puede ser un órgano de prensa ni objetivo ni ético. El País permanece a la guarda de la libertad de empresa del Grupo económico que representa. El País, como prensa capitalista, permanece a la guarda del orden capitalista que le garantiza su existencia como negocio privado de la información. Si para El País, conocemos, mentir sobre los problemas de Cuba significa mantener o aumentar el interés por el periódico, no existe duda que el Código de Ética del órgano se plegará ante el criterio de la ganancia. El Grupo Prisa, conocemos, cotiza en la Bolsa de Valores de Madrid.

¿Cuáles son los intereses que defiende la UPEC cuando calla públicamente ante la falta de ética periodística, la falta de decoro y el ejercicio contrarrevolucionario de “periodistas” cubanos como Noel Manzanares Blanco? ¿Por cuáles razones usurpa los medios del pueblo cubano la burocracia reaccionaria? ¿Existe en la UPEC la convicción sobre la misión social y política del periodismo por la revolución socialista?

La afirmación sobre la prostitución del oficio que como principio del ejercicio periodístico asume el “periodista” Noel Manzanares Blanco ha sido fundamentada ampliamente, entre otros, por este autor. En mi trabajo “Cuba: los Noeles Manzanares Blanco y la prostitución del oficio1 se desmonta el quehacer sibilino de este supuesto periodista. Pero el decoro, como conocemos, no es el atributo de la prostitución del oficio. Podría pasar a menos la cuestión si se tratara de un individuo en su derecho personal de expresarse y cargar con toda la insanidad ética y moral que ello le causara. Pero estamos hablando de ciudadanos cubanos designados y pagados por el Estado cubano para ejercer el oficio de periodista en medios financiados por el pueblo.

No existe voz decorosa en Cuba que no dé cuenta del estado de descomposición orgánica del periodismo cubano. Entre la timidez y el desenfado revolucionario cada vez más de esas voces asumen la responsabilidad de someter a análisis críticos abiertos, por lo general en plataformas de información y comunicación extranjeras, el problema de la prensa en Cuba. El debate democrático hacia el seno de la sociedad cubana, ABIERTO Y REVOLUCIONARIO EN LOS PROPIOS MEDIOS, como conocemos, está censurado por el Partido gobernante. La enfermedad del periodismo estatalizado expresa la patología del sistema que lo cobija: el estado de la burocracia.

El “periodista” Noel Manzanares Blanco, miembro del Partido “comunista” cubano, constituye lo que puede considerarse un ejemplo vivo de la descomposición política del estado de la burocracia. No es un caso de estudio restringido a lo particular, sino expresivo del mal. Estamos ante el uso del monopolio de la prensa por el Estado para ejercer la coacción política contra la sociedad, según la máxima reaccionaria: dentro del pensamiento único del partido único apoderado, todo; fuera de ese pensamiento, nada.

La prensa cubana (radial, televisiva, plana y virtual) , como sabemos, no constituye un sistema democrático de información y comunicación social. Estando en propiedad material y administrativa en manos del Estado, específicamente en manos de la burocracia político-administrativa del Estado, no sirve a los intereses del pueblo, sino a los intereses que el Estado sanciona como legítimos.

En mi artículo “Cuba: ser o no ser de la prensa del socialismo”2 pongo a debate el problema de las premisas objetivas – materialistas – que condicionan el carácter ideológico de los medios de información y comunicación de cara a su función bajo un sistema político socialista. Este análisis entronca con el debate sobre el papel de la prensa que presentara la intelectual Graziella Pogolotti en su libro “Polémicas culturales en los sesenta”3. “El marxismo – constata la intelectual cubana – se convertía en herramienta fundamental para el reconocimiento de los conflictos de la realidad desde la perspectiva de una dinámica transformadora4. Con esas polémicas culturales terminó la cultura del debate democrático en Cuba y se instaló la contracultura del pensamiento único del Líder y el Partido único. El trabajo intitulado “Cuba: la materialidad de la producción espiritual” (RCA, 2008)5, dialogando con el ensayo del intelectual cubano Félix Sánchez, “De los 60 al 2007: las polémicas posibles”6, se sumaba a esta discusión de importancia fundamental en la conformación de la dimensión democrática del sistema socioeconómico, político y cultural cubano. El problema, sin embargo, sigue siendo materia de disidencia para el Partido apoderado y el Gobierno cubano. Y no es cuestión de doctrina, sino de contrarrevolución política.

“Periodistas” cubanos como Noel Manzanares Blanco nunca asumirán el debate de mérito sobre los problemas y las contradicciones destructivas del sistema sociopolítico ni del modo de producción (categoría cognitiva marxiana) cubano que esos análisis ponen de relieve. El discurso de la burocracia política con sus máximos dirigentes al frente tiene una respuesta recurrente a los males: la falta de disciplina del pueblo en el trabajo, la falta de tesón, la falta de responsabilidad de la administración menor. Su  sistema, es decir, el modelo socioeconómico impuesto por el Partido, a lo sumo, debe ser «actualizado». La prostitución del oficio no necesita ni de conocimientos, ni de razonamientos, ni de honestidad intelectual. Su credo es el burdo recurso de la mediocridad intelectual y política tóxica contra la liberación del pensamiento y la palabra del pueblo, ejercido desde el poder totalitarista del Estado cubano. ¿Puede la UPEC hacer valer un Código de Ética periodística revolucionaria siendo, como es, un ente de dependencia para-estatal?.

La metástasis del mal que corroe el periodismo cubano, como sistema de información y comunicación, ya no deja mucho espacio para el desentendimiento político. Una prensa subalterna al Estado no ha podido más que propiciar la corrupción del Estado. Ese «cuarto poder popular» con que la sociedad pueda ejercer el control del Partido único gobernante, del Estado que se le subordina, del Gobierno que el pueblo no elige, del Parlamento mediatizado, esa voz crítica y señaladora del pueblo, único soberano, permanece estrangulada por un periodismo estatalista ceñido a las razones, las visiones y el poder del Partido dominante. Los enfoques sobre el problema de reconocidos intelectuales revolucionarios, como David Orrio y Esteban Morales, cuyos análisis críticos rehusan o desestiman el problema del condicionamiento materialista de la producción, en este caso la producción de información, evidencian la alienación en la superestructura política del Estado. Sesgados por la cuestión de la forma, en estos enfoques la cosa en su esencia materialista no cuenta. Digamos lo que sucede con la simpleza marxiana en la comprensión de lo complejo: en esos enfoques ni la base material condiciona el carácter de la superestructura política, ni el ser condiciona la conciencia. El análisis desde la dialéctica marxiana que ante nuestros ojos retoma espacio en la palestra política mundial dada la crisis del orden capitalista, se esconde con vergüenza en el estudio de la crisis sistémica del sistema socioeconómico y político cubano.

El sistema de información y comunicación estando bajo el dominio del Estado, no puede servir cabalmente a los intereses de la sociedad cubana, así como tampoco le sirve a la sociedad estando en el capitalismo bajo el dominio de la propiedad privada. Engendros contrarrevolucionarios en el ejercicio del periodismo cubano, como los “Noeles Manzanares Blanco”, no se reducen a la moralidad y la ética del individuo, aunque ello sea un factor subjetivo insoslayable en su valoración. Más allá de la ignorancia beligerante expresan la corrupción orgánica del sistema. Aquellos periodistas que llevan en sí el decoro que le falta a otros, están obligados a desafiar el sistema para imponer la dignidad del oficio. No es el caso de aquellos que han hecho de su servicio político al Estado de la burocracia  una razón superior al servicio social.

La naturaleza anti democrática del estado cubano, presentado por el Partido apoderado como un estado socialista, tiene en el sistema de información y comunicación imperante la más clara prueba. Para poder sostenerse el Estado cubano, en tanto estructura de poder suprasocietal, ha necesitado el monopolio de los medios y la total prohibición de la libertad de expresión política pública de la sociedad cubana. No importa que ello haya significado la sistemática destrucción de la capacidad del pensamiento crítico en la sociedad, del sentido de pertenencia política y emancipación creadora. Si al pueblo había que decirle lee, y no, cree, el objeto de lectura lo ha controlado y servido un grupo de burócratas apoderados en el Departamento Ideológico del CC del PCC. Toda una sociedad, educada por el sistema de educación universal, obligada a leer e informarse, como gorriones de la mano de esa gran burocracia, dueña del espíritu y la conciencia del ciudadano, del pueblo cubano. Esa gran burocracia oportunista, recordemos, que desde la UNEAC reprimió con inmoralidad política  – incluida la actitud del hoy ex Ministro de Cultura –  el debate crítico en la intelectualidad contra el intento de regreso en estos «años dos mil» de los represores del llamado Quinquenio Gris cubano (1971-1976). Ahí están latentes, al acecho, hoy con luz verde dentro de la «actualización» socioliberal que  impone y les regala el PCC.

La censura absoluta a la palabra fuera del pensamiento único dominante es imprescindible para el ejercicio del poder absoluto. La libertad de expresión no puede servirle al Estado, cuya gobernabilidad no descansa en el movimiento económico y político democrático de la sociedad. En ello radica justamente toda la vulnerabilidad del Estado cubano en cuanto a su institucionalidad y su soberanía. La prostitución del oficio de periodista, por lo tanto, no es políticamente neutral. Para Cuba constituye un acto de reacción contrarrevolucionaria. Ahí es donde encaja la observación de Fidel Castro7: a una victoria pírrica de la Revolución no conducen los enemigos externos, la derrota la propician los “Noeles Manzanares Blanco”.

El Estado de la Burocracia contra el Socialismo

El estado no es un constructo metafísico. El poder del estado se da a través de sus instituciones políticas y represivas, y gracias a la burocracia que lo ejerce directamente. Convertida en clase en sí por el estado cubano en sus más de cincuenta años de desempeño político, la burocracia se ha empoderado como clase para sí. El estado de la burocracia es la expresión de ello. La burocracia ha dejado de ser instrumento para convertirse en sujeto. No es por amor al arte, sino por correspondencia con el estatus sociopolítico y económico que defiende. El ejercicio del poder fuera del control social democrático se alza como el goce de un privilegio. Fidel Castro le ha llamado desde una crítica tan poco poco transparente como comprometedora del propio establisment estado-partidista que representa: “disfrutar las mieles del poder”.

Que no haya interpretaciones oportunistas y utilitarias del problema. Un privilegio en Cuba no es necesariamente – aunque lo sea para determinados círculos directamente relacionados con la cúpula del poder político – la vida holgada y dispendiosa a expensas del erario público (de la riqueza y los recursos económicos que produce el pueblo). Tomado el problema del sistema de información y comunicación, un privilegio en Cuba es actualmente algo más sencillo, el acceso a internet sin las mismas limitaciones políticas, económicas y técnicas que padece la población. De ese privilegio disfrutan los periodistas cubanos designados por el Partido en el poder absoluto como defensores incondicionales del estado de la burocracia. Es el caso de los “Noeles Manzanares Blanco”. Disfrutan el privilegio de la palabra pública en los medios cubanos y accediendo libremente a los externos, mientras censuran y reprimen la palabra pública de los cubanos en sus propios medios. Ese privilegio alimenta el poder de la burocracia política como clase en sí y para sí.

Desde ese poder en defensa de sus privilegios y en contra de los intereses de la sociedad, estos «periodistas» pueden impunemente atacar el pensamiento revolucionario que lucha por la democratización del estado, la economía y la propia sociedad. Pueden atacar a los cubanos que desde la izquierda revolucionaria luchan por el socialismo en Cuba. No hay ni ingenuidad ni principios en ello. Esos periodistas, burócratas alienados y apoderados por el Estado, están conscientes de cuál es su papel.

Para no dejar duda alguna sobre el carácter reaccionario de la labor política de la prostitución del oficio de la contrarrevolución cubana, el “periodista” auto asumido como comunista Noel Manzanares Blanco, nos planta el texto “Otra ¿hazaña? de la ¿izquierda? cubana”8.

Así como este engendro del periodismo cubano saliera a combatir la denuncia del reciente homicidio cometido contra los enfermos del hospital siquiátrico de la Habana, expuesta y analizada desde el compromiso revolucionario por periodistas cubanos con suficente decoro profesional y político, así hoy sale a combatir la denuncia del ataque que la burocracia política hace contra el propio Poder Popular establecido.

En el caso del homicidio de los enfermos en el hospital siquiátrico estatal, la noticia, ocultada deliberadamente por el estado y sus medios de información, es difundida por voceros de la llamada disidencia contrarrevolucionaria, opositores a la revolucion cubana. Ello no importa a la prostitución de oficio del periodismo. Lo importante para la burocracia política es administrar el impacto de los problemas del régimen de la burocracia. Silenciarán y criticarán de “disidencia pro-yanqui” al colectivo de médicos que acaba de dirigirse en Carta Abierta al Gobierno denunciando el descalabro que mina una importante unidad de cuidados del sistema de salud9. Este pronunciamiento se soporta en un enfoque político crítico del estado de la burocracia10.

Pero ahi está presto el periodismo prostituido. Hay que seguir el ejemplo de Martí – con cinismo coaccionante dicen los “Noeles Manzanares Blanco” – y tragar en seco, ocultar el problema, “no decirlo jamás en alta voz, para que ni los adversarios se aperciban,- porque es mejor dejarse morir de las heridas que permitir que las vea el enemigo”, puesto que eso sería destruir la Revolución desde adentro” (NMB en: “Otra ¿hazaña? de la ¿izquierda? cubana”)11. La revolución la vienen destruyendo los apoderados del régimen de la burocracia, no el pueblo, el pueblo todo lo que ha hecho es trabajar por la Revolución. Pero los “Noeles” estarán siempre prestos a liberar de responsabilidades directas al único partido gobernante, al gobierno eterno, a la burocracia estado-partidista que conduce a la crisis terminal del “modelo” que ellos mismos han impuesto, sin siquiera cumplir ni respetar durante 50 años de poder los acuerdos de sus propios congresos programáticos (tal como a destiempo viene a reconocer Raúl Castro – Conferencia del PCC, 2011). ¿Hasta cuándo? Es el grito mudo del pueblo en hogares, encuentros sociales, esquinas, parques y plataformas virtuales adonde puede acceder. Pero la burocracia política, el Partido apoderado seguirán fingiendo no enterarse y auto alimentarse en el reunionismo que a todo dice que sí.

Desde la izquierda revolucionaria, no pocas voces cubanas denuncian (set. 2012) que en el municipio de Majibacoa en las Tunas tiene lugar un impronunciable acto de atropello contra el pueblo campesino de la comarca (“Cuba: defender la voluntad popular”12, “Desde Cuba: ¿un etarra activo?”13). Una escuelita rural es desactivada por la burocracia política local, a pesar de la lucha por su creación de la diputada local, imputada ahora por dicha burocracia. No es un problema menor el que acontece. Es la expresión fehaciente del grado de corrupción estructural del estado de la burocracia en que el Partido apoderado ha convertido el sistema sociopolítico. La burocracia política, consciente del poder suprasocietal que le brinda el Estado de la burocracia, ataca al mismo Poder Popular. La burocracia política devenida en clase para sí, como el escorpión, devora a sus propios hijos. Atacada por la burocracia política dada su convicción en la defensa de los derechos del pueblo que representa, la diputada acude a cuantas instancias de gobierno y estado en el país.

 El manipular reaccionario del periodismo prostituido en la voz de Noel Manzanares Blanco pasará por alto que cuando una diputada del Poder Popular acude a la prensa externa es porque la prensa interna está carcomida por la burocracia política. Esta diputada ni desde la ANPP, ni desde el Consejo de Estado, ni desde la instancia superior del Partido “comunista” apoderado recibe atención por su denuncia del desmán. La prostitución del oficio periodístico ocultará que cuando esto sucede es porque estamos en presencia de un estado fallido. Dirigirse a un medio de prensa fuera de Cuba constituye para la diputada una decisión revolucionaria. Así lo recoge su entrevista al portal DiarodeCuba. La burocracia política no puede censurar los medios no cubanos, le teme al impacto internacional, no a los medios cubanos, los medios cubanos están bajo su control. Y cuando mañana la burocracia y la policía política escarben que la diputada estaba pagada por el enemigo, no se llamen a engaño los revolucionarios, porque eso no cambiaría el hecho: el ataque de la burocracia política al propio Poder Popular.

En ambas situaciones – sistema de salud y sistema de educación – las denuncias y los análisis del pensamiento crítico de la izquierda revolucionaria apuntan al problema de fondo: la disfuncionalidad antisocial de un estado dominado por el poder antidemocrático de su régimen político. Pero en ambas situaciones el engendro de periodismo reaccionario representado por un Noel Manzanares Blanco al servicio del estado de la burocracia, arma el ataque contra las voces cubanas que desde el civismo y el compromiso social se pronuncian críticamente. Son voces cubanas de la izquierda revolucionaria. Estas voces, comprometidas en la lucha por el socialismo, no cuestionan los logros que distinguen la revolucion social cubana, como en la salud y la educación. No ha sido ese el objeto de la crítica revolucionaria. Pero el arrojo de la contrarrevolución burocrática apoderada fabrica, como el fascismo corriente, las pruebas del delito político: la izquierda revolucionaria quiere denigrar el logro de la Revolución en la educación, el logro de ser Cuba el único país donde no hay niños sin escuela (sic), denigran el reconocimiento de la UNICEF, solo ven las manchas del sol y quieren taparlo con un dedo, esa es la izquierda cubana que se declara defensora del socialismo, conózcanla, cubanos!

 La escalada reaccionaria del ejercicio contrarrevolucionario de los Noeles Manzanares Blanco contra la izquierda revolucionaria cubana no tiene límites. Hay que recurrir a Martí y convertirlo en reaccionario. Romper el cerco represor de la censura de los medios cubanos y salir al mundo con la indignación revolucionaria, en defensa de lo que el Estado no le permite defender en tierra propia, es el delito de traición que deleita a la burocracia política cubana. La servidumbre contrarrevolucionaria es la orden de la burocracia. Al Ché se le contrapone un falso Martí en nombre de los intereses antisociales de la burocracia política. ¿Puede dudarse del por qué el Estado reaccionario de la burocracia se juega su existencia con la apertura de la sociedad cubana a internet? ¿De qué revolución socialista se nos habla como no sea la que han secuestrado?

No ha durado mucho impune en el “ciberespacio” el clamor patriotero, oportunista y contrarrevolucionario de los “Noeles Manzanares Blanco” en contra del pueblo cubano, en contra de sus intereses de emancipación y revolución socialista. Desde Cuba voces revolucionarias de izquierda identificadas en la lucha por el socialismo, como los Grupos IDSC, Los 12, Joven Cuba-NG, le responden al ejercicio reaccionario del periodismo prostituido con el Martí que la burocracia política mal apoderada del Estado pretende asesinar: “Solo sirve dignamente a la libertad – la revolución – el que, a riesgo de ser tomado por enemigo, la preserva sin temblar de los que la comprometen con sus errores14

Sobre esos errores el Partido único apoderado no ha sistematizado una crítica de fondo, tampoco ha permitido el debate democrático sobre el modelo que ya no le sirve ni a los cubanos, como reconoce a medios extranjeros (sic) el Líder de la Revolución. El Líder de Revolución sí puede denunciar a los medios extranjeros que el modelo, no ya el sistema de salud o educación, ha prácticamente implosionado. El periodismo prostituido saldrá con la falta del decoro que lo alimenta a bramir que el Jefe no dijo lo que dijo y publica The Atlantic (Arlen Rdez D. y la Mesa Redonda). El Jefe se retrotrae con toda la poca credibilidad que la opinión pública internacional percibe ( RCA, set. 2009; „Cuba: el modelo ya no funciona ni siquiera para nosotros – Fidel”)15 La opinión pública cubana es mantenida en las sombras de la información filtrada por el periodismo prostituido, y la burocracia política respira profundo. 

El modelo socioeconómico ha implosionado, Cuba camina por el borde del precipicio, reconocen sus fundadores y gestores, cuando el pueblo al que no oyen lo ha reconocido hace mucho rato porque lo sufre en piel propia. Desde la burocracia política se establecen y se defienden, en cambio, reformas socioliberales que no pueden ser sometidas a críticas y debate democrático fuera de guión compuesto por el Partido, so pena de que esa burocracia que usurpa el poder del estado y la economia tome por enemigo a todo el que se atreva. En cambio, ha sido y es el pensamiento crítico revolucionario de izquierda el que viene sistematizando copiosos y fundamentados análisis y poniendo a debate ideas y proposiciones constructivas en pos de la refundación socialista.

A los “Noeles Manzanares Blanco”, representantes genuinos de la burocracia contrarrevolucionaria amparada por el Estado y el Partido apoderado, conscientes de la ausencia del estado de derecho, les quedará siempre la difamación a aquellos que siendo igualmente cubanos han dejado de ser esclavos. Cientos y cientos de cubanos, revolucionarios y comprometidos con el proyecto social cubano, se han visto perseguidos, reprimidos política y penalmente hasta nuestros días, muchos han tenido que emigrar para apartar de sí ese cáliz. El criterio de las convicciones revolucionarias propias es delito punible, según lo ha establecido y lo ejecuta la burocracia política gobernante. A los cubanos emigrados con voz crítica propia y compromiso revolucionario le llamarán mal nacidos; la burocracia política necesita emigrados adocenados y consumistas para establecer el diálogo espurio que reafirme el estado de la burocracia, pero las puertas al país natal las abre y la cierra la burocracia, cobrando por ello impuestos extorcivos para mantener a la burocracia diplomática. Les dirán gusanos a los emigrados, les confiscarán todos sus bienes en Cuba y mancillarán el derecho soberano al libre movimiento del cubano, mientras con la otra mano seguirán tomando sin vergüenza los miles de millones de dólares con que los emigrados vienen nutriendo las arcas de la economía nacional cubana.

A las voces del pensamiento crítico revolucionario cubano, peligro mayor para el poder que le usurpan al pueblo cubano, le atribuirán agentura mercenaria imperialista y si fueren cubanos no-residentes acudirán a Wikileads clamando en el mayor de los ridículos por su deconspiración (recomiendo ver los textos de Noel Manzanares Blanco), o tildarán a esas voces de filopinochetistas (ibídem), sin que les alcance el decoro ni la inteligencia para asumir el debate de mérito con la clase trabajadora sobre el ser o no ser del socialismo en Cuba, de tu a tu, sin censura ni coacciones autoritarias. Utilizarán las tribunas de los medios cubanos para sus batallas denigrantes contra las voces revolucionarias y le prohibirán el derecho de réplica en esos medios al pensamiento crítico de izquierda, cuyo único compromiso es con el socialismo. Aprovecharán las plataformas de comunicación revolucionarias democráticas de izquierda no asentadas en Cuba, sintiéndose a resguardo del debate con el pueblo cubano por la censura en que desde el poder político mal habido lo mantienen.

Ha nacido, al amparo del PCC, de la Iglesia Católica y de los círculos de la derecha adinerada cubano-miamense ahora con libre entrada y salida a Cuba, una derecha autóctona sin cargo de mercenaria, que viene a «legitimar» la fachada democrática necesaria al Estado de la Burocracia. Apoderada económicamente se instala con voz propia pública escrita y  «televisiva» en la batalla ideológica adentro y hacia afuera de Cuba. Pero lo que importa al periodismo prostituido es atacar las voces del pensamiento crítico revolucionario de izquierda que ejerce el control social sobre el estado, el gobierno y el partido apoderado. Voces de izquierda socialista que ya no se subordinan, salen a la palestra con proposiciones programáticas en la lucha por el socialismo.  Ya no pueden ignorar que existe, piensa y actúa por el socialismo revolucionario una izquierda democrática alternativa. Alternativa al dogma del socialismo de cuartel y al estado de la burocracia. Importa entonces atacar a la izquierda que asume la crítica y el análisis de fondo y de manera consecuente se proyecta por la revolución socialista. Esos son los sujetos verdaderamente peligrosos para el estado de la burocracia, porque la batalla que conquista al pueblo de Cuba, no es la que las derechas dan por una república burguesa, sino la que los trabajadores darán  por la revolución socialista; esa revolución que ya hoy ha sido secuestrada por el PCC y el Estado de la Burocracia. La credibilidad de la crítica de izquierda no es bienvenida, no es motivo para el diálogo constructivo por el socialismo. No. Esa credibilidad asusta a un poder que se sabe antidemocrático, que se sabe en las antípodas de relaciones sociopolíticas socialistas.

¿Quiénes dudan que, como en Hungría, ante el avance contrarrevolucionario de la burocracia política en su empuje totalitarista al pueblo no le quedará más remedio que arrebatarle el poder, asumiendo, como advierte el intelectual cubano J.C. Guanche16, el riesgo de morir en el intento, como en aquel intento en Hundría?. Entonces, por supuesto, hablarán de quintas columnas “libias” provocadoras de alguna intervención militar yanqui.

¿Cómo se pretende seguir hablando de socialismo en Cuba?

¿Cómo el PCC podría seguir imponiendo el sofisma que identifica la  revolución social habida con la revolución socialista por haber, si no fuera por el monopolio que detenta sobre los medios de información y comunicación? ¿Cómo se pretende hablar de Lineamientos Económicos y Sociales por el socialismo? bajo un régimen político, cuya existencia se ha armado sobre el menosprecio a la democracia revolucionaria, que es decir, a la plena subjetivación económica, social y política del pueblo. La burocracia política contrarrevolucionaria apoderada desde el PCC necesita identificar, como todos aquellos «partidos comunistas» del socialismo eurosoviético, el estado neocapitalista de la burocracia con el socialismo.

Le han impuesto a Cuba y a los cubanos un “estado obrero deformado” y asfixiando a su sociedad bajo el régimen de la antidemocracia la empujan hacia el capìtalismo de la mano del socialismo vulgar. La repartición “justa” de los panes y los peces, que ya apenas alcanzan, nos conducirá al socialismo, quienes piensen que serían las relaciones socialistas de producción las que nos abrirían ese camino, están equivocados – advierte Fidel Castro desde la Escalinata de la Universidad de la Habana a los jóvenes cubanos (set. 2010). La santificación del camino queda plasmada. La burocracia estado-partidista apoderada del estado, convertida en clase pequeño burguesa política, sabe lo que hace, y lo hace amoldazando la palabra revolucionaria. Conocen que la contrarrevolución propia tendrá el camino despejado una vez no estén de cuerpo presente los líderes de la Generación del Centenario, quienes hoy, arrogándose el derecho a la rectificación unilateral de sus errores, plantean la vía sino-vietnamita como la única opción posible para Cuba y los cubanos. Desde el monopolio de los medios, la burocracia estado-partidista sigue haciendo valer las razones del pensamiento único.

¿Quienes son los que dudan que la plena socialización de los medios de producción y de comunicación constituye un imperativo político, si es que la revolución socialista en Cuba ha de abrirse paso?.

RCA

 

4G. Pogolotti, „Los polémicos sesenta”, La Jiribilla, http://www.lajiribilla.co.cu/2007/n300_02/300_46.html

7„La Revolución no la pueden destruir los enemigos externos, solo lo podríamos hacer nosotros”

10“¿Hasta cuándo vamos a agradecerle a la generación del centenario por haber cumplido con su deber y su obligación de liberar a Cuba, mientras nuestra generación espera para cumplir con su deber de desarrollar y darles a nuestra familia, a nuestros hijos, a nuestros hermanos cubanos la vida que se merecen, mientras las destructoras huellas de la corrupción transitan con libertinaje singular para cada lado de la sociedad al que se pueda dirigir la mirada?”; ibidem

11Ibídem: 7

15 „Al Líder de la Revolución se le toma la palabra en ambos sentidos, en lo que dijo y en lo que quiso decir”; http://old.kaosenlared.net/noticia/cuba-modelo-ya-no-funciona-ni-siquiera-para-nosotros-fidel

16Entrevista para la TV alternativa canaria

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